Informe sobre Teletrabajo
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4.1. Formación académica y teletrabajo.

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Dicho lo anterior, parece lógico, que cualificaciones profesionales determinadas, desde las que se ha accedido -de forma más o menos libre según los casos- a desempeñar actividades de teletrabajo hayan podido facilitar este acceso. Así, el proceder formativamente del campo específico de la informática se podría considerar, a priori, la mayor ventaja frente al teletrabajo. Quienes proceden de este campo niegan sin embargo, o al menos relativizan, esta supuesta ventaja, pues hacen prevalecer la imagen de que para teletrabajar no se precisa de una formación informática muy profunda o específica sino que son suficientes unas cuantas nociones básicas muy generales, además, eso sí, del dominio de Internet:

"únicamente hace falta saber manejar un ordenador y lo que sí es imprescindible es el manejo de Internet" (Ent. 1).

Cada actividad de teletrabajo requerirá después, lógicamente, conocer herramientas informáticas específicas:

"para algunos un curso de teletrabajo es un curso de Office, que será muy práctico para quien haga secretaría por Internet, pero a un aparejador que puede hacer planos, ¡a ese señor habrá que darle un curso de Cad!" (Ent. 13).

La formación en ingeniería de las telecomunicaciones también parecería a priori muy ventajosa para el teletrabajo, pero, quien la posee, asimismo la relativiza al afirmar que, si bien permite desarrollar una gran capacidad de aprendizaje, no proporciona conocimientos técnicos aplicados, lo que hace necesario adquirir después esa formación práctica a través de cursos especializados de redes de ordenadores y servicios de Internet así como de gestión y administración de redes.

Sin embargo, otros teletrabajadores que también provienen de escuelas de ingeniería diversas, valoran el haber adquirido en ellas una base informática sólida pues la consideran por completo necesaria para acceder al mundo del teletrabajo:

"no hay que olvidar que tú necesitas una preparación, porque necesitas ofrecer algo alternativo. Para entender estos mundos de la informática, la telemática y todo esto, necesitas una preparación, cuanto mejor, mejor, no nos engañemos" (Ent. 13).

En relación con la red Internet se configura en todos los ámbitos profesionales la imagen de una formación básicamente "autodidacta". Formación que, se insiste, es indispensable en la actualidad para desarrollar cualquier actividad de teletrabajo:

"cualquier acercamiento a Internet y, en general, alguna habilidad relacionada con telemática es indispensable. El correo electrónico... entrar en los 'chats'..." (Ent. 8).

"que no se crean que porque hagan un cursillo de Internet van a aprender a navegar por Internet, una cosa es saber conectar y otra es saber dónde tienes que buscar la información y después saber qué haces con la información. En la red potencialmente se tiene acceso a mucha información, pero es que, ¡yo no necesito todo!" (Ent. 7).

Dada la compartimentación académica del conocimiento, también parece lógico que quienes proceden formativamente del campo de "las letras" o "las humanidades", se tengan de forma exclusiva por "autodidactas" en relación con el manejo de herramientas informáticas y telemáticas, puesto que sólo muy recientemente se ha introducido en estos espacios académicos el uso de ordenadores y, no siempre, la conexión a la red Internet.

Precisamente en el ámbito de la formación en "letras", y teniendo en la base a un profesional de la traducción, se construye una imagen de la formación requerida para "trabajar en red" que supera la "artificial" división entre teoría y práctica en el proceso de trabajo. Y, por otra parte, esta imagen hace también patente la importancia de superar la disección y compartimentación del conocimiento, tan cara a la "academia" y, en general, a los sucesivos modelos educativos, para afrontar en mejores condiciones las "nuevas modalidades de trabajo":

"el buscar información, el utilizar unas herramientas informáticas y telemáticas, todo eso uno lo aprende haciéndolo. Uno siempre tiene que intentar que todo lo que haga repercuta en un conocimiento útil y productivo, y entonces aprender a trabajar con quince ventanas (informáticas) abiertas" (Ent. 6).

"todo teletrabajador tiene que reflexionar continuamente sobre su propio trabajo y sobre ese cambio cultural en el que entra. Por todo esto es tan importante que la Filosofía continúe siendo parte de los planes de estudio, quizás otra Filosofía... u otra forma de impartirla" (Ent. 6).

En este mismo ámbito profesional de la traducción se ha identificado otra imagen que pone de manifiesto el "handicap" que, frente a la incorporación al mercado de trabajo, representa la carencia de titulación universitaria. Y esto, aunque se posea una óptima cualificación "de hecho", tanto en lo que se refiere a los conocimientos específicos que requiere la correspondiente actividad teletrabajadora como al dominio de las herramientas informáticas y telemáticas pertinentes:

"al no tener titulación universitaria me resultó muy difícil entrar en el mercado, porque a priori hay una cierta reticencia... sien embargo, cuando nadie utilizaba un PC yo trabajaba en una empresa de diseño asistido por ordenador y llevaba la red local, y cuando nadie sabía lo que era un lápiz óptico yo estaba harta de traducir manuales en los que aparecía el lápiz óptico y había adquirido ya una formación informática bastante sólida" (Ent. 4).

Asociada a la imagen que construyen los "expertos" de la "nueva cultura" que introduce la red, aparece también la imagen del "nuevo modelo" de formación que demanda el "trabajo en red", modelo muy pegado a las necesidades "reales" del mercado y que viene a romper con la imagen anteriormente descrita en la que se expresa la dificultad de acceso al mercado sin estar en posesión de un título académico:

"lo que necesita hoy la empresa, y lo que se puede vender en teletrabajo, no son horas de trabajo, son soluciones, y las soluciones requieren otra definición de las competencias diferente de la tradicional, mucho más basadas en la experiencia, en lo que está reconocido dentro de un colectivo y que nadie nos ha dado un diploma para hacerlo" (Ent. 8).

En la práctica totalidad de los discursos construidos en este subsector de teletrabajo muy cualificado se pueden aislar imágenes muy críticas en relación con el creciente "mercado" de la formación para el teletrabajo, mercado que se valora y califica expresamente de engañoso las más de las veces:

"... venderle un curso que no le sirve para nada... o un ordenador con un curso. Estos chicos compran, aprenden un Word y... se quedan sin nada, sin trabajo. Pero el teletrabajo es un buen reclamo, vende" (Ent. 8)

"cursos hay, lo que pasa es que los más son inútiles. Hay un mercado y la gente compra, igual que compra revistas o vídeos, compra cursos, en concreto de teletrabajo. La información que tengo es que la cosa es bastante especulativa... es de alguien que ha pagado por un curso que después no se hace" (Ent. 7).


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