Bienvenidos al gran final de "La Saga del Mar del Caos". DespuÚs de esto, no hay continuaciones, ni secuelas, ni futuros alternativos. Es el final de la Saga. Comienzo ahora a escribirlo, domingo 25 de noviembre del 2001, y estoy resuelto a que sea mi obra maestra. Pretendo crear algo g¾tico y escalofriante, lo cual a algunos puede no gustarle, pero... al fin y al cabo, es mi ficcie. Ea, lo dicho. Poneos c¾modos y disfrutad, que descubrireis las respuestas a todos vuestros interrogantes aquÝ. Y que no se diga que no estabais avisados. Un saludo a todos.

Nathan <Fibrizzo> Fibrizzo@mixmail.com


Capítulo uno: "Soñar un pequeño sueño"

Tanto tiempo... Todo había cambiado. Habian transcurrido tantos años de felicidad... Parecía que estaba todo resuelto. Xelloss Metallium había llegado con su esposa a Wolf Pack Island, para visitar a la que fue su señora, Zellas. Era algo que se repetía muy a menudo, despues de todo lo que habia cambiado desde la llamada "Era de los Lamentos", cuando los Negadores habían sido liberados por la estupidez de Fibrizzo y Deep Sea Dolphin, y, finalmente, estos dos casi habían logrado destruir el mundo, aunque finalmente fueron detenidos. Un recordatorio constante de ello eran las dos estatuas que se encontraban sobre un gran pilar, a la entrada del palacio de Juu Ou, que representaban a ambos Dark Lords en un gesto de ira hacia el cielo, como clamando venganza contra el cruel destino y contra todas las divinidades existentes. Eran increiblemente reales, y los pocos que sabian el porqué sentían un escalofrio al contemplar aquel macabro monumento, inmune al paso del tiempo y a la erosión, que había permanecido allí durante más de cuatrocientos años, pues esas estatuas eran los propios Kai Ou y Mei Ou, atrapados en sus pétreas prisiones por su desafio.
Xelloss pasó por allí y sintió que el miedo recorría su columna vertebral, una vez más, y tomó la mano de Philia.
Una vez superado el trance, entró en el palacio, donde Zellas y su hija, Ame, los recibieron con cariño.
La señora de las bestias esbozó una amplia sonrisa. Todo habia sido maravilloso durante todos estos años. Las funciones de los Dark Lords habian quedado obsoletas tras la destrucción definitiva e irreversible de Ojo de Rubí. Ahora, simplemente, disfrutaban de su vida, como seres inmortales que eran. Esta mantenía una estrecha amistad con Gaarv, visitante habitual de Wolf Pack Island, y el tercero, Dynast Grausherra, no habia sido visto desde hacía ya tres siglos,junto con todos sus siervos.
Los otros mazokus importantes eran parias, temerosos en cierto modo del poder de los Dark Lords: los siervos de Dolphin y Fibrizzo, ocultos desde la Era de los Lamentos, con una excepción, algo que continuaba preocupando a todos: Ihsan, el Hellknight, antiguo general de Fibrizzo, habia vuelto, transcurridos veinte años despues de la era, y habia robado unos valiosos pergaminos a Xelloss, sin que este pudiese hacer nada. El Hellknight era terrible: poseia el poder que otorga la experiencia, y una frialdad heredada de Dynast; no en vano era un Grausherra, sino de nombre, de genética. Probablemente habia sido el mayor éxito de Dolphin: una quimera de Dynast, el propio Fibrizzo y uno de los Negadores: Ianwa.
Eso, sumado a que los Arcanum, los cinco collares mágicos que controlaban los cinco elementos, estaban desaparecidos desde hacía cuatro siglos, hacía que los Renegados, como eran llamados los siervos de Dolphin y Fibrizzo, fueran considerados, al menos, peligrosos.
Tras una tranquila velada rememorando viejos tiempos, Philia y Xelloss se prepararon para volver a casa. En el exterior se habia desatado una furiosa tormenta, y los relámpagos se recortaban contra el cielo nocturno. Las oscuras nubes ocultaban la luna, y, en el exterior, cada arbol, cada saliente, proyectaba durante segundos una sombra siniestra con cada relámpago. Philia observó las dos estatuas, y sintió un escalofrío, ya que las sombras de estas parecían moverse. Zellas también lo observó, y también Ame y Xelloss.
Un nuevo relámpago iluminó la escena, y la Señora de las bestias pudo verlo claramente. Fibrizzo esbozaba una cruel sonrisa, y Dolphin la señalaba con un dedo acusador, al tiempo que sus labios formaban una frase cargada de odio. "Pronto... muy pronto..."
Cayó al suelo, inconsciente, como si hubiese sido golpeada por algo. Los otros tres trataron de reanimarla.
Despertó, sobresaltada.
-No!... No puede ser... Ella... ella...
-Relájate, madre-Ame puso su mano tras la cabeza de Zellas, para ayudarla a incorporarse.
-Ella... Ella... Y él... volverán...
-De qué hablas?-espetó Xelloss
Zellas volvió a caer inconsciente. Entonces, todos lo vieron claro. Las estatuas de Dolphin y Fibrizzo no estaban.

Capítulo dos: "El principio del fin"

Lejos del resto del mundo, ocultos en una cueva, como animales, algunos de los más poderosos demonios tramaban planes contra el mundo que los había rechazado y tachado de renegados y proscritos. Toda la prole de Deep Sea Dolphin se encontraba allí, junto con la sacerdotisa de Mei Ou Sama, y la niña llamada Dai, que no cesaba de intentar hacer valer su autoridad,un intento bastante triste de imponerse a los demás.
Ojo de Rubí estaba muerto, muerto y enterrado, y ya nadie pensaba en él. Sólo quedaba una solución: traer de vuelta a Fibrizzo para que ocupase su legítimo lugar como señor del mal en el mundo.
Dechala, sacerdotisa de Fibrizzo, una joven pelirroja ataviada con una túnica azul oscuro ceñida a su cuerpo, miraba con sus ojos verdes llenos de furia a Kaiiki, sacedotisa de Dolphin, que se burlaba de ella. Las dos se llevaban bastante mal, y, tras cuatrocientos años de tener que soportarse, el odio mutuo habia incrementado mucho, llegando a alcanzar proporciones inimaginables. Dechala no soportaba ciertas costumbres de Kaiiki, que consideraba propias de humanos, y esta odiaba la rigidez de Dechala.
Fuera de la cueva rugía la tormenta. Una figura ataviada con una armadura roja y dorada se acercaba. Era Ihsan, el caballero del inferno, general ancestral de Fibrizzo. Y traía lo prometido.
El Hellknight depositó en el suelo, con sumo cuidado, las dos estatuas. Por fin las había robado de Wolf Pack Island. Kaiiki y Dechala, como sacerdotisas, sabían lo que debían hacer. Lo habían estado ensayando durante cuatro largos siglos. Cada una tomó uno de los arcanum. Ihsan colocó el arcanum Zafiro al cuello de Dolphin, y el de Rubí en el cuello de Fibrizzo,uniendo las muñecas de ambos con el arcanum Azabache. Dechala tomó el Arcanum Esmeralda, y Kaiiki el Perla, y comenzaron a recitar su macabra letanía.
"Tierra, ven a mí y dame tu vigor.
Aire, ven a mi y dame tu aliento
Agua, ven a mí y dame tu fluidez
Fuego, ven a mi y dame tu furia.
Que el vacío reuna a los elementos
que lo que es piedra sea de nuevo carne
para descargar su justa ira sobre todos aquellos
que provocaron su caida
para traer al mundo el apocalipsis"
Lentamente, como despertando de un largo sueño, ambas estatuas comenzaron a moverse. La cubierta externa de piedra empezó a desprenderse, y se convertía en polvo al tocar el suelo. El arcanum que unia sus muñecas emitió un pulso de oscuridad y cayó al suelo. Los ojos de ambos cobraron vida y observaron lo que sucedía. Todos cayeron de rodillas, pues sus señores estaban con ellos tras cuatro siglos.
Los dos Dark Lords miraron a su alrededor, complacidos. Dolphin observó a Ihsan y sonrió.
-Vaya, el caballero del infierno está de nuevo entre nosotros-pasó su mano sobre la cabeza de Ihsan-bienvenido al reino de los vivos.
-Lo mismo digo, Dolphin-Sama.
Fibrizzo estaba ocupado observando sus manos, la movilidad de los dedos, la forma en que las articulaciones respondian sus órdenes mentales y se movían. Cuatrocientos años, pensó. Cuatrocientos años encerrados. ¡Cuatro siglos! Sintió que el odio hervía dentro de él.
-Dolphin! Debemos preparar nuestra venganza!
-Así lo haremos, Fibs, así lo haremos.El mundo caerá sin remedio.
-Creo que sé cómo hacerlo. Ven conmigo, Dolphin.
Y los dos Dark Lords salieron de la cueva, para sentir el aire nocturno, la feroz lluvia empapando sus cuerpos, los relámpagos y los truenos, y el particular olor de la noche. Era olor a muerte.
Y ambos rieron, rieron con crueldad, pues el mundo sentiría su ira.
Y, en la entrada de la cueva, Ihsan observaba la escena con disgusto, mientras susurraba al viento un nombre.


Capítulo tres: "Mentiras sepultadas por siglos de odio"

Zellas estaba tendida en su cama, mirando hacia el techo de su suntuosa alcoba. Un sudor frío la bañaba, y no paraba de convulsionarse. Giró su cabeza y observó lo que la rodeaba. Todo carecía de sentido. Esos dos monstruos estaban sueltos de nuevo, y tenia la sensacion de que, esta vez, no podrían ser detenidos.
LLamaron a la puerta. Juu Ou ignoró el sonido repiqueteante de unos nudillos contra la madera durante un buen rato. Finalmente, se cansó de escucharlos y musitó "adelante" apagadamente.
Luna Inverse entró en la habitación.
-Zellas...-observó a su amiga, tendida en la cama, con un vaporoso camisón blanco y su melena desparramada de forma extrañamente simétrica sobre las sábanas. Parecía un ángel.-Venia a hablar contigo.
-Creo que ya se lo que vienes a decirme, Luna
-No, no lo sabes. Has mantenido todo esto en secreto durante demasiado tiempo. Has mentido y has arruinado dos vidas de forma consciente. Las mentiras siempre vuelven, procura estar preparada.
-No... no... ¡NO!-La señora de las bestias se agitó de nuevo, espasmódicamente, y Luna tomó su mano para tratar de calmarla.
-Ya sabes lo que se acerca. Y nadie puede hacer nada por evitarlo.
-Luna... ayúdame.
-No. Todo esto ha llegado demasiado lejos. Él ha lanzado una sombra inmensa e impenetrable sobre el mundo, y no es posible desterrarla ni derrotarla. Sólo es cuestión de tiempo.
-¡No!¡Él no!L-Sama no lo permitirá.
-Sabes de sobra que, si su obra se completa, ni la misma L-Sama tendrá poder para hacerlo frente. Ahora, levántate de la cama y enfréntate al destino.
Luna soltó la mano de Zellas y se marchó de allí.
-No... Luna, no...
Estaba sola de nuevo. Comenzó a llorar amargas lágrimas, pues comprendía que ella tenía razón.
Entonces, alguien tendió un pañuelo a Juu Ou. Esta lo tomó sin pensar y se secó el rostro. Era Ihsan, el Caballero del infierno.
-Ihsan... tanto tiempo...
-Si, dulce Zellas.
-Cómo has regresado?-inquirió la dama de las bestias
-En realidad nunca marché. Simplemente ahora he regresado de mi exilio, respondiendo a la llamada de Fibrizzo
-Has desencadenado el final. Lo sabes, no?
-Si. Con esos dos de vuelta, sólo es cuestion de tiempo. Zellas, ven conmigo. A la Frontera Brumosa. Allí estaremos a salvo.
-No, Ihsan. He de enfrentarme a mi destino. He de revelar mi mayor secreto, algo que he escondido desde hace siglos. Ahora, la verdad debe ser conocida. Y debo decirlo frente a frente. Soy consciente de que moriré, pero he de hacerlo.
-Zellas...Si todo hubiese sido diferente... Pero ya hemos mantenido todo durante demasiado tiempo. El sello se ha roto, y su verdadera conciencia está libre. Y pronto, todos sufriremos. Ven conmigo.
-No. Ve tu, si lo deseas. Todo fue hace demasiado tiempo. Ya no deberiamos sentir nada el uno por el otro.
-Si, es cierto, pero...-El Hellknight se inclinó y depositó un suave beso en los labios de Zellas. Tras esto, se incorporó-sabes que no es así. Si cambias de idea, sólo llámame. Te estaré esperando.
Tras esto, desapareció, dejando a Zellas allí, que, de nuevo, comenzó a llorar.


Capítulo cuatro: "Cruel amanecer teñido de muerte"

El sol se elevaba lentamente en el cielo, bañando Wolf Pack Island con sus cálidos rayos, barriendo todo rastro de oscuridad. Tras siete dias, la tormenta habia cesado. Maryuu Ou entró en la alcoba de Zellas con una bandeja de exquisita comida. Esta lo agradeció, y, tras comer un poco, salió al exterior.
Allí se encontró con que todo había comenzado antes de lo previsto. Dolphin y Fibrizzo estaban sobre el pilar de entrada en el que, durante cuatrocientos años, habian estado sus estatuas. Aprisionados por invisibles cadenas de voluntad, Valgarv, Xelloss y Ame se debatían inutilmente.
-Querida hermana, cuanto tiempo sin ver tu rostro-soltó Dolphin, con un deje de amargura-prepárate para morir.
-Os arrebataremos todo, todo cuanto amais, y os mataremos. Y destruiremos el mundo. Y sabeis que es inevitable.
Dicho esto,Dolphin eliminó a Ame, hija de Zellas, de un solo golpe. Xelloss fue el siguiente, y, finalmente, Valgarv quedó reducido a cenizas por la ira de Mei Ou. Gaarv estaba hirviendo de odio, pero Zellas miraba la escena como si fuese algo que debía suceder.
Dolphin descendió del pilar y se puso frente a Zellas.
-Qué te sucede?Por qué no sufres?-la abofeteó-Por qué no sufres como yo he sufrido?Por qué no te derrumbas?Por qué?Por qué?
Kai Ou no alcanzaba a comprender que Zellas ya estaba muerta, muerta en su interior, y era incapaz de sentir nada.
-Hermana... He de decirte algo.
De nuevo, Deep Sea Dolphin la abofeteó, derribándola. Zellas nisiquiera intentó incorporarse.
-Mi secreto... Tus recuerdos.
La escena se paralizó. Los cuatro quedaron en silencio.
-El porqué de todo. Lo que te arrebaté hace siglos. La gran verdad. Porque alguien sin recuerdos no es nada, y yo quise derrotarte.
Dolphin se habia quedado antinaturalmente quieta, observando a Zellas sin verla.
-Si, Dolphin. Todo fue más fácil así. Para evitar que Él dominase todo y nos subyugase, se produjo un doble sacrificio. Pero ya que el final se aproxima, me es igual. Debes saberlo.
Fibrizzo observaba en lo alto del pilar, esperando una respuesta. Gaarv, junto a Zellas, estaba impaciente, y muy nervioso. Dolphin tenía en la mano los cinco Arcanum, y estaba furiosa.
-Nosotros éramos mortales en la Era de los Negadores-dijo Zellas, lenta y pausadamente-y se nos ofreció ser los nuevos Dark Lords. Éramos casi niños, y nos pusieron una condición, algo que todos los presentes desconoceis.Cada Dark Lord representa un elemento, y el elemento supremo es el vacío. Pero el vacío es el más peligroso de todos. L-sama decidió que el líder de los cinco debía ser el fuego, y arrebató a Fibrizzo sus recuerdos para que desempeñase esa función. Y, para evitar problemas, te arrebaté los tuyos, pero te quedó la conciencia de que te los habían arrebatado. Por eso enloqueciste.
Las lágrimas corrían por las mejillas de Dolphin, enmarcando su mueca de ira. Propinó una brutal patada a Zellas en el rostro, que hizo caer a Juu Ou de espaldas.
-Habla! Qué recuerdo me arrebataste?
-Descúbrelo tú. Mira a Fibrizzo a los ojos.
Dolphin se volvió y observó al que habia sido su aliado y amigo. Y entonces, dentro de sí, lo supo.
-Si. Eso es. Es el amor. El amor mutuo que os profesasteis.
En lo alto, Fibrizzo no comprendía, pero algo en su interior se agitaba. Zellas gritó.
-Fibrizzo! Tú la amas! Siempre la amaste! Y te lo arrebataron!
Y supo que era cierto.
Mei Ou cayó de rodillas, y sintió que la fuerza lo abandonaba. Mientras tanto, en el cielo, una nube de oscuridad se arremolinaba sobre la isla. Y todos supieron de quien se trataba.

Capítulo cinco "El final de los Dark Lords"

Entonces, de la nube negra, se materializó. Era Dynast Grausherra, Ha Ou, Dark Lord del Vacío, y, por derecho, el más poderoso y mortal de todos.
-Aaaaah, todos reunidos aquí, por fin. Me complace veros, tras trescientos años.
-Dynast!-gritó Gaarv
-Sí, Maryuu Ou, siempre he sido yo. He manipulado vuestras vidas mucho más de lo que podais llegar a imaginar, esperando este momento, el momento en el que me alzaré con el poder supremo y con el dominio del mundo entero, de los cuatro mundos, y nadie podrá detenerme.
-Fibrizzo-Zellas se dirigió hacia Mei Ou, que continuaba en el suelo, incapaz de creer que todo aquello le fue arrebatado-sólo queda una última esperanza. Rechaza a Dolphin y continua siendo el mas poderoso de todos. Sólo así evitaremos que Ha Ou domine todo.Rechaza a Dolphin.
Mei Ou se incorporó y miró a Dynast, desafiante. La sonrisa maligna de Ha Ou se borró de su rostro.
-No.No puedo. No lo haré.
-Por fin!-rugió Dynast.
De cada uno de ellos surgió una luz que manaba hacia Ha Ou.Su poder les estaba abandonando.
-Ahora yo tengo vuestro poder!
Los Dark Lords habian dejado de existir como tal. Gaarv, Fibrizzo, Dolphin y Zellas volvian a ser mortales. Dynast descendió y arrebató a Dolphin los Arcanum
-No vas a necesitar esto.
Dynast se dirigió hacia Gaarv
-Ah, el llamado dragón del Caos-con un gesto, invocó el poder de los Arcanum, y Gaarv se deshizo en cenizas.Entonces, se dirigió hacia Zellas
-No. Ella es mía-Dolphin se dirigió hacia la antigua dama de las bestias, que permanecia tirada en el suelo, llorando.La tomó del cuello y lo giró, hasta que se escuchó un chasquido. Zellas estaba muerta, y Dolphin la dejó caer. Quedó en el suelo, tirada, como un muñeco, con el cuello retorcido en un ángulo imposible.
-Ah, genial. Muy bien, Fibrizzo, es tu turno.
El hellmaster miró a Dynast, desafiante, y tomó a Dolphin de la mano. Una sonrisa cruzó su rostro.
-Ah, Dynast, qué estúpido eres. Ahora soy mortal, y puedo ejecutar los hechizos prohibidos
-Crees que el Giga Slave me da miedo? No seas patetico. Si L-Sama se personase aqui, la destruiría. Soy ahora el ser supremo de la creación.
-Te equivocas. No conoces los Escritos de los Yuan-ti, verdad?


Capítulo seis: "El hechizo supremo"

Fibrizzo, el amo del infierno, el señor del inframundo, sintió que el poder del Mar del caos venía hacia él. Sin soltar a Dolphin de la mano, comenzó a recitar.
"Señor supremo de todo lo que existe
maestro de la entropía
principio de nada y final de todo
tu, que habitas más allá de la realidad
Dignate en conceder poder a tu humilde siervo
Yo te convoco desde más allá de la Frontera Brumosa
Oh, señor del Todo
Ven a mí
concede a tu siervo su deseo
Dame el poder definitivo
dame tu fuerza
dame el poder de alzarme con la victoria final
dame la inmensidad del Caos."

Negras hebras de pura maldad comenzaron a rodear a Fibrizzo.

Más allá de todo lo que existe, en el Mar del caos, L-Sama aferraba el brazo de su padre
-No! Padre, no. De una forma o de otra, todo ha terminado.
-Debo hacerlo, hija mía, porque así está escrito-Caos acarició la cabellera dorada de su hija, y canalizó su poder hacia Fibrizzo.

-Dynast Grausherra!-tronó Fibrizzo con una voz que no era la suya- Ha llegado tu hora!
-Que diablos intentas?Crees que podrás siquiera rozarme?
A una velocidad antinatural que ni la vista de Dynast podía seguir, Fibrizzo se colocó tras Dynast, los dos espalda contra espalda.
-Eso era todo?-dijo burlón, Ha Ou
-Si. Eso era todo.
Dynast Grausherra observó el enorme agujero que estaba abierto en su torso, y que dispersaba todo su poder por el éter. Cayó al suelo.
-Tu...maldito bastardo... Tu...
-Si, Dynast. Te he matado. He usado el arma mas poderosa: el Chaos Slave.
Dynast murió allí, con todo su inmenso poder dispersado por el mundo, un mundo que no podía soportar semejante sobrecarga.


Capítulo siete: "El Apocalipsis"

Todo había terminado. Cada uno de los cuatro universos se estaba devorando a sí mismo. El propio Mar del Caos estaba desapareciendo en la nada. El Apocalipsis había llegado.
Fibrizzo miró a Dolphin con dulzura, algo impropio del Hellmaster. Ella se acercó. Había recuperado su cordura, finalmente, y todos sus enemigos estaban muertos. Ahora sólo quedaba el final.
Se abrazaron, y, sin palabras, se dijeron todo lo que debian haberse dicho desde hacía miles de años. El mundo, a su alrededor, estaba desintegrándose.

L-Sama y Caos estaban más allá del Mar del Caos.
-Padre... Empezaremos de nuevo?
-Ah, hija mía. Tenemos toda la eternidad para decidirlo.

Sintieron que iban a morir, pero no les importó. Porque estaban juntos. Y porque las almas gemelas permanecen juntas más allá del tiempo y del olvido. Se besaron mientras sus cuerpos desaparecían, y, finalmente, no quedó nada del universo.
Nada, excepto una pequeña esfera pulsante, de vivo colorido, suspendida en el vacío.
Dos almas unidas en una.
Por toda la eternidad.


NOTAS FINALES
Terminé ^^
Aqui termina la Saga del Mar del Caos, finalmente. Espero que os haya gustado a todos.
Quiero dedicar este fic a todos los que lo han hecho posible: Zellas/Philia, por enseñarme los secretos de los Mazoku; Micro, por ser un gran compañero de Jogress, Ame, porque me cambió la vida un sábado a las cinco de la madrugada, Luna, por su frase "Las almas gemelas permanecen juntas más allá del tiempo y del olvido", y, por supuesto, Dolphin, por todo.
Hasta pronto!