CASTILLOS DE ARENA
Segunda Parte
Habían pasado ya algunos años, hasta que logró reunir finalmente las fuerzas y el conocimiento necesario para llevar su plan a cabo. Pues ahora merecía la pena el esfuerzo y el riesgo de desafiar a L-sama.
Tomó algo que había guardado durante todo
este tiempo, envuelto en terciopelo azul oscuro. Algo tangible e
intangible al tiempo. Lo que le había quitado a Fibrizzo aquel
día, durante su despedida. Un pedazo de su esencia. Un fragmento
del alma de Mei Ou Sama.
Había recorrido los senderos prohibidos, un
campo al que tradicionalmente sólo el propio Mei Ou tenía
acceso. El camino de la Necromancia, el trato con la muerte. Y
todo por aquellos recuerdos, recuerdos que volvieron el día de
la muerte de Fibrizzo, aquel día en la playa, cuando eran
niños. Cuando rememoró aquel tiempo en el que ambos eran
mortales, aquellos recuerdos que, por algún motivo que
desconocía, les fueron arrebatados a ambos. Cuando vio lo que
pasaba por la mente de Fibrizzo, comprendió, y, pese a ser una
Dark Lady, una mazoku, su corazón se llenó de ternura. Vio el
corazón de aquel capaz de amar sin reservas, de aquel ser que
debía ser el epítome del mal, lleno de amor, de un amor puro y
blanco, cegador y tierno. Aquella canción, aquella melodía que
traía el susurro del viento, el agradable picor de la fina arena
de la playa, el rumor de las olas y el olor del mar en aquel
día, el sol brillando en lo alto, en un cielo azul claro con
escasas nubes de un esponjoso blanco.
Sonrió con dulzura. Si, había costado
mucho esfuerzo, pero merecía la pena. Haría lo que nadie había
hecho antes. Traería de vuelta a Fibrizzo, y haría realidad sus
sueños.
Comenzó a recitar los versos prohibidos,
lentamente, sin cargarlos de dramatismo, sin aquel tono siniestro
que solían tener los conjuros necrománticos. Recitó según su
corazón se lo pedía. Y mientras las últimas sílabas del
hechizo resonaban aún en la bóveda de Demon Sea, el retazo del
alma de Fibrizzo comenzó a brillar, y Dolphin sintió su calor.
Un torbellino se formó en el aire, dando paso a un rugiente
viento negro y dorado. Aunque ella sólo oía aquella canción.
-Sólo uno puede cruzar el umbral, sólo
aquel con el poder de dominar la muerte. ¿Eres tú acaso?
Con firmeza, respondió.
-No, yo no soy Mei Ou. Pero vengo en su
busca, y nada me detendrá.
El aullante viento se calmó, y un portal se
abrió allí delante. Aferrada al pedazo de Fibrizzo envuelto en
terciopelo, avanzó sin titubear.
Una figura vuelta de espaldas la recibió.
Su cabellera dorada la cubría casi por completo.
-Tú eres Deep Sea Dolphin, Kai Ou, señora
de los océanos. ¿Qué has venido a hacer al Mar del caos?
-He venido en busca de algo, y no me iré
sin ello.
-¿Osas venir a mí y exigirme? ¿Que te
impulsa a hacerlo?
Tomó el trozo de alma y lo alzó hacia la
Dama Dorada, mientras miraba desafiante.
-Comprendo. Pero él actuó de forma
incorrecta, y debe pagar sufriendo aqui el resto de la eternidad.
No hay manera de que puedas llevarlo de vuelta.
Se estremeció. Nunca había contemplado
aquella posibilidad. La cabeza comenzó a darle vueltas, y
abrazó aquel fragmento de Fibrizzo, sintiendo su calor. Entonces
lo vio claro.
-Entonces,-dijo completamente segura-
llévame con él, y compartiré su tormento, pues una eternidad a
su lado no es un tormento, sino un sueño hecho realidad.
La dama Dorada quedó quieta, sorprendida.
-Eres una Mazoku, un demonio, un ser que
vive por y para el mal, sin sentimientos. ¿Por qué?
-Porque así lo deseo. Porque la vida
consiste en hacer realidad tus sueños, seas un demonio, un
dragón o un mortal, porque si no, un día despertarás y verás
que los sueños han sido sólo eso, sueños, y que ha
desperdiciado la vida en tratar de seguir lo que los demás
esperaban de ti, y no lo que verdaderamente querías. Tal vez no
pueda ser su princesa y él mi príncipe, y vivir juntos en un
hermoso castillo junto al mar, pero al menos estaré junto a él,
y podremos besarnos, como prometimos cuando éramos niños.
Porque lo quiero, L-Sama. Lo quiero, y él me quiere, y nada ni
nadie en todo el universo, ni siquiera tu, podrá separarnos.
-Ven conmigo. Ven y recoge a tu amado, pues
veo que tus intenciones son puras y que no te mueve más que el
amor. Y porque veo que se puede hallar belleza incluso en las
más retorcidas partes de mi creación. Ven y recoge a Fibrizzo,
y llévatelo a ese castillo junto al mar, pues su tormento era
pasar la eternidad sin ti, ya que él te amaba más que a su
propia existencia. Y te ama. Por eso he decidido darle una
segunda oportunidad, ya que la merece, y la mereces.
Fibrizzo salió de entre las sombras,
sorprendido. Y la vio. Y ya no pudo pensar más. Se lanzó a sus
brazos y la besó en la frente, la abrazó y sintió que su amor
era correspondido.
-Una última cosa. Para poder regresar,
debes elegir, Mei Ou, ya que tu crimen no puede quedar sin
castigo. Las dos cosas que mas aprecias, el poder y Dolphin. Una
de ellas te será arrebatada. Elige entre conservar tu poder como
líder de los Dark Lords y perder tus recuerdos sobre esto y
sobre todo lo acontecido al respecto, o ver tus fuerzas mermadas,
cediendo el liderato a otro, y conservar esto.
Sonrió y miró a L-sama. Permanecía aún
abrazado a Kai Ou. Sin titubear un sólo instante, respondió
-La elijo a ella. Deseo conservar esto por
siempre.
-Que así sea.-con un giro de
muñeca, ambos cayeron inconscientes.
Despertó. Estaba en una cama de blancas
sábanas. La brisa del mar entraba por la ventana del palacio, y
las gaviotas cantaban. Sonaba como aquella canción. Miró a su
lado y la vio a ella. Sonrió, y se abrazaron. Pues lo demás no
importaba, ya que habían cumplido sus sueños. Se besaron,
entonces, después de cinco mil años, como habían prometido.
Y, lejos de allí, L-Sama sonrió, pues todo
había acabado bien, tras tanto tiempo. Y ellos volvían a ser,
dentro de sus corazones, aquellos niños inocentes que jugaban en
la playa y miraban con esperanza al futuro. Y ella también miró
al futuro con esperanza, pues quizá quedase algo si aquello
había sido posible. Y se alejó, en busca de otra cosa que
hacer, dejando a Fibrizzo y Dolphin abrazados juntos, mirándose
a los ojos y con sonrisas en los labios, que habían visto por
fin su sueño hecho realidad.
Este fic está dedicado a Dolph-chan, para
su cumpleaños, para que vea que la quiero más que a nada en
este mundo y que sacrificaría todo por un instante a su lado. Tu
cambiaste mi forma de ver las cosas, y me hiciste feliz. Te
quiero.
Te quiero, Dolph-chan ^^ Feliz cumpleaños. Tu eres mi princesa. Y, algun día, viviremos juntos en un castillo^^