Nº 33
AGOSTO-SEPTIEMBRE 2005

ARTÍCULOS:


¿LA UNIDAD DEL ANARQUISMO? VOLVER

La unión hace la fuerza... seguramente, pero si lo que se une es fuerte. ¿Quién dice que el anarquismo está desunido? Lamentablemente puedo escucharlos, pero creo que esa unión se da naturalmente y no a pedido del vocero (aquel que coquetea con la diversidad de un pretendido movimiento anarquista); faltaría aclarar entonces que lo que hay no es una división, sino más bien una ruptura declarada.
Si bien queremos convencer al conjunto de los oprimidos de que la única solución, a nuestra situación de miseria, es la revolución social con finalidad anárquica, no concibo que dicho propósito sea imitando métodos y maneras propias de la política.
Alguna vez me dijeron que era una estupidez debatir sobre cada tema puntualmente, que hacía falta práctica y más práctica... suena práctico pero no me parece; no me parece porque, en ese debatir, intercambio, me reafirmo en mis posiciones, mi pensamiento y mi ideología, no olvidemos que el pensamiento es producto del intercambio de pareceres entre seres humanos. Y en este sentido es que se proyecta a lo cotidiano.
En el 2004 estos pretendidos grupos anarquistas alzaron un llamado por la unidad del anarquismo, donde se proponía una acción conjunta de las organizaciones y grupos en el interior del movimiento de masas. Agregaban a esto que es necesario establecer una distinción en cuanto al tema, por un lado; el movimiento de masas, su práctica y su política de alianzas y, por otro lado; la organización anarquista. Consideraban también que los anarquistas debemos abandonar nuestra “torre de mártir” y avanzar al movimiento de masas con alternativas concretas. Todavía tienen el descaro de hablar de una táctica y una estrategia de carácter revolucionario, que desarrolle una política de alianzas, pero eso sí... sin abandonar nuestros ideales; que tristeza... escuchar esto tan sólo me provoca dolor.
La falta de respeto a los compañeros presos, caídos, que caen y que caerán por intentar materializar tan bello ideal que es el anarquismo, sólo denota una cosa, su indefinición los define como tales ¿a qué se refieren con que debemos abandonar nuestra “torre de mártir”?
Los anarquistas nunca hablaron de unidad, sabiendo que dicho reclamo pertenece al lenguaje de la política, y bien sabemos que esta es una herramienta del Poder; si hablaron, en cambio, de igualdad, de fraternidad y solidaridad como pilares de nuestros principios anárquicos. ¿Qué es esto de tácticas y estrategias? Términos originados y promovidos por el Poder.
En cuanto a esto los anarquistas siempre promovieron la acción directa, el boicot, la huelga, etc. como medios para este gran asalto que llamamos revolución social; y nunca hablaron de alianzas ni nada por el estilo. Vale aclarar que nosotros tratamos de darle vigencia al ideal más radicalizado que existe, al menos hasta hoy conocido. Somos anarquistas, ni libertarios, ni autónomos, ni ninguno de esos tildes posmodernos tan promovidos en estos tiempo; seguimos existiendo como hace siglos, y no sólo combatimos contra el Estado y sus instituciones (el poder establecido), sino también contra sus apéndices: los embaucadores que quieren socavar los insocavable... el comunismo anárquico.
Entonces, hoy como ayer, a separar las aguas; entonces, hoy como ayer ¡contra la unidad! ¡Solidaridad!

Gabriel


EL FRENTE ÚNICO VOLVER

Hace mucho, tanto tiempo, que deseamos todos esto: una acción conjunta y única... El pueblo, la masa mayor, inmensa, contra esta minoría de todo el mundo y de siempre: los burgueses... El aliento de miles, millones de hombres, de herreros, batiendo en un solo fierro, a una sola voz... ¡Sería la Revolución, la Social, pues!
Para los comunistas anárquicos, éste y no otro fue el fin de todas sus luchas. ¿Quién se atreve a negarlo ahora?... Son sus ideas, los peñascos de sus cumbres, los que al caer en la corriente del pueblo le han hecho alcanzar el nivel que hoy tiene. Su acción, su acero y su bomba, y esta confianza de locos en el porvenir del Hombre, es lo que ha herido a los amos, fundado la nueva sociología y empujado más allá de la casta, de la patria y de la clase, el anhelo de redención proletaria. ¿Quién lo niega?
¡Queremos un frente único! Todos los pobres –no sólo trabajadores, sino también vagabundos, presidiarios y haraganes: ¡todos!– contra este solo maldito mal: el Estado. ¡Así se hará, o no se hará jamás nunca, la Revolución Social!
Pero, ¿es de esto que ahora se habla?... Caudillos de sindicatos, electos al parlamento, nonnatos de comisarios del pueblo, decirlo claro: ¿es esto lo que soñáis?... ¿Queréis un proletariado unido contra el burgués, pero autónomo en su acción y libre en su iniciativa; o, simplemente, un frente de ejército único de cuyo seríais vosotros los generales, los capitanes, los instructores?...
¡Oh, la la!... Como otras veces, igual que siempre que hablasteis de unificar las fuerzas trabajadoras, lo que queréis es un bloque contra la idea libertaria, contra el principio de negación del Estado, ¡contra nosotros, vaya!... Confesad que es la Anarquía el clavo que os hinca el culo y del que pensáis libraros levantando una muralla de pechos de proletarios entre vuestras nalgas y nuestra punta...
Para eso os amontonáis, mugiendo y graznando, gansos de los capitolios bolcheviques y bueyes de los pesebres del sindicato... ¡Sí, sí! Ante el rayo de este verbo que alumbra el escenario social y desata ideales de independencia entre el pueblo, hacéis lo que hacen las bestias cuando truena y cuando llueve: ¡ponéis las ancas! ... Y a eso le llamáis frente único... ¡A las culatas vuestras!

Rodolfo González Pacheco
Extraído de Carteles I


INFANTICIDIO VOLVER

La Justicia, es decir el Poder judicial, la aplicación de la Ley que esgrimen tanto jueces como carceleros, movimientos políticos como de Derechos humanos, sentenció a catorce años de cárcel a una chica por matar a su bebé. El hecho repercutió y, a gusto de los medios de información, la opinión pública, creada por esos medios, se dividió entre posiciones condenatorias e indulgentes.
Hecho trágico y desgarrador, para uno y para ella, pero ¿qué es más criminal que el capitalismo que se alimenta de la muerte sistematizada de 35.500 criaturas por día en el mundo? Es el mayor infanticidio de la historia, es la masacre ininterrumpida, es el sufrimiento, segundo a segundo, de los más indefensos sobre el que se erigen y acaparan las riquezas. No quita esto el espanto del asesinato del hijo propio: nada se nos aparece como más antinatural, como lo más bajo de una especie, pero solamente una situación social de desesperación puede arrinconar tanto a la persona como para ver representado en el hijo a lo peor posible.
¿De qué se asombran quienes que generan estas situaciones? Según la religión juedeo-cristiana, ¿no estuvo Abraham a punto de sacrificar a su hijo (al que tuvo con su esposa, no al que tenía con su esclava), con cuchillo y fuego, por orden de Dios? Y éste, “infinito amor”, ¿no sacrificó a su hijo Jesús, clavándolo en ese instrumento de tortura de los romanos que adoran los cristianos?
La historia humana es la historia del crimen y las cosas ni son nuevas, ni son aisladas, ni son casuales. En la Europa capitalista, antes de la segunda oleada de industrialización, de finales del siglo XVIII, no era poco común ver cadáveres de niños en las calles o en los estercoleros de Londres y otras ciudades. La miseria y el infanticidio, directo e indirecto, era tal que el Parlamento debió crear un sistemas de recepción de hijos no deseados consistente en aberturas y puertas giratorias donde se depositaba a los niños en los hospicios, manteniendo el anonimato de los padres. El gobierno asumió el papel de matadero. En cuatro años, a mediados de ese siglo, ingresaron en la primera inclusa de Londres 15 mil niños de los que sólo sobrevivió un tercio. Otros miles morían a manos de nodrizas en los hospicios parroquiales, mujeres que popularmente adquirieron la fama de “amas de cría fatales” o de “carniceras”. En Francia el ingreso de 40 mil chicos en 1784 pasó a 138 mil en 1822; una década después el ingreso fue de más de 300 mil. En 1830 había en Francia 270 cajas giratorias de depósito infantil. Entre el 80 y el 90 por ciento de los niños dejados en esas instituciones morían durante el primer año de vida. Cuando los industriales comenzaron a desarrollarse y a necesitar mano de obra barata y dócil, los niños se convirtieron en la principal fuente de trabajo. Con la demanda de mano de obra infantil la mortalidad de los niños descendió, para pasar a trabajar a las fábricas antes de morir de tuberculosis.
Cuando los poderosos necesitaron familias grandes y numerosas para trabajar los campos, con tecnologías rudimentarias, las propiciaron; cuando automatizan las fábricas las condenan. Son los recursos humanos, muy por debajo del petróleo y de otros.
En la actualidad del capitalismo la introducción de nuevas tecnologías, más sofisticadas y automatizadas, convierte a gran parte de la población mundial en recursos innecesarios para el mercado. Miles de millones se vuelven superfluos y potencialmente peligrosos. El control de la natalidad se transforma en una cuestión de Estado. Los más poderosos asumen la tarea: en décadas pasadas el gobierno estadounidense realizó campañas de esterilización forzada en algunos de las regiones más pobres de América latina. El Estado chino tiene un sistema de recompensas y castigos
según la cantidad de hijos que tenga una familia. Las campañas mundiales a favor de la difusión de métodos anticonceptivos y abortivos son crecientes. Más allá del choque con un importante sector de la Iglesia, a la larga, seguramente, el aborto no sólo terminará siendo un derecho legal sino, en gran sentido, obligatorio. (Sobre este punto habría que decir que la legalización del aborto tan proclamada por las corrientes feministas no tiene nada que ver con la libertad de disponer del cuerpo -como dicen-, sino con hacer jurisprudencia sobre él: el vientre legalizado). Están, mientras tanto, liquidando, literalmente, lo que no usan y a los que ya usaron.
La indignación mediática, como siempre, es de una hipocresía y de un cinismo descarado.

A. G.


ACTO DEL 1° DE MAYO VOLVER

El 1° de mayo se realizó, como se viene haciendo desde hace algunos años, el acto en la plaza Alsina de Avellaneda convocado por La Protesta, Sociedad de Resistencia, Cruz Negra y Libertad. Estuvieron presentes alrededor de 300 personas. Como siempre, la alegría de reencontrarse con compañeros, los conocidos y los por conocer, y la oportunidad de expresar las posiciones que nos definen y nos motivan.
Gabriel de La Protesta fue el primero en hablar, siguieron Titi, Gabriel y Adrián de Libertad, Juan de Cruz Negra, nuevamente Gabriel de La Protesta que leyó un escrito de Patricio, después habló Zoe, continuó Marcelo de La Protesta y, por último, Amanecer de La Protesta.
Por razones de espacio sólo transcribimos a continuación lo leído por Gabriel y Adrián de Libertad:

La evidencia de este sistema de explotación se denota en cada momento, en cada lugar. La situación a la que ha llegado el ser humano es inaudita, pero sobre todo inhumana; no podemos esperar otra cosa de esta sociedad mal parida.
Cuando decimos que el hombre no es ni bueno ni malo sino que es una posibilidad, decimos que éste adquirirá una ética, desarrollará una moral, tendrá valores y códigos de acuerdo a sus relaciones con otros individuos, todos parte de una sociedad.
Podemos decir seguros, entonces, que en la actual sociedad no hay posibilidad de desarrollarnos como iguales y que este medio sólo puede sacar lo peor de nosotros, ejemplos nos sobran.
En la actualidad, por esta región, hemos notado como el capitalismo se regenera en sí mismo. Los mecanismos de control son diversos y se acomodan de acuerdo a las necesidades del sistema. Si bien las burguesías, ya sean pequeñas o grandes, tienden a devorarse para no ser devoradas, hay que decir que sus principios, sus medios y sus finalidades son las mismas y prevalecen mediante la explotación del hombre por el hombre.
También hemos notado como los sectores del poder generan y forman diferentes corrientes de opinión, como también a los voceros de los supuestos sectores de la oposición. Y así es como llegamos a esta situación de miseria indescriptible, en donde la democracia es el objetivo a aplicarse, como antes la dictadura o anteriormente la esclavitud. Metodologías y maneras que sirven
para amortiguar la reacción de los oprimidos; para esto nos aflojaron un poco la soga, para que salgamos reivindicar nuestros derechos que obviamente ellos nos impusieron; para que votemos y participemos en esta sociedad criminal; para que denunciemos, delatemos traicionemos.
El gobierno, en su tarea y su búsqueda de consenso social, aplicó todas sus estrategias de embaucamiento mediante los medios generando así una opinión pública reaccionaria que apoya a la represión y la legitima como tal, separando de ese modo a los sectores contestatarios con los cuales el poder no tiene dialogo, ya sean movimiento sociales o todo aquel que atente contra la propiedad privada o el orden establecido; la denominada delincuencia.
Estos sólo tienen un destino en esta sociedad: la cárcel, como máxima expresión del orden, el control y el desprecio por el ser humano; a donde diariamente van dar nuestros hijos, hermanos y vecinos, o cayendo tras el gatillo de algunos mercenarios del poder cuya única función es la de resguardar las riquezas acaparadas por la burguesía. Riquezas que nos pertenecen, es decir que le pertenecen al conjunto de los explotados por ser quienes las generamos.
Estas y no otras son las problemáticas actuales que tenemos que remarcar, pues clarificar nuestra situación de oprimidos será el pie inicial para liberarnos del yugo opresor.
Porque el anarquismo no es sólo una ideología, también es, para nosotros, una toma de posiciones ante lo cotidiano de la vida, lógicamente, haciéndonos cargo de las limitaciones, pero sabiendo que todas las tendencias que se presentan como nuevas alternativas son, directa o indirectamente, apéndices del sistema y que sólo atentan contra la grandeza de nuestros fines: la Revolución Social y el Comunismo anárquico.

Gabriel

Los poderosos lo saben: esto no puede ser. Uno es un problema, dos pueden ser muchos. Y para esto entrenan especialistas en castigo y en prevención. Saben que las palabras impulsan a la fuerza y no pueden sostener otra cosa que mentiras porque lo que poseen nos corresponde. Saben lo que nuestras palabras impulsan. Saben que una voz es un principio y que lo que queremos no es orar.
A la radicalidad la atacan de raíz. Si la vida es un obstáculo de su disfrute la aniquilan y si las ideas y
valores son una amenaza, también. La muerte de las ideologías para sostener la muerte de la vida. Pero contra la muerte y la mentira hay rebeldía y hay pelea y no pueden pelear sin tirar arena en los ojos: es su condición de debilidad y de suciedad.
Para incorporarnos nos convidan con sofisticados charlatanes y versos actualizados, nos ofertan teorías recicladas y discursos recalentados como novedad. Ante esto seguimos planteando lo que el primer hombre que se reveló planteó: la dignidad de ser tal, la libertad. Y ese carácter es el que buscamos darle a lo que sostenemos: la intransigencia con lo establecido. Nos impulsa un fin sociable: la sociedad comunista y anárquica. Y esa es la búsqueda, principios y fines, una continuidad. Y en esto no hay derrotas, hay renaceres y puntos de partida; sí hay derroteros, con tendencia y con definición. Apuntamos contra la sociedad de clases, contra la explotación del hombre por el hombre y este fin esencial es el que el sistema persigue socavar. Así como su libertad es el aislamiento, el dogma es la pluralidad. Son los ortodoxos los enemigos de la rebelión y del pensamiento y también los cínicos que proyectan esa miseria suya hacia quienes los enfrentan. Escupen lo que tienen dentro, siempre realimentado.
Seguimos sosteniendo los conceptos que desarrolló Bakunin y los que dejó abiertos para desarrollar. Creemos en el ser humano y en lo que puede ser otra convivencia social, y creemos que hasta la idea de libertad que tomamos de Bakunin, la más amplia y clara hasta ahora esbozada, va a ser eso, un esbozo desbordable ante la riqueza inimaginable que pueda resultar de esa convivencia.
Pero entendemos que no hay fatalidad histórica que a fuerza de dinámicas involuntarias termine con la presente sociedad, ni que quienes detentan las riquezas las comunicen. La Revolución social brotará del conjunto de los oprimidos, de quienes tienen sed y hambre de justicia. Hacia eso es la agitación: la anarquía hay que provocarla. Y la agitación es minoritaria, minoría que siempre vamos a ser, pero con una posición que desborda lo numerable.
La imagen del chiquito agonizante y del buitre que espera su turno ante los restos que dejaron los asesinos de la inocencia: eso es el capitalismo, la sociedad de buitres y caníbales. Y se atreven a llamarnos encasillados, se atreven a hablar del mal menor.
La religión, la mentalidad más arraigada y siniestra, nos dice de otras vidas y reencarnaciones. Sabemos que no tenemos otras oportunidades, que el momento histórico es el que uno vive, que el sufrimiento y la necesidad es presente y que lo que quedará de todo esto dependerá de lo que hagamos hoy. El compromiso es primero con uno y se dimensiona con el otro.
Creemos que más allá de los acondicionamientos y mutilaciones de esta cultura existe en cada hombre una rebelión agazapada que late y pulsa por salir, que está la posibilidad y la necesidad de proyectarla y que se afirme como convicción, de dentro hacia fuera. El anarquismo es la ideología de la rebelión. Pero también somos concientes de la dificultad que entraña lo que está entrañado. La independencia y abstracción ante lo establecido, la capacidad de imaginar otra sociabilidad de los individuos, de desprenderse de las ataduras culturales es difícil, pero esa es la búsqueda.
Y en la búsqueda la cuestión no se reduce, pero sí marcamos una posición, primitiva y actual, por continuo fundamento del cual se disparan las concepciones, una negación que afirma humanidad: NI DIOS NI AMO.

Adrián


LA FUERZA DE LA CULTURA Y LA DEL CULTO VOLVER

El sistema es un generador de corrientes de opinión, se alimenta de las positiva y de las que aparecen como negativas, no hay neutros. Para esto socava cualquier inteligencia que le sea adversa. Como decía Bakunin, los capaces de salirse de la cultura imperante -de abstraerse de ella y plantear otra cosa- son uno entre mil. Hay que decir que Bakunin dijo esto hace más de cien años, hoy en día diríamos que hay uno entre un millón.
La cosa no se reduce, sin embargo, a una cuestión numérica. Un posición tiene una tendencia determinada, una serie de principios y un desarrollo, independientemente de la cantidad de individuos que la sostengan; la cuestión de mayorías o minorías sólo refiere a la dimensión de concreción y a la lucha de fuerzas enfrentadas, nada dice del valor de la posición. Y toda minoría apunta a expandirse, todo tiende a ser, dependerá del principio: el de libertad o el de autoridad. Nosotros estamos por la globalización de la anarquía.
Es una lucha por la imposición, por el triunfo de una causa sobre la otra. No es cuestión de síntesis: es un recorte a favor o en contra de la anarquía, más allá de la dificultad y las limitaciones. Llevando el principio al extremo no hay más que anarquía o fascismo.
La cuestión revolucionaria no es algo fácil, lo sabemos y lo sentimos. No lo es como planteo ni como plantarse. El uno implica radicalidad, completamente diferente a todo lo hasta ahora dicho; el otro, la firmeza para mantener la conquista. El sistema tiene mecanismos de defensa y de ataque contra esta posibilidad.
Esta sociedad amenaza constantemente la existencia de los individuos; vulnera las personalidades; a fuerza de golpes y lecciones, instiga a que no se es nada si no se está dispuesto a pisotear al de al lado; impulsa a dividir entre inferiores y superiores; a usar antes que lo usen a uno. Se alienta a la viveza y a la pillería, a la ventaja y a la astucia. Se comprende: ante un medio hostil se torna necesario alguna forma de sobrevivir, una artimaña o un engaño, una agachada o una arrastrada, y la tendencia es a descartar lo inadaptable. Pero como animal de costumbre las situaciones generan condicionamientos y la tendencia es a conformarlos como principios. Dependerá del medio y de nuestra enteraza; del arrastre de la corriente y de nuestra firmeza.
Es como la imagen que da Pacheco del anarquista: éste es una piedra entre el barro que por fuera la ensucia y hasta la tapa, pero el lodazal no la penetra. Pero, prevaleciente, esta sociedad -esta suciedad- quiebra, ensucia y tapa; erosiona y corrompe la firmeza con aludes de barro y de esponjas. El Estado se alimenta de una cultura que tiene más fuerza que sus ejércitos.
Decimos que el sistema no sólo se sostiene por la fuerza, se sostiene por los discursos y el consenso. ¿Qué diferencia hay entre la bandera nacional, la de los partidos y la de las empresas de futbol? ¿Qué son y qué representan Kirchner, Echegaray y Macri? ¿Qué “sentimientos y pasiones” los sostienen? ¿Qué es el cordón de seguridad, la policía y la barra brava? ¿Y el electorado, los afiliados y los hinchas? La carne de cañón, el soldado al pie del cañón y los burgueses: todo cultivado.

A. G.


AL FIN EL PRINCIPIO VOLVER

Aclaración primera: la siguiente nota nació del ensamble, más o menos forzado y más o menos lógico, de diversas notas porque, viendo tanto la repetición de lo que me motivó al hacerlas, como los temas tocados en ellas, tuve la necesidad de juntarlas. Forzado, porque las notas no tienen un seguimiento lineal de desarrollo entre sí. Lógico, porque el hombre al hacer uso de su facultad de abstracción (facultad que lo diferencia del resto de los animales, con todo su desenvolvimiento natural incluido), intenta tener una idea general de lo analiza, pero que siendo este objeto sólo una parte de un todo, esa idea general no termina siendo más que una representación parcial de la cosa. Más que “sólo sé que no se nada”, sólo sé que aprendiendo ciertas cosas se abren infinidad de nuevas puertas que abrir. Por lo tanto, recomiendo tanto la lectura total de la nota como su lectura por partes.

A modo de introducción

Todo fin tiene su principio, verdad innegable que sin embargo muchos se empecinan en eludir. Toda forma que adopte una cosa cualquiera no es más que la proyección de un comienzo que, a pesar de la voluntad que se tiene al crearlo, no escapará a esa fatalidad.
Veamos el desarrollo de un ser humano. Al nacer, debe recibir alimento para poder desarrollar todas sus capacidades físicas, que además de estar predeterminadas por sus genes, podrán ser estimuladas mediante su entrenamiento; así vemos como un inválido logra un desarrollo mayor de sus brazos para facilitar su desplazamiento en el espacio, que sólo se produce por el mayor uso de éstos, o sea por su entrenamiento. Vemos también que según la calidad de su alimentación dependerá el buen funcionamiento posterior de sus órganos.
Advertimos así como toda nuestra capacidad de razonamiento, de abstracción, está supeditada al desarrollo de nuestro organismo. El órgano específico para esta función es el cerebro, pero que alcanza su máximo potencial con el funcionamiento de otros órganos que se encargan de transmitirle sus percepciones, percepciones puramente físicas que serán transformadas en ideas mediante la masa encefálica. Ubico también aquí a los sentimientos que, más allá de todas las conjeturas que los sitúan como externos a las facultades mentales, no son más que el producto del análisis cerebral de las influencias de la Sociedad y del desarrollo propio de los individuos.
El conjunto de ideas es inmaterial pero, como hemos visto, no es más que una consecuencia de la materia, consecuencia que sólo logra su pleno desarrollo o, al menos su mayor desarrollo hasta ahora concebido, en el ser humano, por ser éste el último eslabón en la tierra de la evolución orgánica. Observando el comportamiento animal podemos vislumbrar los principios de la vida social humana, como todo el desarrollo de las Sociedades no es más que la proyección de los principios expresados más primitivamente en la naturaleza. Fijamos de esta manera a la Sociedad humana y toda su cultura como un desarrollo natural de su pasado animal, posible gracias al mayor desarrollo de sus facultades mentales.
Ahora veamos algunos asuntos en forma particular. Veámoslos teniendo en cuenta que no son más que el resultado de una ideología.

Las notas

1. Dios y la religión.

“El hombre es un animal religioso”, nada tan cierto teniendo en cuenta que toda Sociedad ha tenido sus respectivos dioses y cultos, pero nada más errado considerando esto como algo inherente a él para siempre. Sería absurdo considerar a las cosas reales sólo con un cuerpo, es decir con una materia, pues sino qué sería el pensamiento, pero más absurdo es considerar a las cosas materiales como un producto de algo inmaterial. Ciertamente, podemos considerar la existencia de un Dios porque podemos pensarlo.
Pero, ¿por qué entonces el nacimiento de la religión, considerándola sólo como institución? Cualquier idea debe ser representada o sostenida por algo o alguien, ya que no posee cuerpo propio, materialmente hablando. He ahí el nacimiento de los primeros representantes religiosos, los primeros “padres”. La antigüedad de tal o cual cosa no es justificación valedera de nada, pues como vemos en el caso religioso, todo Dios (con sus representantes incluidos) nacen del desprendimiento de una religión anterior. Vemos que, considerando a Dios como el creador del Universo, sólo podemos considerarlo como algo más primitivo que este último, siendo el segundo el continuo movimiento, el Todo mismo, el primero se nos presenta como la eterna inmovilidad, la Nada misma.
Podemos afirmar que la primer autoridad que se ha impuesto, no sólo mediante la fuerza, sino con una justificación de ser poseedores de una cierta razón, ha debido ser una autoridad religiosa. Toda autoridad, si desea perdurar durante algún tiempo aunque irremediablemente no pueda garantizar el bienestar social (lo que le daría una justificación válida), debe provocar el miedo a su ausencia y, por añadidura lógica, el castigo a los que se rebelen a ella. La religión “moderna”, entonces, tuvo la necesidad de crear el Infierno, ese lugar donde el ser humano que no ha entregado su vida a Dios, y por consiguiente a los representantes de su voluntad, sufrirá los más terribles tormentos en castigo a su inmoralidad, considerando que Dios es toda la moral y lo contrario a Él no más que inmoralidad.
Cualquier autoridad de derecho y no de hecho, cabiendo en esta última un zapatero si necesitamos calzado por ejemplo, por más razón que afirme tener para erigirse sobre la Sociedad, deberá reprimir y desprestigiar con cualquier artilugio a todo a aquel que se presente en disconformidad con ella.
La justificación más racional de la existencia de Dios es que “es una cuestión de fe”, al ser la fe no más que una creencia caprichosa, es decir, sin ninguna clase de sustento. Cuanto más avanzada se presenta la religión más absurda se torna, ya que necesariamente nace de una humanidad mucho más instruida. Me permito aquí entregar el premio a Mayor Absurdo al Dios hecho hombre, a Jesús de Nazareth. Lo eternamente infinito en lo efímeramente finito, el todopoderoso sufriendo ante las tentaciones humanas.
Mediante el bautismo, en la religión católica, se quita al hombre el pecado original, pecado del cuál es absolutamente irresponsable pero heredero, única justificación para poder aplicarle algún castigo, si es que consideramos al castigo como una forma justa y válida de subsanar algo. Mucho hincapié se hace en que los niños, cuanto más pequeños mejor, sean introducidos en la vida religiosa, pues se los considera más puros para recibir las verdades de Dios y porque, paradójica y escandalosamente, ¿que culpa tiene el pequeño del pecado original como para merecer el infierno?. Siendo todo esto explicado muy simplemente, ya que un niño no completa su personalidad en tanto que crece, se encuentra mientras muy maleable en cuanto a su forma de pensar; sabido es, por ejemplo, que una pregunta afirmativa a un niño recibirá como respuesta la formulada en la misma.
La condena que realizan todas las religiones hacia el conocimiento, a todo aquello que persiga la búsqueda de una verdad más “real”, es resultado de una lógica ecuación: presentándose como los reveladores de la verdad de Dios y, siendo este lo absolutamente perfecto, no puede permitirse objeción alguna a su verdad, más concretamente a la Verdad misma. La única manera en que una religión cambia es mediante el desprendimiento de la parte que se presenta como disidente. Esto en
cuanto que la religión sea demasiado “ortodoxa”, pues sino incorporará las “buenas” nuevas.
Conste aquí que considero, tanto a Dios y toda su prole como al Estado, como males necesarios en el desarrollo humano, en la Historia de la humanidad, mal menor que deja de serlo en cuanto sus necesidades y razones son superadas, pasando a ser entonces un mal mayor.

2. El Poder como Estado.

La lógica de todo Poder, en tanto que se encuentra institucionalizado, es decir que se ha impuesto por sobre y, por lo tanto, en detrimento de una parte excluida, es conservarse y expandirse; según convenga es tirar o aflojar, dar aire o ahogar, olvidar o recordar. Transformarse, reformarse, pero nunca destruirse, ni aún por sus propias contradicciones...
“Hay que democratizar al Estado” nos dicen, parece ser que es un problema de representantes y no la representación en sí; y más que representantes se podría decir que los gobernantes son nuestros apoderados, los dueños de nuestro poder individual. Las falencias de la democracia argentina se deben a su supuesta juventud, cuando la democracia más antigua es la más asesina y totalitaria; aclaro aquí que mi concepción de la Anarquía se presenta como totalitaria, pues debe abarcar a todos. La pretendida diversidad no es otra cosa que uniformidad bajo la forma democrática. La pretendida pluralidad ideológica de la Democracia no es más que una diversidad de tonos de unos marcos preestablecidos: conservar el Estado, por ende no abolir la explotación del hombre por el hombre, y sigue la miseria.... Cambiar de mando y maquillaje para que la Sociedad se mantenga en las mismas condiciones de siempre.
El problema del Poder es él mismo. Al nacer, el hombre es un papel con pocas líneas escritas: sus genes; todo su desarrollo como ser humano al nacer, será marcado por la Sociedad de la que es parte, por eso creemos en la posibilidad de que el hombre sea distinto si cambia la Sociedad. Y mientras esta se encuentre bajo la tutela del Estado, mientras se organice verticalmente, producirá (en su mayoría) hombres que sólo quieran escalar, aunque en el afán de subir deban pisar las cabezas de los demás.
El Poder es el instinto de conservación individual elevado a la máxima potencia, no más que esto es toda su moral y toda su ética. Hace lo que le sirva para vivir, y si debe ceder es sólo por presión, que a la primera posibilidad será anulada o absorbida (que es lo mismo). Hace poco fue 1º de Mayo, ¿por qué luchaban estos no deseados mártires, por las 8 horas de trabajo? ...y las 8 horas?. Además, y esto para todos los que festejan la explotación del hombre por el hombre, murieron luchando por la Anarquía.
Creemos que no es un problema de uso de Poder, sino de relaciones de Poder. En la vida nuestras relaciones están dominadas por el rédito, por el uso de los demás. Por la mercancía que es el Pueblo para los burgueses. Por el dinero, que como bien dijo Malatesta “es ese objeto que te da poder sobre las cosas y las personas”. Si hay algo que es difícil para las personas es desligarse mentalmente de la existencia del dinero, ya que materialmente no lo podría hacer pues es mediante la plata que consigue, entre otras cosas, nacer, alimentarse y vestirse. Se pretende dar un valor al trabajo que cada uno desempeña socialmente, que alcanza para diversas cosas según el estrato social: al esclavo sin trabajo para la cárcel o la religión, al esclavo asalariado para la escuela, la religión y una familia tipo (que varía según el bolsillo) y para el burgués una vida de lujos materiales, gracias a ser él el poseedor de la mayor parte del dinero, y por ende con mayor poder sobre los demás. Vida burguesa que se justificará como valedera justa, puesto que es real y antigua, pero que no es más que el fruto de la rapiña, de la apropiación individual de los bienes sociales.
No creemos que el burgués lleve una vida mucho más libre que nosotros. Creemos sí, que es más libre en el aspecto económico, pero que al haber diferentes clases el ser humano no puede potenciar sus verdaderas virtudes: la solidaridad o el apoyo mutuo, entre otras cosas.

3. Nacionalismo.

La guerra por la posesión de las Malvinas, iniciada en el ´82 por el gobierno militar, es considerada hoy como un manotazo de ahogado por parte de los militares. Es común escuchar que si se hubiese ganado esa guerra seguiría habiendo un gobierno de facto, y no gobiernos democráticos como los que rigen desde el ´83. Si se “hubiese” porque se consideran parte en el conflicto bélico; creyendo en juego intereses de su patria, confundiéndola con el Estado.
Así como se toma parte, se habla de traición del Estado chileno y se siente un profundo odio hacia la Monarquía parlamentaria inglesa. Y por deducción de los pueblos chilenos e ingleses, ya que la misma unidad que se hace entre Patria-Estado nacionalmente se aplica al enemigo. La mentada traición de Chile se debe al espacio geográfico de éste. El concebir como traición de parte de Chile el haber informado a Inglaterra sobre los movimientos argentinos, no tiene razón de ser, pues ¿por qué el Estado chileno debe respetar otro Estado?. Y sin embargo existe, y es el sentimiento latinoamericano, que siendo contrario al sentimiento patriótico, aflora cuando el Estado que forma parte del conflicto es demasiado débil para hacerse cargo solo de sus propios asuntos. Este es un seudo internacionalismo, provocado por los burgueses, al igual que el sentimiento de patria que actualmente tienen las sociedades. Veamos si no la Unión Europea, esa unión entre Estados para homogeneizar el control social y presentar batalla comercial a la potencia estadounidense. O durante la Guerra Fría, donde las dos potencias mundiales, la URSS EEUU, se disputaban el mundo con el consenso de éste; porque exaltados como estaban los burgueses locales, levantaban a las masas con arremetidas patrióticas en defensa de sus intereses.
De realidad económica de las diversas naciones nacen, naturalmente, posiciones
aparentemente opuestas: el imperialismo y el antiimperialismo. Partiendo de la base de que todos los Estados tienden a dominar a los demás, resaltar la autodeterminación de los pueblos como contrapartida a los intereses imperialistas es tener el mismo principio y, por lo tanto, el mismo fin. ¿O acaso los Estados Unidos de Norteamérica no debieron reclamar ese supuesto derecho para poder independizarse de Inglaterra?, y el camino siguió su curso...
Haciendo énfasis en el sentimiento nacionalista se quiere hacer creer que los intereses de la burguesía y los explotados son afines, que no tienen divergencias, que los une el sentimiento común de la grandeza de su Patria. Esto es generado no por un verdadero patriotismo burgués, sino porque ellos mismos necesitan al pueblo como sustento carne de cañón. Porque realmente, los dueños de las riquezas se arrebatan sus pertenencias entre sí, o al menos eso desearían todos ellos si pudieran. Cuando les conviene, estos liberales son capaces de importar la porquería más ínfima desde cualquier lugar del mundo, pero cuando las circunstancias lo ameritan sacan a relucir, con bombo y platillo, todo su arsenal patriotero, con tal de no perder el control sobre los connacionales oprimidos por él.
Al levantar la bandera de su patria, el hombre de hoy está levantando la bandera del Estado. Está afirmando la supremacía de “su” cultura, en detrimento de las extranjeras. Por ser “X” pueblo se es mejor, por lo tanto termina siendo obligación mostrar el camino correcto a los demás pueblos devaluados. Considerando cultura como todo lo que realiza el hombre vemos, además, que las diferencias son puramente religiosas, de rasgos físicos, o justamente de nacionalidad, mientras que las demás diferencias son sólo una diversidad de formas que responden a iguales principios.
Confundir el cariño verdadero y real sobre la tierra natal, con la concepción de patria
emanada desde el Estado, es tomar partido por él, es querer ver expandirse las “bondades” propias, que no serán otra cosa que esclavitud para con los demás Estados.
El sentimiento nacionalista es el equivalente al amor a Dios, pero cuyo destinatario es el Estado. Bakunin considera al Estado como la última expresión del sentimiento religioso. Así como al propio Dios se lo considera amo de todos, y por lo tanto a los demás como esclavos de Él, se anhela que el propio Estado domine a los demás haciéndolos sus súbditos. Se amplía así la cantidad de individuos a los cuáles podrá sacarles algún rédito, y también para la pequeña burguesía porque vería ampliada su posibilidad de escalar nuevamente en la Sociedad. Y mezclo al Estado con la burguesía porque son inseparables; el que tiene poder sobre los demás es el burgués, pero como aislado no es fuerza para aguantar a nadie (no se olviden es cobarde) se une a sus enemigos-amigos del negocio.

4. La Izquierda y la Derecha.

No existe diferencia de principios entre la Izquierda y la Derecha, ambas son ideologías autoritarias, con todas sus diversidades de tonos incluidas. El único motivo por el cual una persona con pensamiento opositor a la actual realidad política se encuentre mayoritariamente en la izquierda, se debe justamente que es opositor, o más vale decir que no ejerce plenamente su poder sobre la Sociedad. Veamos entonces el por qué de esta afirmación.
La dos partes creen necesario su llegada al Poder como solución a los problemas sociales, aseguran castigar al que viole sus leyes y deben tener, irremediablemente, una base que los sustente. Todas las críticas que se reparten sólo se apoyan en una supuesta incapacidad para gobernar del otro, ya sea por su política económica o social, o ambas. Aparentemente una crítica real, pero que termina siendo una crítica de formas y no de fondos; critican como si estas formas no fueran una proyección de ciertos principios y, claro está, es porque los comparten: la explotación del hombre por el hombre, entendiendo por esto el dominio de unos pocos sobre el desarrollo de la vida social restante.
Cuando alguna de las dos corrientes habla de juicio y castigo, la otra entiende que se quiere seguir hambreando a “su” Pueblo que se quiere hambrearlo según cual detente el dominio político y económico, dominios que deben estar juntos para ser reales. Entiendo que hablar de juicio y castigo es pedir leyes, que se apliquen y se castigue al que las viole y que, siendo otras leyes más que la naturales no harán otra cosa que perjudicar una parte de la Sociedad, pudiendo ser ésta grande o pequeña, pero existiendo siempre.
Las tan alabadas revoluciones no han sido otra cosa, hasta el día de hoy, que el cambio de mando de unos a otros. Creemos sí que ha habido una evolución en sus representaciones, pero que partiendo del mismo punto tienen inevitablemente el mismo final. El noble fue sustituido por el burgués y éste (en ciertos momentos) por el camarada del partido de izquierda. El feudalismo dejó en su lugar un hijo mucho más pródigo: el capitalismo, pero que teniendo éste la misma esencia, es decir el comercio, sólo es un paso más en el mismo sentido. Ah, y mientras tanto los excluidos de sus beneficios se han llamado esclavos, siervos o asalariados.
Se puede creer que la diferencia entre estas dos posturas políticas pasa por el modelo económico, pues la derecha se inclina hoy por un modelo liberal y la izquierda por un fuerte control estatal. Pero, como la pretendida socialización de los medios de producción sostenida por los últimos no es más que una estatización de éstos, será, con todas las volteretas incluidas, otra forma de propiedad
privada; tal es el comunismo que proclaman. Completamente natural es el comportamiento de los liberales, cuando asustados por el descontento y la acción popular, se apoyan en el gendarme de sus negocios: el Estado. Otra no es la deducción económica del marxismo, pues por más que pretenda otra justificación, es el haber nacido sus gobiernos de períodos más o menos revolucionarios lo que los lleva, al tener los mismos principios, a formar un Estado lo más omnipotente posible para poder controlar a las masas según sus perspectivas.
La política es el arte de gobernar y, si he de tomar alguna posición al respecto, sería la anti-política. La izquierda y la derecha pueden ser dos ramas bien distintas, pero no debemos olvidar que nacen del mismo tronco: la política.

5. La Libertad.

La Sociedad perfecta es la nada, es Dios, por lo tanto no existe. Pero sí es posible una Sociedad más equitativa y justa, que no promueva la rapiña sino la solidaridad. Habrá actitudes miserables y varias cosas más, pero confiamos en que no podrán tener la proyección social que tienen hoy: la muerte sistematizada. Digo también que una Sociedad anarquista debe proyectar la solidaridad, la libertad y la igualdad. En tanto que la acción individual puede incidir en la Sociedad, en la actualidad es más fácil concretar acciones perjudiciales para la Sociedad pues es ella misma quien alienta y posibilita estos hechos, al revés pasa con una acción contraria a su naturaleza actual, que debe imponerse por la fuerza si desea algún resultado.
La libertad individual no puede conseguirse más que con la igual libertad de todos los individuos, de toda la Sociedad. Pretender que es posible conseguir la libertad individual completa sin que el resto se igualmente libre, es negar el principio social del hombre, es negar que existe el hombre por la Sociedad, echando por tierra la humanidad de éste y convirtiéndolo en mono. No necesitar del otro, y viceversa, para ser libre, es ver los demás como un obstáculo y no como necesarios para una realización individual. A partir de este erróneo pensamiento, llegamos directo al Estado, en realidad a la justificación que se le da actualmente, que al erigirse sobre la Sociedad como su garante de armonía, termina por convertirse en todo lo contrario, pues como conocemos al Poder, éste no hará otra cosa que fomentar la idea que lo formó: “mi libertad termina donde empieza la del otro”; también usa falsamente la palabra libertad, pues a lo que realmente hace referencia es a los derechos y obligaciones otorgadas por él, derechos que, sin más, serán respetados en la medida que uno los haga respetar. Siendo parte culpable del caos social, se presenta a sí mismo como el salvador de la Sociedad.
El individuo solo, aislado de la Sociedad, no tiene conciencia de la libertad, es un animal. La conciencia parte del pensamiento, él de la Sociedad. El hombre fuera de la Sociedad ni siquiera puede considerarse como individuo, pues es en y por la Sociedad donde se reconoce como tal. Bakunin pone en evidencia la falsedad de la creencia de que la Sociedad es un límite para la individualidad, contraponiendo su pensamiento materialista al idealista. Barre con el supuesto antagonismo que hay entre los hombres; hace de la relación entre individuo-sociedad un binomio indisoluble: no existe el hombre, o más bien el hombre no tiene conciencia de su individualidad, sin Sociedad. “Mi libertad comienza donde comienza la libertad del otro” o “Mi libertad termina donde termina la libertad del otro” podríamos decir, parafraseando un poco.
Para terminar de comprender este pensamiento, vayamos a Bakunin: “[...]nace animal feroz y esclavo y no se humaniza y no se emancipa progresivamente más que en el seno de la sociedad, que es necesariamente anterior al nacimiento de su pensamiento, de su palabra y de su voluntad;[...] Resulta de ahí que el hombre únicamente realiza su voluntad individual o bien su personalidad completándose con todos los individuos que lo rodean y gracias al trabajo y al poder colectivo de la sociedad, al margen de la cual, de todos los animales feroces que existen sobre la tierra, sería siempre él, sin duda, el más estúpido y el más miserable.[...]”.

A modo de conclusión

Mientras que la Historia de los Hombres demuestra que no es más que socialmente en la forma en la que han avanzado, alejándose de su principio animal. La Iglesia, el Estado, la Escuela, todos estos vividores pretenden hacernos creer que la perfección es inalcanzable, y estoy de acuerdo, pero que además es parte del pasado. La Anarquía se nos presenta como una idea, sí, pero que ubicamos como consecuencia de una igualdad material entre los hombres; no buscamos transformar con a la humanidad con valores que le son ajenos, sino nuestra preocupación pasa por potenciar ciertas cualidades que nos son propias. No consideramos nuestra idea como una consecuencia natural de la destrucción del Estado, es decir como una consecuencia lógica, pues siguiendo la lógica que lo creó sólo es concebible algo peor todavía. Entretanto, debemos tratar de esparcir nuestras ideas por toda la Sociedad para que al momento del paso definitivo hacia la humanidad, el hombre no muerda el polvo nuevamente, como le ha sucedido a lo largo de todas las revoluciones pasadas. Más allá de la intención que haya dado comienzo las cosas que consideramos perjudiciales, por ejemplo al Estado, el resultado no se basa en la intención sino en la realidad de su creación, no se trata de juzgar sólo actitudes, sino de, justamente, juzgar lo justo, valga esta gran redundancia. El problema humano no es un problema de individuos ni de formas, si consideramos a estas últimas como la proyección de un principio.

Aclaración última: el que conozca el pensamiento de Bakunin habrá advertido, durante lo desarrollado anteriormente, una marcada influencia de sus ideas en el contenido, una repetición se podría decir. ¿Por qué, entonces, no armar la nota directamente con una compilación de sus escritos? Porque la repetición no implica necesariamente una comprensión, preferí pues expresarme mediante lo que mi capacidad me permitiera. Bakuninista, sí, en tanto que lo considero como el primer (y tal vez máximo) exponente de un cuerpo de ideas que revoluciona la concepción sobre el ser humano y sus posibilidades. “Anti-bakuninista”, en tanto que deseo la revolución y que esa visión del hombre libre esbozada por Bakunin no quede más que como un pensamiento “primitivo”.

Simón Pedro


AROMA DE AROMOS VOLVER

En los últimos años se puede observar una recurrencia en el discurso marxista; traen a tema, critican o rememoran, desde las más diversas visiones, a la ideología anarquista. Quizás entre tantos manotazos de ahogado se tienen que agarrar de algo a la fuerza y no encuentran otra cosa a mano. Este es el caso del mensuario cultural piquetero El Aromo(1), quienes en los últimos números hablan de ‘los anarquistas’, no sin rescatar que tienen una exhaustiva capacidad para catalogar hechos históricos del movimiento anarquista y una merecida consideración de que el movimiento anarquista no es solo el movimiento obrero de principios del siglo XX, sino que hoy en día hay anarquistas y no todos somos hombres de negro con tachas.
El Aromo es un compendio intelectual de corte netamente marxista. Por lo tanto, es entendible que su postura para con nosotros sea hostil, sin embargo, con toda la academia encima, creo que podrían formular argumentos en nuestra contra un poco más firmes. No es cuestión de solidaridad, es que caen de maduro cuestiones que los hacen quedar en ridículo, ridiculizando así a los que vivimos la ideología ácrata.
El texto que criticaré toca varias cuestiones, sin embargo me voy a limitar a hablar solamente de algunos puntos y el resto de los temas se los dejo para otros compañeros.

Análisis discursivo

Una de las cosas en la que me quisiera detener es sobre qué concepción de ‘anarquismo’ toman los aromos. Primero y principal ‘nuestra estrategia política’ como denominan ellos, no tiene nada que ver con el ideal anarquista, ya que en principio no es ‘político’. Cualquier anarquista, que se precie de tal, va a decir que la política es el arte de gobernar, y un ácrata no quiere gobernar a nadie, ni ser gobernado. Además, ‘nuestra política’ -léase ideología- no plantea ningún límite, como quieren hacer creer los aromos, sino todo lo contrario, es una plena posibilidad para construir un mundo diferente.
Los aromos toma letra de un libro, de algún intelectual (Juan Suriano(2), es el de turno) que habla del anarquismo a rienda suelta, escribe libros y hace dinero, como tantos otros (Bayer, Caparros). De esta bibliografía se desprenden cuestiones más que interesantes, como que los anarquistas tenemos o tuvimos ‘un carácter dual’. Aquí comienza la lista de comparaciones entre la ideología anarquista y el virus del mal de la vaca loca. El principal indicio de debilidad de los argumentos expuestos contra el ideal anarquista.
Por empezar, los anarquistas no tenemos ningún carácter dual, es más, intentamos vivir nuestras ideas coherentemente en un ambiente hostil, distinto al mundo que quisiéramos. Es por ello que no somos esquizoides ‘con múltiples tendencias internas’, el anarquismo no es una bolsa de gatos. Si no tenemos el mismo discurso ‘cassettisado’, cohesionado, único y puro, tal como el discurso marxista se pretende mostrar, es porque si peleamos por la libertad del hombre, no adoctrinamos: cada anarquista puede hablar del anarquismo como le salga, e interesarse más en algunas cuestiones que en otras, pero la ideología anarquista no es cualquier cosa aglutinada.
Nuestro historiador de turno, habla de ‘éxito’ y ‘derrota’, términos de los cuales jamás utilizaríamos, ya que un anarquista no quiere tener ‘éxito’, sino hacer la revolución social, no perder o ganar elecciones, como podría llegar a entenderlo un marxista. Tampoco es que estamos derrotados, si no nadie estaría escribiendo esta nota, ni usted leyéndola.
Para no confundirnos, debemos aclarar que como anarquistas estamos en contra de cualquier organización jerárquica y autoritaria, porque ello impide la libertad del ser humano. A cuenta de esto los aromos argumentan, que de antemano ya estamos ‘condenados al fracaso’ por carecer de una estructura, jerárquica, con dirección unificada, es decir; por la carencia de un dirigente. Sería incoherente que el anarquista, al plantear que quiere la libertad del ser humano, hable de dirigentes que dicten lo que debe hacerse. Los aromos deberían tener en claro estas cuestiones, y no hablar de que los anarquistas ‘fracasaron’ porque nunca ‘logramos disciplinar filas’, es un argumento flaco. Un anarquista, al ser antijerárquico y antiautoritario no puede formar un partido, no nos organizamos de esta manera, pues sería incoherente con la libertad. Aquí apreciamos las incoherencias que los aromos y usualmente los marxistas plantean .
Silvina Pascucci, autora de este texto, no conforme con la explicación que da Juan Suriano en su libro, (que al fin y al cabo no entiendo para que lo toma, si es que está en contra de lo que dice) continúa diciendo que el ‘fracaso’ de los anarquistas de principio de siglo se debió a su ‘negativa de negociación’. Primero, ese supuesto ‘fracaso’ del que habla no fue otra cosa que el atropello, la matanza y persecución de un gobierno fascista, como el de Yrigoyen, y los que le sucedieron, mientras que muchos de los marxistas, supuestos dirigentes de la ‘clase obrera,’ negociaban, se acomodaban a las circunstancias, traicionándose entre ellos. Segundo, los eufemismos utilizados como ‘negativa a la negociación’, ‘confrontacionismo a ultranza’ no pesan en la boca de un marxista, pero en la de un anarquista eso se llama tener valores, por lo que se sostiene una moral, la cual sostiene principios, algo que los marxistas dejan de lado.
A la transa y traición los marxistas no le tienen asco, son modos de llegar a la toma del poder, por eso que nos tratan de criminales, virus dañinos a la revolución, que crean desviaciones, dispersión, confusión y así seguimos con el mal de la vaca loca.
A la moral anarquista los aromos la ven como algo individual y efímero, claro, pues para ellos es lógico que un cuadro especializado en moral y buenas costumbres escriba el decálogo del ser revolucionario y que la moral se acomode a las necesidades de turno del partido. El idealismo y el voluntarismo del que supuestamente estaría formada nuestra moral, para los aromos es nocivo para la revolución, claro, la voluntad y las ideas son algo ajeno para los marxistas, para eso están los dirigentes marxistas quienes imponen qué se debe pensar y qué deben hacer todos, anulando así la voluntad y la posibilidad

La cuestión del movimiento piquetero

Antes que nada me gustaría hacer ciertas preguntas, como por ejemplo ¿es el ser piquetero una cultura? Derivado de que El Aromo es un ‘mensuario cultural piquetero’. ¿O será que el ser piquetero es alguien explotado, que con ciertos métodos de lucha y valores, se expresa? Cuestiones que creo que para los aromos no provocan el más mínimo problema, ya que al carecer de valores, el ser piquetero, le es algo funcional, así como ayer hablaban del obrero, o del proletariado, no importa, es un gingle vacío del cual se sustenta la ideología marxista autoritaria, como podría ser cualquier otro mote de alguien a quien manipular.
¿Cómo comparamos al movimiento obrero de finalidad anarquista de principios del siglo XX al movimiento piquetero de principios del siglo XXI? Creo que ambos son seres humanos explotados por el sistema capitalista. De ahí a hacer una comparación taxativa, punto por punto entre dos momentos históricos con sus particularidades, me sigue pareciendo una incoherencia por parte de los intelectuales marxistas. Aún más, sabiendo lo importante que es la historia para una teoría que se dice materialista histórica.
El artículo concluye con una crítica a los MTDs (Movimientos de Trabajadores Desocupados) justamente por compararlos con los ‘individualistas’, ‘autonomistas’ e ‘independentistas’ del movimiento obrero de principios de siglo XX, ya que esos mismos principios se reiterarían en los MTDs. ¡Como si la independencia y autonomía fuera algo malo ‘per se’! ¿De qué clase de revolución hablan estos marxistas? Evidentemente de una revolución que deja de lado la emancipación, pues cambiar de yugo proponen.
Tengo que decir que los MTDs, como lo nombran los aromos, son distintos grupos, cada uno con valores distintos, que intentan estar definidos. En algunos casos no es posible hablar de compañeros anarquistas, pero sí de personas que no quieren saber nada con formar parte de un partido político, pues llevan años viendo la miseria de todos los partidos de izquierda, los cuales utilizan métodos heredados del peronismo para cooptar militantes. En todos estos movimientos existe una posibilidad, un posible ser humano nuevo. Seres con principios y valores que pueden llegar a ser algo bueno, y lo serían aún más sin las narices partidarias entrometidas. Para los partidos de izquierda, todo es lo mismo y el cúmulo de ‘elementos’ siempre es bueno, es por eso que necesitan aglutinar la mayor cantidad de personas, formar masa. Todo aquello que sea cooptado y dirigido por un partido es bueno, especialmente si es por el partido de ellos. Luego se dividirán los militantes según las circunstancias. Así es la visión marxista de la movilización social; una disponibilidad para aglutinar militantes y así ‘en banda’ actuar cual ejercito que sigue lo que mandan los generales.
Valores, eso es una de las principales cosas que nos diferencian de los marxistas. Negamos la explotación del hombre por el hombre. Poseemos una ética, una forma de llevar a cabo las cosas. Repudiamos la traición y el utilitarismo. Un modo de hacer que sostenemos y es por eso que nuestra historia es nuestra historia. Queremos la libertad para todos. Si esa es nuestra ‘derrota’, seguiré siendo un ‘fracasado’, ahora y dentro de cien años, pero nunca un hipócrita.

Ubérrimo

(1) El Aromo, Nº 18, abril de 2005.
(2) Juan Suriano, Anarquistas. Cultura y política libertaria en Buenos Aires. 1890-1910, Manantial, Bs. As., 2004.


EL DICTADOR VOLVER

El triunfo de este animal consiste en no permitir que se le discuta. Es, lo que es, por sus cabales. Barbariza porque puede, manda porque tiene fuerza, pega porque los otros son flojos. Y en esta zona moral, que oscila desde el matonismo raso hasta la imbecilidad cascabeleante, se identifican hermanos el dictador del soviet con el del gremio y el del imperio. Son cachorros de una misma lechigada.
Mas he aquí que donde un anarquista se alza hay siempre un dictador venido al suelo. Es matemático. Una palabra que diga, y el andamiaje de hierro se desarticula y cae. Por ello, instintivamente, a lo primero que atinan los dictadores esa que aquél les deje y se calle.
Pero esto no puede ser, compañeros. El mundo sube por horas hacia un plano de claridad y cultura. Todos queremos saber, explicarnos, ser conscientes. Los anarquistas no habían de quedar abajo en esta alzada de la vida hacia la luz. Y hablan, razonan, dan sus ideas también. Sus ideas... ¡Cómo las temen algunos! Y el dictador más que nadie; se fortifica contra ellas hasta en la piel de los dientes, y no se da, ni con eso, por seguro. Y es valeroso y osado y fuerte, por lo común. Sería capaz de rendir un toro de un puñetazo, de atropellar un ejército con el pecho descubierto, de recoger en su pañuelo una bomba con la mecha ardiendo. Pero –¡por favor, caramba!– que no le vengan con cosas de discurrir o explicar. Es superior a todo su coraje eso.
Él es un tipo de acción, nacido para poner en orden cuanto hay revuelto. Por vaya a saber qué divinas sendas, a él le bajó la inspiración de organizar, y organiza. Y usted, en lugar de andar por ahí, charlando, lo que ha de hacer es entregarle la vida para que él se la arregle en dos patadas.
Por otra parte, ¿qué quieren?... ¿No lo ha dicho él ya mil veces?... Su mandato es transitorio: un sacrificio del que él es el primero en querer librarse. Pero, antes, dejen que triunfe la huelga, o la burguesía se doble, o el Estado se le entregue. Ya están al caer. ¡No le estorben!
Sin embargo, esto es histórico: a todos los dictadores hubo que sacarlos a puntapiés, a garrotazos o a tiros de sobre su dictadura. No quieren largar más una vez que agarran. Siempre les falta un detalle, un toque de luz de genio –¡eh! ¡oh! ¡ah!– en su monumental obra.
El dictador es un pesimista de la libertad ajena. No la comprende más que a través de su libertinaje. No cree –¡qué va a creer, si él no es romántico, ni tonto, ni retardado!– que ella podría curar hasta de su locura a los locos.
Y así es, poco más o menos –o más que menos– este animal por dentro. Por fuera es su animalada: la dictadura que impone. Negra o blanca o roja.

Rodolfo González Pacheco
Extraído de Carteles I


ANARQUISTAS CONTRA LA CUMBRE DEL G8 VOLVER

«Batalla con palos y piedras en el centro de Edimburgo»

«Los anarquistas rompieron el clima de conciliación ayer en Edimburgo, que se prepara para una semana de protestas “para pasar la pobreza a la historia” ante los líderes del G8, que se reunirán allí entre mañana y el viernes. Noventa detenidos y al menos veinte heridos fue el resultado de violentos enfrentamientos entre los manifestantes anticapitalistas y los 16.000 agentes de seguridad desplegados en la ciudad, con uniforme antidisturbios, a dos días de la cumbre de los ocho países más industrializados.
Con tambores africanos, danzas y campanadas, los anticapitalistas del “carnaval para gozar de la vida” coparon el centro de Edimburgo, paralizaron la ciudad y marcharon provocativamente hasta los cordones policiales, que estaban apoyados por la policía montada. Allí estalló la confrontación con piedras, insultos, bastonazos policiales y abierto desafío de los manifestantes enmascarados.
Era la única marcha que no había coordinado su recorrido con las autoridades, que desconocían sus verdaderos planes. Los más violentos manifestantes pertenecían a “Black Block”, un grupo anarquista basado en Alemania y Escandinavia. Un contraste demasiado intenso con la pacífica manifestación de 200.000 personas que caminaron en Edimburgo el sábado encabezados por el ministro de Finanzas británico, Gordon Brown.
El conflicto se inició pasado el mediodía de ayer, cuando al menos 30 anarquistas, entre 500 manifestantes que quedaron en el medio, confrontaron con la policía, que repartió bastonazos por doquier. Después de las violentas manifestaciones en Génova en el 2001 y en Evian en el 2003, la policía escocesa pidió colaboración a sus colegas europeos y tenía identificados a varios de los líderes rebeldes, mayoritariamente llegados del continente para participar en la marcha.
Las sirenas y la policía sorprendieron a los escoceses, que protegieron sus negocios -pero especialmente bancos e instituciones multinacionales- con planchas de madera como si se prepararan para un inminente huracán.
En uno de los incidentes, 14 policías montados y 10 carros policiales llegaron a proteger el edificio de la compañía de seguros Standard Life y sólo encontraron a tres manifestantes causando el caos. Los 500 anarquistas consiguieron su propósito: paralizar el centro financiero de la ciudad y forzar a los bancos e instituciones financieras a cerrar sus puertas.
La policía llamó al personal a permanecer en sus lugares de trabajo pero no asomarse a las ventanas ni a sus cercanías por razones de seguridad. También pidieron al público, y especialmente a los turistas, no llegar al centro de la ciudad. Un vocero de la policía señaló que se capturaron armas, bombas molotov y navajas entre los manifestantes. La policía fue atacada con botellas. “A abolir el capitalismo antes de que mate al mundo”, cantaban los manifestantes. Hasta el viernes, Escocia estará en ebullición con manifestaciones y reuniones paralelas a la cumbre para presionar al G8. Pero el 6 de julio se hará una gran marcha para hacer sentir a los líderes de los ochos países industriales “el poder de la gente”.»

Extraído del diario Clarín, 5 de julio de 2005


CUERVO CRÍA CUERVOS VOLVER

Les diste de comer, cuando tus necesidades eran tales. Comieron de tu mano, diste tu propia medicina. Les enseñaste todo lo que eres y ellos aprendieron, pero a su modo, a su entender. Sin embargo siguen siendo de tu misma estirpe: asesinos, como tus ejércitos, terrorista como tu Estado, fundamentalistas como tus ideales perversos.
Adoctrina asesinos y asesinarán, cría cuervos y te comerán los ojos.
Sin embargo, tus ojos no sangran, no te asesinaron a vos. Asesinaron a transeúntes, a tus explotados, y a todo aquel que por allí pasaba. El Estado sigue intacto, tan terrorista como siempre. Y no es necesario un Estado para ejercer el terror, ellos mismos lo están exclamando.
Cuervo, comes de la mejor, pero de los cadáveres de otros. Cría cuervos para seguir comiendo y comerán de tu carroña. Son una expresión de vos mismo, y ¿ahora dices que le temes? Dices que son distintos a vos, pero no, son carroñeros. Comieron de tu mano, les curaste con tu propia medicina, les enseñaste y ellos correspondieron.
Crees que eres distinto, pero no, son cuervos, críacuervos. Son tu estirpe. Son lo mismo que vos: ¡terrorista!

Ubérrimo


DE “BRAZIL” Y LONDRES VOLVER

Me vino la imagen de una escena de la película “Brazil”. Brasil en inglés, figuración de la idea de lo paradisíaco para los estadounidenses. Me comentaron que la película se había planteado como una segunda parte de “1984”, y sí es similar: una probable anti-utopía en un futuro cercano, pero descripta tragicómicamente. Una sociedad completamente controlada por el manejo de la información, burocratizada y tecnologizada al máximo, estupidez generalizada y cultura de plástico donde los estratos altos y medios disfrutan de riquezas y lujos extravagantes; todo ridiculizado. Conviviendo con ello, la amenaza real o sospechada de actividades terroristas; fuerzas policiales y tortura abierta para reprimirlas. La escena es en un restaurante de alto nivel, de manjares sintéticos, mozos serviciales y una orquesta tocando para los comensales. En una mesa central se sientan parte de los personajes: señoronas de edad y adineradas cuya única obsesión son las constantes cirugías plásticas. De prono explota una bomba en un rincón del restaurante; hay fuego, humo, vuelan las mesas y las sillas, se ven cuerpos y víctimas ensangrentadas que se arrastran gimiendo. El griterío y el ruido son infernales. La mesa de los personajes no fue afectada por el estallido, después de sobresaltarse siguen comiendo y conversando, a los gritos por el ruido y esforzándose por ignorar el atentado. Alguna de las cogotudas efunfunea por no poder estar en paz. El mozo se acerca apresurado, desalineado y cubierto de polvo, para disculparse y para colocar un biombo entre ellas y el caótico terror que está a sus espaldas y para indicarle a la orquesta que siga tocando, con algunos de sus miembros ahora heridos. La escena es, por supuesto, ridícula y subrrealista como la realidad.
En Londres, después de los atentados, se esforzaron por continuar con la vida normalmente, “para demostrar que el terrorismo no nos va a detener”, decían. Algunos quisieron ir a trabajar a toda costa al día siguiente, otros a beber a los bares. La cuestión es que el orden debe seguir. Saben lo que generan, sabían que esto iba a pasar. Pero estaban tomando medidas: sobre las cuestiones climáticas y por la pobreza en el Tercer Mundo. Y justo cuando estaban por salvar al mundo a algunos se les ocurre obstaculizar tan desinteresada misión.
“Para que la pobreza pase a la historia” fue la consigna de una serie de conciertos de rock impulsados y encabezados por músicos millonarios, donde hasta Bill Gates subió al escenario par expresar su adhesión. Más allá de que alguno tenga una sensibilidad sincera, es una limpieza de conciencia de quienes no le falta absolutamente nada porque poseen lo que les corresponde a otros. Caridad o demagogia, pero por sobre todo seguridad.
Ahora se plantea la cuestión de la muerte de inocentes y nos preguntamos si hay más inocentes que las criaturas que como moscas mueren víctimas de este sistema. ¿Qué es la muerte de un centenar de londinenses ante la muerte de un chiquito de hambre cada tres segundos? ¿La “cuota” de responsabilidad es sólo de los “grandes contribuyentes”?
Los mismos poderosos reconocen el aumento del hambre y la miseria y saben -¡cómo no lo van a saber!- cuales son las causas. Y hablan de flagelo, de epidemia, como si se tratase de una enfermedad que pretenden erradicar con higiene, soja o eugenesia. “Condonar la deuda de los países pobres”, “para que la pobreza pase a la historia”; no sea cosa que un día los Al Qaedas pasen a ser un mal menor.

A. G.


CUMBRES Y TEMBLORES VOLVER

Un sistema montañoso, imponentes alturas y abismales depresiones encadenadas. Mediando las distancias: chatura de mesetas, descanso de los escaladores. Las cimas más altas, las más próximas a Dios, comparten la supremacía ocultas en niebla; privilegio de vigilancia, vértigo que deforma la perspectiva. Por debajo, soportando toda la presión, el amplio sector reducido a base, masa hacinada, comprimida. Desde las cumbres, exclusivas e inalcanzables, se derraman los sobrantes que va manoteando la ladera, hasta llegar al llano y a las fosas donde se recogen los ecos.
Pero parece que la postal no es tan pacífica, parece que los Olimpos no son tan estables, resulta que hay grietas. Se oyen temblores, explosiones de mineros invisibles que amenazan desde montes bárbaros, otrora aliados. Resucitan los fantasmas de Vesubios, de Cracatoas; hay estallidos, hay terror, brota lava ardiente, interna, incontenible, sospechada. El fuego sube, siempre amenaza con subir, algunos se calcinan interpuestos en su carrera ascendente y lo frenan, para eso los ubican: cada estrato tiene una misión.
Después nuevamente la calma, las cenizas se juntan en urnas, se limpia el terreno. Pero la calma no es tal, nunca puede ser tal: ahora no hay cueva donde refugiarse, ahora desde las cumbres se lanza la avalancha, se prepara el alud que sepulte cualquier posibilidad de inquietud. No van a dejar que la gravedad los haga caer.

A. G.


PODER Y AUTORIDAD VOLVER

El instinto del poder. Todos los hombres poseen un instinto natural hacia el poder que tiene su origen en la ley básica de la vida, donde todo individuo se ve forzado a mantener una lucha incesante para asegurar su existencia o afirmar sus derechos. Esta lucha entre los hombres empezó con el canibalismo; continuó luego a lo largo de los siglos bajo diversas banderas religiosas, y pasó sucesivamente por todas las formas de la esclavitud y la servidumbre, humanizándose muy despacio, poco a poco, y pareciendo recaer a veces en el salvajismo primitivo. Actualmente esa lucha tiene lugar bajo el doble aspecto de la explotación del trabajo asalariado por parte del capital, y de la opresión política, jurídica, civil, militar y policíaca por el Estado y la Iglesia, y por la burocracia estatal; y continúa brotando dentro de todos los individuos nacidos en la sociedad el deseo, la necesidad y a veces la inevitabilidad de mandar y explotar a las personas.
El instinto del poder es la fuerza más negativa de la historia. Vemos así que el instinto de mandar a los demás es, en su esencia primitiva, un instinto carnívoro, completamente bestial y salvaje. Bajo la influencia del desarrollo mental de los hombres adopta una forma algo más ideal, y se ennoblece de alguna manera presentándose como instrumento de la razón y devoto ciervo de esa abstracción o ficción política que se denomina el bien público. Pero sigue siendo en su esencia igualmente dañino, si se hace todavía mas perjudicial cuando, gracias a la aplicación de la ciencia, extiende su horizonte e intensifica el poder de su acción. Si hay un demonio en la historia es el principio del poder. Este principio, junto con la estupidez y la ignorancia de las masas -sobre las cuales se basa siempre y sin las cuales no podría existir- el que ha producido por si solo todas las desgracias, todos los crímenes y los hechos mas vergonzosos de la historia.
El crecimiento del instinto de poder esta determinado por condiciones sociales. E inevitablemente este elemento maldito se encuentra como instinto natural en todo hombre, sin excepción alguna. Todos llevamos dentro de nosotros mismos los gérmenes de esta pasión de poder, y todo germen, como sabemos, según una ley básica de la vida se desarrolla y crece siempre que encuentre en su medio condiciones favorables. En la sociedad humana esas condiciones son la estupidez, la ignorancia, la indiferencia apática y los actos serviles de las masas –por lo cual podríamos decir en justicia que son las propias masas quienes producen esos explotadores, opresores, déspotas y verdugos de la humanidad de los que son victimas. Cuando las masas están profundamente hundidas en su sueño, resignadas pacientemente a su degradación y esclavitud, los mejores hombres, los mas enérgicos e inteligentes, los mas capaces de prestar grandes servicios a la humanidad en un medio distinto, se hacen necesariamente déspotas. A menudo mantienen la ilusión de que trabajan por el bien de aquellos a quienes oprimen. Pero en una sociedad inteligente y bien despierta que guarde celosamente su libertad y este dispuesta a defender sus derechos, incluso los individuos mas egoístas y malévolos se convierten en buenos miembros de la sociedad. Tal es el poder de la sociedad cien veces mayor que los individuos mas fuertes.
El ejercicio del poder es una determinación social negativa. La naturaleza del hombre esta constituida de manera tal que si tiene la posibilidad de hacer el mal. Es decir, de alimentar su vanidad, su ambición y su avidez a expensas de otros, hará sin duda pleno uso de tal oportunidad. Por supuesto, todos nosotros somos socialistas y revolucionarios sinceros; no obstante, si se nos diese poder, aunque solo fuese por el breve plazo de unos pocos meses, no seriamos lo que somos ahora. Estamos convencidos como socialistas, vosotros y yo, de que el medio social, la posición social y las condiciones de existencia son mas poderosas que la inteligencia y la voluntad del individuo mas fuerte y poderoso; y precisamente por este motivo exigimos una igualdad no natural sino social de los individuos como condición para la justicia y fundamento de la moralidad. Por eso detestamos el poder, todo poder, al igual que el pueblo lo detesta.
A nadie debe confiársele el poder, pues cualquier individuo investido de autoridad debe, por la fuerza de una ley social inmutable convertirse en un opresor o explotador de la sociedad.
Somos de hecho, enemigo de toda autoridad, pues comprendemos que el poder y la autoridad corrompen a quienes los ejercen tanto como a quienes se ven forzados a someterse ellos. Bajo su dañina influencia algunos pasan a ser déspotas ambiciosos, ávidos de poder y codiciosos de ganancias, explotadores de la sociedad en su propio beneficio o en el de su clase, mientras otros se convierten en esclavos.

Extraído de Miguel Bakunin, Escritos de filosofía política (I)


RAZÓN DE SER VOLVER

En este mundo mutante
ya no existe la razón
mueren pibes por el hambre
y algunos se hacen llamar señor.
En ésta yo estoy viviendo
y sigo sintiendo el hedor
del que es parte de la mierda
e intenta tapar su olor.
Muchos con el vil dinero
consiguen apenas el pan
otros para un auto nuevo
gastan muchísimo mas.
Desigualdad del sistema
moneda o trueque da igual
mientras pocos acumulan
a costa de los demás.
Somos sólo una herramienta.
Somos un recurso más
en el mecanismo siniestro
de la pirámide social.
Yo me resisto a este juego
de la falsa libertad
donde el humano es ganado
y lo que importa es escalar.
Voy por un mundo distinto
más allá del bien y del mal
donde todo hombre sea
al menos una posibilidad.
Compañero no te rindas.
No te dejes engañar.
Nuestro único camino
Es la Revolución Social.

Niki


ANARQUISTA ASESINADO POR LA POLICÍA EN COLOMBIA VOLVER

El 6 de mayo los doctores anunciaron la muerte de Nicolás David Neira Alvares, un joven de 15 años que marchaba en el bloque anarquista el pasado 1° de Mayo.
La gigantesca marcha que incluía sindicalistas, campesinos, estudiantes, desempleados y activistas caminó por la carretera séptima de Bogotá.
Se desata la represión policial y varias personas fueron severamente heridas, incluyendo a Nicolás que fue golpeado en la cabeza por aproximadamente ocho policías hasta quedar inconsciente.
Después de un tiempo, Nicolás fue finalmente llevado por algunos compañeros a un hospital donde murió cinco días después.

Información extraída de internet

Por este hecho se realizó una manifestación en la Embajada de Colombia, en Buenos Aires, el día 13 de mayo.


REPRESIÓN EN ITALIA Y CATALUÑA VOLVER

En el mes de mayo las fuerzas del orden han dado un duro golpe a los grupos anarquistas acusados del envío de paquetes bomba y atentados explosivos. En total han sido detenidos 26 anarquistas y se han efectuado más de 150 registros.
- 11 de mayo: es detenido en Barcelona el anarquista italiano Francesco Gioia tras una operación conjunta entre los carabinieri de Pisa y la brigada antiterrorista de la policía española (operación de la EUROPOL) y está preso en España en espera de la extradición. Francesco estaba fugado de una detención domiciliaria desde el verano pasado y está imputado por asociación subversiva y por pertenecer a las C.O.R. (Células de Ofensiva Revolucionaria). En relación a esta detención, el 12 de julio, se produjo el estallido de un artefacto explosivo frente al Instituto de Cultura Italiano en Barcelona, resultando herido un policía y muerto el perro que detectó el explosivo.
- 12 de mayo: 5 detenidos anarquistas en Lecce acusados de varios atentados cometidos en el 2003 y el 2004. En la misma operación han sido efectuados 25 registros en domicilios.
- 19 de mayo: 7 detenciones en Cerdeña del grupo anarquista Fraria, y se han efectuado 50 registros. Actualmente los 7 detenidos están en detención domiciliaria.
- 26 de mayo: 5 detenidos en Vitterbo y Pescara, 25 registros y secuestro de la página web de la Cruz Negra Anarquista.
- 27 de mayo: 7 anarquistas son detenidos por orden de la fiscalía de Bolonia en varias ciudades de Italia, y se producen alrededor de 80 registros. El pasado sábado 11 de junio fueron finalmente excarcelados 5 de los 7 anarquistas detenidos.
A todos los detenidos se les está acusando del Art. 270 bis de C.P. (asociación subversiva con finalidad terrorista).

Información extraída de internet


ANARQUISTAS ARRESTADOS EN ALEMANIA VOLVER

El 28 de junio 2004, cuatro personas fueron arrestaron en Aachen, Alemania, tras un intercambio de tiros con la policía y una toma de rehenes, mientras intentaban escapar de un control policial. Estas cuatro personas son Bart De Geeter, José Fernandez Delgado, Gabriel Pombo da Silva y Begoña Pombo da Silva.
Bart De Geeter es un anarquista Belga, de 26 años de edad, activo dentro del movimiento durante varios años, especialmente dentro del trabajo de solidaridad con presos (como miembro de la Cruz Negra de Anarquista Ghent, Bélgica) y personas sin papeles.
Gabriel Pombo da Silva es un conocido anarquista español, de 36 años de edad, que ha pasado 20 años en la prisión de los cuales 14 en el infame régimen de aislamiento FIES. En octubre del año pasado escapó de la prisión y marchó lejos de España. Gabriel es uno de los rebeldes sociales anarquistas que luchan desde hace años contra las condiciones
brutales, el aislamiento, tortura y el maltrato dentro de las prisiones españolas.
De 44 años de edad, José Fernández Delgado es otro anarquista español que escapó de la prisión recientemente, después de pasar más de 8 años en prisión.
Begoña tiene 34 años de edad y es hermana de Gabriel. Ella vive en Alemania y tienen una hija de 7 años. Aparte de ser la hermana de Gabriel, ella no tiene otra relación con el movimiento anarquista.
Los tres hombres han sido acusados por el fiscal público de Aachen por intento de asesinato (9 veces), toma de rehenes (2 veces), robo a mano armada, planificación de un atraco y graves violaciones de tráfico.
Dado el curso de los acontecimientos, es probable que Begoña sea acusada con cargos menos serios. Tras la detención la policía realizó allanamientos y requisas en domicilios de otros activistas.

Información extraída de internet

El 16 de mayo pasado se realizó una manifestación en la Embajada alemana en Buenos Aires para expresar solidaridad con los compañeros detenidos.

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