El referéndum de Vieques 8/2/01

El referéndum de Vieques (1)



Por: José Garriga Picó

Los resultados del referéndum del pasado domingo en Vieques eran de esperarse y no deben haber asombrado a nadie.

Por un lado, no hay duda que desde la muerte de David Sanes existe un sentimiento mayoritario en Puerto Rico a favor del cese de las operaciones de la Marina y de la limpieza y devolución de sus terrenos a Vieques. Esto es una cuestión de hecho.

Por otro lado, como cuestión de aspiraciones y deseos, creo que la gran mayoría de los puertorriqueños le agradecerían al presidente Bush y a la Marina que aprovecharan esta oportunidad para acabar con esta situación adelantando la conclusión de los ejercicios navales en la Isla Nena a la fecha más cercana posible.

Los puertorriqueños desean ver la luz al fin de este túnel de controversias. Si el Gobierno local no puede, o no quiere, complacerlos, pudiera estar de parte del Gobierno federal proveer el remedio. Continuar la confrontación sobre el asunto de Vieques no es beneficioso para los Estados Unidos o Puerto Rico, ni para la Marina o para los viequenses.

Claro que hay quienes se deleitan con la prolongación de esta confrontación ya que consideran que la lucha social es “el motor de la historia”. Esos, como todos los ideólogos, desean generar, siempre que puedan, un alto nivel de controversia social para empujar sus agendas. Ese es el caso del puñado de seudolíderes de esta controversia a quienes se le ha unido, oportunistamente, la Gobernadora de Puerto Rico.

El Pueblo, sin embargo, no vive de ánimos exaltados ni de victorias ideológicas. Y, aunque la masa pueda disfrutar incidentalmente la excitación de una situación de confrontación social (si no, nunca hubiera habido guerras), lo que el Pueblo desea es la resolución de los problemas, no su entronización. La aspiración popular dominante es que impere la tranquilidad, la seguridad y el bienestar creciente.

Dentro de ese marco conceptual, conviene revisar los resultados del referéndum del 29 de julio de 2001.

La participación el pasado domingo fue de 4,766 electores. Por la primera opción, que recogía aunque de manera deformada el contenido de los acuerdos entre el presidente Clinton y el gobernador Rosselló, votaron 81 personas, es decir, el 1.7% del total. La segunda opción, que pedía el cese inmediato de los ejercicios y la salida inmediata de la Marina, la favorecieron 3,249 electores, o sea, el 68.2% de ellos. Finalmente, la opción 3, en la que se favorecía la permanencia de la Marina en Vieques, y hasta usando municiones explosivas, recibió 1,427 votos, o el 29.9%.

Sin duda, la victoria de la opción 2 fue, en términos absolutos, completa y contundente.

Sin embargo, el significado de los resultados electorales, como las pruebas científicas, se entienden mejor cuando se analizan en el contexto de los producidos en eventos anteriores considerados a manera de prepruebas. Veamos así, los resultados del referéndum en el contexto de los de las elecciones pasadas.

En las elecciones la participación en Vieques fue de 5,430 electores. Es decir, en el referéndum participaron 664 electores menos que en las pasadas elecciones, aun cuando por la importancia del tema para la comunidad se había llegado a predecir por parte de partidarios de la columna 2 una participación récord que rondaría el 90% de los electores. ¿Debería considerarse la diferencia de 10% entre la participación esperada y la que verdaderamente se dio como un indicador del boicot electoral o cansancio con el tema?

En las elecciones de noviembre pasado en la carrera por la alcaldía votaron, por Dámaso Serrano, del PPD, 3,475 electores, y, Dulce Albandoz, del PIP, recibió 194 votos. Entre ambos sumaron 3,669. Comparándolos con los 3,249 que votaron por la opción 2, podemos decir entonces que, por lo menos, 420 electores que votaron por los candidatos a alcalde del PIP y del PPD en las elecciones pasadas no fueron a votar por la opción 2 en julio. Dámaso Serrano, con toda la maquinaria del PPD y del PIP, tanto la local y como los refuerzos desde la Isla Grande, no fueron capaces de llevar a las urnas ni siquiera el mismo número de votantes que habían movilizado hace unos meses.

El por ciento de los votos por Juana Rivera Guishard, candidata a la alcaldía de Vieques por el PNP en las elecciones del 2000, ascendió a 31.3%. En el referéndum del domingo, las opciones en las que se dividieron las fuerzas PNP obtuvieron 29.9% la 3 y 1.7% la 1, para un total de 31.6% entre ambas. Es decir, tres décimas de por ciento más que la candidatura PNP en el 2000.

En otras palabras, las alternativas 1 y 3, con la división entre ellas, la deformación de su contenido y sin recibir el apoyo institucional del PNP, lograron superar el por ciento de los votos que obtuvo la candidata PNP a la alcaldía de Vieques en las elecciones pasadas.

En suma, el cuadro total nos indica que los votantes en Vieques se dividieron en este referéndum de manera muy parecida a la forma en que se habían alineado en lo referente al issue de la Marina en las elecciones generales pasadas. La confrontación parece haber perdido su tendencia al crecimiento. El fervor antiMarina, igualmente, parece haber llegado a su tope en noviembre pasado.

Mañana continuaré este análisis para ver el impacto de la experiencia y resultado del referéndum sobre las personalidades y colectividades políticas. Por ahora, baste añadir, a manera de conclusión, que los resultados del referéndum le deben indicar a los confrontacionistas que su tiempo se va agotando. La gente desea dejar atrás las tendencias a la confrontación y las rabietas pueriles de líderes que no han superado la cultura de los años 60 y 70.

La esperanza es que, al terminar la confrontación, el Gobierno se ocupe de los nuevos y grandes problemas que nos acechan y que verdaderamente ponen en peligro la tranquilidad, la seguridad y el bienestar de nuestro pueblo.



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