Nº 20
JULIO-AGOSTO 2001

ARTÍCULOS:


EL ACTO DIARIO VOLVER

Plaza Alsína, localidad de Avellaneda. El lugar que elegimos los anarquistas para recordar un 1° de Mayo de 2001 lo sucedido en 1886. De a poco fueron sumándose, y a las tres y media de la tarde eran unas sesenta personas las que estaban en la plaza. Aguantando el frío y la lluvia, cosa que no detuvo a este puñado de militantes simpatizantes y curiosos que se acercaron a ver que es lo que hacían y decían esos “locos anfibios” con una gran bandera negra en la que se podía leer “Anarquistas”, bandera que gritaba; “Acá estamos y le mostramos al mundo entero que éste no es el Día del trabajo, sino un día de reivindicación y lucha.”.
La expectativa por ser el primer acto organizado por La Protesta y Libertad junto con el nerviosismo que acarreaba había estado retenida por un año a causa de la lluvia, la que impidió que se realice el mismo acto un año antes. Los discursos guardados por un año, junto con las ganas de expresarse y de hacer algo en publico, también estaban presentes. Este acto era diferente, sencillo, organizado pese a la falta de experiencia y la improvisación, sin demasiada propaganda, a pulmón y con ganas.
Los compañeros de La Protesta tuvieron la labor de abrir el acto, con un relato de lo sucedido el siglo pasado. Las frases de los cinco compañeros ejecutados por el Estado pionero de la democracia pusieron énfasis como para seguir con el poema “Vamos al sol” escrito por Gonzáles Pacheco.
Despues vinieron los compañeros de Libertad recalcando que este día no sólo es la manera de recordar un lejano hecho del pasado, sino que es la posibilidad de sostener y de revivir lo que a principios de siglo pasado movilizaba gran cantidad de gente; la lucha por un mundo mejor, la búsqueda de una nueva sociedad basada en la solidaridad, la fraternidad; el comunismo anárquico.
Afirmando que éste no solo era el día de reivindicación obrera, sino que también era un día anarquista, porque los cinco mártires eran compañeros, militantes y llevaron su ideal a la tumba. 
Cuando los dos compañeros de Libertad terminaron su discurso, habló uno de los compañeros más viejos de La Protesta, centrando su discurso en lo sucedido y en las causas de las muertes de 1886. “Para los anarquistas, con justa razón siempre fue un orgullo la condición de obrero. La situación denigrante de asalariado quedaba sepultada por el espíritu de lucha y la dignidad de no ser un parásito para los demás. La humanidad dependía del esfuerzo y el aporte de cada uno. Pero hoy cuando la tecnología hace superfluo el trabajo humano, cuando como consecuencia la clase obrera tiende a desaparecer, la condición obrera queda vacía de principios. Y por esto creo que recomendar que se trabaje más allá de una necesidad de sobrevivencia, como principio, es una inmoralidad. También creo que así lo entenderían aquellos compañeros. Lo que tenemos que recomendar como anarquistas a la clase oprimida es apoderarse de lo que hay en mansiones y depósitos, que le pertenecen” 
Una segunda aparición de los compañeros de Libertad y La Protesta hizo de cierre de este acto, dejando unas palabras a modo de souvenir para los presentes; “...somos revolucionarios, es decir que cada uno de nosotros es la posibilidad concreta y real de un cambio profundo en la sociedad”. Aplausos, y la lluvia ya había parado para el final del evento, como si fuera la lucha de San Pedro contra los anarquistas. “Fue corto, pero esperamos que en otra oportunidad podamos contar con las ventajas del tiempo, que tal vez si sumamos gente, nos multipliquemos y seamos más beligerantes.”

Luks


ANARQUISMO EN ESLOVAQUIA VOLVER

En Eslovaquia la situación social del país difiere muy poco de la que la clase trabajadora sufre en países como Rusia y Ucrania. La tasa de desempleo ronda el 18% y se calcula que para la primera mitad del 2000 un 11.5% de la población eslovaca -unas 600.000 personas- vivían en condiciones paupérrimas con unos tres dólares diarios. Según los sindicatos burocráticos oficiales, más del 60% de la población activa vive bajo la línea de pobreza. 
Los sindicatos oficiales colaboran abiertamente con las elites del poder, fortaleciendo el sentimiento de impotencia, minando la conciencia de la clase trabajadora y propiciando el fatalismo entre los trabajadores. El resultado de su accionar crea una atmósfera en la cual la clase obrera descree de sus propias fuerza y capacidades. Y entre otros aspectos negativos de esta situación social podemos contar el crecimiento del individualismo y de los índices de alcoholismo. Con todo, hay algunos militantes obreros que intentan radicalizar los sindicatos desde adentro, pero estas tácticas parecen no haber sido muy exitosas hasta el momento. 
El movimiento anarquista en Eslovaquia es bastante reciente. La sección Eslovaca de la Federación Anarquista Checoslovaca se formó a mediados de 1999.Las secciones checa y eslovaca que participan en la federación cooperan entre sí pero mantienen una total autonomía. Su órgano de prensa se llama “Desde Abajo”. Los objetivos inmediatos a los cuales las organizaciones vuelcan su accionar son luchar contra la globalización capitalista, la iniciación de una campaña contra la Unión Europea y la OTAN, así como tratar de impedir la entrada de Eslovaquia dentro de ambos organismos, así como el apoyo a las actividades de los okupas. Otra de las actividades es la propaganda de las ideas a través de revistas, libros, panfletos y volantes, con la intención de llevar adelante una comunicación efectiva y una red de activistas por toda Eslovaquia. La F.A.C deja un espacio grande a la discusión y no es tan estrictamente ideológica como por ejemplo lo es la Priama Akcia-AKOP; existen diversos puntos de vista y opiniones sobre anarquismo “verde”, la lucha de clases o el sindicalismo dentro de la federación. 

Priama Akcia- Anarchokomunisticka Organizacia Prace (Acción Directa- Organización Anarco-comunista del Trabajo, o PA-AKOP) se formó el 1° de abril del 2000. Este es un grupo pequeño que edita la revista Priama Akcia, fundada en julio del ‘99. Se consideran como la única organización anarquista de Eslovaquia en el presente abiertamente clasista (con excepción de Solidarita-Organización Revolucionaria Anarquista, que cuenta con un solo miembro en el país). 

La PA-AKOP mantiene relaciones de camaradería y amistad con sección eslovaca de la F.A.C., con la Federación Social Anarquista (FSA-AIT) y con Solidarita (ambas checoslovacas) con los que intercambian el material publicado y cooperan en la organización de encuentros y acciones. Recientemente la PA-AKOP fue aceptada como miembro seccional de la Asociación Internacional del Trabajo, en el último Congreso realizado en Granada, España a mediados de diciembre del 2000. Su intención para un futuro no muy lejano es conformar una Unión en todo el país. 
Los miembros de la PA-AKOP, F.A.C. y O.R.A. conjuntamente con anarquistas no organizados y algunos simpatizantes están tratando de llevar adelante algunas campañas al presente, concertando encuentros periódicos. Estas son algunas de las actividades sobre las que están trabajando y que esperan concretar con éxito:

1- Campaña para la reducción de la semana laboral a 30 horas. Esta es una actividad a largo plazo, y básicamente la idea es tomar parte de las luchas sociales, tratar de “anarquizar” a las mismas y una vez finalizados los conflictos (victoriosamente o no) mantener la militancia de los trabajadores o los estudiantes siempre activa. Este punto lo consideran de importancia fundamental porque es necesario evitar que los trabajadores al finalizar un conflicto en su lugar de trabajo, den por terminada la lucha.
2- El principal conflicto en el que intentan tomar parte es en el de los trabajadores ferroviarios. La compañía de Ferrocarriles Eslovacos recibió recientemente un empréstito del Banco Europeo de Inversiones, con la condición de despedir a 16.000 ferroviarios (el 30% del personal), el recorte y supresión de muchos ramales que funcionan actualmente y el inicio de un proceso de privatización para el 2007. La intención de los anarquistas es alentar a los trabajadores a organizar una huelga con ocupación (con el máximo posible de autogestión desde abajo, un sistema de delegados con mandato de las bases, federalista y solidario) con el fin de detener la aplicación de este plan. Actualmente están abocados a publicar un periódico anarquista obrero de apoyo solidario, que pretende ser la base de una plataforma desde la cual libertarios y militantes obreros compartan experiencias y puntos de vista. 
3- Un apoyo y trabajo activo con la Cruz Negra Anarquista (Anarchist Black Cross).
4- Campaña contra el arancelamiento universitario. El gobierno eslovaco planea aplicar una ley de arancelamiento a las universidades, plan que afectaría básicamente a los estudiantes de escasos recursos.
5- Formación de una organización de acción antifascista revolucionaria. 

Para contactos: 
PA-AKOP: priamaakcia@hotmail.com
CSAF (F.A.C.): csaf-sk@post.sk
Solidarita- ORA: solidarita.slovensko@post.sk

Extractado y traducido de 
Anarcho Sindicalist Review N° 31

LA OBRA COLECTIVIZADORA DE LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA VOLVER

A 65 años de la gesta revolucionaria española, sus realizaciones y experiencias aún siguen siendo valiosas. Más allá de sus virtudes y errores fue la experiencia autogestionaria más rica de la historia del anarquismo y del movimiento obrero.

El golpe y la revolución

Nunca habíamos estado tan cerca. Nunca la posibilidad concreta de realizar en la práctica el ideal libertario se había vislumbrado con mayor claridad en la historia. Luego del golpe fascista del 18 de julio de 1936 contra la República española, gobernada por la coalición de izquierda Frente Popular, la reacción de las masas estalló de inmediato -espontánea- contra los militares facciosos. La acción popular fue impulsada en especial por los militantes anarquistas, la gran mayoría vinculados orgánicamente a CNT-FAI (Confederación Nacional del Trabajo-Federación Anarquista Ibérica), quienes encabezaron las acciones más arriesgadas contra los fascistas. La conspiración triunfó en algunas regiones, y no pudo imponerse completamente, amaneciendo el día siguiente -19 de julio- con el país dividido en dos mitades: la España republicana (donde se impuso el gobierno democrático burgués e izquierdista) y la España franquista (en donde se impusieron los militares derechistas que pronto serían acaudillados por Francisco Franco).
Pero el 19 de julio además de comenzar una larga guerra de tres años, también se inició en el sector republicano uno de los procesos revolucionarios más singulares que se conozcan. Las masas revolucionarias sobrepasaron a los dirigentes, que en un inicio observaban impávidos la acción popular desatada: asalto de cuarteles y comisarías, repartos de armas en la población civil, ocupación de todos los edificios públicos y estratégicos, ocupación y colectivización de fábricas, transportes, comercios, servicios públicos y una profunda revolución colectivista en el campo, esta última de lejos la más significativa y vasta. 
Esta revolución no se llevó a cabo en toda la zona republicana con la misma fuerza, participación y decisión de las masas sino que se extendió principalmente en aquellas zonas en que la presencia de los anarquistas españoles era mayoritaria: Aragón, Cataluña y Levante. En Aragón y Levante la colectivización fue esencialmente agraria, debido al carácter eminentemente rural de la región, y en Cataluña fue un fenómeno más urbano, puesto que es la zona industrial por excelencia de España. 

La CNT, sus tendencias

Los anarquistas españoles eran en su gran mayoría pertenecientes a la corriente que comúnmente se llama anarcosindicalista. El anarcosindicalismo sostiene que los sindicatos además de ser el organismo de lucha de los trabajadores contra el capitalismo y que aspira a concluir en una revolución social -es decir comunista anárquica o comunista libertaria, sin Estado ni propiedad- luego de la revolución serán los organismos económicos, organizativos, deliberativos, que lleve adelante la concreción del ideal. Esta meta -al menos en teoría- sería alcanzable por medio de la autogestión económica, la autogestión en la toma de decisiones a través de mecanismos asamblearios y con la aplicación del federalismo de abajo -arriba entre organizaciones sindicales y de productores, mecanismos que impedirían la creación de un nuevo Estado sindical, con una nueva burocracia privilegiada. La CNT era una confederación de sindicatos de tendencia anarcosindicalista y era la más grande de ese entonces, con aproximadamente un millón de afiliados. La otra central sindical era la UGT (Unión General de los Trabajadores) que respondía a los dictados del Partido Socialista Obrero Español, es decir que su autonomía era más bien limitada. 
No todos los integrantes de CNT eran anarquistas, pero evidentemente el peso del anarquismo era tan notorio que de hecho los militantes de CNT eran percibidos como tales. Pero dentro de su seno existían también diferencias: tenía un ala moderada (liderada por Angel Pestaña, que emigraría formando el Partido Sindicalista, de escasa repercusión) y también un ala combativa, anarquista, y en general compuesta por miembros de la FAI, organización específica del anarquismo hispano. Aún siendo una organización descentralizada, horizontal y antiburocrática era notoria en la CNT la existencia de líderes y cuadros dirigentes, cuyo prestigio y trayectoria los convertía en “líderes naturales”, como se los llamaba. Ni en FAI ni en CNT los cargos eran rentados -en CNT sólo cobraba un magro salario el secretario general- por lo cual sus integrantes debían ser en su totalidad trabajadores asalariados. 

La República y los partidos

Los principales partidos de España que formaban parte del sector antifascista eran el PSOE (socialista), el Partido Comunista y -en especial en Cataluña- el Partido Socialista Unificado de Cataluña (aliado del PCE), Partido Obrero de Unificación Marxista (comunista antiestalinista) y Esquerra Republicana (demócratas de izquierda catalanistas). Todos estos partidos fueron hostiles al anarquismo -con excepción del POUM, que reconocía a CNT como principal fuerza sindical revolucionaria- en especial el Partido Comunista y su títere catalán el PSUC. Una vez que el orden comenzó a estabilizarse en el sector republicano se formó el 5 de septiembre un gobierno presidido por Largo Caballero (socialista) e integrado por miembros de los otros partidos. En Cataluña el poder real de la situación estaba en manos de CNT, y el presidente de la Generalitat - es decir, el jefe de gobierno catalán- Luis Companys (E. Republicana) ofreció su renuncia a los representantes de la CNT que se reunieron con él. Sorprendentemente los anarquistas no aceptaron, considerando que el Estado como tal en Cataluña estaba casi extinto y resultaba prácticamente inofensivo. Este error de apreciación será el inicio de una larga cadena de equivocaciones que terminarán comprometiendo a CNT a actuar en el gobierno republicano, entrando en abierta contradicción con los principios antiestatistas que la organización siempre había sustentado. La militancia de base no aceptó de buen grado que 4 anarquistas formaran parte del gobierno central republicano (4 de noviembre de 1936) lo cual generó numerosos conflictos al seno de la organización libertaria. Estos dirigentes anarquistas - de actuación lamentable, por cierto- hicieron estúpidamente el juego a los partidos políticos, convirtiéndose en freno y lastre a la revolución social profunda que las bases estaban llevando adelante sin consultar a ningún dirigente. 

La colectivización en el campo y la industria

El fenómeno de colectivización en Cataluña y Aragón especialmente presenta la característica de ser absolutamente espontáneo y autónomo. Las masas tomaron la iniciativa y los militantes anarquistas en particular, procuraron radicalizar el fenómeno hasta su máxima expresión posible. El 21 de julio, a dos días de comenzada la revolución, los ferroviarios colectivizaron a los ferrocarriles. Luego siguieron el transporte público urbano, la electricidad, y el resto de los servicios públicos. En el primer mes de la revolución ningún organismo, incluida la CNT, intentó encauzar u organizar este impulso colectivista: las masas eran las protagonistas. Fueron colectivizados los transportes y servicios públicos, la industria (metalúrgica, maderera, textil, etc.), comercios, cines y teatros, peluquerías, bares, hoteles y por supuesto, la producción agrícola. 
En algunas empresas el antiguo propietario continuaba al frente de la misma cuando pacíficamente decidía colaborar en el proceso. En este caso sus tareas eran de asesoría. En estos casos el poder real era del comité obrero de control, que actuaba con mandato de la asamblea. Si el antiguo propietario se resistía a la colectivización, se lo expropiaba sin más. En estos casos el comité electo de trabajadores era quien ejercía la dirección del establecimiento. 
También muchas empresas fueron socializadas, es decir, fueron reagrupadas por ramo y toda su producción organizada y planificada por el sindicato, cerrando los talleres pequeños e ineficientes y reagrupándolos en unidades mayores y más productivas. Los casos más representativos fueron el Sindicato de la Madera y el de los Peluqueros, socializados en su totalidad. En Cataluña fueron colectivizadas el 70% de las empresas comerciales e industriales; en Aragón medio millón de campesinos se organizaron en colectividades y comunas libres, aboliendo la propiedad privada y los organismos gubernamentales. Pero debe tenerse en cuenta que estas colectivizaciones que actuaban independientemente y autónomamente estaban insertas aún en un marco capitalista y autoritario gubernativo, y la moneda no había sido abolida, los bancos no habían sido incautados y las fuerzas represivas del Estado no habían sido neutralizadas. 
La excusa para no profundizar esta revolución de las masas era que aún no había finalizado la guerra y que estas medidas radicalizadas tendían a debilitar la productividad y a generar resquemor en las potencias extranjeras. La consigna era primero ganar la guerra y después la revolución. En esta variante reaccionaria entraron incluso algunos dirigentes anarquistas que veían el “colaboracionismo” como un mal menor frente al fascismo. La realidad era que había que matar a las colectividades libres, a las milicias populares y a todo lo que oliera a anarquismo, como lo demostrarían los hechos posteriores. 
No todo fue color de rosa en el proceso de colectivización: hubo casos de neocapitalismo obrero en algunas empresas beneficiosas, ausencia de solidaridad con comunidades y colectividades pobres, casos de abuso, negligencia y falta de productividad, escalas y diferencias salariales (el comunismo libertario casi no se aplicó), nacimiento de nuevos burócratas, etc. Pero, en general, durante los primeros meses subió el nivel de vida, se redujeron notablemente las diferencias sociales, se abrieron numerosos centros de enseñanza colectivos, mejoró el sistema de salud en una forma ejemplar, se incrementaron las exportaciones para solventar la guerra y por primera vez en su vida los trabajadores fueron quienes comenzaron a decidir y a ser responsables de su destino. 

Los enemigos de las colectividades

La ola de colectivizaciones no fue ni ordenada ni impulsada por la CNT. Fue espontánea, aunque alentada desde la militancia de base anarquista. Y la confederación anarcosindicalista en la mayor parte de los casos fue pasada por encima, ni siquiera consultada. Muchos anarquistas tenían una visión gradualista, que consistía en ir paso a paso hasta concretar la revolución final. Esta actitud los llevó a poner frenos a las colectivizaciones para “no ir demasiado rápido”. Como puede observarse CNT-FAI tampoco estaba libre del burocratismo, el dirigismo y el etapismo que caracteriza a los partidos marxistas, ni hablar de su intervención en el gobierno. En vez de destruir el poder de una vez por todas y llevar la revolución hasta sus últimas consecuencias se privilegió la necesidad de ganar la guerra por sobre llevar adelante la revolución, cuando el objetivo principal de los anarquistas -y del pueblo revolucionario- inicialmente había sido hacer la guerra para defender la revolución del fascismo. ¿Error estratégico o traición a los principios libertarios? 
“El 24 de octubre de 1936, el gobierno catalán institucionalizó por Decreto las colectivizaciones. Esto ha sido presentado en muchas ocasiones, hasta por gran número de exégetas de tendencia libertaria, como el simple reconocimiento de lo que habían realizado los propios trabajadores. En realidad, era exactamente lo contrario: el Estado se hace cargo de las colectivizaciones, en primer lugar para limitarlas pero también, y sobre todo, para ampliar su propia influencia y su control en detrimento de la autonomía obrera” (C. Semprún-Maura, en “Revolución y contrarrevolución en Cataluña, 1936-37”). Es decir, que muchos festejaron como una victoria a la primera de una vertiginosa serie de derrotas del campo revolucionario. Quienes critican al anarquismo revolucionario por su ortodoxia en la defensa de los principios libertarios, y que consideran que es mejor hacer concesiones tácticas para obtener una victoria estratégica deberían tener en cuenta lo ocurrido en la revolución española. También la deslealtad a los principios libertarios puede convertirse en una ortodoxia.
Todos los partidos republicanos con excepción del POUM -que frente al hecho consumado las apoyaba aunque combatía el “espontaneísmo”- sabotearon las colectividades. Incluso llegaron a reprimirlas como fue el caso de la semana sangrienta de mayo de 1937 en Barcelona y la destrucción de las comunas y colectividades de Aragón a manos del ejército de Líster, ambas represiones comandadas por el Partido Comunista. Se llegó al punto de devolver las propiedades incautadas a los simpatizantes del fascismo y burgueses, y fusilar a mansalva a los colectivistas o “desaparecerlos” como ocurrió con Camilo Berneri (periodista anarquista italiano) y con Andrés Nin (dirigente fundador del POUM). El planteo comunista era hacer primero la revolución burguesa y democrática para luego hacer la revolución socialista. En realidad se trataba de organizar la contrarrevolución estalinista, reprimir a toda oposición y en especial al anarquismo. Para el PC los aliados naturales del proletariado eran los pequeños propietarios y la pequeña burguesía: “Hay que curar aquello que podríamos llamar el sarampión de las incautaciones de bienes de los pequeños industriales, de la socialización de las pequeñas industrias, de todos los abusos de ese tipo. (...) y hacer lo que sea posible para conseguir la nacionalización de las grandes industrias, que las industrias de base pasen a manos del Estado...” (José Díaz, secretario general del PC, 2 de febrero de 1937). La archifamosa y archiestalinista Dolores Ibarruri “La Pasionaria” declaraba en nombre del comité central en el diario Mundo Obrero el 30 de julio de 1936 a sólo once días de comenzada la revolución: “Es la revolución democrática burguesa que en otros países como Francia se desarrolló hace más de un siglo lo que se está realizando en nuestro país, y nosotros, comunistas, somos los luchadores de vanguardia... ”.
La victoria del fascista Francisco Franco, convirtió en realidad el sueño y el programa del Partido Comunista: la revolución burguesa.

Patrick Rossineri

TESTIGOS DE LA COLECTIVIZACIÓN EN LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA VOLVER

Los siguientes son testimonios de quienes vieron y vivieron la experiencia colectivista en España. Los testimonios de Leval y Souchy han sido editados en sendos libros. Recomendamos también la obra de C. Semprún-Maura, “Revolución y contrarrevolución en Cataluña (1936-1937)”, editada por Tusquets, y el famoso testimonio de G. Orwell “Homenaje a Cataluña”, editado en innumerables ocasiones. 

La colectivización de los tranvías de Barcelona

Cinco días después del fin de los combates, setecientos tranvías -en lugar de seiscientos-, todos pintados con los colores rojo y negro en diagonal, de la FAI y CNT, circulaban por Barcelona. Se habían añadido cien vehículos para suprimir los pasajeros colgados y a remolque que causaban numerosos accidentes. Para conseguirlo, había sido necesario trabajar día y noche, reparar -en medio de un entusiasmo general- un centenar de coches arrinconados como inservibles, según la dirección anterior. Cuán lamentable es que hechos de esta clase -que fueron tan numerosos- no sean contados en sus menores detalles...
Naturalmente, las cosas pudieron organizarse tan rápidamente y tan bien porque los hombres mismos ya estaban bien organizados. Hallamos, pues, aquí a un conjunto de secciones solidarizadas en la comunidad de su trabajo. Cada sección tenía a su frente a un ingeniero nombrado de acuerdo con el sindicato, y a un representante de los trabajadores. A segundo nivel, los delegados reunidos constituían el comité general local. Las secciones se reunían por separado cuando se trataba de actividades específicas. Y cuando se trataba de problemas generales, todos los trabajadores de todos los oficios se reunían en asamblea general. De la base a la cumbre, la organización era federalista, y se practicaba así no sólo una solidaridad permanente en las actividades materiales, sino también una solidaridad moral, que hacía a cada uno solidario de la obra colectiva, con una visión superior de las cosas. 
La colaboración era, pues, permanente entre los técnicos y los trabajadores manuales. Ningún ingeniero podía tomar una iniciativa importante sin consultar con el comité local, no sólo porque convenía que las responsabilidades fueran repartidas sino también porque, a menudo en lo que respecta a problemas prácticos, los trabajadores manuales tienen una experiencia de la que carecen los que se han formado sólo en la universidad. (...)
También se organizó la organización técnica y el funcionamiento del tránsito, y sorprende la importancia de los perfeccionamientos realizados. Se empezó por eliminar tres mil postes de hierro de las anchas o estrechas calles de Barcelona, los cuales sostenían a los cables eléctricos que suministraban la corriente, pero que dificultaban el tránsito, y por estar colocados en lugares inadecuados causaban numerosos accidentes. Se les reemplazó mediante una suspensión aérea. Después se instaló un nuevo procedimiento de señales y seguridad con agujas eléctricas y discos de señalamiento automáticos. 

Los servicios sanitarios en Cataluña

En conjunto, 35 centros más o menos importante englobaban integralmente a las cuatro provincias, de modo que ningún pueblo, ninguna aldea perdida en la montaña, ni una granja alejada, ningún hombre, mujer o niño, quedase aislado, sin protección sanitaria, sin asistencia médica. Paralelamente, cada gran sector contaba con un centro médico y técnico y un centro sindical sanitario, cuyo comité comarcal controlaba, y en parte dirigía los servicios. 
En el nivel siguiente, según el principio federalista, los comités comarcales estaban ramificados en Barcelona, que disponía de los mayores elementos técnicos y de establecimientos especializados, adonde se trasladaba en ambulancia o en taxímetro a los enfermos que necesitaban cuidados urgentes o un tratamiento especial. 
Las secciones constituidas por especialidades eran autónomas en cuanto a su modo de organización y en el seno del sindicato, pero esta autonomía no significaba independencia absoluta, y menos aún indiferencia o aislamiento ante la necesidad de coordinación. 
Muy pronto, la población se benefició de esta amplia iniciativa. En un año, y sólo en Barcelona, seis hospitales nuevos fueron creados por nuestro movimiento: el Hospital Proletario, el Hospital del Pueblo, el Hospital Pompeyo, dos hospitales de sangre, y el Pabellón de Rumania. 
Lo mismo que los otros trabajadores, los médicos cumplían su tarea donde la necesidad lo requería. Si anteriormente, los hallábamos en exceso en las ciudades más ricas, y faltaban donde más se les necesitaba, esta situación había cambiado. Cuando los habitantes de una ciudad solicitaban un médico al sindicato, éste se informaba primero de las necesidades locales, y consultaba en una lista los profesionales disponibles y cual de sus miembros podía -por su formación- responder mejor a las necesidades de la localidad solicitante. Para rechazar el puesto ofrecido era necesario que el designado tuviera razones imperiosas. Porque se consideraba que los médicos estaban al servicio de la sociedad, no la sociedad al servicio de los médicos. La obligación de cada uno figuraba siempre en primer término. 
Gastón Leval

(Extractado de “Colectividades Libertarias en España”, Bs.As. Proyección, 1974)

Más de las Matas (Aragón)

Han sido racionados los víveres. Sólo el pan se reparte ilimitadamente. De los 2300 habitantes del pueblo 2000 pertenecen a la CNT y 300 a la UGT. Forman en la colectividad 500 cabezas de familia con 2000 familiares. Los restantes 300 habitantes del pueblo son individualistas. Estos últimos pagan con dinero. Pero como no hay tiendas particulares, han de hacer sus compras en el almacén de la colectividad, en el que tienen una cuenta corriente abierta. Los víveres han sido también racionados para ellos. Los individualistas llevan sus productos a la colectividad y reciben mercancías por el valor de sus entregas. Pueden, si quieren, llevar sus productos a la ciudad, pero no les tiene cuenta y prefieren trabajar con la colectividad. La Autoridad está en manos de la CNT; existe un comité de investigación, pero la prisión está vacía. 
La comunidad posee un molino harinero para su consumo propio. Un molinero explica: “Hay demasiados compañeros en el frente. No tenemos bastantes brazos. Nuestra jornada empieza a las 5 de la mañana y termina al atardecer. Pero nos gusta trabajar porque sabemos que estamos en lucha contra el fascismo”.
Las fábricas de alcohol de Aragón se encuentran en Zaragoza. Se construyeron nuevas destilerías en la zona liberada. Una, pequeña, se encuentra en este pueblo, que produce 200 litros de alcohol diario. Este alcohol lo transportan a Caspe, la capital provincial de Aragón libre. El antiguo propietario sigue trabajando en la fábrica como director técnico. En una fábrica pequeña de géneros de punto, trabajan 10 muchachas, ocho horas diarias. No cobran jornal, como tampoco los obreros de la fábrica de alcohol o del molino. Todas las chicas saben leer y escribir. Antes percibían dos pesetas diarias; ahora lo pasan mucho mejor en régimen de economía socializada. No existe el desempleo. Las muchachas van limpias y bien vestidas. El antiguo propietario de la fábrica no está hoy menos interesado en el trabajo que antes. (...) Este antiguo propietario ha tomado la revolución con ecuanimidad, haciendo buena cara a lo que no se podía evitar. 
La colectivización tuvo lugar en el pueblo, en septiembre de 1936. Se hizo después de la aprobación de la ley sobre la incautación de los bienes de los fascistas. A raíz de esta ley, acordó la comunidad colectivizar toda la propiedad privada. Los antiguos propietarios de las fábricas no se opusieron al nuevo orden. La ley les permitía seguir teniendo sus fábricas, pero ellos entraron voluntariamente en la colectividad, entregando su propiedad. 
El médico no pertenece a la colectividad. Incluso es conocido por tener ideas derechistas. Pero sus convicciones son respetadas; sigue practicando su oficio como antes. 
Esta colectividad no ha creado todavía instituciones nuevas. Impresiona favorablemente la tolerancia que se ejerce frente a los individualistas. Estos son minoría. Los colectivistas tienen la mayoría, no solamente en el pueblo, sino en toda la provincia. Podrían hacer uso de su fuerza para forzar a los individualistas a aceptar su sistema económico. Pero no lo hacen. El ingreso en la colectividad es voluntario. El que quiere mantenerse aparte no es condenado. Sólo el privilegio de explotar a los demás, hacerles trabajar para otro, les han quitado a los individualistas. Pueden tener tantas tierras como sean capaces de cultivar con sus familias. Pueden trabajar para ellos mismos y no han de temer nada de la colectividad. (...) El motivo predominante de la colectivización es la libertad. No se emplea ninguna clase de opresión. La colectivización nace de la ideología anarquista, como el comunismo libertario enlazado con ella.

Agustín Souchy
(Extractado de “Entre los campesinos de Aragón”, Tusquets, 1977)

La colectividad pesquera de Adra 

En agosto de 1936, una Asamblea celebrada en el cine “Capitol” de Adra, en la que había alrededor de 1000 pescadores y algunos armadores, o sea, dueños de los barcos. Decidió por unanimidad la incautación de todos los barcos y su colectivización inmediata. 
Las organizaciones representadas en aquella Asamblea eran la UGT y la CNT. La primera contaba con un porcentaje de 10% y el 90% restante pertenecían a la CNT, pero conviene hacer notar que no surgió problema alguno de divergencias ni de desacuerdos entre las dos centrales sindicales en lo que se refería a la puesta en marcha de la colectividad ni a la forma de funcionamiento. Cualquiera era libre de dejar la embarcación colectivizada o de ingresar en la misma, de acuerdo con las necesidades, es decir, si una embarcación necesitaba 25 hombres, por ejemplo, y tenía nada más que 24, el primer llegado podía cubrir la vacante. 
¿Existía dinero? Sí, no podíamos prescindir de la moneda y tanto el sindicato como el Comité de la Industria Pesquera, que era el que controlaba todo el complejo de la industria, tenía que trabajar inteligentemente para que esa obra revolucionaria puesta en marcha por los propios pescadores no fuese un fracaso. 
El producto de la pesca de cada barco se repartía entre los tripulantes después de haber depositado en el comité una pequeña cantidad, que se dedicaba a renovar cualquier utensilio deteriorado o roto. También se pasaba una cantidad, aprobada por los pescadores, al antiguo dueño de la embarcación. No recuerdo que surgiera ningún problema digno de mención entre los pescadores, y los únicos obstáculos con los que tropezamos eran el no poder estar surtidos debidamente, a causa de la guerra, de los materiales necesarios para la pesca, que era abundante en aquella época. 
Las mejoras fueron considerables en todos los aspectos. El pescador empezó a recobrar su dignidad, ya no era un esclavo. Antes de la guerra el patrón o armador se llevaba el 50% del producto de la pesca más tres quintas partes del resto. (...) La colectividad fue un gran éxito en todos los sentidos. Ese éxito se consiguió por el dinamismo y el entusiasmo que todos los jóvenes libertarios, inspirados en las ideas del anarcosindicalismo, desplegamos en aquellos momentos álgidos y gloriosos preñados de promesas. 
La colectividad duró hasta marzo de 1937. El comunista Gabriel Morón Díaz, gobernador civil de Almería, mandó un escrito a la compañía de Asalto estacionada en Adra (aprovechando que como consecuencia de la pérdida de Málaga la mayoría del pueblo estaba refugiada) en el que se daba por “desaparecido” el sindicato de la industria pesquera de Adra y se ordenaba que se hiciese entrega inmediata de los barcos a sus antiguos dueños. 
En aquella fecha se encontraba en Adra la 6° Brigada Mixta compuesta por comunistas y mandada por el comandante Luis Gallo, actualmente secretario del PC italiano. Los compañeros más destacados tuvimos que salir huyendo porque nos buscaban para fusilarnos. Después se fue normalizando un poco la situación y pudimos recuperar la influencia que la CNT ejercía, pero la mayoría de los pescadores habían sido movilizados y llevados al frente, y nos fue imposible recomenzar la labor de poner en marcha nuevamente aquella gran obra revolucionaria y humana. 

Antonio Vargas, Londres, noviembre de 1970.
(En “La autogestión en la España revolucionaria”, F. Mintz, La Piqueta, Madrid, 1977)

El sindicato de la Madera de CNT (Cataluña)

Informe del 6 de octubre de 1936(extracto): 
“Nosotros vamos a por todo. Ya decíamos en otro artículo que hay que ir a por todo, que hay que trastocar todo lo existente; hay que sanear los focos de infección. Tenemos que dar una sensación de estabilidad reconociendo que al régimen burgués le ha tocado su hora final. (...)
La canalla ebanista que tenía su sede en la Escuela de Artífices, hoy completamente desorganizada, destruida, ya no existe, y el local y documentación están bajo nuestra custodia... Nosotros vamos a por todo, y tenemos el deber de imponernos, y nos imponemos como sector revolucionario. A los pequeños patronos los reagrupamos en talleres grandes. Y conseguido esto, controlamos toda la producción. Al crearse nuestros talleres confederales, tenemos que imprimir ritmo a nuestras actividades. Nosotros queremos, y cuando lo decimos es que estamos seguros de poder ser en plazo corto los únicos que tengamos bajo nuestro control toda la producción. Todos los trabajos han de hacerse por medio del sindicato, ya que si bien es verdad que antes fueron organismos de lucha contra el capital, hoy han que ser los que regulen la producción”.
Informe del 25 de diciembre de 1936 (extracto):
“El sindicato de la Madera, con un sentido amplio de responsabilidad, dándonos cuenta del momento, quisimos, no tan sólo seguir la marcha de la revolución, quisimos encauzarla teniendo en cuenta nuestra economía, la economía del pueblo. A tal efecto recogimos todos los pequeños propietarios, aquellos patronos insolventes, sin medios propios de vida, nos hicimos cargo de los microscópicos talleres, compuestos de insignificante número de operarios, sin preguntarles a qué central sindical pertenecían, no viendo más que obreros que estaban inactivos, perjudicando la economía. Pues bien: de estos talleres, valiéndonos de nuestros propios medios y de las cuotas de los trabajadores, montamos talleres confederales de 200 o más trabajadores, como jamás existieran en Barcelona y poquísimos en el resto de España”. 

(Extractado de “La CNT en la Revolución española”, J. Peirats, tomo I)

ELLOS Y NOSOTROS VOLVER

Através de la abundante lluvia y casi sumida en la penumbra, se recortaba la solitaria figura de un hombre. A pesar de la abundante lluvia y casi abandonado a la intemperie, ese hombre hacía unos enormes esfuerzos para tratar de encender un fuego, que quizás nunca llegue a arder. ¿IDIOTA? ¿VALIENTE?

Desde el mismo instante en que un sujeto redescubre su condición de ser humano, más allá de nuestras limitaciones y convencionalismos varios, sólo se encuentra a un paso, seguramente el más difícil de dar ya que muchos no lo dan, de la rebeldía. Cuando una persona asume el compromiso individual, con causas justificables o no, de enfrentarse por sí misma a una sociedad que lo condena a una existencia miserable y lo limita en su desarrollo como ser humano, posiblemente encarne una lucha, posiblemente sea un luchador.

Ahora, actuando de acuerdo a sus convicciones y conduciendo su voluntad hasta el extremo de lo posible, se encuentra el anarquista. Limitado o no, el anarquista busca evolucionar como ser humano y trascender como grupo, activando el progreso de la humanidad, ensanchando sus horizontes y potenciando su libertad con la de los otros hasta el infinito. El anarquista siente por la libertad el más apasionado de los amores, aquel nostálgico y melancólico amor de desear lo que nunca se tuvo. El anarquista desprecia a la autoridad. A las cadenas. A los límites.
Por eso el anarquista ya sabía con lo que se iba a encontrar ese día cuando abrió el diario que pomposamente proclamaba: más poderes a la policía. No nos vamos a detener a analizar cuales son estos poderes, ni sus ventajas, ni sus desventajas. ¿Para qué? A mí me basta y me sobra con la Browning nueve milímetros que tienen en el cinturón, y el candado que tienen en el cerebro. 
Veo desfilar ejércitos de policías y de soldaditos hacía el paraíso de la obra social, del aguinaldo, del franco, de la transa y del sueldo digno. ¿Puede ser digno castrar voluntades? ¿Pisotear sueños? ¿Alimentar la barbarie? El mismo paraíso y el mismo infierno. El sentido común desapareció en el propio abismo que nos separa. Casta de siervos con mentalidad de esclavos.
Dejemos algo en claro, jamás avalaremos su existencia, mucho menos sus métodos. Métodos que por otra parte, fueron variando y seguirán variando, en busca de una mayor eficiencia, en pos de un mayor control social. En suma, en beneficio de sus amos. Amos que mientras construyen sus mansiones, le alargan la soga a sus perros y les edifican nuevas cuchas, para guardar el producto de fechorías y de sus cacerías. Amos que tienen miedo, mucho miedo. 
Tanto a nivel material, como espiritual, el anarquista aspira a superarse a si mismo, para poder brindar lo mejor de sí. Su compromiso se corresponde con sus actos. Jugándose por el todo, vive la vida a su manera. Persigue ilusiones que luego estampa en su corazón y práctica otro tipo de relaciones entre seres humanos. A su vez, la lucidez que le otorga una visión global de los fenómenos sociales y de las prácticas políticas, como así también, el reconocimiento de la diversidad contenida en cada cosa, le permite al anarquista reinterpretar la realidad. Reelaborar discursos. Y esta es precisamente la lúcida tarea llevada a cabo por los compañeros que hacemos “Libertad”. Por eso, desenmascaremos algunas hipocresías y redefinamos algunos conceptos.
Disuelto, por estos pagos, el Estado benefactor y saturados de globalización, el Estado moderno solo cumple la función que mejor le sienta. La función administrativo-policial de una región. De aquí, la franca decadencia de los ejércitos nacionales, a favor de mayores poderes y mejores armamentos para la policía. La última dictadura militar necesitó instalar en la cabeza del ciudadano el miedo a la subversión para justificarse. De la misma manera, la actual democracia necesita de la inseguridad para militarizarse. En cuanto a los gobiernos, cualquiera sea su tendencia, siempre están bien dispuestos a mostrar su buena voluntad para resolver los conflictos, imponiendo la famosa mano dura, sin la cual no podrían subsistir. Pero lo más sorprendentemente patético de este asunto, es cuando las propias víctimas (más papistas que el papá) alzan indignadas sus débiles vocesitas junto a las de sus verdugos. Son los presos de las ilusiones médiaticas, los barriletes.
Mientras tanto sus justificativos ¿ideológicos? se diluyen en el vértigo de un gran negocio, el de los mercaderes de la carne, el siempre rentable negocio de la esclavitud. Una de las mayores estafas de los últimos doscientos años, se relaciona directamente con una de las mayores mentiras de los últimos doscientos años. Una como consecuencia directa de la otra. No pensemos en la justicia como un término abstracto, sino como práctica social, y veremos una gran transa alienante, que tiende a denigrar al ser humano en su totalidad, si hasta el lenguaje que utilizan es diferente. Como consecuencia de la justicia, tenemos a la policía y a la cárcel. Instituciones, tanto o más ineficientes que la primera, en la tarea de enaltecer al ser humano. En realidad, son un tacho de basura. Sépanlo: abogados, jueces, fiscales, oficialuchos, secretarios, ñoquis y panchos.
Pero, sepámoslo nosotros, hay otra realidad, la de Salta, la de los cortes de ruta, la de la violencia, la del no hay un mango. Proclive a la demagogia de los que nos dominan y a la de los que nos quieren dominar. Abrazamos sus luchas, pero les pertenecen. Ojalá algún día recorramos los mismos caminos.
En cuanto a ellos, el imaginario social los condena: los policías y los milicos, son todos cornudos.
La sociedad los margina: En los hospitales de Salta y en los de Jujuy se negaron a atender a los gendarmes heridos durante los enfrentamientos de Gral. Mosconi.
Aunque nos crucemos con ellos en la calle, nos encontramos a miles de años de distancia. Nosotros lo sabemos. 
No olvidemos algo, ellos buscan métodos más eficaces para controlarnos, nosotros buscamos métodos más inteligentes para liberarnos.
Nosotros no somos ni la gente, ni la opinión pública, ni el pueblo, ni el ciudadano, ni ninguna de esas ficciones. Los cuentos son para los chicos, y a los anarquistas no nos gusta chamuyar demasiado. Nosotros significa perseguir la emancipación del hombre. Nosotros significa corazones calientes y mentes lúcidas.

Peluca 

HOY HAY SHOW -POSMO ZAPPING ACTUAL- VOLVER

Buenas noches señoras y señores, pasen al circo, pasen al gran circo viviente. Gorilas, osos, leones, payasos, magos y trapecistas. De seguro no van a poder perderse la función, porque usted mismo cumple una función dentro de este circo. Mire que programa, mire que “diversión”.
Hay un montón de personas tratando de rescatar una empresa que por “dictamen” del neoliberalismo esta en quiebra. Hay un montón de gente que queda sin trabajo, má gente de la que ya está en total decadencia, económica, moral, familiar. La propaganda en contra de todo lo que sea español reina en el ambiente. Todos contra el Bilbao Vizcaya, todos contra Telefónica o Repsol-YPF. Como si COTO fuese mejor, como si el mercadito de la esquina estuviera defendiendo a ultranza los tan preciados intereses de la nación y su economía. ¿qué haría el mercadito de la esquina si progresa? ¿no se convertiría también en una gran multinacional? 
El capital no tiene fronteras ni bandera, el capital es el capital. Frío, asesino, incoherente, irracional. El capital quiere más capital y ese es el único sentido de su existencia. Poder, más poder, control, y más poder controlar.
Todos ven que la economía de un Estado liberal se viene abajo, cuando lo que se viene abajo siempre es el bienestar de la gente. Los partidos de izquierda, (también los de derecha) junto con sindicalistas y un montón má de focos de control social piden Estado. Aerolíneas estatal y popular. Devuélvanle al Estado lo que era del Estado. Afuera yankees, afuera ingleses. Es el discurso que predican en carteles, afiches y a viva voz. Me hace acordar tanto a “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nadie en contra del Estado” de un lejano pasado Europeo. Pasado en el que parece que mucha gente se quedó, entre el 1917 y 1945, y todo sigue sucediendo ahí.
Y sigue el show, la función debe continuar. Y como todo transcurre en fracción de segundo y la vida es instante, la gente está aterrorizada. El terror a no tener nada que darle de comer a sus hijos, el terror a quedarse sin empleo, sin status dentro de la sociedad. ¡La inseguridad, la inseguridad! grita doña Rosa ante la desesperada cámara, que solo quiere ganar una nota para poder vender a toda costa la gota de sangre o la lágrima. Inseguridad es el seguro de vida de los opresores, y de ahí se agarran para seguir aferrados a la ramita que les permita respirar el aire del poder y del control.
Y mientras doña Rosa grita desesperada delante de la cámara, se acuerda que tiene la olla en el fuego, y mientras le pega una revolvida al guiso no pierde instante de la parpadeante pantalla que le muestra un puñado de gente que está encerrada entre cuatro paredes, filmada 24 horas con ansias de ganar un billete y prestigio, mucho prestigio. Porque ser alguien es estar en los medios y tener algo de plata para demostrarlo. Seguramente doña Rosa no escapa al reality show en que vive cada día con la cámara de seguridad afuera en el edificio, en el supermercado, en la tiendita. El reality show de la inseguridad, en donde ser policía de tu propio vecino da réditos, para chusmear, o para tener la capacidad de reacción ante un inminente ataque de alguien que tiene que salir a robar para poder comer. Pero no importa, porque ellos son buenos, pero tienen que hacerlo. Que mayor ejemplo que “Chica latina” Fabián Shultz cantando suaves melodías latinas cristianas y occidentales. Porque la policía también es parte del espectáculo y nos invita calurosamente a alegrarnos y bailar la ronda de palos.
Y en este circo no falta la reivindicación. ¡Qué buena es la justicia, atrapó al mono vendedor de gomeras! Como si la lucha contra la corrupción finalizara con la sentencia del jurado. Como si la noción de corrupción no corrompiera. El poder no es corrupto, el poder corrompe. Pero igual soy feliz con mi reality show. Qué bueno que el mundo queda siempre más lejos de la televisión.
Y no importa porque sino hay comida en este fabuloso circo hay tele evangelistas que curan desde la pantalla y que van a mejorar todo. Mezclando toda la angustia y desesperación en una ensalada rusa de salvación (salvación para tele pastores). Ensalada rusa que ni dios, si existiera, entendería.
El circo es móvil, la cámara se traslada a todos lados, y se va al altiplano, donde la pobre gente al ser desplazada de la gran empresa estatal sufre el neoliberalismo salvaje. Y le hace pedir en piquetes de desesperación un poco de dinero. Y como el “omnipotente” Estado ve mala la situación manda a sus arcángeles verdes a luchar contra la invasión. -¡Son comunistas, los mantienen las FARC, quieren destruir la democracia!- Y bañan la tierra de sangre. Tienen hambre, quieren vivir dignamente, ni saben qué cosa era Marx, ni lo que es, ni les interesa; quieren paz, pero claman la paz del cementerio. La paz burguesa de su circo, que se vende en cuotas, voto a voto.
Como siempre en este circo está el payaso que liga los golpes. ¿Qué puede saber y opinar un iluso anarquista de lo que pasa? Si es un soñador, utopista, vive en una nube? ¡Si no puede explicar nada que no pase por el simplismo antiautoritario y su extinción! Lo reduce todo a su cambio social.
Y con la simpleza que caracteriza a la ideología, no busco soluciones complicadas, ni complicarme en la existencia de este sistema social, porque seguir pensando dentro del sistema es continuar con su existencia, y reivindico a gritos el gran final de la función; muerte a la autoridad, muerte al Estado y a la nación, autoorganización, anarquía, libertad, revolución.

Luks

LA LEY, EL ESTADO Y LOS PATRONES (SOBRE SACCO Y VANZETTI) VOLVER

Los dos condenados, se dirigen ya sin más consuelo que el clamor de sus compañeros al encuentro final con sus verdugos. Uno más entero, el otro agotado aunque no doblegado, sólo parecen oír al mundo gritando “Liberen a Nick y a Bart”. El primer bajón de tensión, deja mudos a todos, la segunda ejecución, transmite cuerpo por cuerpo, puño por puño, la dolorosa sensación de haber perdido a dos compañeros y la necesidad de una inmediata vindicación. Nicolla Sacco y Bartolomeo Vanzetti han sido asesinados en los primeros minutos del 23 de agosto de 1927 en la cárcel Estatal de Massachussets. Miles de bombas explotan en el mundo, la dinamita vindica a los compañeros y las huelgas generales ya han sido resueltas; el mundo entero, por radio, ha recibido el anuncio del asesinato. 
Sacco y Vanzetti, han sido electrocutados por ordenes del Juez Webster Thayler, de la Corte del Estado de Massachussets y por el visto bueno otorgado por el gobernador A. T. Fuller; los cargos eran por haber robado 16.000 dólares de una fábrica de zapatos en South Baintree y haber asesinado al pagador F. Parmenter y a su guardia el 15 de abril de 1920. La causa contra estos dos anarquistas inocentes, se basaba en endebles pruebas que más allá de todo los llevaron a la muerte. Si miráramos un poco más profundamente estos expedientes, encontraríamos el veredicto de la Ley, la verdadera causa y motivo de estos trágicos hechos. En esta tenebrosa sentencia, encontramos en pocas palabras lo que ante la gente ocupó miles: Sacco y Vanzetti, fueron capturados, encarcelados, torturados, juzgados, condenados y ejecutados, por el delito de ser anarquistas, luchadores, italianos, inmigrantes, trabajadores y revolucionarios. 
“Esto es lo que tengo que decir: no desearía a un perro o a una serpiente, ni a la más desafortunada criatura de la tierra, no les desearía a ellos lo que he tenido que sufrir por cosas de las que no soy culpable. Mi convicción es que he sufrido por cosas de las cuales soy culpable. Estoy sufriendo porque soy anarquista, y es así, soy anarquista; estoy sufriendo porque soy italiano, y es así, soy italiano. He sufrido más por mi familia y por mis seres queridos que por mí mismo; pero estoy tan convencido de estar en lo correcto que si pudiesen ejecutarme dos veces, y yo pudiera renacer otras dos veces, viviría de nuevo para hacer lo que he hecho hasta ahora.” (Bartolomeo Vanzetti, al Juez Thayler, al ser sentenciado ha muerte, abril 9, 1927.)
Es necesario, comprender que Sacco y Vanzetti, fueron encarcelados en un contexto en el que inmigrantes y anarquistas eran víctima de constantes persecuciones ideológico-políticas. Hacia el fin de la Primera Guerra, hasta poco antes de finalizar la década de los ´20, encontramos a los EE.UU. sentados en la cima del mundo, descansando sobre el liberalismo y el laissez faire, y sobre la prosperidad que la guerra había traído. La primer sociedad de consumo de masas se veía a sí misma como imbatible; ni el Estado ni ninguna fuerza externa a la economía, debía interceder en esta danza perfecta entre individuos emprendedores y competitivos. “Nuestra intrincada y compleja maquina económica puede producir, pero para mantenerla en continua producción hay que mantenerla balanceada. Durante los últimos años, el equilibrio ha sido mantenido regularmente. No hemos desperdiciado las horas de trabajo con huelgas o paros forzosos. Hasta el presente no hemos desviado los ahorros del negocio productivo hacia la especulación. Las fuerzas económicas se han balanceado, si no en equilibrio perfecto, al menos en un nivel que ha permitido a la intrincada maquina producir y servir a nuestro pueblo. (...) Pero la balanza orgánica de nuestra estructura económica solamente puede ser mantenida por medio de un esfuerzo vigoroso, inteligente y continuo; por consideración y afinidad; por confianza mutua y por la buena voluntad de todos para trabajar juntos y en completa armonía.”* La ideología dominante había creado, generalizado y legitimado una visión según la cual la prosperidad obedecía a las siguientes premisas: la economía, por sí sola, podía solucionar los problemas derivados de la pobreza; el progreso individual era posible y se podía alcanzar a partir del propio esfuerzo; el Estado y sus aparatos eran en gran medida superfluos.
En el sector, industrial, descansaba la imagen de la eterna prosperidad estadounidense. La economía de masas, estaba basada en el alto nivel de productividad, y en los bienes de consumo durables, como el automóvil, la radio, etc., y en los no durables. La producción monopolista había logrado introducirse en el control del proceso de producción, y consecuentemente, había conseguido el control de los productores, con el visto bueno del Estado, que aunque era desdeñado colaboraba activamente en la explotación de los trabajadores. En este proceso de homogeneización del trabajo, el capital (blanco, anglosajón y protestante) logró aumentar la productividad, el ritmo de trabajo y el disciplinamiento de éste. 
En este contexto represivo, en conjunto desde el Estado y los empresarios, no eran admisibles anarquistas ni luchadores; mucho menos “ladrones y asesinos”. Las razzias realizadas por la policía de los EE.UU. eran frecuentes, pero desafortunadamente para ellos no acobardaban a los trabajadores. Era necesario encontrar un chivo expiatorio que disciplinara en varias direcciones. Sacco, de oficio zapatero y Vanzetti vendedor de pescado, cumplían con todos los requisitos: eran anarquistas, trabajadores e inmigrantes italianos.
El 5 de mayo de 1920, Sacco y Vanzetti, fueron encontrados en un garaje, arreglando un auto parecido al que había estado en la fábrica de zapatos, y Sacco, poseía una pistola como la que había sido usada en el asalto. Estas dos pruebas resultaron suficientes para el Juez W. Thayler y para la corte, el 31 de mayo de 1921 para declarar culpables a Sacco y Vanzetti de los hechos y darles, entre 12 y 15 años de prisión el 1 de julio de ese año. Durante los seis años siguientes, los pedidos para aportar nueva evidencia, por parte de los defensores, para abrir un nuevo caso, fueron denegados. En 1925, Celestino Madeiros, un condenado a muerte por un asesinato, confesó haber participado en el asalto a la fábrica de zapatos y sostuvo que Sacco y Vanzetti nada tenían que ver con ello, pero el juez consideró esa información como falsa e irrelevante. En 1926, la Suprema Corte de Massachussets, rechazó cuatro apelaciones al veredicto y dictaminó que el juez Thayler no había cometido errores ni había abusado de su condición de juez. 
Innumerables bombas estallaron en esos años en el mundo, las huelgas y las organizaciones de lucha por la liberación de Sacco y Vanzetti son casi incalculables, así como también son abundantes las acciones legales de otras organizaciones y personajes importantes por la libertad de los condenados. Más allá de todo, fueron sentenciados a muerte, por Thayler el 9 de abril de 1927. En junio de ese año, ante gran cantidad de manifestaciones y pedidos de absolución, el gobernador de Massachussets, Alvan T. Fuller, creó un comité para revisar el caso completo; el resultado fue una confirmación de la sentencia. La Suprema Corte de los EE.UU. rechazaba los pedidos de los abogados defensores, alegando que el tema no pertenecía a su jurisdicción. Tras varias postergaciones, el 23 de agosto de 1927, Sacco y Vanzetti fueron asesinados en la silla eléctrica. 
“Que hayamos perdido y tengamos que morir, no disminuye nuestra apreciación y gratitud por vuestra gran solidaridad con nosotros y nuestras familias. Amigos y compañeros, ahora que la tragedia de éste caso llega a su fin, sean todos como un solo corazón. Sólo dos de nosotros morirán. Nuestros ideales, vosotros nuestros compañeros, vivirán en millones; hemos ganado, pero no vencido, nuestros sufrimientos, penas, errores, defectos, nuestra pasión, quedará atesorada para futuras batallas, para la gran emancipación. Sed todos un gran corazón en la más negra hora de la tragedia. Tened corazón.
Saludos a todos los amigos y compañeros del mundo.
Los abrazamos a todos y les enviamos muestro extremo saludo desde nuestros corazones llenos de amor y afecto. Ahora y siempre, larga vida a vosotros, larga vida a la Libertad.”
B. Vanzetti.
N. Sacco. 
(21 de Agosto de 1927)
En 1977 a cincuenta años del asesinato de estos dos compañeros, el gobernador de Massachussets, Michael Dukakis, declaró inocentes a Sacco y Vanzetti, y sostuvo que no habían tenido un juicio limpio.
Mientras el capitalismo absuelve a sus víctimas, nosotros no discutimos si Sacco y Vanzetti eran culpables o no; esto no importa, lo relevante es que fueron asesinados por ser revolucionarios y aunque realmente hubieran robado y asesinado, los dos compañeros seguirían siendo inocentes.
Este año, en la madrugada del Primero de Mayo, vi un cartel de un sindicato, de esos burócratas que sobreabundan, que decía: “El 1° de Mayo no se trabaja; respete y haga respetar la ley”. Absoluta contradicción; la Ley nada tiene que ver con los trabajadores, ni con los anarquistas, la Ley y los que la respetan, mas bien, fueron los responsables de que el día de los trabajadores sea un día de luto para todos y del mismo modo la Ley fue la que asesinó a Sacco y Vanzetti así como a tantos otros compañeros, trabajadores y anarquistas. La Ley, el Estado, los patrones, son todos parte de la misma bolsa, son todas las manos que con su “autoridad” sostienen el garrote con que nos reprimen día a día en la calle, en el trabajo y en todos los ámbitos; son la violencia, la inseguridad, el hambre, las torturas, las muertes, los sufrimientos de todos los oprimidos. 
La Ley, según pretenden sus defensores garantiza la “Libertad”. La Ley según decimos los que la sufrimos, de la mano de su padre, el Estado, mata, asesina, tortura, oprime, garantiza la autoridad y legitima que los explotadores, los opresores justifiquen sus acciones y sigan cómodamente sentados donde están, acumulando sus riquezas gracias a nuestro trabajo y con nuestros padecimientos. Como sostuvo Vanzetti, solo dos de nosotros murieron ese día, los mismos dos que hace setenta y cuatro años despertaron la solidaridad de todo el mundo, los mismos dos que nunca, ni aún a punto de morir, dejaron de luchar por la Libertad. Sacco y Vanzetti se multiplicaron por miles, quienes fuera de la “casa de la muerte”, lucharon no solo por dos compañeros, sino por todos, lucharon para que el Estado, la Ley que lo justifica y los explotadores que comen del mismo plato, desaparezcan junto con la opresión y toda autoridad; lucharon por la Libertad.


Lionel

* Rorty, M. C.; “Los recientes cambios económicos en los EE.UU. Y el informe del Comité del presidente Hoover”, en Revista de Ciencias Económicas, Serie II, N° 99, Año XVII, (octubre 1929), pp. 833/34


MIRANDO LA MUERTE VOLVER

Sentado en la estación, sobre el andén, siempre una gorra presente, como un fantasma azul que viene a perturbar la tranquilidad de la noche. Una chapa que resalta por la luz de la luna, que brilla y hace gala de su uniforme. 
¿A cuántos habrá matado?, me pregunto mientras espero el tren, ¿cuántas balas habrá disparado?. Escribo y lo miro sentado en el andén, él me mira, él y yo, nadie más en la estación, me mira como preguntándose qué estoy escribiendo. Seguramente una poesía no, un rati no inspira ninguna poesía. ¿Cuántos pibes habrán caído en sus manos?, ¿cuántos estarán presos por su culpa?. Quiere cruzar de andén, yo sé, pero es una vuelta larga y no va a saltar las vías, sigue mirándome y yo me pregunto qué hace ahí parado, disfrazado en su uniforme. Es una noche fría, llovizna. ¿Qué lo habrá llevado a convertirse en policía?, ¿le gustará matar?, no creo que a ningún “delincuente” le guste matar para robar; creo que a un policía sí, es su oficio. 
¿A quién defiende la policía más que a ellos mismos? Cuando matan a un policía lloran todos, pero todos los que conozco no tendrían problema en matarme a mí; no voy a llorar por ninguno de ellos. 
Defienden la ley, la constitución, defienden justamente lo que hay que eliminar para tener una vida más digna y libre, defienden la pobreza, el horror y la muerte. Le dan la mano a cualquiera, no les importa, hacen lo que les dicen y nada más, si les dicen de matar van a matar. Viven para la ley, viven para el otro, viven para el gobierno, no son humanos, son policías. Otra raza diferente a la nuestra y que solo desaparecerá cuando desaparezca lo que sostiene a esa institución policial, que es el gobierno y todo lo que lo rodea. 
El tren se acerca, veo la luz a lo lejos, escucho su ruido venir en el viento. Enciende un cigarrillo, ya no me mira, mis ojos solo de despegaban de él cuando escribía, mis ojos veían odio. Yo sólo esperaba el tren pensando en una mujer. ¿Qué pensaba él?, nada, lo mismo en lo que pensó cuando se hizo policía.
Me subo el tren, me siento, el vagón está vacío, la ventana abierta. Antes de cerrarla lo miro nuevamente, él me mira como sabiendo que nos vamos a volver a encontrar en alguna otra situación. Cierro la ventana, cierro los ojos y vuelvo a pensar en la mujer, mientras él mira si su arma está bien cargada...

Iconoclasta

CARTA DESDE UNA PRISIÓN TURCA VOLVER

Las huelgas de hambre y las muertes rápidas continuaron por más de dos meses. 15.000 prisioneros hicieron huelga de hambre. Más de 35 prisioneros fueron asesinados en las represiones policíacas. El principal propósito de esta acción era resaltar las condiciones de los prisioneros Tipo “F”, quienes están recluidos en celdas unipersonales, diseñadas para reprimir los movimientos de resistencia dentro de la prisión. El efecto es un continuo confinamiento solitario. Para los anarquistas el problema es complejo y las condiciones insoportables. Por un lado están las autoridades turcas, por el otro las mafias de izquierda leninistas-estalinistas, las que detentan el poder dentro y construyen “prisiones dentro de las prisiones” para aquellos que aborrecen.

“He sido prisionero anarquista durante 5 años. Ellos (DGM, Malatya) -Corte Estatal de Seguridad- me dieron 15 años porque no negué mis ideales e identidad anarquista. Tuve que sortear un montón de problemas. En la prisión de Malatya fui recluido en el bloque dominado por los prisioneros marxistas-leninistas.
Sin embargo, no fui aceptado por ellos. Me dijeron que esté como uno más, como un ser humano apolítico, no como un anarquista. Únicamente el PKK (Partido Comunista Turco) me aceptó, con la condición de que no hablara con nadie acerca de anarquismo, a pesar de que cedieron después que insistí, ellos no reconocieron mi identidad anarquista. Actuaban de manera moderada hacia mí, porque me defendí en el DGM como un anarquista kurdo. Si no hubiera sido por esto estoy seguro que ellos nunca me habrían aceptado en su bloque. No tenía otra opción que peticionar mi transferencia hacia la prisión de Burdor. Había otros 4 prisioneros anarquistas en aquella prisión. Estos prisioneros se convirtieron al anarquismo dentro de la prisión, como muchos otros anarquistas en prisión provenían de un pasado de izquierda. Por ese entonces fui torturado cuando me arrestaron. Tenía dificultades para respirar, me dolía el hígado y tenía problemas en los oídos y en la visión, más aún tenía un trauma serio. Mi celda no tenía aire acondicionado y mi salud empezaba a deteriorarse cada vez más. Tenía problemas con la respiración y me desmayaba seguido. Les sugerí a mis camaradas anarquistas que debíamos peticionar la transferencia a un bloque con aire acondicionado. Ellos aceptaron. Pero las autoridades de la prisión negaron nuestras peticiones. Nos dijeron que debíamos contactarnos con los representantes del Comité de Prisioneros, que estaba dominado por organizaciones marxistas-leninistas. Yo les expliqué acerca de este problema. En el ínterin no pude ver a un doctor acerca de mi deterioro físico. También hablé con los representantes del MLKP (Partido Comunista Marxista-Leninista) y también con el PKK, ellos nos negaron su ayuda porque éramos anarquistas, no “revolucionarios”. Ellos no nos veían como revolucionarios. Nos dijeron que no les causemos más problemas. Mis camaradas y yo discutimos el problema entre nosotros. Decidimos peticionar la transferencia a otra prisión donde no haya marxistas, algunos amigos me sugirieron que me quede en uno de los bloques reservados para presos políticos, hasta que mi salud mejore. Primero me negué, pero después, me preocupé porque me estaba desmayando cada vez más seguido. Decidí comentarles esto a los representantes del Comité de Prisioneros. El MLKP de ninguna manera me permitió quedarme en el bloque. El PKK por otro lado, me dejó estar bajo una condición: tenía que ser un ciudadano “ordinario”. Mientras tanto, una de mis visitas del exterior fue rechazada por el Comité de Prisioneros. La razón era porque nosotros no éramos revolucionarios... Fuimos transferidos a diferentes lugares. Fui trasladado a la prisión Konya/Ermenek. Desde hace dos años que vivo aquí. Por un tiempo estuve con los trotskistas, porque ellos también fueron rechazados, al igual que nosotros por el Comité de Prisioneros. Finalmente me di cuenta qué difícil es vivir con marxistas. Mi salud estaba en peligro en el confinamiento solitario. Me enviaron al hospital Ankara Numune. Y me realizaron una operación. Sin embargo no pudieron hacer nada acerca de mis severos dolores de cabeza y problemas de oído... Como podrán ver la pena por ser anarquista es muy severa. Somos confrontados desde todas partes...”

Solidaridad urgente para donar dinero para su tratamiento, enviar cheques a nombre de: 

Emine Ozkaya
162 Avenue Tottenham 
London N17 6GJL

Para más información y contactos:
5th May Group
Po Box 2474, London N8
Ankara Anarchists (Turquía)
5th May Group (Londres)

Traducido de Direct Action N° 18, primavera de 2001

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