El programa Leopardo 2E

La relación de la familia Leopard 2 con el ET y aunque parezca mentira tiene ya casi 20 años de duración. En efecto, cuando a principios de los años 80 el ET andaba a la búsqueda de un nuevo carro de combate para sustituir a los vetustos M-47 y M-48, pronto los ojos tanto de los altos mandos militares como de los civiles a cargo del MINISDEF se posaron en el carro alemán. Sin embargo, en aquel momento se deseaba desarrollar un carro nacional con la ayuda de un subcontratista extranjero que aportara la tecnología básica en lo que se conocía como Proyecto Lince. En vez de optarse por la opción de fabricar el Leopard 2 bajo licencia en España (como se haría casi 10 años después), se optó por desarrollar un vehículo diferente aunque basado de cerca en el original llamado, como no, Lince. El carro de combate Lince no era mas que un Leopard 2 reducido, con un peso menor, dos ruedas de camino menos y una DT de tiro simplificada (adaptada a los soldados de reemplazo con escaso tiempo para instruirse que se esperaban por aquel entonces) y, suponemos, una protección más ligera. Por todo ello, Krauss Maffei comenzó a trabajar con Santa Bárbara con visos a establecer la fabricación del Lince en España. Pronto oscuros nubarrones se cernieron sobre el programa, por un lado por la falta de definición del Ministerio y por otro por los problemas que surgieron entre los dos contratistas principales. Por aquel entonces se estaba estudiando el programa de modernización de los AMX-30E y la autorización de la modernización de 150 de estos fue la puntilla del malhadado Lince, que fue pospuesto sine die aquel mismo día

Al poco tiempo ocurrió el cataclismo geoestratégico que derribo el Muro de Berlín y dio final a la guerra fría, al tiempo que se negociaba el tratado TLE de reducción de armamentos convencionales entre la OTAN y los Países del pacto de Varsovia. Tras la aprobación del tratado, grandes cantidades de material militar fueron declarados sobrantes y los países mejor equipados empezaron a cascadear equipos usados pero aún útiles a otras naciones más atrasadas. Para nuestras fuerzas armadas esto supuso una ayuda y un problema, ya que la presencia de "nuevos" equipos a precio de saldo cuando no gratis quitaron todas las ganas al Ministerio de Hacienda de invertir en equipos militares modernos. Bajo los auspicios del TLE España iba a recibir inicialmente 520 unidades de la familia M-60, que pasara a convertirse en el principal carro de combate, permitiendo la retirada de los M-47 y 48. La mayor parte de estos iban a ser M-60A1 RISE/Passive que serian llevados a un estándar que se conocería como M-60A3E. Si bien los M-60A3 recibidos se hallaban en un buen estado de conservación, lo mismo no pudo decirse de los viejos A1, de tal forma que una vez se recibió y se inspeccionó el primer lote de 50 unidades, se renunció a incorporar el resto, con lo que las entregas finales fueron de 310 vehículos, los citados A1 y 260 A3, 244 para el ET y 16 para el Tercio de la Armada Mientras estos vehículos iban siendo recibidos fue tomando cuerpo el proyecto M-60A3E para realizar una profunda modernización de los M-60, que recibirían un nuevo motor más potente, una nueva DT y blindaje compuesto modular. Mientras estos planes se llevaban a cabo, se creo el Eurocuerpo formado por unidades militares de diversos países de la UE y del que España paso a formar parte. Lógicamente nuestro principal carro de combate, el M-60A3, no estaba a la altura y gracias a las buenas relaciones entre los jefes de Gobierno de España y Alemania, el gobierno alemán ofreció en leasing a un precio irrisorio 108 Leopard 2A4 para dotar a las unidades españolas encuadradas en el Eurocuerpo. Al tiempo se decidió adoptar al Leopard 2A5 como nuevo carro de combate principal para el ET, que seria denominado Leopardo 2E. Los fondos planeados para el programa M-60A3E fueron trasferidos al nuevo programa y los M-60 se hubieron de conformar con una revisión de 4º escalón

De esta manera, en febrero de 1998 el Gobierno aprobó la fabricación de 219 carros de combate Leopardo 2E y 16 vehículos de recuperación Leopardo 2ER (basados en el Buffel alemán), así como la dotación inicial de municiones y el correspondiente apoyo logístico integrado, por un valor de 317.709 millones de pesetas, aportando el contrato a la industria española un retorno superior al 80% del valor de compra, estando estipulado que al menos el 60% correspondería a cofabricación y el resto a compensaciones indirectas. En diciembre de 1998 se designó como principal contratista a SB Blindados, filial de la Empresa Nacional Santa Bárbara, que habría de encargarse de la fabricación, montaje final, integración y prueba de los vehículos en su planta de Las Canteras en Sevilla, todo con el debido apoyo tecnológico ofrecido por la matriz alemana. En aquel momento se estimaba que los dos primeros carros estarían listos para el 2002, finalizando las entregas en el 2008, momento en el que se plantearía la posibilidad de adquirir un segundo lote de 100 unidades (al que se renunció en el año 2001 a favor de adquirir más Centauro para sustituir al AMX-30EM2 de la Caballería). El Ministerio de Industria financiaría el programa mediante un crédito a la industria de 224.291 millones de pesetas hasta el 2006, reembolsable entre 2007 y 2016, con la condición de que se designara un contratista principal español y los citados retornos del 80% sobre el valor final del programa. Con el programa Leopardo también se aprovechó para reorganizar el complejo panorama de industria de Defensa española y tratar de resolver el grave problema de la deficitaria Empresa Nacional Santa Bárbara, dotándola de un jugoso contrato que pudiera atraer a alguna firma extranjera deseosa de hacerse con el pastel y que pudiera asegurar la viabilidad futura de la empresa, aparte de inyectar la necesaria tecnología que la empresa necesitaba. Tras el anuncio de la privatización de la ENSB, cuatro grupos industriales mostraron su interés

Finalmente quedaron dos posibles compradores con posibilidades, Krauss Maffei (KM) y general Dynamics (GD). Ambas empresas presentaron sus respectivos planes de viabilidad, siendo el alemán el más gravoso dado que planteaba el cierre de alguna de las factorías existentes para racionalizar la estructura empresarial y asegurar su viabilidad, adaptando su tamaño y plantilla al nivel de demanda existente. GD por su parte presentaba un plan más optimista que no contemplaba cierres en al menos tres años (evidentemente no decía que pasara al cabo de es tiempo) junto a vagas promesas de pedidos por el Departamento de Defensa de los EE.UU. o de clientes extranjeros de GD. De entrada la posibilidad de vender la empresa a KM parecía la más lógica, dado que era la propietaria de la tecnología del principal producto de SB para los siguientes 10 años y que así permitía que esta se integrara en la red europea de empresas del sector, tal como ocurrió con la integración de CASA en el conglomerado europeo EADS.

Sin embargo y por razones poco claras y que parecen responder a criterios políticos de difícil justificación, la SEPI anunció que la oferta ganadora era la de GD, causando consternación entre nuestros socios europeos una más que lógica irritación en los medios industriales y políticos alemanes. La primera consecuencia fue la congelación de los trabajos en curso, dado que KM se negaba a cumplir los acuerdos de trasferencia tecnológica ya firmados con la industria española (entre las empresas implicadas en el programa Leopardo están, además de SB, IZAR, Sociedad Anónima Plasencia de las Armas, ENOSA, Amper y alguna otra) a menos que se garantizara una adecuada protección de su tecnología (no olvidemos que GD es la fabricante del carro de combate M-1 Abrams, uno de los principales competidores del Leopard 2 en el mercado internacional). Otra consecuencia fue el anuncio de por parte de Alemania de una profunda revisión de las condiciones por las que el ET podía usar los 108 Leopard 2A4 cedidos en leasing por el Estado alemán, llegándose a hablar de una duplicación del precio del leasing o incluso de una cancelación.

A este periodo de incertidumbre siguió un intenso periodo de negociaciones durante las que se renegoció satisfactoriamente para ambas partes el contrato de alquiler de los Leopard y se llegó a un principio de acuerdo en el espinoso asunto de la protección de la tecnología alemana del Leopardo entre los nuevos gestores de la ENSB (ahora conocida como Santa Bárbara Sistemas), de forma que el programa pudiera seguir adelante.

Mientras tanto Krauss Maffei  había presentado en sociedad la última variante del Leopard, el Leopard 2A6, caracterizado fundamentalmente por un nuevo cañón principal de 55 calibres de longitud en vez de 44, logrando así mejores prestaciones anticarro con municiones APFSDS de última generación DM53. En el año 2001 se anunció que el futuro Leopardo usaría también este arma en lugar de la de 44 calibres inicialmente especificada, habiendo ajustado de manera correspondiente el presupuesto del programa.

La fecha de 2002 como fecha de entrega de los dos primeros vehículos de preserie se mantuvo, llegando incluso a anunciar la posibilidad de que estos fueran presentados a finales de 2001. Sin embargo, en el momento en el que se escribieron estas líneas (mayo de 2002) aún no se había dado este hecho.

Última actualización: 23/5/02

 

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