Nº 43
JULIO-AGOSTO 2007

ARTÍCULOS:


AMANECER FIORITO VOLVER

Sus palabras, su pasión, su actitud,
protestan en nosotros.
Su calidez no tiene ocaso,
los rebeldes siempre amanecerán.
Su “inmortalidad” era cierta...

Casi nos había hecho creer que era “inmortal”, llevaba diez años de ventaja (sin anestesias, a pura fuerza y rebelión), despistando a médicos y a diagnósticos fatídicos que le sentenciaban plazos cortos de vida, a causa de una severa afección cardiaca que no le daba tregua. Por eso la noticia de su muerte el pasado 29 de mayo fue una estocada inesperada y fatal.
Decíamos con una compañera en el velorio, lo bueno de haberlo conocido: un ser incomparable, valioso, esencial, por su inteligencia, su sensibilidad, su dignidad, coherencia e integridad, de esos seres excepcionales que llegan a la vida de uno para quedarse y marcan un antes y un después inefable; bálsamo, refugio, raíz, savia, lumbre, camino... Amanecer, era de estos pocos seres, de los que se nos hacen carne, gesto, canto. Huérfanos de su abrazo, de sus palabras, de su presencia enorme y temperamental, vacío insondable y álgido sin duda, pero colmados de su esencia y, desbordados, lo haremos brotar, florecer, fulgurar...
El Negro no te enseñaba, pero vos aprendías. Siempre encontrabas un mate y una charla que siempre se extendía, en su casa de Dock sud, donde te recibía con su compañera Rita, cada vez que llegabas, a veces vulnerable, con temores, con broncas, dudas o angustias, de las que a todos nos aquejan y desvelan, y te ibas nutrido, esclarecido, poblado y potenciado de su fuerza y vitalidad, impulsado por su vehemencia a empuñar la vida con sus abatares y a dar batalla.
Inevitable es esta sensación desoladora y desencajada de desamparo e impotencia, de vacío hondo y gris que a todos los compañeros nos embarga en estos días, pero que no se confundan los miserables, oportunistas e infames de siempre, porque el dolor genuino que nos atenaza la garganta y quema los ojos, no nos doblega, no nos enmudece, no atornilla nuestros pasos, todo lo contrario, nos saca lustre, nos afirma, nos abraza y nos impulsa con más ímpetu y convicción, porque este dolor ahora más que nunca nos “amanece”, nos anuda y compromete a nuevas alboradas.

Karina

El sol de la tarde, en esa esquina del Doke, ya no sentirá tu calor. En el día más frió del año, el sol se apagó de tristeza por ese amigo de la esquina…
Hasta tus enemigos te extrañarán… Como siempre decías: “Mis años locos no quedaron en mi juventud”, tenías razón, fueron hasta el final de tu vida. Los años no vienen solos compañeros, pero nos van dejando huérfanos igual. Los anarquistas nacen y mueren solo físicamente, dejan marcada su estela de lucha por siempre en sus compañeros y enemigos. Y vos sí que dejaste un tendal…
En cada nota, en cada charla explotaba una granada, esparciendo con furia sus esquirlas e hincándose en cada cerebro que se acercara o asomara. Esquirlas llenas de voluntad y fuerzas para tus compañeros o de protesta y destrucción hacia tus enemigos… El Negro Amanecer para nosotros o el negro de mierda para los que no te pudieron bajar. De una u otra manera te recordarán todos: el revolucionario. Una daga muy filosa, con un temple incorrosible que cortó la lengua en seco hasta de los más bocones, y carneó a los falsos e hipócritas que la corrían de amigos, dándole una palmadita en la espalda -por cobardes- y después mostraban su hilacha cuando las papas quemaban. Porque así era el Negro, sólo con su presencia más de uno se achicaba, así era su presencia, imponente, colosal. Mano a mano la granada siempre se imponía ente la charlatanería. Ni muerto se atreven a discutir tu valentía y afirmación ideológica.
El sol de la tarde, en esa esquina del Doke, ya no sentirá tu calor… En el día mas frió del año el sol se apagó de tristeza en homenaje a ese anarquista de la esquina…
Hoy dejaste tu cuerpo, pero tu esencia permanece en nosotros, como voluntad y fuerzas, para continuar luchando contra este sistema devastador.
Acá estamos Negro: los huerfanitos. Acá estamos porque a si lo hubieras querido, compañero, y así te recordaremos Amanecer: luchando. ¡Luchando siempre! Por la anarquía.

Vilchesz

Lo conocí en 1985 en el local de la FORA de la Boca, cuando andaba rondando los cuarenta y poco. Su imagen era impresionante: atlético, con fuego en los ojos y una voz grave y ronca como el rugido de una pantera salvaje, negra como él. Le ocurría a casi todos lo que lo veían por primera vez: la primera impresión al conocerlo resultaba algo intimidante, avasalladora. Era el anarquismo que se le salía por los poros.
Poco después comencé a concurrir a las reuniones de La Protesta, es decir, a conformar un trío junto a Puchero por un breve lapso, ya que eran tiempos áridos en que casi nadie se acercaba al periódico. Los números se espaciaban demasiado, casi nadie aportaba un artículo como colaboración, pero las reuniones continuaban, a veces con algún visitante ocasional como el uruguayo José o el griego Couchópoulos, que calzaba sus 80 años con gallardía. En el momento no lo podía percibir -creía que perdíamos demasiado el tiempo debido a mi ansiedad utilitaria de militante novato- pero esos fueron los años más fértiles de mi formación ideológica. Las charlas con Amanecer Fiorito se alargaban en el tiempo geográfico y en el espacio histórico de la Anarquía: así conocí a los clásicos sin siquiera molestarme en leerlos. Todo mi acontecer dentro de la idea anarquista son notas a pie de página de esos breves años de formación ideológica en el oscuro local de la calle Cnel. Salvadores, escuchando al Negro en sus disquisiciones sobre el hombre y la anarquía. Por aquel entonces tuve que alejarme de Buenos Aires y dejé de concurrir a las reuniones del periódico. Con el tiempo se incorporarían más compañeros, atraídos por su inigualable imán anarquista, dando inicio a la etapa más fructífera de La Protesta desde que había alcanzado su apogeo hace casi un siglo.
El Negro Amanecer era un hombre completo, un anarquista de pura cepa: supo ser compañero de acción y arriesgó el pellejo en muchas ocasiones (lo que le costó cárcel, torturas y persecuciones varias). Era en lo intelectual sencillamente brillante y se superaba en su faceta solidaria, en su dimensión humana; éticamente era intachable. Nunca le esquivó el bulto a los problemas y hasta se solidarizó con aquellos de los que había tomado distancia debido a sus dobleces: nunca esperó nada en retribución, situación que muchos de esos rufianes no desaprovecharon para ejercitar su mezquindad.
Era extremadamente humilde a pesar de su elocuencia y su intransigencia, siempre abierto a la comprensión y al diálogo, pero atento a las agachadas y las usuras táctico-estratégicas de los oportunistas. Cuando alguien disentía con él, demostraba su consideración hacia los demás dejando clara su posición, pero sin imposiciones. Dignificó a la palabra compañero convirtiéndola en un elogio, un atributo. Anarquista de nacimiento, nunca utilizó sus dotes de liderazgo para el beneficio personal, ni para hacer progresar a la idea: lo hubiera considerado indigno. Sus ojos eran un espejo terrible en el que uno podía verse reflejado sin hipocresías; quien lo conocía, no podía quedar inerte frente a su humanidad manifiesta: o se lo apreciaba o se lo maldecía.
Era previsible en lo que uno podía esperar de él como ser humano, como compañero, como amigo, como anarquista, siempre dispuesto y fraterno. Imprevisible en sus razonamientos, consideraciones del anarquismo y la revolución. Era un compositor natural de frases ingeniosas: “una verdad en boca de un mentiroso, es una falsedad”; o “los anarquistas estamos en la misma situación que aquellos que tenían que demostrar que la Tierra era redonda”.
La naturaleza le puso límites a su amor a la vida, a sus desvelos revolucionarios, martirizándolo la última década de su vida con una salud frágil, tal vez para compensar tanta solidez humana. Creíamos que era inextinguible su vitalidad, que habiéndose sobrepuesto tantas veces a la muerte, finalmente nos iba a sobrevivir a todos. Murió de la única forma que podía morir, súbitamente, imprevisiblemente; tal vez, porque vivía improvisadamente, como se improvisa en el jazz, la música que más se parecía a su ser, su música. Si la muerte le hubiese dado una oportunidad, la habría burlado otra vez, sin dudas. Y si hubiera muerto dentro de veinte años, igualmente su defunción habría sido prematura.
Se fue, llevándose un poco de cada uno de los que lo conocimos consigo. Nos dejó mucho más que lo que se puede explicar con palabras. Aún puedo verlo entre las tinieblas de algún local anarquista, discutiendo con compañeros viejos y con otros jóvenes, aún por venir. Lo veo en el Obelisco o en la Plaza de Mayo, noqueando a un policía o rescatando a alguno que se lo llevaban. Lo veo y lo veré todos los 1º de mayo cerrando los actos anarquistas, elocuente y digno, expresivo e íntegro, consecuente y desinteresado, generoso con los suyos, implacable con el enemigo, donde estaremos por siempre aguardando un Negro Amanecer Anarquista.

Patrick

Nos quedamos sin Amanecer y el mundo se ha vuelto más pesado en nuestras espaldas, pero con la certeza, pese al ocaso, de que todo lo que nos brindó nos fortaleció. Porque de él amanecimos, también, nosotros; de él nos nutrimos y de él crecimos. Y ahora que se posó en el horizonte, a la noche del sufrimiento humano se nos suma la desolación de su ausencia.
“La historia es mierda salpicada de grandeza” decía. Ante la triste historia de inexistencias y miserias, la inconmensurable mancha negra del Negro Amanecer para eclipsarla.

Con un inconmensurable dolor seguimos...

Hasta siempre, Negro.

Adrián


ACTO DEL 1° DE MAYO VOLVER

En el acto del 1° de Mayo, realizado como todos los años en plaza Alsina de Avellaneda, en el que concurrieron alrededor de 350 personas, hablaron compañeros de Libertad y La Protesta.

Comenzó Marcelo de La Protesta:

Buenas tardes compañeros, soy del periódico La Protesta, les agradezco su presencia y en primer lugar, quiero alertarlos sobre un hecho: hay días en que uno se levanta particularmente lúcido y las ideas y las palabras llegan amablemente y en riguroso orden al cerebro, bueno, hoy no es ese día, me siento disperso y por lo tanto les pido disculpas anticipadas.
Bueno, para comprender al anarquismo una de las cuestiones fundamentales es entender qué es el Estado, uno de los grandes enemigos de la libertad del hombre.
El Estado es un conjunto de instituciones organizadas para gobernar a una determinada población ¿Cuándo se conformó?, fue creado por los hombres, referencias nos llevan a 6000 años antes de Cristo, en primer lugar se organizaron como ciudades-Estado y luego debido a su natural expansión como países-Estados, lo que está claro es que tiene varias funciones determinadas, una de ellas es la de organizar a la sociedad, dividiéndola en clases, la otra es la de gobernar, es decir asumir la conducción y los modos de acción de toda la sociedad, y por último algo que debe quedar muy claro: perpetuarse, éste es un hecho fundamental en la comprensión de algunas ideologías, hay que entender que un Estado no se suicida y quienes maliciosamente o ingenuamente, sostienen que el Estado es una etapa transitoria en el desenvolvimiento de una revolución social, están proponiendo una contradicción, insisto que el Estado no se suicida porque está en su razón de ser perpetuar su existencia, no es posible que exista alguien que crea que modificar a los actores que dirigen al Estado pueda generar una posibilidad para combatir le explotación del hombre y su opresión, y si existen es porque quieren engañarte y sumarte a otra trampa de las tantas que prepara el Poder, ¿Cómo no creerle a quienes claman por la libertad del hombre y parecen tan convencidos? La historia nos da la razón y este hecho ya se había anunciado antes que los Estados “proletarios” dominaran a parte del mundo por más de 70 años y hayan provocado una de las peores de dictaduras en la historia de la humanidad.
Compañeros: quienes defiendan la creación de cualquier tipo de organización destinada a gobernar a una sociedad, son enemigos del hombre y por consiguiente son enemigos nuestros.
Bueno, lo concreto es que hace 2300 años fue Aristóteles quien fijó las bases de lo que hoy es el Estado, la historia de la humanidad, las conquistas, las guerras permanentes, los saqueos, las hambrunas, la esclavitud, las violaciones masivas... nos pintan el panorama del accionar de los Estados en todo el mundo.
Ahora bien quien es protagonista de todos estos hechos es el hombre y cabe preguntarse entonces, ¿el hombre es bueno o es malo?
Algunos sostienen que el hombre es malo por naturaleza (suelen exceptuarse ellos mismos salvo los muy cínicos) y entonces dan vía libre a una vida de traiciones y bajezas ante lo irremediable de intentar modificar una realidad opresiva.
Otros, como Sócrates, dicen que nace bueno y que la educación y la instrucción lo mantendrán bueno y que la carencia de esto lo tornarán ignorante y malvado, quien nace entre esclavos será esclavo, entre soldados será soldado y entre reyes será rey. Y así deberán mantenerse las distintas clases para mantener el equilibrio ¿Los anarquistas sobreestimamos al hombre'?
Bakunin lo explicó claramente, el hombre es una posibilidad y según el medio ambiente que lo rodee, la cultura imperante y las características personales, desarrollará en mayor o menor medida sus mejores virtudes o sus peores defectos, ambos latentes en cada uno.
Lo definitivo es que quien sostiene al Estado es porque no cree en las posibilidades de organización libre entre los individuos, así como quien cree en Dios es porque no cree en el hombre.
A esta altura ya poco importa si quienes dominan lo hacen con un liderazgo blando o brutal, si los policías que controlan una marcha van desarmados o en carros de asalto, los problemas son tan vitales que resulta insignificante y estúpido discutir si quienes controlan el Poder lo hacen mediante elecciones, dictaduras, monarquías o cualquier tipo de opresión.
Está en juego la continuidad misma de humanidad, debe quedar claro que el Estado es nuestro enemigo, si no lo destruimos, nos destruirá a nosotros.
De nada sirve aislar a un sector o favorecer a otro más benigno dentro de la clase dominante.
El enemigo del hombre es el medio por el cual es gobernado, el Estado es la preservación de la división de clases.
Basta compartir algunos datos:
Cada día 100.000 personas mueren de hambre o a causa de sus secuelas.
Cada 7 segundos un niño menor de 10 años muere de hambre.
En Argentina el 50% de los niños menores de 10 años está anémico.
1.000 millones de personas no tienen acceso al agua potable.
Un estudio revela que en regiones de Argentina el 51 % de los menores de dos años tiene un retraso en el desarrollo mental.
Con lo que se gasta en Europa en cosméticos y helados, se podrían evitar los problemas de salud y alimentación de Asia.
Con lo que se gasta en comidas y productos para mascotas en Estados Unidos, se podría terminar con el hambre en África y América Latina.
El desarrollo tecnológico actual permitiría cubrir las necesidades nutricionales de 12.000 millones de personas, sin embargo somos 6.000 millones y el 75% de la población mundial tiene algún tipo de carencia, 876 millones de personas subsisten en la indigencia con raciones de alimentos que llegan a las 300 calorías dianas (lo saludable rondaría por las 2.800 caloría aproximadamente).
Quiero que se entienda que la única ideología que cree en el hombre libre es el anarquismo, y que las potencialidades de cada ser humano desarrolladas en un medio armónico, permitirá que exista otro tipo de sociedad.
Bueno quiero tratar ahora tres temas que recurrentemente nos vemos obligados a discutir.
En primer lugar, está la necesidad de los que nos piden, nos exigen que les digamos como va a ser la nueva sociedad, y la realidad es que no somos agente de turismo que prometemos paraísos, en definitiva de lo que se trata es proponer la eliminación de las causas que generan esta situación actual, creemos que hemos hecho un diagnóstico certero acerca de los males que posibilitan las cotidianas catástrofes. No sabemos como va a ser una sociedad futura, pero estamos convencidos que va a ser infinitamente mejor y en continua metamorfosis, fortaleciendo los impulsos mas positivos del ser humano.
Compañeros, entendamos que quien viene a pedirnos un modelo cerrado de sociedad futura, en ese mismo instante está reconociendo todo lo que hemos dicho sobre la inmensa influencia de lo establecido en los hombres, el miedo a perder lo poco o mucho que se tiene, la falta de compromiso personal para intentar un cambio.
Otro tema que quiero tratar es sobre una acusación reiterada que nos hacen a quienes con mayor o menor esfuerzo, con mayor o menor inteligencia, intentamos modificar esta relación de poder entre Dios, el Estado y los individuos.
Nos endilgan creernos “los dueños de la verdad” y lo que ocurre es que en una sociedad con principios tan mediocres y con tantos miserables que cambian de opinión según sus conveniencias personales, les resulta extraño que nos manifestemos con una convicción y una fortaleza y con una ganas de ponerle el cuerpo a cada palabra que a sus oídos les suena como “la verdad”. Nada hay más lejos del anarquismo que el dogmatismo, que una cerrada expresión de ideas que por no tener posibilidades de aperturas está muerta en un laberinto. Pero también hay que decir que lo que sostenemos surge de reflexiones e impulsos que son verdaderos, lo que decimos es verdad y cuando nos acusan de ser los dueños de la verdad, les respondemos que analíticamente considere si lo que decimos es verdadero o no, invariablemente las respuestas son: que sí pero que “es muy difícil, que con este pueblo no, que es improbable, imposible con estos hombres”.
En definitiva lo que deja traslucir esa postura de los “agnósticos de las ideas” es que están preparando el terreno para ir de un lado al otro del pensamiento con una indulgencia hacia quienes provocan esta realidad que es inaceptable. Se creen más buenos, más tolerantes y son volátiles que alquilan su dignidad a cada paso.
La “verdad” que sostenemos, no es algo oculto, no es un secreto escondido, es algo que gritamos a viva voz en todos tos lugares. La destrucción del Estado, de sus instituciones, de las religiones, del sometimiento a una abstracción que le llaman Dios. Solo un hombre libre y satisfecho de su rebeldía y libertad va a aportar su participación libre de resentimientos para un proyecto común. Les respondo a quienes nos acusan de ser los dueños de la verdad, que ellos son los inquilinos de la mentira, del mal menor, de creer que es necesario ponerle un policía a cada uno para que se porte bien, la mentira es creer en Dios y no creer en el hombre.
Finalmente quiero agradecerles su presencia y su atención y también quiero reforzarles una idea: no alcanza solo con un análisis minucioso, racional de una sociedad y su realidad, hace falta también el coraje y el desprendimiento de saltar hacia una región que nos es bien conocida.
Los anarquistas no tenemos un “plan B” que se adapte a un acuerdo coyuntural, la Revolución es como un sueño eterno, muchos problemas nos esperan y una satisfacción, una muy grande satisfacción: comprender cabalmente, definitivamente que existimos.
Muchas gracias compañeros

Continuó Adrián del Grupo Libertad:

Tenemos la sana costumbre de criticar, y no constructivamente. O, quizás, constructivamente como consecuencia del devenir.
Y esto no porque nos anime una condición de molestar, ni porque basemos nuestra existencia en la negación del otro, sino porque buscamos acentuar la intransigencia ante lo establecido. Si marcamos diferencias es porque buscamos la coincidencia. Y ésta no podríamos buscarla en lo mínimo, porque eso nos reduciría a la nada. Precisamente porque nada es lo que rescatamos de esta sociedad, sociedad que se nutre de los desnutridos, que vive de los muertos, que asevera las mentiras, sociedad que se afirma por lo que niega. Nada pueden enseñarnos los beneficiarios e interesados en que esto se perpetúe, a no ser los colmillos de la perpetua cadena. Nada podemos aprender del Poder, porque los aprehendidos seríamos nosotros. Seríamos presos de sus códigos, caeríamos en la gravedad centrípeta de su discurso, patíbulo al que sube todo aquel que se acerca, y no como víctima, precisamente...
Nada bueno emana de algo erigido desde la injusticia, todo lo que puedan ofrecernos como aspecto rescatable está contaminado, porque sus bazos alimenticios se bombean desde esa médula: la injusticia. Y es asa capilaridad la que pretenden infiltrarnos para filtrarnos a través de su enrejado, enrejado de compuertas amplias y plurales, y de pasillos convergentes.
Nada cae de lo que está cuidadosamente apilado. Hueso para roer, hueco donde acuñar o bandera para levantar son arrojados, para que en la desesperación, escale de entre el arrebato mutuo quien pueda sostenerlo y hacer de ello su principio, su punto de partida, o, el que menos, su momento. No hablamos de la necesidad de subsistir, de la imposibilidad de prescindir de las sobras, sueldo o cartón, autogestión o dádiva, son formas del acorralamiento, ni hablamos tampoco de los condicionamientos y conformaciones que eso entraña, hablamos de lo que implicaría justificar la mano que el Poder nos tiende, es decir, de la trampera con su trocito de bonanza.
Que del sistema nada haya rescatable no nos hace nihilistas, que significa apuntar hacia la nada y enterrar en el abismo cualquier devenir, el propio primero. Entendemos la desesperanza, entendemos que el futuro se presente como un fatal basural sin salida ni horizonte, o, a lo sumo, como un camino minado de residuos burgueses infranqueables. Pero insistimos en que esa visión es el resultado de proyectar las deformaciones actuales de las cosas. Es no imaginar que la posibilidad se abre en una tendencia radicalmente nueva si le damos paso. Y por nueva, jamás vista, difícil de vislumbrar. Es no imaginar al ser humano hecho tabla raza, no de su humanidad, sino de su esclavitud actual, su deformación. Es no tener imaginación y creer que la única verdad es la realidad.
Y en esto está lo que el sistema niega. Resonando desde las campanas de la iglesia hasta coagularse en himno del coro de la cultura; el pecado original, el delito de ser ser humano, el castigo a la rebelión, primero, y al pensar después. Porque si no se piensa desde la rebelón no se piensa, se repite, se hace coro. Es lo que afirmamos, lo que desde el Poder se niega, y es lo que negamos, lo que desde el Poder se afirma. Dialéctica sin síntesis sin residuos burgueses.
Y de allí que la destrucción es al mismo tiempo una construcción, en el sentido en que deja a los elementos libres, el campo abierto, las hojas en blanco y el ánimo dispuesto para regenerarlo todo. Y por esto fue que Bakunin, o Wágner referenciando a Bakunin, estando en el centro de la borrachera de las barricadas, apuntando los fusiles hacia lo imposible, cuando alguien le preguntó por la cuestión constructiva, insinuando un programa para el mañana, predisponiéndose a un plan de acción que, en lugar de abrir horizontes, promulga los edictos del devenir, le contestó que la tarea de la nueva construcción social va corresponderle a la generación desencadenada, a los que vendrán mejores que nosotros.
Y no es que no creamos en nosotros, todo lo contrario, porque creemos en nosotros es que creemos en la especie y en la revolución. Son ellos, los promulgadores de edictos y programas, los planificadores de tácticas y estrategias, los que no creen en el Hombre. No buscan su continua rebelión si no marcarle el paso. Y eso lo aprenden del Poder, desde el ulular de sus campanadas. Residuos burgueses.
Tenemos la sana costumbre de criticar, no para hostilizar al sistema, sino para abolirlo.
Y tenemos una dificultad, una dificultad práctica.
Somos poco prácticos y nada pragmáticos. Y esto, al contrario de lo que podría parecer, es una posición que tiene su razón de ser. No pretendemos hacer de la práctica una ideología, algo que nos llevaría al posibilismo, es decir, a posicionarnos según lo que nos dejan hacer. La adaptación al medio será en la naturaleza la condición de sobrevivir, pero en el mundo humano significa reptar según el designio de los carroñeros y los parásitos. Significa no ver la esencia explotadora y ubicar su mutación externa como el condicionante a partir del cual tendríamos que ser o dejar de ser. Es el camaleón tomado como ejemplo de militancia, es la traición predispuesta.
Y esto no es purismo, es pura, o mejor dicho, básica coherencia, pero, principalmente, es respeto de sí.
Ante esto, los ecos que rezumban dicen de aunarse según acuerdos mínimos, dejando de lado supuestos detalles, puntos quisquillosos que, por exagerados, sobredimensionaríamos. Y decimos que no es cosa de mala voluntad, que tenemos fundamentos y razones, y no caprichos. Que la ideología anarquista no se subdivide en cuestiones principales y secundarias, porque no nos subdividimos quienes la sostenemos. Aquello es pretender que en la pluralidad el criterio no se disuelve, que las relaciones creadas mantienen independencia con respecto al ser, que la concesión no es el comienzo de un arrastre que busca anularnos como posición revolucionaria. Es sabido que es lo contrario y está la historia y el presente para echar una mirada si hace falta.
Y en la historia estos ecos asumen el decreto del fin de las ideologías, para justificar sus impotencias y acomodamientos. Camaleones que son.
Porque el anarquismo es una ideología nutrida desde valores y actitudes, no es una teoría elaborada en laboratorios o cátedras. Es una tendencia que subyace en el ser humano. Es una conformación que se fue definiendo desde que el primer hombre esclavizó al otro. Desde allí, ese deseo de sacudir el yugo, ese impulso primario, animal, fue alimentándose, adquiriendo expresión conciente, las más de las veces arrastrando consigo preceptos del entorno que lo frenaban, sufriendo la experiencia y alumbrando definiciones, fue desprendiéndose de prejuicios, asentando ideas, hasta conformar los principios que le dan vida y razón de ser y un nombre propio que lo dotó al mismo tiempo del carácter inherente. Fue de entre la lucha de generaciones anónimas que sufrieron los embistes de los poderosos de donde germinó la idea que contiene y proyecta el desarrollo de lo mejor del ser humano.
Que esto sea continuable, que no esté cerrado, no implica abrir el camino para su anulación. Que es, precisamente, lo se que persigue desde el Poder con sus servicios doctorados en el fin de las ideologías.
Por esto mismo no vemos al anarquismo como un herramienta. No lo vemos como algo susceptible de ser usado, algo que pueda ser obsoleto o complementable con nuevas tecnologías más eficientes, según el momento y las conveniencias, según, dirían, el desarrollo de las fuerzas productivas, es decir, según el escenarios de los burgueses. El anarquismo son los compañeros que lo vitalizan, los que están y los que ya no, verlos como herramientas utilizables, aprovechables y desechables es propio de una visión mercenaria de la vida.
No es cuestión de metáforas, creemos que hay una concepción individualista de las cosas, en ver al otro como un medio para los fines propios, habilitando al uso como forma de relación. Como por ejemplo, cuando algunos compañeros dicen que la solidaridad es un arma, valorándola según una funcionalidad y no como una condición, que por tal, tiene sus condiciones, como todo.
Somos poco prácticos, lo que no quiere decir teóricos, ¿cómo podríamos serlo si la vida es más rica que cualquier enunciado? Con lo que sí no estamos es con el dictado que sentencia “mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar”... principio éste de la argentinidad y el palo, principio fascista.
Y propuestas también tenemos. Proponemos problemas, problemas a solucionar, soluciones que saldrán a partir de que se conforme un movimiento anarquista, desprovisto de cualquier influencia liberal o autoritaria, que proyecte y de forma al único anarquismo posible, radicalizado, intransigente y beligerante.

Patricio de La Protesta:

Recordamos hoy a los encerrados, a los muertos de Chicago. Recordamos en ellos la acción que diariamente el Estado ejerce sobre los explotados del capital. Recordamos también las palabras, las prácticas de los que fueron encerrados, de los que fueron muertos, de los que vivieron y viven a lo largo del desenvolvimiento anarquista. Recordamos el grado de cosificación al que estaba sometido el cuerpo trabajador, los campesinos, los mineros y los obreros de las fábricas, de los astilleros. Y las realidades y las necesidades de las que se hizo cargo el movimiento obrero anarquista, realidades graves, profundas, con un cuerpo tan denso que cada reivindicación se transformaba en una batalla, penetradas, la batalla y la reivindicación, por la construcción de la revolución y la solidaridad de todos los explotados. Recordamos los sufrimientos que lograron aliviar en tantos países, cada uno de los explotados lo conseguía negándose a servir y a dominar a otro, y afirmándose en el enfrentamiento con toda la sociedad capitalista y los poderes del Estado, unidos por un concepto de humanidad que superaba a la conciencia de la clase obrera en cuanto a los fundamentos del enfrentamiento contra el Estado
También recordamos al movimiento obrero que, parado sobre los hombros de los derechos recuperados, asumió su rol histórico dentro del proceso de los industriales y el Estado, ya sin posibilidad de salir de la lógica de explotación, legitimándolo con cada una de las negociaciones salariales, conformándose ya como factor de peso dentro del modelo.
La memoria de la sociedad depende en gran medida de los ciclos económicos, tanto que la cultura y la política son en general producto de los flujos de capital que buscan por todo el planeta la rentabilidad que les da la explotación. Son muchas las respuestas ideológicas que surgen a partir de estas crisis, en apariencia enfrentadas a la represión y al ordenamiento de la sociedad, y muchas son las que acompañan, también, a las esperanzas de progreso.
La memoria nunca tuvo tanta relevancia en la sociedad de consumo argentina como en los últimos tiempos. Una memoria que hacia atrás comienza con el golpe del ´55, sigue con el peronismo perseguido, Cámpora y la izquierda, el último Perón y la militancia, la violencia y la represión de la AAA, el gobierno militar, los desaparecidos, la democracia y los juicios. Una memoria construida, sobre todo, por la democracia.
30 años de gobiernos militares y democráticos, período en el cual implosionan las tensiones de los años precedentes, decantan en una memoria basada en los desaparecidos reconstruidos por sus compañeros, y no tanto, a través de la entrada definitiva en el ámbito institucional, en su pináculo más alto, el poder ejecutivo del Estado. Una operación destinada a adelgazar el cuerpo social y hacerlo pasible del dominio de la voz oficial.
Para que tal ingreso ocurriera fueron y son indispensables varios filtros blanqueadores.
Los objetivos reales de estos filtros son los de blanquear a las instituciones del Estado. Las Fuerzas Armadas, puestas en el sitio del profesionalismo por Menem y en el lugar del servicio a la sociedad por Kirchner, son avaladas por los organismos de derechos humanos puesto que cumplen con el deber para el que fueron creadas que es defender la Patria y sus recursos. Desde esta perspectiva civil, la Policía, cuidando al trabajador, llevando al delincuente al brazo de la Justicia para que sea juzgado, cumple con el trabajo que la sociedad ordenada le encomendó en sus estatutos ideales. El Estado juzgándose a sí mismo, declarando imprescriptibles los crímenes cometidos por las instituciones, es sostenida como una gran victoria por los derechos humanos. El clímax de la lucha, como llaman a 30 años de resistencia, es lograr que el poder ejecutivo ejerza algo de ese autoritarismo proletario que alguna vez soñaron, y en el mejor de los casos sostienen, al llamar la atención de algunos jueces que duermen la siesta de la burocracia.
Los filtros blanqueadores sirven también para revelar a la sociedad los objetivos, las victorias y las derrotas de los desaparecidos en tanto continuadores de la vida social a través del orden institucional. Los que hablan por esos canales no dudan, siendo compañeros o familiares, en traicionar el accionar asumido ideológicamente por esos que resultaron muertos, exiliados detenidos, atemorizados y aun vivos, cuando soslayan la violencia ejercida contra la Policía, las Fuerzas Armadas y el empresariado industrial y político durante esos años por diversas organizaciones.
Por otro lado, la memoria blanqueadora tiene un objetivo que es, según lo presentan ellos, el más importante. El Nunca Más. Que nunca más suceda el Terrorismo de Estado. El peso fundamental de la campaña por los derechos humanos se dedica a dejar sentado en la conciencia colectiva que las instituciones democráticas tienen que ser tan fuertes como para no permitir jamás una nueva dictadura como la de Videla, Massera y compañía. En realidad, nunca van a permitirse cuestionar la jerarquía, el capitalismo, el trabajo y la propiedad privada, razón de las instituciones, como generadores del autoritarismo. Para ellos, el Juicio absoluto de la humanidad es suficiente para impedir los males monstruosos del progreso, como la bomba atómica que acabaría con todas las guerras, como Nuremberg con los campos y genocidios, como si los juicios, los actos y las marchas pudieran acabar con los Cutral-Co, Saltas y el más reciente Fuentealba.
Para fomentar la eternidad de las instituciones están las elecciones y la participación, para eso las marchas con palco oficial y oposición, para eso el poder judicial bien aceitado, para eso la escuela, para eso los cuadros descolgados, para eso las desapariciones apariciones de López y Geréz, para eso los atentados camioneros, todo eso para recordar, para crear conciencia, como el infierno, de un Nunca Más penetrado por las instituciones que mantienen a 62.000 seres humanos en cientos de cárceles, a 20.000 chicos encerrados en diversos institutos, que matan miles de personas a través de sus “pocos” elementos no depurados, a miles de personas mutiladas y asesinadas con sus industrias y puestos de trabajo.
Indefectiblemente, este objetivo mayor en el campo de la política, el de consolidar las instituciones, guarda en sí el objetivo de consolidar el poder político sobre las fuerzas productivas, guarda, cuida la relación con el mundo de la economía. Consolidar el monopolio del uso de la fuerza para usarlo en representación de los ciudadanos de bien. Si se tiene en cuenta que los consumidores son los principales inversores del sistema capitalista periférico de la Argentina, no es menor contar con una policía y un ejército leales que les garanticen la comodidad del consumo. Luego, la segundad jurídica que la coalición internacional exige para desplegar sus saqueos. Luego la representación, la delegación con mayor confianza y fervor de los derechos, para que el Estado y las empresas administren esos derechos con toda la legitimidad que exige el sistema político moderno, a fin de profundizar el uso y abuso de los cuerpos sometidos a su nación. Tal es el deber del Estado, el de expandir las fronteras de la riqueza.
Es de imaginar que los negocios generados por los organismos más emblemáticos de derechos humanos con el Estado, son motivo de algarabía suficiente como para sumarlos a los festejos por el mantenimiento de la democracia; es de imaginar que los compromisos asumidos son un aliciente más para subirse a los palcos oficiales y a las elecciones que vienen
Es de imaginar que cuando una madre, una madre de la línea fundadora, responde a la pregunta del periodista que le pregunta si tomaron las banderas de sus hijos y ella responde diciendo que sí, que es su preocupación, reivindicar la lucha y sus valores, es de imaginar que nosotros sabremos cuan lejos debemos estar de la sombra de esos trapos.
En este sentido, y por lo dicho, escapamos a la reducción de la vida a un cuadro de valores relativos a los movimientos políticos de conveniencia y establecemos nuestras coordenadas en el recuerdo de hombres y mujeres y en palabras como las Louis Lingg que dicen: No es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos, es por la Anarquía, y puesto que es por nuestros principios por los que nos condenan, yo grito bien fuerte: ¡Soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!

Por último hablé yo, que quise decir muchas cosas y no sé cuanto dije. Caótico. Por eso hago un pequeño resumen de cosas que están incluidas en otros artículos. Pese a todo sigue existiendo el caos, que no está del todo mal. Caos y anarquía.

Amanecer Fiorito

Bueno, lo de siempre, decir que uno se siente muy bien acá, mirando como transcurre el mundo es alentador ver gente que está preocupada por las mismas cosas. Yo tengo la desventaja de que (lo dicho) no va a tener el nivel, tal vez, de los compañeros que hablaron antes. Lo que pasa es que no es solamente nivel, es una trampa de ellos que vinieron con algo escrito. Pero bueno, también tengo la desgracia de no saber leer bien. Pienso que se acostumbra a venir a estos lugares con el espíritu de sentir flores, de sentir perfumes, y creo que tenemos que tener también una actitud critica no solo para la sociedad, sino para uno mismo.
Acá hay un compañero, un periodista que no hace mucho me hizo una nota en Sudestada, una excelente nota, no por lo que dije yo, que dije poca cosa, sino por el prólogo fundamentalmente. El compañero decía también en el prólogo una cosa que es de consenso general en cuanto a que los anarquistas se pelean entre sí, es decir que no logran la unidad porque... Bueno los compañeros que hablaron antes lo han explicado en cierta medida, el tema no es juntar.
En este caso voy a explicar, porque vienen momentos difíciles, nosotros en La Protesta, yo hace muchos años que estoy... y en la dictadura estuvimos, no hablamos nunca de esto. Bueno ahora aparecen organizaciones fantasmas, y bastantes sospechosas. Y otros que uno tuvo relación y que se tienen que sentir agradecidos con uno, omiten. Muchas veces la omisión es peor que la mentira, mucho más grave. Esto me toca a mí personalmente, seguramente lo tengo presente por esto, pero lo tendría presente por cualquier compañero. Hoy este aparato (computadora) de chamuyadores de trastienda, de biombo, permite cualquier cosa, entonces... hay cualquier posibilidad de cosas... muy canallas, muchos canallas. Y dan hasta una difusión internacional y uno los va viendo. Acá el problema de los que se fueron, los que quedaron, los que desaparecieron, no garantiza absolutamente nada. Es decir, simplemente uno tiene un reconocimiento a la gente que lucha, por supuesto; y en esa historia, en esa redondez hay de todo. Y bueno, esto me lleva a decir que no hablamos nunca ni siquiera de nosotros, porque en cierta medida, una cosa que tal vez hubiéramos tenido que hacer, hubiéramos dicho lo que pensábamos de cada situación. Entonces por ejemplo parece que el lanzamiento de esta organización (Resistencia Libertaria) -ustedes posiblemente tengan noción, porque anden con la computadora, tengan información, yo no la tenía- termino siendo yo, un negro musculoso -o unos negros- que agarró del cuello a uno. Una cosa lamentable. Diría que algún compañero que estuvo del otro lado lo diga, lo digo porque hay compañeros presentes que estuvieron. Se armó una discusión, no voy a entrar en los pormenores, por supuesto que yo estuve de un lado porque entendía y estaba fundamentado... Digo esto solo, había un hermano mío, un compañero que murió el otro día, un par de compañeros más, éramos cinco “contra” “sesenta”, esto lo digo para que se entienda, y no pasó nada. Primero nos acusaron que fuimos con fierros, después que los golpeamos y no pasó absolutamente nada, sino que mi hermano y algún otro, atrás de una burla a unos compañeros expropiadores porque eran viejitos, los agarramos del cuello. Estos mentirosos... porque ahora viene la división, pero hace rato que... ¡y con la policía!. Ojo, hay que leer algunas declaraciones(1) de, ¿cómo es que se llama?, Mintz(2), ¡es una cosa de locos!. Las hicieron en España y dice que ahora a sus marchas las custodia la policía, que la policía le da un número de teléfono. Estos son los elementos, ya de AUCA, todos estos.
Le digo a Gabriel si lee esta nota que hizo un compañero piquetero(3). Inmediatamente los del AUCA, los que ahora son kirchneristas y que tienen que ver con esta red -porque en esta red hay muchos pescados y pocos peces-. Entonces fueron... no tuvieron más que agarrar el periódico La Protesta, a denunciarla como si fueran a la comisaría, fueron ahí (a la dirigencia piquetera) y lo acusaron a éste compañero. Terminaron de kirchneristas por supuesto(4). Es un componente esa red, bastante extraña y... digo esto porque me están sacando en unos publicados internacionales, porque se mueven, son turistas internacionales: cazan de acá, de allá, de allá, en nombre de... bueno. Entonces por ahí sacan que yo los golpeé, digo, ¿qué pobreza no?, no decir, no salir, por lo menos si me tienen idea, a decir “¡pero ese negro de mierda qué me va a golpear!” ¡Alguna dignidad mínima compañero! Yo ponía en una nota por ahí: son paraestatales, seguramente que lo son... Bayer, ¡Osvaldo Bayer! que en la película dice que Lenin tuvo que matar a cincuenta mil anarquistas, que en un libro escribe que ningún general en la Historia mató tantos anarquistas como Trotsky y después hace una galería de los grandes hombres y los pone a los dos. Habiéndose lanzado su conocimiento, dándose a conocer y demás, por una supuesta ética anarquista. Trajeron ayer un prólogo de un libro que le editaron ya hace rato, ¿quién lo prologa? El hijo de Gorini, Gorini, Floreal Gorini, que fue el candidato del Partido Comunista -en elecciones anteriores- ¿quién se lo publica?. Banco Credicoop.
Ahora, que los trotskos digan que a los anarquistas hay que matarlos es comprensible, vamos a tratar de defendernos, lo otro es de traidores y... los que lo llaman, esto es una cosa jodida, mucho peor. Entonces la cosa viene por ahí con nosotros, no es incomprensión, es el elemento. Nosotros somos un puñadito de gente acá, que parecemos inofensivos, es decir el Poder es tan avasallante, ha desarrollado tanto, que parece imposible doblegarlo. Pero el Poder despliega tanta fuerza, justamente por su debilidad, a su vez su fuerza, su demostración de fuerza, es una demostración de debilidad. Tienen estudiosos del futuro, entonces, ¿qué amenaza todo esto? Lo demás es neutralizable, todo lo autoritario entra en el diálogo. Nosotros no vamos a renunciar nunca al concepto de explotación del hombre por el hombre, nunca vamos a aceptar ese tipo de cosa, es decir, no hay transa con nosotros, aunque nos digan que algo es imposible, y aunque nos convenciésemos que es imposible, vamos a morir peleando por eso. Entonces a todos esos, que de última si uno los rastrea, bueno... no hay más teoría que la práctica -no hay mas teoría con coma y sin coma-. Acá el problema es esto, de gente que esté dispuesta a jugar y que no se acomode a cualquier situación. Son lamentables, es decir, ojo que soy respetuoso con gente progresista, no comparto su criterio pero la respeto muchísimo por convicción, sino, no respeto a estos estafadores, estos canallas, esta estafa que significa un montón de gente hablando determinada cosa. La ideología no es una abstracción, la ideología está hecha con letra de sangre, de cada uno de nosotros, de la gente que fue al frente, no es una abstracción aparte de nada: “Soy esto acá y eso allá”. Muy pobre todo esto y entonces nosotros no somos irascibles, al contrario, tenemos la necesidad inmediata de una mano fraterna, pero intentamos ser dignos, tener dignidad. La cosa pasa por ahí, estamos dispuestos a discutir con cualquiera, tenemos nuestra verdad como decía el compañero, nuestra verdad fundamentada, ¿por qué no? Tal vez los demás puedan demostrar que estamos equivocados ¿por qué no?, pero desde su posición, no menoscabando, distorsionando la idea con cincuenta componendas personales, bajar la idea a nivel de rengueras personales y de necesidades personales, de pobreza y de impotencia. Nosotros somos finitos, nos empujan y nos caemos, pero somos inmensos también, el problema no es dar la vida por cualquier cosa... dan la vida los pibes, la dan porque están ahogados por todo y se suicidan. Imagínense una generación de muchachos, extraordinarios, de otras ideologías, subordinados a un hijo de puta como ese que rajó siempre, un traidor como ese Perón. ¿Cómo puede ser esa mentalidad?, entra el concepto de Dios, como baja hasta nosotros, somos adoradores de algo y ahí somos capaces de dar la vida. En definitiva lo que termina siendo que es mucho mas difícil -digo en ciertas condiciones por supuesto, porque hay camaleones que se adecúan a cualquier cosa- es mucho más difícil cargar con el esqueleto que dar la vida en un segundo. Porque invariablemente, como en los barcos, las ratas empiezan a rajar para cualquier lado, siempre son minorías que van quedando. Quiero decir esto porque a veces uno no se acerca a determinadas cosas, aparece como belicoso, lo difaman. Pero a uno no lo pueden difamar, uno los molesta con la presencia. Yo con ellos no quiero ni hablar, ¿qué voy a debatir?... madre de desaparecidos, pero no comulgo con la universalidad de “mi madrecita santa”, una tipa -después de los ataques puedo decir esto, fui cuidadoso- subvencionada por el Estado francés, acá cobraron guita (indemnizaciones del Estado), andan dando vueltas, le piden a la policía francesa que no dejen escapar a los torturadores, le piden a la policía argentina, a la S.I.D.E.(5)... Entonces no hablemos de anarquismo, no hablemos y pongamos claro. Digo esto porque tenía necesidad de decirlo, porque sino... da hasta asco hablar, me revuelve el estómago, y bueno las cosas transcurren como transcurren, disculpen todo esto. Yo vuelvo a decir que estoy totalmente agradecido a la gente, realmente ayer... estoy muy muy delicado de salud y bueno... por ahí voy a hablar el primero de Mayo, y por ahí “muero como un mártir”, hablando, que sé yo... pero parece que no, y no es así porque los veo a todos ustedes y porque me da fuerza y porque sigo creyendo, y mi convicción es para siempre. Nada más.

(1) Dichos de Frank Mintz publicados en “El Solidario” (España) n° 12, Primavera 2006:
«(El Solidario) -En España no es habitual formar servicios de orden por las organizaciones libertarias, aunque sí por las marxistas. Según acabas de decir, en Francia sí los formáis. ¿Qué funciones tiene ese servicio de orden?
(Frank Mintz) -Sí, allí el grupo de servicio de orden tiene funciones de control del tráfico, para impedir que los coches atropellen a los manifestantes; o de protección contra agresiones, etc.
La policía sabe que hacemos esto, y en cada manifestación ponen un coche de policía al principio y otro al fin de la manifestación. Al comenzar ésta, un comisario se pone en contacto con la persona que ha solicitado la manifestación y le proporciona un teléfono para que le llame si hay algún problema.
»
(2) Pareja de María Esther Tello.
(3) “Piqueteros”, en La Protesta n° 8223, marzo-abril 2004, reproducido nuevamente en el actual n° 8234, junio-julio 2007:

«PIQUETEROS»

«El gobierno ha implementado una estrategia que es la de jugar con el error del contrario, es decir, espera que se produzca el error y luego ataca. Apela al desgaste y al decantamiento que hoy van produciendo los métodos de protesta de los movimientos piqueteros -de este desgaste mucho tienen que ver los sectores del propio movimiento-.
Por otro lado conoce a fondo las estructuras de todos estos movimientos, sabe quién es quién, sabe muy bien vida y obra, y las diferencias que causan la división, que dicho sea de paso, son diferencias casi imposibles de limar.
El gobierno también maneja los medios de comunicación y dirige la información inventando o tergiversando, genera “opinión publica”, la hace eco de su pensamiento.
Por otro lado, sabe que el clientelismo político, está fuertemente arraigado en el Gran Buenos Aires y que el manejo de los planes se presta para eso y apuesta a eso, a que sean punteros piqueteros los que distribuyan los planes, obligando a los propios movimientos a ser dialoguistas, porque para poder manejar los planes, la mercadería, o algún dinero para algún proyecto, hay que dialogar y acordar en buenos términos con el gobierno.
Con estas diferentes tácticas, va desviando las luchas, tirando un poco de agua en los incendios, esperando que “pisen el palito”, que aquellos que rompan el diálogo caigan en el aislamiento, porque a eso también apuesta, y fuerte, al aislamiento, tanto de los movimientos que producto de esos “acuerdos” quedan conformes como del aislamiento de los inconformes. Y hoy no reprime no porque no quiere reprimir, sino porque hoy tiene la certeza de que lo puede solucionar de esta manera, sin tener que tirar balas.
Últimamente ha agregado una táctica más que es la de generar hechos que infundan o desparramen el miedo o que generen mala imagen, estos hechos son bien armados, como el atentado del 20 de diciembre, los afiches de la Cámara de Comercio, la paliza de los “piqueteros” al taxista, que, dicho sea de paso, bajaron de un patrullero.
Empezar a comprender esa estrategia e ir en el camino de desarticularla, es una cuenta pendiente, ya que de no ser así, terminaremos aceptando el rol que el gobierno quiere que tengamos, administradores de la pobreza y sostenedores de esta sociedad de mierda.»

«Z. F.
Delegado piquetero del M. T. R.»

(4) Ver ¡Libertad! n° 42, mayo-junio 2007, “Arriba, uno de los que lucha
(5) Publicado en “En la calle”, periódico de O.S.L., n° 54, marzo de 2005:
En Francia, Esther Tello le pidió a Kirchner que no impidiera la extradición de los genocidas inculpados en la causa de los franceses y que facilitara el trabajo del Equipo de Antropología Forense (EAF).


ACERCA DEL ARTÍCULO “REINVENTANDO LA HISTORIA: EL PASADO FICTICIO DE RESISTENCIA LIBERTARIAVOLVER

Debido a la gran cantidad de opiniones a favor y en contra del artículo que incluimos en el anterior número (42) de ¡Libertad! que fueron publicadas en diversos foros de Internet, decidimos responder a la única intervención -rescatada entre decenas- que intentó objetar seriamente y respetuosamente los argumentos de dicho artículo. A continuación la contestación del autor. Ambas fueron publicadas en el portal de contra información “Kaos en la red”*

El poder de nominación

El debate se dificulta cuando el eje pasa a ser la defensa, contraataque, y descalificación del interlocutor. Ciertamente, el artículo de los compañeros de Libertad despertó reacciones en más de un foro, y con razón.
En las intervenciones de estos foros, se contesta que “nadie argumenta o refuta las ideas planteadas por el artículo”. Lo que quizás en un sentido sea cierto. Pero esto es porque un artículo cuyo ejes centrales son:
1- La acusación abierta de una “operación política” de grupos “que se dicen” anarquistas para “apropiarse” de los muertos de una organización que actuó en los 70´; 2- un desarrollo argumental para mostrar “cuan poco anarquistas” son unos u otros, una suerte de “poder de nominación” para dividir aguas entre “verdaderos y falsos” anarquistas; lo primero que despierta es indignación, lo cual desdibuja el centro del debate.
No se puede dejar pasar que compañeros de ideas se dediquen tan sistemáticamente a decir quién es anarquista y quién no, como una policía ideológica. Si el desacuerdo pasa por la “herejía” de tomar los aportes teóricos, conceptuales, y analíticos de otras corrientes del socialismo, entonces el mismo Bakunin fue un hereje, al traducir al ruso obras de Marx, y al compartir el espacio de la I Internacional. ¿Resistencia Libertaria deja de ser anarquista por tomar el concepto “Guerra popular y prolongada”? Por favor compañeros, seamos serios... Polemicemos con elementos más sólidos que la pureza doctrinaria de la bibliografía utilizada. Los anarquistas tenemos que acudir SIN DUDAS a los desarrollos de teoría económica, análisis sociológicos, y propuestas conceptuales de autores que se reivindican marxistas. ¿Esto es una herejía imperdonable...? Antes que discutir en estos términos, demos el debate sobre los elementos teóricos, organizativos, y políticos que necesitamos para ser una fuerza viva en la lucha de clases. ¿Vamos a buscar los textos de José Ingenieros? ¿Ese destacado positivista argentino, que esbozó conceptos racistas y desarrollos sobre criminología explicando que hay razas inferiores proclives al delito? ¿Por qué escandaliza tomar un concepto de teoría político militar como guerra popular prolongada (que puede ser acertado o no en determinada coyuntura histórica, y eso sí es un debate más serio a dar) y no que una “biblioteca anarquista” lleve el nombre de un intelectual positivista?
Dirán que el problema es más amplio que un concepto o aporte teórico. Entonces vayamos a lo importante: la práctica política. Resistencia Libertaria tomó una opción organizativa: la “organización de cuadros”, cierta mecánica decisional, criterios de ingreso, mecanismos de seguridad, y relación con otras fuerzas políticas. Creo, compañeros de Libertad, que aquí habría que discutir la eficacia política de esta propuesta, pero ineludiblemente aludiendo al contexto en que se desarrolló (escalada represiva, desarrollo de organizaciones armadas revolucionarias, así como paramilitares) y no desde el puro principismo. Más todavía: si esa forma de organización es válida para los anarquistas de HOY. Entiendo que no acuerden con este tipo de organización, y se debe debatir. Lo que me parece nefasto es descalificarla a priori y endilgarle un carácter “no anarquista” por los inevitables mecanismos de delegación y clandestinidad que marcaron su accionar. ¿Acaso al grupo “Los Solidarios” podía entrar cualquiera? ¿Sus atracos y acciones armadas las sometían a una asamblea? ¿La columna Durruti no tenía “líderes” o autoridad, algo que tanto rechazamos? Si me dicen que Durruti no era anarquista, aquí ya pierde sentido seguir debatiendo...
Pero lo verdaderamente nefasto es la acusación de operación política, y eso de querer apropiarse de los muertos... Aquí los compañeros de Libertad muestran un nivel de prejuicio y agresión sobre el que cuesta asentar un diálogo franco y abierto, si es que los compañeros esperan eso de un debate.
Reivindicar a los caídos en la lucha por el socialismo, apropiarse colectivamente de una historia, un pasado, y la construcción de símbolos, son para ellos malintencionadas operaciones de tergiversación y oportunismo. Desde la secundaria, me manifiesto todos los 31 de marzo y siento a los 30.000 compañeros/as desaparecidos como propios, como parte de la historia que hay que seguir. Nunca supe si entre ellos había o no anarquistas, lo cual me parecía secundario para el sentido de reivindicación de la lucha. Y no cualquier lucha, como decía un compañero antes, sino una lucha decidida y consecuente hacia el socialismo. Encontrar un antecedente anarquista entre esa generación de luchadores/as, reivindicarla y reconstruir su historia como parte de la memoria colectiva les parece una operación. No me queda más que tristeza por su mala fe... Hasta sacan cuentas de los muertos y desaparecidos, como si tuviera trascendencia si fuera uno o cien, acercándose (seguro sin querer) al mismo esquema argumental de los fascistas que dicen que no fueron 30.000 sino mil y tantos nada más...
Un compañero aleja al anarquismo de la “izquierda”. Si bien su origen alude a la asamblea de la revolución francesa, su significado se construyó como la expresión de las fuerzas “motorizadoras de la historia”, en pos de cambios revolucionarios progresivos, emancipadores de la humanidad... Agotado el carácter progresivo de la burguesía en la lucha por sepultar el antiguo régimen, en la “izquierda” no queda más que las fuerzas socialistas y que expresan a las clases trabajadoras. Si los anarquistas no estamos a la “izquierda”, entonces me empiezo a preocupar...

¡Salud!

Cualquiera, (1 de junio de 2007)

RESPUESTA

Frente a tantas reacciones indignadas originadas por el artículo “Reinventando La Historia: el pasado ficticio de Resistencia Libertaria” es necesario hacer algunas aclaraciones:
1- Si bien es cierto que uno de los ejes centrales es evidenciar una operación política de parte de ciertos grupos, lo que se subraya no es la apropiación de los muertos -apropiación que de nuestro grupo no nos interesa- sino la pretensión de competir entre ellos por tomar un referente acríticamente, convertirse en herederos de ese referente (lo cual no es algo criticable en sí mismo) y dividir las aguas entre un anarquismo combativo, popular y clasista (ellos) y un anarquismo intrascendente, inocuo y antipopular (el resto). Esta dicotomía está expresamente planteada en el artículo al que se hace referencia, por lo tanto, los comentarios sobran.
2- La pretensión de dividir entre verdaderos y falsos anarquistas que se atribuye a Libertad es también aplicable entonces a estos grupos, en especial a Red Libertaria, ya que la dicotomía entre el anarquismo popular que planteaba Resistencia Libertaria y el anarquismo que renunciaba a la lucha de clases del resto, implica una división de aguas entre verdaderos y falsos, no sólo para proclamarse herederos de una línea sino para “imponer su predicamento entre el resto del movimiento”. El problema entonces consiste en que el referente que ellos toman acríticamente incide en como vamos a proponer HOY una alternativa anarquista de lucha contra el Capital y el Estado.
3- No se pretende afirmar en el artículo cuán poco anarquistas fueron los miembros de Resistencia Libertaria, sino que se hace una crítica a la versión de López Trujillo y M. E. Tello acerca de lo que fue esta organización. Si las ideas de Resistencia Libertaria abrevaban en el maoísmo no es un dato menor ni un pecado de juventud típico de todas las organizaciones de los ‘70. El concepto de Guerra Popular Prolongada de Mao Tsé-Tung implica validar lo que desde el terreno militar se denominaría como ciertas tácticas y estrategias (aunque como anarquistas es preferible hablar en términos de medios y de fines). Las tácticas y las estrategias no están divorciadas de lo ideológico y más aún cuando hablamos de ideologías diametralmente opuestas como el anarquismo y el maoísmo (quien crea que no lo son, debería argumentar por qué). Una G.P.P. requiere en algún momento la formación de un Ejército Popular, concepción que es contradictoria del anarquismo, lo cual se demostró en la dicotomía entre ejército y milicias en la Revolución Española (cuando se impuso el ejército, se eliminó a los componentes anarquistas y finalmente venció el enemigo). También, los conceptos de poder popular y poder obrero, implican una visión del poder que desde el anarquismo es muy difícil de sostener o justificar, especialmente cuando desde el anarquismo siempre se combatió la idea de poder. Más bien lo que siempre propugnamos fue la destrucción de todo poder y nunca el surgimiento de nuevas formas de poder. Sumado a una concepción organizativa propia de los partidos marxistas (llegando a plantear la posibilidad de fusión con elementos leninistas), el anarquismo de Resistencia Libertaria se nos figura cuando menos, dudoso. Esto no quiere decir que ellos no lucharan sinceramente por el anarquismo, sino que muchos de sus planteos no tenían nada que ver con el anarquismo y sí tenían mucho que ver con otras ideologías. No somos policías ideológicos del anarquismo; por el contrario, nos resistimos a incorporar elementos provenientes de ideologías policíacas al anarquismo.
4- Los anarquistas no necesitamos acudir SIN DUDAS a los análisis económicos de los marxistas, es más, deberíamos descartarlos por completo, y por varias razones: a) el materialismo dialéctico y el materialismo histórico no son teorías científicas, como pretenden los marxistas; b) los análisis marxistas han demostrado su ineficacia para analizar la realidad y han demostrado una ineptitud aún mayor cuando aplicaron sus soluciones; c) los marxistas han demostrado una estrechez y un determinismo incapaz de abarcar las complejidades de la vida social, relegando elementos tan importantes como la política, la ideología, la religión, los medios de comunicación, los significados y los símbolos a una superestructura determinada por la economía. Algunas de las limitaciones del marxismo ya había sido advertidas por Fabbri, Malatesta, Rocker y Kropotkin, estos dos últimos opositores declarados del método socialista “científico” dialéctico; d) José Ingenieros nunca fue anarquista, sino que fue dirigente socialista y su positivismo no lo justificamos ni siquiera como un producto de su época. Paradójicamente, los grupos como O.S.L. (se reunía en ese predio) y Red Libertaria (que se tomó la Biblioteca casi como su local partidario) se vincularon siempre al local que se hace referencia, mientras que nosotros nunca tuvimos relación con ellos. De todos modos es importante aclarar que el nombre se lo pusieron los socialistas y no los anarquistas, aunque si quieren o no cambiar el nombre es su problema y es llevar la discusión por otro camino; e) Bakunin tradujo obras de Marx, eso no lo convierte en marxista, nadie lo duda. Es justamente porque alguna vez se sentaron juntos en la Primera Internacional, que se produjo una división cada vez más profunda entre ambos movimientos socialistas (estatistas y anarquistas). En esa época no se sentaban juntos porque eran todos de izquierda -término que no utilizaban para referirse a sí mismos- sino porque eran socialistas y aún se discutía la cuestión de la toma del poder del Estado o si era conveniente la destrucción del mismo. Las diferencias no eran una cuestión menor, ni el autoritarismo de los socialistas marxistas un invento bolchevique. Veamos como se dirigía Engels a los bakuninistas: «si en lugar de ser burgueses, periodistas, etc., fueran obreros, o si hubieran estudiado solamente un poco las cuestiones económicas y las condiciones de la industria moderna, sabrían que ninguna acción común es posible sin la imposición a algunas personas de una voluntad extraña, es decir, de una autoridad. Ya sea la voluntad de una mayoría de votantes, de un comité director o de un solo hombre, será siempre una voluntad impuesta a los disidentes; pero sin esta voluntad única y dirigente, ninguna cooperación es posible» (“Carta a Pablo Lafargue”, 30 de diciembre de 1871). No se puede argumentar la inclusión en la izquierda fundamentándose en un supuesto pasado idílico entre anarquistas y marxistas que jamás existió, sino que fue una convivencia conflictiva e intolerante. El término izquierda surgió nuevamente en España asociado a la república democrática incluyendo también a los socialistas burgueses. También había sido utilizado despectivamente por Lenin como sinónimo de infantilismo revolucionario, para atacar precisamente a los anarquistas y socialistas disidentes del PC. En el mayo francés de 1968 los estudiantes retoman con ironía esta idea de Lenin -convertida en dogma por el estalinismo- y se reivindican izquierdistas. Si bien luego de las masacres en Rusia y la traición de los comunistas y socialistas en la revolución española la separación entre socialistas autoritarios y anarquistas se convirtió en un abismo, esta asociación del anarquismo con una izquierda cada vez más integrada lo único que ha logrado es involucrarnos con un tipo de política reformista y colaboracionista que va en contradicción con las ideas anarquistas. Creemos que el anarquismo tiene que dejar definitivamente de considerarse como integrante de la izquierda, porque esos criterios son válidos dentro de los parámetros del sistema y el Estado, y esta es una postura que cada vez está creciendo más dentro del movimiento. Creer que en la izquierda “no queda más que las fuerzas socialistas y que expresan a las clases trabajadoras” demuestra un desconocimiento total de la realidad, cuando en ningún momento de la historia las izquierdas de todo tipo compartieron tanto posiciones de poder, de engaño y de expoliación de las clases populares como en el presente, cuando nunca estuvo más integrada al sistema de explotación y dominio. Por otro lado, el estalinismo, el trotskismo, el castrismo, el leninismo, el eurocomunismo, el socialismo democrático, el nacionalismo y el populismo antiimperialista, así como centenas de partidos y movimientos forman parte de la izquierda que lucha por alcanzar el gobierno del Estado, ¿tenemos que aliarnos a nuestros enemigos, con aquellos que fueron tan eficaces como la derecha en el exterminio de los anarquistas?; f) Lenin se refería a los anarquistas de la siguiente manera: «La concepción del mundo de los anarquistas es la concepción burguesa vuelta del revés. Sus teorías individualistas y su idea individualista están en oposición directa con el socialismo» (en “Socialismo y anarquismo”, 7 de diciembre de 1905). Considerar al anarquismo como una ideología burguesa (algo que ya habían hecho hasta el hartazgo Marx y Engels) es ubicarlo dentro del campo enemigo. Si tomamos en serio el considerarnos parte de la izquierda debemos tener en cuenta que para los marxistas nos ubicamos al lado de los burgueses, es decir, a la derecha del socialismo marxista. Para estos nada se encuentra a su izquierda; por eso, siempre han vinculado a todos aquellos movimientos que se les oponían desde el campo revolucionario como aliados concientes o inconscientes de la burguesía y desde el poder los reprimieron consecuentemente. Esta situación se dio en la Rusia bolchevique, en la Cuba del Che y en la Venezuela bolivariana actual. ¿Acaso ellos no nos consideran dentro del campo del enemigo? ¿No es inevitable que nos traicionen una y otra vez?
5- La eficacia de una propuesta política no puede ser evaluada de forma desligada de los principios ideológicos sobre los que se asienta. Si se nos traslucen eficaces la participación en elecciones, la participación en frentes de izquierda, la conformación de estructuras de poder, el etapismo revolucionario, la colaboración con esferas de poder o la participación en dictaduras del proletariado o gobiernos de los de abajo -por ejemplificar solo algunas de las propuestas que se hicieron dentro del movimiento a lo largo de la historia- la eficacia de la propuesta tal vez no se ponga en duda, aunque sí el contenido anarquista de la misma. Si utilizamos el contexto histórico como justificativo, podemos justificar cualquier cosa que se nos ocurra, inclusive el caso de que una biblioteca anarquista lleve el nombre de un positivista racista como José Ingenieros. Un contexto histórico puede obrar como atenuante, en el mejor de los casos, pero no justifica. Podemos comprender el apoyo de Kropotkin y otros compañeros de renombre a los aliados en la Primera Guerra Mundial si atendemos al contexto, pero justificarlo es harina de otro costal: de hecho Malatesta no lo hizo y fue crítico a esas posturas (¿eso lo convierte en un purista principista o en un anarquista consecuente?).
6- No recusamos la organización de Resistencia Libertaria en función de su clandestinidad sino por los fundamentos ideológicos sobre los que se sustenta su organización: el partido de cuadros. Volvemos a la cuestión de los medios y los fines: toda organización es un medio para alcanzar un fin. Si los medios no son congruentes con los fines, estos nunca se alcanzarán. Un partido de cuadros no es un tipo de organización cuyos principios estén de acuerdo con la finalidad del anarquismo, aunque sí es congruente con el objetivo de tomar el poder. Por eso es que rechazamos esa forma organizativa. Los Solidarios, los anarquistas expropiadores argentinos y otros grupos que actuaron clandestinamente, no lo hicieron desde organizaciones estructuradas como partidos de cuadros sino desde grupos no políticos y de acción clandestina que tenían un papel secundario, mientras que las organizaciones de masas -la FORA, la CNT-FAI, etc.- llevaban el protagonismo de la lucha. Estas grandes organizaciones nunca subordinaron su accionar a los grupos de acción, y tampoco estos grupos nunca tuvieron un proyecto de crecimiento como organización política de “proyección nacional”. Eso torna insostenible una comparación entre Resistencia Libertaria y los grupos expropiadores, mucho menos con las columnas anarquistas de 1936, que eran milicias solamente y creadas por la eventualidad de una guerra revolucionaria muy particular. Tampoco tenemos por qué ser obedientes con los liderazgos y la autoridad -que no negamos pudiese existir en estas columnas- desde el presente, como tampoco reivindicamos la lamentable participación gubernamental de los cuatro ministros anarquistas en el gobierno republicano. Los errores graves no se convierten en aciertos por el simple hecho de que hayan sido cometidos por anarquistas indiscutibles como García Oliver.
7- La operación política no pasa por la reivindicación de los muertos, los desaparecidos o la lucha por el socialismo. Esta consiste en inventar un pasado, tergiversar una historia para su aprovechamiento político en el presente. Las apelaciones indignadas al uso de la calculadora -uso que no hizo falta- demuestran el mismo desinterés por conocer la verdad que se manifiesta en los artículos. Sólo pedimos que se diga la verdad, que no queden en una nebulosa las cifras ilusorias que proponen López Trujillo y Tello. De todos modos, sacar cuentas de los desaparecidos anarquistas es lo que hicieron Tello y López Trujillo primero que nadie, sólo que lo hicieron mal, y no precisamente por no saber matemáticas elementales. Si existió un error en lo expresado, hubo decenas de oportunidades para rectificarlo y nunca lo hicieron, como tampoco ninguna de las organizaciones que pretenden aprovechar la situación. Y exigir que se diga la verdad no puede ser comparado con la intencionalidad de reducir la carga de los crímenes cometidos que hace la derecha. No queremos reducir el número de muertos y desaparecidos que tuvo R.L. sino que se diga lo que realmente pasó; ¿o tendremos que creer que si el “esquema argumental de los fascistas” tiende a minimizar el número de asesinados por el Estado, nuestro “esquema argumental” debería exagerarlos? Eso sí que es nefasto. Y además, si se pretende reconstruir la historia de una organización clandestina deberían conocerse algunas de esas acciones, tal como ocurre con el resto de las organizaciones clandestinas que operaron antes y durante la dictadura. El insistir en la clandestinidad y en el carácter armado de la lucha de R. L. sin mencionar una sola de sus acciones genera, por lo menos, dudas acerca de la cantidad y la envergadura de sus acciones. ¿Qué evaluación crítica se puede hacer de una organización sobre la cual se conoce poco y nada? ¿Y por qué se nos exige esa evaluación a quienes nunca acordamos con esa clase de organizaciones ni ideas, en vez de exigírselo, en cambio, a quienes hacen la hagiografía acrítica del “anarquismo revolucionario y clandestino”?

Nuestra intención no pasa por debatir con los oportunistas ni con los mentirosos. Más aún cuando no esgrimen ningún tipo de argumentación que no sea la descalificación. Pero lo que sí pueden hacer -quienes deban hacerlo- es rectificar los errores, hacer una evaluación crítica de lo ocurrido. Si creen que son los únicos referentes revolucionarios del anarquismo, no nos concierne y si quieren reivindicar a R. L. tal como fue, pero sin repetir su experiencia, deberían hacer su aporte crítico aclaratorio para discutir sin dobleces como deberían ser las formas organizativas HOY. Si quieren hacerlo seriamente, bienvenido sea. Y las bajas intenciones que nos atribuyen aquellos que se repiten en desolados lloriqueos, pertenecen al terreno de su subjetividad ofendida.

P. Rossineri

*http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=34748


ESTRATEGIA CONTRA EL ANARQUISMO VOLVER

Si para vivir se debiera renunciar a la razón y a los fines de la vida, si para defender la revolución se debiera renunciar a las conquistas que constituyen el fin primordial de la revolución misma, sería preferible entonces ser vencidos honorablemente y salvar las razones del porvenir, que vencer traicionando la propia causa.

Errico Malatesta

Nos llega un folleto, editado en 2004, en Europa, bastión de la democracia más refinada, de la explotación más pulcra y del individualismo más promovido. Se titula “Más allá de nuestras narices”, con subtítulo “Un acercamiento a la estrategia”. Un folleto del que no se puede pasar de las primeras páginas, no hace falta, se huele el resto. Es un tratado tendiente a rescatar cierta concepción militar para que los revolucionarios la hagan propia. Está dirigido al anarquismo y “afines”, porque el resto, desde sus orígenes, ya ha hociqueado en aquello.
Táctica y estrategia son conceptos militares, de ahí vienen y hacia ahí van, porque, como la costumbre hace la ley, los conceptos hacen a la concepción y estos, particularmente, hacen a la conscripción. Pretender que la adopción de ideas, mecanismos o actitudes puede realizarse haciendo abstracción de las implicancias, consecuencias y tendencias inherentes a ellos, es negar la relación entre las cosas e introducir valoraciones y visiones propias de las instituciones represivas.*
Reducir la vasta y profunda cuestión humana a una mera relación de fuerzas es llamar a la efectividad y a la eficiencia como valores a partir de los cuales deberíamos posicionarnos y, en tanto, es pisotear cualquier actitud ética con las botas de «el fin justifica los medios». Es la emulación a los poderosos, recomendación de quienes ven a la Revolución como una forma de campaña marcial en la que la optimización de los recursos y la disposición de estos es lo que definiría el triunfo de la causa. Si los opresores tienen las riendas de la sociedad, el planteo es aprender de ellos para contrarrestarlos. Si la táctica y estrategia es la disciplina y doctrina que los Estados desarrollaron para garantizar la conquista y el dominio, la recomendación es valernos de la “ciencia de la guerra” para, como ellos, economizar esfuerzos. Un reflejo, una imagen especular del Poder, igual pero invertido, un “contra”poder, con su “contra”espionaje, su “contra”política, sus “contra”operativos, su “contra”ejército... Una competencia de astucias, por no ser menos.
Como en España del ’36: hacer de la Revolución una Guerra civil, estrategia contra estrategia, generales contra generales, militarizar la rebelión y enterrarla. Como el plataformismo: uniformidad, comité ejecutivo, partido, disciplina (peor aún: autodisciplina, con voluntad); a imagen y semejanza del Partido bolchevique.
Dice el folleto en la segunda página: “Este texto pretende ser una provocación para que, quienes se han reconocido en el bando proletario de esta guerra social, tomen en cuenta la estrategia. Prepararse para las amenazas que vienen o explotar las oportunidades que se presentarán depende de que conozcamos y nos aprovechemos bien de los mecanismos de la estrategia.” Una visión bien utilitaria, oportunista y calculadora, donde la ética termina siendo un “error táctico” y lo valorable es lo que sirve en “el campo de batalla”... bien político, bien castrense.
La estrategia consiste en planificar nuestras actividades de manera inteligente. Planificar ayuda a tomar decisiones posteriores, reduce riesgos y nos aporta ventajas sobre el enemigo”. Podría decirse que es el segundo mandamiento de una empresa, de un partido político o de la gendarmería; el primero es explotar y reprimir.
La táctica y estrategia fue llevada a un plano sistematizado, estudiado y teorizado, con fines prácticos obvios, por el militar alemán Carl von Clausewitz. Él acuñó los conceptos de táctica y estrategia; a él se lo deben, quienes los toman. Desde este militar prusiano se basaron los Estados para mejorar los ejércitos y, entre otros, se basaron Marx, Engels, Lenin, Mao... El político es el continuador del militar con “otros” medios.
Podrían, quienes recomiendan el “acercamiento a la estrategia”, recomendar la lectura de los tratados de los mejores generales, para aprender de ellos; aconsejar acudir a los archivos militares, o mejor, hacer la carrera. O podrían seguir las enseñanzas del máximo exponente hoy de la táctica y la estrategia -en cualquier campo; sea económico, político o militar-, la institución que más ha aprendido y desarrollado ese “arte”, la mejor en ese terreno, la madre de pros y “contras”, la más perfeccionada y experta: la CIA.

Un acercamiento a la estrategia”: una estrategia del Poder para formar filas.

A.G.

*Estratego era el nombre que recibía el jefe máximo de la tropa en la Grecia antigua, cuna de la civilización occidental, es decir, de la democracia -directa o indirecta- como la óptima aliada de la esclavitud.


LA “CAMARADERÍA LIBERTARIA” VOLVER

Ante la recurrente exigencia de “amplitud libertaria” que se le demanda a la ideología anarquista, a fin de diluir una potencialidad revolucionaria en el caldo de democracias y “contraculturas”, ejemplificamos dicha recurrencia comentando un artículo publicado en “El Libertario” N° 55, julio de 2004, “Publicación de la Federación Libertaria Argentina”, titulado “El «compañero comisario»”, escrito por Chacopampeano. Transcribimos casi todo el artículo:

«A principios de abril pasado estuve en Santa Fe, y aprovechando mi visita me recorrí media ciudad distribuyendo la publicación que los compañeros de la FLA me hicieron llegar para tal fin. En mi periplo llego a una dirección, en donde me informan que el hombre al que le quería hacer llegar el periódico había muerto hace unos años.(...)»
«Unas semanas después, y llego a Buenos Aires, visitando la biblioteca José Ingenieros, otro compañero me cuenta que dicho muerto fue, efectivamente, un policía y un compañero.(...) Di Filippo resultó ser un comisario de la policía santafesina en el gobierno provincial de Luciano Molina por el partido Demócrata Progresista. Cambio de gobierno mediante, deja (o lo dejan) su puesto policial. Tiempo después, no sé cuando, abrazó la causa libertaria hasta su muerte, pero con tales antecedentes siempre fu apartado. (...)»
«Hasta acá la historia, pero me lleva a reflexionar sobre la marginación entre compañeros y las posibilidades de cambio en un ser humano.
¿Cuál hubiese sido mi actitud ante él? Me puse a pensar. Y mi primera respuesta fue: desconfianza.
Basado en esto creo haber procesado que el brazo extendido debe estar siempre, pues las posibilidades de cambio también lo están, aunque siempre atentos. Y que al aplicar un juicio de valor sobre cualquier humano hay que realizarlo sobre su accionar en el presente (aunque teniendo bien en consideración el pasado).
Pues sino he aquí unos posibles candidatos a ser marginados:
Mijail Bakunin: oficial de artillería del ejército ruso.
Pedro Kropotkin: príncipe y oficial de cosacos.
Y valga Di Filippo como un ejemplo más de que el ser humano siempre es capaz de transformarse y superarse.
»

En un número posterior se aclara que su cargo había sido, en realidad, de secretario policial, pero el caso puntual no interesa, la eventual deserción de uno de ellos -o de los “nuestros”- no modifica nuestra posición. Lo que adquiere dimensión y se afirma con el artículo es la predisposición al diálogo y al entendimiento con los victimarios, “siempre capaces de transformarse y superarse”. La consideración y relativización del pasado que se pretende no es si no la pretensión de justificar el presente: el pasado de mañana. Es buscar entre los oficiales y príncipes a posibles camaradas, anular el enfrentamiento y llamar a la interpelación, por no marginar a ningún candidato. Hablar con ellos, tratar de convencerlos, invitarlos a la biblioteca...
Mijail Bakunin: oficial de artillería....” (Tenía 15 años y se la pasó tirado en la cama hasta que se enteró que podía renunciar) También fue hegeliano, paneslavista... ¿Qué tiene que ver? ¿Qué propio pasado -o presente- se pretende justificar desde lo publicado? ¿Venias de ayer, vigilias de hoy? ¿Qué “militancia” es la del compañero del compañero comisario?
El brazo extendido -la mano tendida- debe estar siempre...”. Moral conciliadora, tendiente a hacer abstracción de uniformes y privilegios, hurgando en pos de “la cara humana” de la criminalidad instituida.
...aunque siempre atentos.” Claro, “en La Fuerza hay de todo”, hasta gente mala que puede no querer enrolársenos.
...el ser humano siempre es capaz de transformarse y superarse.” Axioma globalizador, miserable, mentirosamente humano y verdaderamente complaciente y condescendiente con los verdugos de turno... resguardo de posibles malentendidos. Blanqueo de las instituciones represivas a las que le relativiza el carácter de productor, formador y rector mental de los individuos que las cuadran. Este humanismo publicitado resulta una negación de la rebelión y de la necesidad de “bajar a los de arriba”, condición de humanidad.
El sistema, capaz de superar las actitudes de rebelión y dignidad y transformarlas en genuflexión y obsecuencia. Los Falcón, Varela, Villar, Videla, Firmenich, Santo Biasati, Patti, Filmus o Macri, el Papa, Tinelli, Stalin, De Noble, Sobisch, Franchiotti, Seineldín, Perón, Chávez, Isaac Rojas... y sus tropas: los marines, la cana, los carceleros, los torturadores, los mercenarios... son capaces de cualquier cosa por perpetuarse; cualquier cosa, inclusive “transformarse”.
¿Puede creerse que quienes cometen las más crueles y sanguinarias atrocidades para garantizar la opresión y la explotación pueden superarse humanamente, reeducarse socialmente, modificarse? Esta invitación desde posturas pacifistas y demócratas a “una oración para los enemigos” es el botón de muestra de lo reaccionario que resulta hacer ideología de las impotencias y miserias personales. Es el poder de la cultura de la sumisión, propagada desde una multiplicidad de voceros e instituciones.

Tiempos de democracia, tiempos de esclavitud consensuada y de adaptaciones a los nuevos tiempos. Tiempos de globalización, de postmodernismo, de aperturas ideológicas, de reciclados. Tiempos de guiños a los verdugos, de amplitudes y tolerancias, de poca inocencia y mucha conveniencia. Tiempos de humanismos, de respeto a la diversidad, de indiscriminación y de pluralismo. Tiempos de enjuagues y traiciones, de transigencias y de “tantos anarquismos como anarquistas”. Tiempos de esplendor de burgueses... y de no quedar a destiempo.
Pese al tiempo -y por los tiempos- seguimos creyendo en la Revolución y en el Hombre, y en la violencia del oprimido como condición de dignidad y libertad, contra ciertas “razas” inmodificables.

A.G.


GUSANOS VOLVER

Me levanto, llueve, todavía es de noche. Me visto en el aire, voy al baño a despabilarme, beso a mi hijo mientras duerme, me despido de mi compañera y a trotar… Cuatro cuadras hasta la parada, veinte metros antes de llegar, el colectivo cruza sin detenerse desbordado de gente. Suspirando con bronca y hartazgo pienso: “Hoy va hacer uno de esos largos, pegajosos y agotadores días…”
La primera cola de espera es la del colectivo, después sigue la del tren que es mucho más larga y desesperante. Se puede ver como pasan los trenes en tu cara, mientras el guarda y la gendarmería controlan que todos paguen boleto, y observan indiferentes la fila de 30 metros de personas mojándose bajo la lluvia. Gusanos…
Hasta que alguno, indignado o por miedo a perder su trabajo, frente a guardas y gendarmes, decide saltar el molinete, seguido por otros. Después a empujar para no quedarse a fuera. No se trata de “reclamar” mejoras en los medios de transporte si no de destruir el sistema establecido, ese sistema que maneja y controla nuestro tiempo, sin dejar más alternativa que viajar como ganado al matadero en extremas condiciones de hacinamiento. Los trenes de Hitler se repiten una y otra vez en la historia, con la diferencia que el horno fue cambiado por una muerte lenta, en las sociedades explotadoras de todo el mundo…
Colgado en la puerta y con la lluvia impactando en mi rostro, termino de despertarme. Paso por Haedo y veo a los gendarmes ubicados “estratégicamente” por el gobierno, para exorcizar el fantasma del incendio de un año atrás. “Un día de furia” lo llamaron los burgueses en sus crónicas policiales. Hoy sigue preso y torturado quién no pudo escapar de las cámaras y la represión policial.*
El tren me escupe en la siguiente estación y nuevamente una larga cola consume mi tiempo de vida. El último colectivo me deja a dos cuadras, ya llego tarde y como el marcador de tarjeta no te perdona, me relajo.
En la puerta de la fábrica veo bajar de su “brillante” camioneta, al gran gusano de anteojos, el explotador y consumidor de mi cansancio: el patrón. Detrás estaciona su hijo, denominado gerente por herencia, torpe con rasgos infantiles, claramente un “niño de bien”, por lo tanto es soberbio, inútil y haragán. “No sabe, ni limpiarse el culo solo” dicen los trabajadores más viejos. Toda su vegetativa vida tuvo sirvientes, para que no moviera ni un dedo, mientras engordaba junto a su padre. Pero si hay alguien que no dudaría ni un segundo en limpiarles el culo a ambos; ese sería el encargado. Sí, el gusano explotado de látigo en mano, siempre está a su servicio. Queda a la vista una falsa amistad con los trabajadores que ya no engaña a nadie, sumergido en la traición putrefacta en la cual flotan la mayoría de los obreros actuales. Gusanos…
Diez horas más tarde, y con el tiempo y mi cuerpo exprimido un día más, salgo de mi prisión laboral. El retorno es una nueva odisea que desborda la paciencia y altera el sistema nervioso de cualquier persona. El tren en particular es una olla a presión a punto de explotar y despedir cuerpos por sus puertas y ventanas. Con un poco de suerte y agilidad puede uno aplastarse aún más.
“Hasta las bolas” dicen los muchachos del furgón. Se puede elegir entre congelarse colgado de la puerta que no cierra, asfixiarse por la presión, dormir parado o ser violado por la rueda de una bicicleta. “El juicio es lo ultimo que se pierde” decía mi abuelo: un gran hombre, fuerte como un roble, una vida dura entre cárceles y explotaciones. Siempre nos advirtió de estos gusanos. Terminó atado en la cama de un hospital, los doctores -de los cuales a uno intentó ahorcar, por un mal trato- le habían diagnosticado cáncer en los huesos y demencia senil.
Llegando a la estación de Morón el tren clava los frenos generando una avalancha humana, imaginando los motivos comenzamos a saltar del tren y a caminar por las vías, “Justo ahora se viene a matar un boludo” comenta enojado un pasajero. “Ahora voy a tardar tres horas en llegar a mi casa” agrega otro. Me acerco al accidente y veo parte de un hombre de entre 30 y 40 años. “No lo vio venir, estaba en otro mundo” me explica una anciana. “Pobre. ¿Estaría apurado no?” agrega. “Y seguro, es el mismo problema que tenemos todos, doña” le contesto y encaro a la parada. Para muchos la perdida de una vida es perder el tiempo. Eludiendo, por ignorancia o concientemente, que el tiempo que el sistema nos arrastra a perder es perder la vida…
Luego de 50 metros de cola, 20 litros de lluvia en mi ropa y ver pasar 10 colectivos repletos puedo volver a casa. Como burla de la naturaleza, antes de llegar, comienza a despejarse dando lugar a un espectacular atardecer. No puedo evitar llegar y levantar a mi hijo de 7 meses e invitar a mi compañera para que disfrutemos del paisaje juntos, ya que el cielo, el sol y las nubes negras alejándose, dibujan una pintura de colores vivos, un hermoso retrato entre árboles y trenes. En los ojos de mi hijo se refleja mi cansancio, él todavía no entiende porqué le sonrío con mi cara avejentada, solo está feliz de verme.
No se trata solo de cuerpo y mente agotada, es algo más depresivo y desesperante, es el porvenir de nuestros hijos, compañeros, y el de los hijos de los gusanos. Su futuro depende de cuanto luchemos para abolir una herencia de larvas y de cuerpos putrefactos formando largas filas; despojos humanos haciendo colas para que tiren en algún rincón del cementerio sus consumidas y deterioradas carnes. Sobras que deja este sistema, para terminar de ser comidos por los gusanos sin ropa. De todos los que amamos la libertad depende que de esos capullos -que existen y que vendrán- broten gatas peludas que lastimen todo lo que pisan, con sus patas envenenadas de autoridad, o mariposas volando libres, que donde se posen sea algo tan naturalmente bello, como una flor…
Haedo, Constitución, “Hasta las bolas”… cáncer, demencia senil, estamos en las últimas… Tiemblen empresarios y burgueses: ¡Gusanos! Que el gran día de furia será inevitable…

Vilchesz

*El último preso fue excarcelado en junio de este año.


IGLESIA Y COYUNTURA VOLVER

La Iglesia, también, es oportunista y demagógica, como decía una compañera en el número anterior, se acomoda a las circunstancias para no perder poder terrenal. Y en estos tiempos de pluralidad y democracia la condición de sobrevivir al medio es mutar hacia concepciones que no marginen tanto como antaño y que contemplen la diversidad. Como en la naturaleza, el realismo demanda un intríngulis fatal: mutar o perecer. Lo que tiende a prevalecer son mecanismos de apertura a fin de que el domino sea lo más totalitario posible. Lo ortodoxo es la heterodoxia y el dogma la amplitud. Es la coyuntura y la política; oportunidad y estrategia.
Pero como lo único perfecto y puro es Dios, es decir, la nada, la muerte inmutable y eterna, la adaptación institucional peca de contradicciones y conflictos entre las almas progresistas y las conservadoras. Los “opuestos” conviven y se complementan perpetuando la continuidad. “Frente a la agudización de los conflictos sociales y ante las evidencias ya establecidas, la Iglesia católica ha debido, a condición de no perder influencia y espacios de Poder, adaptarse a los reclamos de actualización. El reconocimiento del genocidio indígena y la Inquisición, la aceptación de las teorías científicas y la participación activa en ellas, como así también la tolerancia y permisividad en cuestiones civiles como son el divorcio o los casamientos entre individuos del mismo sexo, etc.; son elementos de dicha adaptación ante las trasformaciones y necesidades históricas. Estas adaptaciones nunca fueron inmediatas ni sin contradicciones internas, ni significan un progreso ni una mejora ya que son funcionales a la perpetuación institucional y religiosa.” (¡Libertad! N° 38, “Aborto: control y desesperación”)
En abril de este año la Iglesia abolió el limbo. La revelación fue comunicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, institución del Vaticano, heredera de la Santa Inquisición que, agotada ésta, busca actualizarse ante el paradigma humanístico en boga.
El limbo era el lugar intermedio entre el paraíso y el infierno a donde iban las almas de los niños muertos que no habían sido bautizados, es decir, que no habían sido limpiados del pecado original -el pecado de ser ser humano, el crimen contra Dios (la rebelión), el cual merece el castigo del infierno-, pero que, al mismo tiempo, no habían pecado en vida. Solo una vida sin pecado, cuya máxima es la santidad -sometimiento pleno ante Dios-, es la que merece el paraíso en la otra vida.
En la Edad Media era común la creencia de que cuando un niño enfermaba gravemente era a razón de que el niño había sido reemplazado por el diablo poniendo en su lugar, espiritualmente, a un ser demoníaco. En caso de fallecer el que moría no era el verdadero niño sino el demonio que ocupaba su cuerpo. Este mecanismo, tendiente a atenuar el sufrimiento de la pérdida, es resignificado con la especulación del limbo o lugar especial, como destino de las almas infantiles, resignificación enmarcada en la lucha eclesiástica por desplazar a las creencias paganas y supersticiosas del campesinado.
La Iglesia, a través de uno de sus máximos exponentes, San Agustín, sentenciaba en el siglo V -muy lógicamente, por otro lado- que el pecado original por sí sólo era merecedor del castigo eterno y que los niños muertos no bautizados no podían tener otro destino que el infierno, aunque en un nivel menos tortuoso. Esta postura fue oficial durante siglos con la consecuente persecución y silenciamiento, por heréticas, de las corrientes contrarias. Recién en el siglo XIII es introducida la concepción del limbo como lugar especial por, entre otros, Santo Tomás de Aquino y por descripciones de Dante Alighieri. Aunque nunca llegó a ser parte del dogma oficial, la idea se extendió entre corrientes internas a pesar de ser condenada por herética a fines del siglo XVIII. Posteriormente, ante la miseria extendida como resultado de la segunda oleada de industrialización, los catecismos populares usufructuaron y difundieron ampliamente la idea del limbo como elemento otorgante de un grado de consuelo y, sobre todo, de legitimidad de la religión, entre los sectores oprimidos que sufrían comúnmente la pérdida de sus hijos. El aborto -permitido en los países del epicentro industrial de la época- y el infanticidio forzado ante el acorralamiento económico necesitaban de un mecanismo psicológico que atenuara las pérdidas y las posibilitara.
Desde la oficialidad de la Iglesia se consideró la existencia de un lugar especial como destino de las almas de los niños muertos no bautizados, pero sin ceder a la idea del limbo, hasta el reciente decreto de abolición por la cúpula papal.
«Según el documento el concepto tradicional de limbo referido a un lugar donde según la fe católica los niños sin bautizar viven eternamente sin comunión con Dios, “refleja una visión excesivamente restrictiva de la salvación”. El texto consideró que su abolición no es un hecho teórico sino un problema pastoral urgente, “ante el incremento de la cantidad de niños sin bautismo, de aquellos nacidos de padres no católicos y de otros que no nacieron al ser víctimas de abortos”.» (La Prensa, 21/4/07)
Ante la fuerza de la realidad la Iglesia cede el estricto cumplimiento de los sacramentos a la tolerancia y permisividad a condición de salvaguardar la religión y lo que ella garantiza. Sus aristas son pulidas a fin de purificarse de una imagen obsoleta y rezagada. Los abusos y excesos, objetos estos de los reclamos de quienes le demandan actualización y humanidad, son borrados como resultado de la transacción con los sectores que apuntan a su mejoramiento y no a su supresión. La relativización del bautismo afirma y extiende la jurisprudencia de la idea de Dios porque el accionar de éste no se circunscribe así a la actividad de sus representantes terrenales.
Por un lado la Iglesia, consciente de la magnitud y fuerza de las religiones orientales, y ante el peligro de los sectores movilizados bajo esas religiones, necesita contemplar e incorporar a su órbita a las víctimas infantiles no católicas de los conflictos bélicos que la misma Iglesia garantiza.
Por otro lado, ante el creciente consenso a favor del aborto y ante la legalización de éste en varios países, necesita de un precepto teológico que, si bien no lo autoriza, abre la posibilidad de tolerancia a los sectores más progresistas que a la Iglesia responden y establece una base argumental a la permisividad o a la eventual legalización para los poderes laicos que aún no se manifestaron a favor de esa tendencia.
Ante la terrible realidad de que cada 7 segundos muere un niño de hambre; ante el millón y medio de bebés que mueren en su primer semana de vida; ante otra magnitud igual de los que nacen muertos anualmente; ante los que perecen por falta de lo básico, ante los asesinados por escuadrones parapoliciales y las criaturas que mueren de a poco en las plantaciones, en las calles, en los basurales, en los orfanatos, víctimas de las religiones y de la explotación que éstas garantizan, la criminal institución ofrece un indulto post-mortem pretendiendo limpiar la sangre de sus sotanas.
La crisis de fidelidad de los seguidores de la Iglesia -preocupación central de la reciente visita del Papa a Brasil-, se refleja en la multiplicidad creciente de cultos en la que se ha fragmentado la religión monopólica de la parte occidental del rebaño humano. Acorde al tambaleo de las macro cosmovisiones, que la postmodernidad y el fin de las ideologías reestructuró, en Argentina se sumaron oficialmente casi mil cultos nuevos en la última década y media, sumando un total de más de 3.600 legalizados. «Una encuesta realizada en 2005 por la consultora Gallup en 70 países reveló que sólo el 6% de las personas se definen “ateas convencidas”, porcentaje que, en nuestro país, fue todavía menor: sólo 2 de cada 100 argentinos dijeron no creer en Dios.» (Clarín, 23/4/06). Esta fragmentación, evidenciada por ejemplo con la revitalización de religiones indígenas u orientales, lejos de significar una merma de la creencia religiosa, demanda a la Iglesia católica a abandonar posturas sectarias, según los designios de la diosa coyuntura, ante la competencia de otros pastores que se disputan el ganado humano.
La abolición del limbo, al igual que otras concesiones terrenales, son parte del proceso de democratización -el arraigamiento social del Estado- en lo teológico y en lo práctico de la Iglesia y, fundamentalmente, de la religión en general. Proceso dado no sin pujas internas.

No ser más papistas que el Papa, es decir, autoexcomulgarnos de la demagogia y del acomodamiento coyuntural, es el camino de nuestra salvación terrenal y humana -rebelión original-, por los siglos de los siglos.

A.G.


110 AÑOS DE LA PROTESTA

RESEÑA HISTÓRICA DEL VOCERO ANARQUISTA VOLVER

Durante la última década del siglo XIX la Argentina es un lugar donde el anarquismo comienza a echar raíces, la tendencia anarco-comunista es la más numerosa y está dividida por cuestiones importantes en el enfoque práctico de cómo intervenir en la sociedad para alcanzar la tan anhelada revolución social. Se dividen en “organizadores” y “antiorganizadores”. Los últimos tienen en El Perseguido su principal referente, fundado en 1890 por el grupo Los Desheredados irá ampliando su tirada hasta alcanzar los 4000 ejemplares llegando a rondar los 100 números y a cumplir el papel principal de expresión y difusión de las ideas anarquistas en Argentina. Polemizará con los anarco-socialistas y colectivistas, y negará la participación en las organizaciones obreras por considerarlas ineficaces y adaptadoras del obrero al régimen existente. El Perseguido deja de publicarse en 1896. Los “organizadores” encuentran su expresión en órganos como El Obrero Panadero fundado en 1894, bajo la dirección de Ettore Mattei; El Oprimido de Luján con Juan Creaghe al frente y La Questione Sociale con Fortunato Serantoni. Todos partidarios de la organización y la intervención en las sociedades gremiales existentes.
Ante el desarrollo alcanzado por la propaganda anarquista en Sudamérica se considera necesario crear un medio de expresión para promover la propaganda y extenderla entre las amplias capas del pueblo. De la circular explicativa del grupo fundador en abril de 1897 se extrae:
«La Protesta Humana será un periódico puramente doctrinal y revolucionario, que tratando todas aquellas cuestiones de actualidad a medida que se vayan desarrollando, arremeterá de firme y sin contemplaciones contra todas las crapulerías burguesas y autoritarias, procurando vulgarizar…la bondad del Ideal anarquista.»
El 13 de junio de 1897 se publica en Buenos Aires La Protesta Humana que aparece quincenalmente con cuatro páginas, a partir del Nº 10 se publica semanalmente con un tiraje que oscila los 3000 ejemplares y se distribuye por localidades del interior, por Buenos Aires y por ciudades como Montevideo, San Pablo, Río de Janeiro, Santiago de Chile, Asunción y Lima.
El ebanista catalán Gregorio Inglan Lafarga asume la dirección del periódico, el mismo ya había sido fundador de La Revolución Social con M. Reguera hasta 1897 y participó en El Perseguido como colaborador. Su actuación mantiene y afirma la línea del periódico anarquista. Francisco Berri, de profesión panadero y activo militante, se encarga de la administración. Berri será más tarde el primer tesorero de la FOA. Principalmente son elementos obreros los que dan vida a La Protesta Humana, pero también se destacan los médicos E. Arana y Juan Creaghe que trajo El Oprimido a Buenos Aires para luego dejar de publicarlo al encontrar en La Protesta Humana el continuador de su línea ideológica. La llegada del anarquista español José Prat a la Argentina en 1897 y su colaboración fue fundamental para La Protesta Humana a través de sus traducciones del francés y sus artículos que llenaban la publicación. Al regresar a España sigue enviando cartas y artículos y logró la colaboración de Ricardo Mella y de Anselmo Lorenzo. También colaboran en la redacción: G. Inglan, Romeo (Gijón), Ocracio (Lisboa), Alejandro Escobar y Carvallo (Santiago de Chile), Gilimón, Mariano Cortéz (Altair), Félix B. Basterra, Alfredo C. López (Córdoba) y Julio Camba.
La miseria de los trabajadores y la situación desesperada de los nuevos inmigrantes encuentra en La Protesta Humana un órgano que enfrenta al régimen existente. Los editores del periódico consideran que estos sectores desposeídos son los más propicios para absorber las ideas anarquistas. Se llega a la conclusión de que cabe actuar entre los trabajadores, que se debe buscar el esclarecimiento entre ellos, participar en sus luchas e infundirles las ideas anarquistas para lograr la emancipación total. Por otra parte desde el periódico anarco-comunista El Rebelde (1898-1903) se continúa la crítica a los “organizadores” en la misma línea que defendiera El Perseguido; también se dan polémicas con los individualistas agrupados en Germinal. Las conferencias de Pedro Gori, difundidas por La Protesta Humana, a las que más tarde se suma la serie de artículos del tipógrafo español Antonio Pellicer Paraire (Pellico) sobre organización, sientan las bases para la consolidación de los anarquistas en los gremios, hecho que se produce entre 1899 y se profundiza en 1900. Se publica en La Protesta Humana a fines de 1900: «Es seguro que se aproximan días de prueba para la clase trabajadora de este país, y los libertarios no debemos permanecer alejados de la organización obrera, como por lo general lo estamos, sino como obreros que somos, en ella y muy adentro orientando a los trabajadores en sus luchas.» (“Movimiento Social”).
A partir de la fundación de la Federación Obrera Argentina (FOA), el 25 de mayo de 1901, se evidencia la hegemonía anarquista en el movimiento obrero argentino. La Organización es el periódico socialista que intenta fallidamente convertirse en el órgano de la FOA, en agosto se funda La Organización Obrera que será el vocero oficial de la Federación con una redacción anarquista. La Protesta Humana por su parte logra una afinidad con la naciente entidad obrera, en cuya fundación participó G. Inglan Lafarga (redactor de La Protesta Humana). El 20 de octubre, junto con Dante Garfagnini (secretario de la Federación), sale Lafarga en gira de propaganda, ambos en calidad de delegados de la FOA. En ese momento el tiraje de La Protesta Humana oscila entre 2500 y 4000 ejemplares. Con el correr de los años se profundizará esa afinidad entre la FORA y La Protesta, ya que en agosto de 1905 se resuelve: «El 5º Congreso acuerda que el órgano de la F.O.R.A., La Organización Obrera siga apareciendo mensualmente y se recomienda a las sociedades federadas apoyen a La Protesta moral y materialmente». Acuerdo reafirmado en el 6º, 7º y 10º Congresos.
Los anarquistas desde 1901 propagandizan la eficacia de la huelga general como instrumento para la lucha obrera contra el régimen político y económico, y a la vez como instrumento para promover la emancipación de los obreros y realizar la revolución social. En noviembre de 1902 la FOA proclama la primer huelga general en Argentina, que es seguida por gran parte de los trabajadores. El diario La Prensa dice que en los barrios obreros como la Boca y Barracas grupos de huelguistas y sus mujeres se concentran en las calles produciéndose choques con la policía y con los rompehuelgas. En los suburbios obreros se oye gritar: “Viva la anarquía” y “Viva la revolución social”. Los choques continúan en otros lugares, y la promulgación de la Ley de Residencia contra “extranjeros indeseables” sólo consigue hacer más intensa la huelga, por lo que el día 24 el Poder Ejecutivo proclama el estado de sitio, se censuran los diarios en lo que al conflicto respecta y se concentran 5000 hombres de tropa, escuelas militares, compañías de ingenieros, fuerzas de marina, policías y bomberos, además de 2000 soldados de refuerzo en Rosario y Bahía Blanca. La actividad anarquista y de los sindicatos obreros se paraliza inmediatamente a raíz de los arrestos en masa. El 28 la huelga comienza a perderse, La Protesta Humana es secuestrada y clausurada. Gregorio Inglan Lafarga tiene que abandonar la redacción del periódico y esconderse por su condición de extranjero, al igual que otros camaradas, para evitar el arresto y la deportación inmediata. Algunos de los deportados son Félix Basterra, Oreste Ristori, Arturo Montesano, entre otros. La policía da listas de los propuestos para ser deportados, algunos de ellos son: Luis Magrassi, Fortunato Serantoni, Pedro Gallo, Juan Casademont, Beltrán Orsini, Gregorio Inglan, Rómulo Ovidi, Francisco Berri, de Capital; de La Plata, Francisco Natta; de Chivilcoy, J. M. Acha; y de Luján el doctor Juan Creaghe. El estado de sitio dura hasta el 31 de diciembre, pero la represión policial continúa. La Protesta Humana reaparece recién el 31 de enero de 1903. Sólo el periódico El Sol pudo sortear la prohibición gubernamental y prosiguió la lucha contra la represión agregando un suplemento diario. Tal vez El Sol gozaba de cierta inmunidad ya que su director era un argentino nativo, reconocido poeta y escritor, me refiero a Alberto Ghiraldo, un anarquista discípulo de Almafuerte, que escribe el 1 de diciembre: «La cobardía ambiente engendra las tiranías. Acatemos, dicen todos. Y se someten, sin darse cuenta que, al hacerlo, se constituyen en cómplices de la barbarie. No protestan. (…) Una imprenta asaltada en nombre de la conservación del orden público, cuando como en el caso del allanamiento de la que dio el suplemento diario El Sol, importa la erección del machete rayonesco en árbitro del pensamiento, la prohibición, a toda la prensa, de dar informaciones que no partieran de fuente oficial… El crimen perpetrado en las prisiones hábiles, contra el obrero huelguista y el que no lo era; el cierre de locales sociales y el desvalijamiento, el robo, puestos en práctica por los hombres de sable y pito… Todo este cuarto grado de infamia fue admitido con la complicidad general de las altas clases sociales…» El día 15 de diciembre escribe: «La complicidad del gobierno alienta en otras formas el bajo instinto de ciertos expoliadores de la clase trabajadora. Ya no es la rebaja de jornales impuesta a los que, terminada la huelga, volvieron a sus talleres: es la represalia infame, el espionaje, la delación canallesca ejercida contra los trabajadores más conscientes… Del escritorio de la fábrica van a la policía listas de nombres de agitadores, de rebeldes, de huelguistas señalados por algunos patrones a la saña de las autoridades». Los socialistas trataron de evitar la huelga general y manifiestan en una circular “Al Pueblo”: «…Recurrir a la huelga general en un momento en que hay tantos miles de trabajadores desocupados, por simple espíritu de solidaridad y para impedir la sanción de la Ley de Residencia, significaba traicionar a la clase trabajadora puesto que se tenía la seguridad de que la huelga general en lugar de retardar o impedir la sanción de la ley, no haría sino apresurarla.» Los anarquistas de la FOA respondien que no fueron a la huelga general por un capricho, «ni con la infantil ilusión… de transformar de golpe y zumbido la sociedad», sino como único medio de defensa a su alcance. Además acusan a los socialistas de aprovechar las persecuciones para hacerse con la conducción de las sociedades obreras, atacando a los anarquistas. Entre las enseñanzas adquiridas se destaca: «Este primer encuentro ha servido para que la burguesía pisoteara las instituciones que dice defender, contribuyendo así a fortalecer las aspiraciones de los que luchamos por una sociedad de justicia; sirvió para revelar deficiencias que serán corregidas, y para apreciar la fuerza, el número y la calidad del elemento obrero.»
En enero de 1903 reaparece La Protesta Humana con Alcides Valenzuela como director, quien permanece en esa función hasta septiembre para luego alejarse del periódico y del movimiento. A partir de febrero se incorpora en la administración el doctor Juan Creaghe, que se integra a La Protesta Humana hasta convertirse en “el alma” de la publicación. Creaghe había nacido en Irlanda en 1841. Se recibió de médico en Dublin, vivió en Sheffield, ciudad en que publicó un periódico llamado The Shefield Anarchist, luego vino a la Argentina, residiendo en Luján, donde dirigió El Oprimido entre 1894 y 1896. En 1907, funda y es el principal sostenedor de la escuela moderna de Luján, identificada con la de Barcelona inspirada por Francisco Ferrer. La “escuela de Creaghe” como era conocida, junto a las otras escuelas inspiradas en el racionalismo, introduce de hecho en este país la coeducación irrestricta, practicada en todos los grados de la escuela y para todos los niveles de enseñanza.
La policía presiona a las imprentas y dueños de locales para que no les abran las puertas a los anarquistas. La Protesta Humana se edita en distintas imprentas cambiando los tipos de letras entre número y número, pero manteniendo su nivel de redacción. Colaboran además de Altair, Alfredo C. López (Jean Valjean) y el dramaturgo Florencio Sánchez que «durante mucho tiempo escribió casi sólo y por entero el periódico». Algunos números son secuestrados por la policía, como el 204, a causa de un artículo poniendo a descubierto a un espía: Domingo Pupilli. También es confiscado el número del 16 de mayo al referirse a una huelga sangrienta del puerto de Valparaíso. Para enfrentar esta situación los editores convocan en el número siguiente a los trabajadores a que concurran el día de la próxima edición. Como resultado se congrega mucha gente a retirar la nueva edición, junto con el grupo editor, para transportarla a la dirección del periódico. La policía no se decide a actuar. Es la decisión de los militantes lo que hace retroceder a la reacción, como recuerda Eduardo Gilimón: «Una vez el Dr. Juan Creaghe, anciano médico y hombre en quien el ideal anárquico constituía una especie de segunda naturaleza, tomó un carruaje, cargó en él gran cantidad de ejemplares de La Protesta Humana y salió a venderlos por las calles centrales de Buenos Aires voceando el título del periódico, en tanto que con el revolver empuñado mantenía a raya a los empleados de la sección orden social de la policía, que no se determinaron a secuestrar la edición como lo habían hecho otras veces».
El 26 de septiembre la redacción pone a consideración de los compañeros el cambio de título, que es aprobado y ya el 7 de noviembre de 1903 sale con el nombre de La Protesta. En 1904 se incorporan elementos criollos a la redacción, en ella colaboran E. Elam Ravel, Francisco Berri (R. Osita), P. P. Pretto, García Balsas, Antonio Loredo, M. Forcat, J. Alberto Castro, F. Zamboni, Fag Libert (Federico Gutierrez), etc. Creaghe compra una imprenta para evitar los continuos cambios y para estabilizar los gastos, el nº 253 del 5 de marzo sale editado en imprenta propia y ya el 1º de abril sale a la calle La Protesta diaria: «La aparición de este diario tiene para el mundo obrero una significación cuyos alcances son difíciles de medir. Ella significa la afirmación de la personalidad anarquista en la argentina…». Las dificultades de llevar adelante un diario producen cambios en el grupo editor, en abril por la negativa de Alberto Ghiraldo asume la dirección Elam Ravel, con Edmundo T. Calcaño, Perfecto B. López, Edmundo Bianchi y José de Maturana. En septiembre asume Ghiraldo como director, acompañado por Leonardo Rodríguez, Julio R. Barcos, Angel S. Blanco y Manuel de Maturana. El diario se edita ahora en formato grande y para fines del 1904 alcanza un tiraje de 8000 ejemplares. El 1º de mayo una manifestación de 50.000 personas pasa frente al local de La Protesta saludando a las personas que allí estaban reunidas, siguiendo su recorrido es reprimida por la policía, por lo que se respondió a tiros y fueron numerosos los heridos y detenidos. En ese enfrentamiento fue muerto el obrero Ocampo. El local de la Federación obrera permanece clausurado hasta el día 13. Por ese entonces Ghiraldo publicaba la revista semanal Martín Fierro que pasa a ser suplemento de La Protesta a principios de octubre.
En febrero de 1905 se produce la insurrección del Partido Radical, el gobierno decreta el estado de sitio y comienza la censura. Totalmente ajenos al intento político del radicalismo era el movimiento obrero y los anarquistas, no obstante La Protesta informa de los acontecimientos por lo que es inmediatamente clausurada y sus responsables detenidos. Al día siguiente aparece un boletín con una carta de Inglan Lafarga que había sido arrestado y deportado a Montevideo. El ataque gubernamental se extiende al movimiento obrero con el cierre de locales, arrestos y deportaciones en masa. Entre los deportados está Ghiraldo, Manuel Vázquez (administrador de La Protesta), Francisco Jaquet (secretario de la FORA), Leopoldo Rodríguez (redactor de La Protesta) y Antonio Loredo.
El estado de sitio es derogado el 5 de mayo, el 14 reaparece La Protesta con un tiraje que llegó a triplicarse y hasta cuadruplicarse. Inmediatamente Ghiraldo inicia desde el periódico una campaña tendiente a lograr la unificación de los organismos obreros, llegando a publicar artículos de los sindicalistas en La Protesta y criticando a los sectores que se oponían a la unión. Eso genera desencuentros que más tarde causarán el alejamiento de Ghiraldo. El 5º Congreso de la FORA proclama la finalidad comunista anárquica de la federación descartando la unidad con los sindicatos manejados por los socialistas, hecho que es criticado por Ghiraldo desde La Protesta. A partir de allí se da una polémica que durará varios meses, finalmente Ghiraldo deja la publicación el 22 de agosto de 1906. Se reorganiza el grupo editor con Creaghe como director, en la redacción están Gilimón, Ernesto J. Ortiz (Lorenzo Mario), Mariano Forcat y Francisco Folgar. En este momento el diario se convierte en un órgano de profundización en las ideas. Además se crea un Comité Administrativo integrado por gente de las asociaciones gremiales, de la FORA, de la FOLBonaerense y del personal del diario. En abril de 1907 se agranda el tamaño de la publicación a seis columnas y se compra una nueva rotativa. Se aumenta el tiraje, lo que posibilita superar dificultades económicas, pero se dan nuevos cambios en la redacción. Colaboran con La Protesta: Alejandro Sux, Mario Villa, Máximo Suárez, Francisco Sarache, Mario Chilotegui, Pierre Quiroule, Antonio Zamboni, Rodolfo González Pacheco, Ricardo Carrencá, Roberto D`Angió, Arístides Cacarelli, Alberto Meschi y José Maceira (Máximo Aracemi). Se agrega también una sección en italiano. Para Abad de Santillán: «Gilimón fue sin duda el mejor teorizador que haya pasado por la redacción del diario anarquista, añadía a esa cualidad un estilo siempre sencillo, siempre al alcance de los lectores y un temperamento reposado, que dio a la propaganda un sentido de responsabilidad y de seriedad». Durante la huelga de inquilinos que cuenta con una amplia cobertura del diario, son deportados Forcat y D`Angió. A fines de 1907 Rodolfo González Pacheco sale de gira de propaganda por todo el país como delegado de La Protesta.
Durante 1908 se producen varios cambios en el grupo editor, algunos son producto de las persecuciones, pero también se dan por diferencias entre compañeros que provocan idas y vueltas en la redacción. Desde el 1º de mayo se comienza a publicar el suplemento mensual, con la colaboración de escritores del país y extranjeros, además de la sección italiana se agrega una en yiddisch. Se suman en calidad de colaboradores Horacio Rossotti y el destacado dibujante Speroni. Ese año también se publica un almanaque del diario y se desarrolla otra gira de propaganda por el país a cargo de Carlos Balsán y A. Zamboni.
El año 1909 es de una intensa agitación. El 1º de mayo la FORA organiza un acto al que concurren 30.000 personas que son atacadas por una carga policial al mando del jefe de policía coronel Ramón Falcón, produciendo 8 muertos y 105 heridos. Los siguientes días se realizan un millar de detenciones, entre ellas las de Gilimón y Balsán. Se clausuran locales obreros. Se realiza inmediatamente una huelga general con represalias por parte de los obreros. Se dan más muertes y detenciones, el día 6 en La Protesta se lee: «Figueroa y Falcón están gestando un Angiolillo o un Morral. Después vendrán los aspavientos, las imprecaciones al anarquismo…¿Se olvidará alguien, sin embargo, de la masacre de la Avenida de Mayo, la carga de Chacarita y el tiroteo diario de estos cinco días de lucha en que el pueblo productor es tratado a balazo limpio, cual si fuera una cuadrilla de bandoleros? Figueroa y Falcón se juegan la vida. No es mucho, cuando tantas están inmolando…». Dice Abad de Santillán: «En lo sucesivo la propaganda anarquista adquirió un carácter agresivo, vibrante, ansioso de revancha. Es el período heroico del anarquismo en la Argentina. Incluso temperamentos tan reposados como el de Gilimón excitaban a la violencia proletaria, a la resistencia activa». El 13 de octubre la FORA organiza un mitín de protesta por el asesinato en Barcelona de Francisco Ferrer y Guardia en donde se proclama una huelga general con episodios violentos que dura hasta el 17 de octubre. El 14 de noviembre Simón Radowitzky mata a Falcón y a su secretario Lartigau, la reacción provoca el asalto y destrucción de las máquinas de La Protesta, perpetrados por policías de civil. Se asaltaron varios locales gremiales, quemándose las bibliotecas sociales de las mismas, se cerraron las escuelas modernas de Villa Crespo, Luján, etc. Apolinario Barrera, Máximo Aracemi y Juan Creaghe sufren prisión y maltratos, el secretario de la FORA es deportado. Durante la represión salen algunos boletines de protesta, el diario reaparece recién el 16 de enero de 1910 con un tiraje de 16000 ejemplares. En ese momento se presenta la necesidad de satisfacer la búsqueda de conocimiento de las ideas anarquistas, por lo que se discute aumentar el número de páginas de La Protesta o fundar un nuevo diario, Gilimón se inclina por la segunda opción naciendo así La Batalla, diario anarquista de la tarde, dirigido por Teodoro Antillí y Rodolfo González Pacheco. El trabajo de edición se facilita por la compra de unas máquinas de componer “tipograph”
En el marco de una campaña impulsada por La Protesta contra las torturas en la cárcel de encauzados, se realiza un mitín el 27 de marzo con una manifestación de un kilómetro de largo encabezadas por las banderas de La Protesta y La Batalla. Se levantan tribunas desde las que hablan Balsán, González Pacheco, María Collazo, Zamboni, Hucha y Manresa Herrero. El gobierno renuova el personal carcelario responsable de los malos tratos de los presos.
Otra manifestación imponente se lleva a cabo el 8 de mayo donde se presenta un acta al gobierno exigiendo la derogación de la Ley de Residencia, la libertad de los presos sociales y la amnistía para los infractores y desertores militares. Si antes del 18 no eran satisfechas las condiciones presentadas, se declararía la huelga general en todo el país. El gobierno está preocupado por la cercanía de los festejos del Centenario, así es que el 13 de mayo se producen detenciones masivas de anarquistas, los primeros en caer son los redactores de La Protesta, de La Batalla y del Consejo Federal de la FORA. “Hordas patrioteras” incendian la imprenta de La Protesta y asaltan los locales obreros, incluidos los socialistas cuyo diario, La Vanguardia, fue asaltado por la misma gente que gritaba “¡mueran los anarquistas! ¡abajo los trabajadores!”. Los presos argentinos fueron enviados a Usuahia, los extranjeros deportados, en total superan los 2000. En palabras de Santillán: «Las fiestas del Centenario se celebraron en medio de zozobras y de sobresaltos. Los oropeles de los festejos no pudieron ocultar que Buenos Aires se había convertido en un verdadero cuartel y que la voz del proletariado era amordazada por el reinado de un terror sin precedentes». Aquí se cierra un capítulo inolvidable del anarquismo en Argentina.

Después del Centenario

A partir de la represión del Centenario Apolinario Barrera hizo lo que había hecho Creaghe en la época que siguió a la ley de residencia. La Protesta se imprime clandestinamente con tiradas de entre 7000 y 10000 ejemplares, burlando a la policía que busca dar con la imprenta sin conseguirlo. Además hay que organizar la distribución que no es una tarea sencilla. Por estos días forma parte de la redacción Manuel Moscoso (Ivan), quien se alejará por algunas “habladurías” contra su persona en febrero de 1912, pocos días después se suicidó. Colaboran Renato Ghia, Fernando del Intento, Julio R. Barcos, Florencio González, Albino Dardo López, Joaquín Hucha, M. Marrero, Antillí, Martinez Paiva, Biaggiotti, Gilimón, Aristide Cecarelli (desde Roma) y Alejandro Sux (desde París). Para dar un panorama de lo que sucede en ese momento se puede señalar: el Congreso pro-fusión de 1912 que finalmente no llega a ningún resultado, y es La Protesta, destacándose Teodoro Antillí, quien deshace esa maniobra. También con la represión se forma un “Comité de Relaciones de los grupos anarquistas” que intenta hacer resurgir a La Protesta. En marzo de 1912 aparece la idea de un partido obrero para participar en las elecciones, encabezados por Santiago Locascio y Bautista Fueyo entre otros. Locascio se había ofrecido como redactor de La Protesta, pero fue rechazado por Barrera. Entre los anarquistas deportados en Uruguay se da un fenómeno de adhesión a la política del presidente Battle y Ordoñez, de tendencia liberal. Entre ellos están A. Troitiño, A. Zamboni (ex redactor de La Protesta), Virginia Bolten, E. Clerici, F. Berri… A este fenómeno se lo conoce como “Anarco-Battlismo”, desde La Protesta se los combate.
Barrera se deshace del Comité de Relaciones y reorganiza el grupo editor de La Protesta, «con menos pretensiones, pero más dispuestos al trabajo… El Comité se transformó en Confederación Anarquista de la Región Argentina que quería monopolizar el anarquismo y no llegó nunca más allá de un infecundo charlatanismo.» (Santillán).
Desde junio de 1912 aparece públicamente La Protesta semanal hasta junio de 1913 que vuelve diaria. En este momento y hasta el año 1917-18 el movimiento entra en un período de crisis, con grandes disidencias internas. El 14 de noviembre aparece en La Protesta el texto de Antillí “Radowitsky”. La policía allana la imprenta, secuestra los números que puede y arresta a Antillí (como director del periódico) y a Apolinario Barrera (administrador). Los talleres son clausurados. Tres años de prisión para el primero y uno y medio para el segundo. El juez Serú sentencia: «…Y si ha previsto y castiga los “delitos comunes” (artículo 12 de la ley) cuando se cometen por medio de la prensa (artículo 23 de la ley), es porque su intervención o el papel de la prensa se asemeja a un instrumento cualquiera, y como dice el señor Agustín de Vedia, citando palabras de Arosemena y Sarmiento, es en este caso la pluma para el escrito, el puñal para la herida, la llave para la puerta, es cuando puede decirse, sin metáfora tal vez, que el escritor ha cambiado el puñal por la pluma». El comité que se forma para conseguir la libertad no logra su objetivo y deben cumplir la condena íntegra. Antillí escribe “Mi memorial a la corte suprema. Con permiso” y da uno a su abogado para presentarlo a la Corte Suprema y otro para que lo publique Ghiraldo en Ideas y Figuras. Así arranca: «Excelentísima Corte Suprema: así se dice, según llevo leído, en papeles curialescos; Excelentísima Corte Suprema o aún, si esto no basta, no es genuflexión o acatamiento bastante, a la manera china o turquesca, Excelentísima Cortísima Supremísima: y si os parece que subo demasiado, digo que no subo más que Sancho Panza cuando presentó a su amo Don Quijotísimo de la Manchísima a la dueña Dolorida; “Excelentísima Cortísima Supremísima”: Su Señora Cortísisma me esté atenta, que quiero presentar a su supremísima, por nueva manera a maravilla, un memorial que no tiene nada que ver con toda la caterva de todos los viejos memoriales, detallándome por lo mínimo, y punto por punto, y hebra por hebra, como ese hideputa dese gigante llamado Padafilando de la Fosca vista, por un modo de mirar que tengo, metiendo el un ojo por el otro ojo (y lo hago de malvado para meter miedo a las personas pacíficas, y a la política y al juez Serú, y a la Camarita, y a Su Señora Cortísima si se atreve conmigo); y por otro nombre T. Antillí, (con la inicial sola), argentino, soltero, sin mujer y sin arrimos, (esto es sin gigantas, de que me nazcan gigantitos); de treinta años más bien para los treinta y uno, pequeño de firma, pero grande de pecho, anarquista y escritor entreverado, a ratos alegre y a ratos irónico, hijo de sus padres y de sus obras, que tiene por escudo sus dos manos cruzadas sobre el pecho, desnudas y blancas como porcelana, o como dos terrones de repretada nieve; por cobijamiento una celda de la cárcel, por cena una olla que quizá hace guisar el Estado….»
El 19 de agosto de 1914 Rodolfo González Pacheco de regreso de su gira por España, Cuba y México, asume la dirección de diario que se edita en tamaño grande a seis columnas y con cuatro páginas: «El cambio de redacción mejoró el contenido de la hoja, dándole carácter más combativo y rebelde». Cuando se llega al IX Congreso de la FORA con la renovada cuestión de la “unidad obrera”, La Protesta se encuentra inmersa en una serie de distanciamientos internos que la deja sin preparación de cara a los acontecimientos. Gilimón sale a cuestionar este nuevo intento fusionista, pero no se le oyó. La “unión obrera” se logra y se suprime la finalidad comunista anárquica de la FORA, con la oposición de 13 o 14 gremios. Cuenta Santillán que «González Pacheco fue al día siguiente a ver a T. Antillí a la prisión; éste, previamente influenciado por Barrera, comprometió a su amigo a un cambio radical de frente en defensa de la finalidad anarquista de la FORA. Y así se hizo; desde el día siguiente La Protesta inició apasionadamente la lucha contra los sindicalistas y por el anarquismo de la Federación. A ella cooperaron, aparte de Gilimón, que continuaba escribiendo desde Montevideo, y de Antillí, que ya había adoptado anteriormente la misma actitud, Biaggiotti, Canosa, J. M. Suárez, García Thomas, Allievi, etc. De los presos recordamos cartas de protesta contra la resolución del IX Congreso firmadas por A. Barrera, López Arango, Uboldi». Una buena parte de los gremios vuelven sobre sus pasos. Para mediados de 1915 se comienza a publicar La Obra suplemento quincenal de La Protesta, con dieciséis páginas, del que salieron cuatro números.
A comienzos de 1916 Barrera acepa dinero de una empresa para intensificar el boicot contra una marca de cerveza de otra empresa “rival”, hecho que se hizo público. Barrera reconoce el hecho y la asamblea entiende que el fin que lo había guiado era bueno, pero niegan el procedimiento, finalmente la reunión lo defiende. Pacheco, Antillí, Florencio González, A. Allievi y demás redactores abandonan La Protesta en desacuerdo y editan por un breve lapso de tiempo La Protesta Humana. Para Abad de Santillán este grupo se escudó en el mencionado incidente para ocultar el motivo real de su alejamiento que tenía su origen en la bancarrota económica del diario. En la redacción de La Protesta ingresa F. Ganga, que al mes es deportado, L. A. Rezzano y Emilio López Arango, que venía de cumplir dos años de prisión por un hecho de huelga de los panaderos en 1913. Como administrador está José Cisano hasta junio de 1916 que regresa Barrera. La Protesta sale bisemanal, pero luego de estabilizarse vuelve diariamente con Arango como redactor principal.
En noviembre de 1918 se fuga Simón Radowitzky de Usuahia, pero es arrestado en aguas chilenas por un barco de guerra de ese país y entregado a las autoridades, lo acompañaba en la embarcación Apolinario Barrera. El 29 se realiza un mitín de protesta rumbo a la embajada chilena en que se dan sucesos sangrientos iniciando un período de efervescencia social que se prolongará hasta 1921. Durante la Semana de Enero de 1919, en palabras de Santillán: «Estalló la huelga general en todo el país; La Protesta exhortaba a la lucha armada, a la revolución, en dos ediciones; una por la mañana y otra por la tarde, que eran devoradas literalmente por los trabajadores. Faltó la capacidad para orientar ese movimiento que, con una preparación más adecuada de los anarquistas, hubiera podido terminar en una caída definitiva de la burguesía. Casi una semana entera estuvo Buenos Aires en plena lucha armada. Después ocurrió lo que tenía que ocurrir». El diario reapareció en 21 de enero, pero las persecuciones continúan hasta el año 1922 en que comienza a decrecer el espíritu subversivo que caracterizó la posguerra mundial y los ecos de la revolución rusa. El 5 de septiembre se incorporan Héctor Marino y Diego Abad de Santillán al diario continuando con la línea crítica contra los partidarios del “frente único” y los llamados “Anarco-bolcheviques” que ocupaban puestos de responsabilidad en el Consejo Federal de la FORA. Estos se expresaban principalmente a través de Bandera Roja, pero también desde órganos como La Plebe, El Sol, Frente Único, Frente Proletario, Bandera del Pueblo, El Trabajo y La Rebelión (de Rosario: fundan ALA –Alianza Libertaria Argentina– en1923, escindida en 1925, muchos de sus componentes van a parar al Partido Comunista). A comienzos de 1922 se publica el suplemento semanal de La Protesta, ilustrado a ocho páginas. Se editan 255 números hasta 1926, para luego transformarse en revista y salir quincenalmente con colaboradores como Max Nettlau, Luigi Fabbri, Rudolf Rocker, entre muchos otros. Este suplemento le traerá a la publicación un mayor reconocimiento internacional. Se da en este período un aporte sobre las ideas propias del anarquismo en Argentina, en relación al frente único del proletariado, sobre la actitud de los anarquistas ante el movimiento obrero, se difunde el movimiento en América Latina, etc. Sumando al esfuerzo de la editorial de La Protesta y la librería.
En 1923 se suma a la redacción J. M. Acha y sale a fines de 1926. En 1924 el día 4 de agosto un grupo de La Protesta, a instancias de integrantes de la FORA, se presenta en el local de La Pampa Libre donde tiene lugar un tiroteo resultando dos heridos por la agrupación pampeana: Isidro Martinez y Jacobo Prince –este último quedó con una parálisis por el resto de su vida–; por La Protesta: Jorge Rey Villalba, delegado de la FORA, y Domingo De Mayo que resultó muerto. Varias personas quedan detenidas. La FORA en una reunión de delegados en septiembre decide aislar a La Antorcha, Ideas y Pampa Libre «no consintiéndoles injerencia en los organismos federados y retirándoles todo concurso material y moral». Acusadas de “derrotistas” son marginadas estas publicaciones indiscutiblemente anarquistas, más allá de sus particularidades, que pueden ser discutibles. Aunque diga Santillán que con el tiempo ese “error” fue dejado de lado por la militancia, las heridas del enfrentamiento dejaron secuelas imborrables en el movimiento obrero y anarquista. En 1929 fruto de otra oposición en relación al accionar de Severino Di Giovanni y las acusaciones de agente fascista que caen sobre él, se produce el asesinato de Emilio López Arango. Durante la década del `20 La Protesta junto con el resto del anarquismo participa en la difusión de hechos como la masacre en la Forestal; los sucesos de la Patagonia y sus secuelas; la fundación de la AIT y sus discusiones posteriores; las campañas por la liberación de Sacco, Vanzetti y Radowitzky; la huelga en la General Motors durante todo el año1929, en que la empresa es derrotada y pide un arreglo, luego de que ochocientos autos fueran incendiados. La serie de clausuras y allanamientos y los presos continúa.

Bajo golpes de Estado y democracias

El movimiento obrero de inspiración anarquista todavía tiene fuerza y beligerancia, pero ya no es aquel que podía paralizar el país, por lo que cuando se produce el golpe de Estado en 1930 la FORA no puede salir a enfrentar al ejército argentino. Sin embargo se da un intento de resistir al golpe en una reunión en la ATE con gente de diversos gremios: por La Protesta estaba Santillán; González Pacheco y Horacio Badaracco por La Antorcha. Se piensa hacer una huelga general, con ese objetivo Antonio Morán de los marítimos de la FOM se compromete a hundir algunos barcos en los canales de navegación para impedir la movilidad de la escuadra, los ferroviarios pararían el tránsito. Badaracco redacta un manifiesto y se queda para otra reunión, pero las fuerzas represivas ya están al tanto de todo y comienzan a actuar. La dictadura llena los presidios de anarquistas sobre los que cae la represión, centenares son deportados. Joaquín Penina es fusilado por ser canillita de La Protesta. Santillán escapa a Uruguay y vive en la casa da Radowitzky hasta que decide volver. Así lo recordaba: «Entré clandestinamente a territorio argentino y, al día siguiente del traspaso del mando del general Uriburu al general Justo, reapareció La Protesta; sin un centavo en la caja, tuvimos que apelar al esfuerzo de todos; obreros de la imprenta, redactores y administradores; como no se podía pensar en pagar salarios hicimos un fondo común que permitió la supervivencia durante algunas semanas, hasta que comenzaron a llegar las primeras contribuciones». Forma parte de la redacción Manuel Villar, además se convoca a Jacobo Maguid (Jacinto Cimazo), Mario Anderson Pacheco, Jacobo Prince. Como administrador está a cargo José Berenguer. Desde su apertura reciben varios allanamientos hasta que es clausurada pocos meses después, por lo que debe salir en forma clandestina. Se procesa judicialmente a los redactores, y luego se prohíbe la circulación de la publicación por correo, con la franquicia postal correspondiente. El decreto apunta a eliminar el diario, privándole de los suscriptores. La Protesta ya no volverá a aparecer como diario.
A consecuencia de la dictadura militar, se da el llamado Congreso de Devoto en 1931. Se le llama así porque en la cárcel de Villa Devoto están reunidos varios centenares de presos anarquistas de diversas tendencias. Luego se da el segundo congreso anarquista el 13 de septiembre de 1932 en Rosario, allí se crea el Comité Regional de Relaciones Anarquistas (C.R.R.A.) que desemboca ya en el año 1935 en la fundación de la FACA (Federación Anarco Comunista Argentina), toda una línea que busca hegemonizar el anarquismo por la vía especifista, es decir: política. La Protesta participa junto con la FORA y La Antorcha en este Congreso de Rosario. Más tarde la FORA rechaza los pasos tendientes a esa conformación partidaria. Hay que decir que tras la represión de 1930, la FORA empieza a recomponerse y realiza una huelga portuaria en 1931, ya a mediados de 1932 estaba bajo la figura de “asociación ilícita”, sus locales asaltados y clausurados. Tienen más de mil presos entre sus filas. En una reunión del Consejo Federal se trata el tema del especifismo y la orientación de La Protesta que había difundido en algunos artículos posiciones favorables a esa tendencia, redactados por los jóvenes Maguid, Prince y Quesada. El delegado de La Protesta dice que en momentos de la represión general esos jóvenes prestaron su apoyo a la publicación, que necesariamente debían exponer sus puntos de vista, que hubo cierta desorientación general, pero que nunca dejaron de defender la orientación anarquista en el movimiento obrero. Esos jóvenes estarán entre los fundadores de la FACA. En esa reunión de 1934 se declara que mientras La Protesta no cambie de actitud no recobrará el apoyo decidido de los militantes de esa organización. Recién en la Reunión Regional de Delegados realizada en Rosario en 1941 se levantan las sanciones que pesan sobre la publicación y se restablecen las relaciones con el grupo editor de La Protesta, que es integrado con un delegado al Consejo Federal. Para el año 1943 en otra reunión regional realizada en Villa Constitución se resuelve: «Considerando que el movimiento de la FORA como organismo con vida, estructura y finalidad propias, tiene sus órganos publicitarios y que las resoluciones adoptadas por los acuerdos de los años 1934 y 1941 relacionados con la prensa ajena han planteado al movimiento de la FORA una serie de problemas que dividen a su militancia, la Reunión Regional de julio de 1943, resuelve: 1º Levantar las sanciones morales que pesan sobre La Protesta. 2º No considerar a esta publicación órgano oficioso de la FORA
La publicación tan estrechamente ligada a los acontecimientos por los que atravesaba el anarquismo en Argentina sufre la reducción de su influencia en la sociedad, al igual que el resto de los organismos que lo conformaban. Entre alguna de sus actividades destacables está la «ayuda al proletariado español» durante la guerra civil con el envío de café, harina, ropa, etc.
Durante los últimos años de la década del ´40 la redacción de La Protesta funciona en el local clausurado de la Biblioteca Popular José Ingenieros ubicado en Santander 408 y se encuentran estrechamente vinculados. La publicación aparece sin editor responsable y sin pié de imprenta hasta la caída de Perón en 1955. En diciembre, amplía su equipo y comienza su aparición pública y quincenal, hasta junio de 1956 que es clausurada y el local de la biblioteca allanado, con secuestro de material y un detenido: Esteban Delmastro. Así recordaba Eduardo Colombo a sus compañeros de la redacción en 1994: «Casi cuarenta años después ¿Qué fue de aquel equipo entusiasta que formó el nuevo Grupo Editor de La Protesta en los locales de la Biblioteca un 20 de diciembre de 1955?
Los dispersó la vida y la muerte.
Lógicamente los que eran viejos en el 55 (a los que llamábamos “los viejos”) se los tragó la tumba. Algunos hace mucho como Bianchini, y también Delmastro, De la Fuente, Naso, Roque Francomano.
Humberto Correale, siempre activo en el movimiento hasta el fin, murió a los 94 años de edad el 7 de julio de 1992.
De Aboy, de edad intermedia entre los viejos y mi generación no supe nada; se apartó del movimiento, creo, en la década de los 60.
Los que teníamos entre 24 y 30 años en la época: Solomonoff murió joven de un accidente cerebral. Savloff fue secuestrado y asesinado por la Triple A en 1976. Tello murió en un accidente de auto a fines de los años 60 (68?). Sus tres hijos (que comenzaron a militar más tarde en el anarquismo) fueron secuestrados y asesinados por la dictadura militar. Oscar Milstein, también activo hasta el final, murió hace dos años, el mismo año que Noé Burzuck.
César Milstein, que era el encargado de la expedición del periódico (pero que fue rápidamente suplantado por Antonio López), se ocupa de su premio Nobel en Cambridge. Periès y Colombo pasan “des yours tranquilles à Paris”, comiendo el “amargo camember del exilio”
Iturralde (“el gordo Victor”) sobrevive en Buenos Aires y Spitz es director del Instituto Malbrán.
Vicente Francomano, con más de 90 años, continúa ocupándose de la Biblioteca José Ingenieros
».
Al cumplirse los 60 años de La Protesta el Grupo Editor publica un nuevo suplemento en septiembre de 1957 que incluye una carta de Rudolf Rocker alentando a la lucha, su última carta. Un segundo número aparece, pero ya no saldrá ninguno más.

Hacia el actual grupo editor

A principios de la década del ´70, La Protesta se encuentra con ciertas dificultades para salir por lo que convoca a nuevos compañeros para integrarse al grupo editor. Al poco tiempo surgen discrepancias. En el 2004 Amanecer Fiorito describió lo ocurrido en La Protesta en el año 1971: «¿Hecho histórico? Reyerta de esquina, casi.
Un local de Barraqueros en Avellaneda, la edición del periódico en manos de viejos laburantes. En algún momento se sumó un grupo de siete u ocho compañeros de La Plata (posteriormente integrantes de R.L.). al poco tiempo diferencias y entredichos. Ni “elección interna”, ni expulsión; retiro de la parte minoritaria (los jóvenes de La Plata), la búsqueda de éstos, de una convocatoria al movimiento por medio de la relación con la “Biblioteca José Ingenieros”.
La convocatoria y el encuentro. Los viejos compañeros a cargo del periódico, la Biblioteca José Ingenieros, el grupo de La Plata, más algunos compañeros que concurrieron en forma individual.
Vale aclarar que el periódico estuvo durante años en manos de “la Biblioteca” y que después de mucho tiempo sin salir, los compañeros de Avellaneda y otros se encontraron con aquellos para saber de las dificultades y dar una mano. Estos respondieron “no tenemos nada que decir” y cedieron el periódico sin querer participar. No es difícil imaginar los orígenes del problema y la convocatoria.
Mi concurrencia, independiente y crítica, hacia el periódico: cierto anquilosamiento y principalmente los desacuerdos con artículos con los que colaboraba una hija de Rodolfo González Pacheco (también lo hacía entre otros Osvaldo Bayer) sobre la guerrilla urbana que me parecían poco fundamentados.
A la totalidad del grupo de La Plata los conocí ahí, en ese momento. El comienzo del debate, la palabra de Jorge Solomonof de la biblioteca, mucho conocimiento y varios libros editados, su exposición de más de una hora y como cierre una moción, que el que hablase no lo hiciera por más de diez minutos. La palabra de otros compañeros, interrupciones de ambos lados, la actitud burlona de jóvenes de la Biblioteca. Miré a los viejos laburantes –frontales, sin astucias, insuficientes para conspirar– su indignación, y me di cuenta que al menos, no tenían los músculos totalmente atrofiados –los músculos y no el dedo, como después algunas vocecitas dejaron deslizar– el clima tenso y el impasse postergando la reunión para otro día. El nuevo encuentro, la continuidad de la reunión, el mismo clima y el incidente: la llegada a la reunión de dos compañeros muy mayores, Eliseo Rodríguez y Ponce de León, dos de los expropiadores más notorios del anarquismo. La risa de los jóvenes mencionados, la reacción de varios, entre ellos yo –de activa participación después se dijo– y el final del debate. Ni expulsión, ni “elecciones internas”.
De ahí data mi incorporación a La Protesta. Mi Recuerdo para todos aquellos compañeros que ya no están: Aquilino López, Alfredo Tomaschio, Nicola Comendatore, mi viejo Victorio Fiorito, el Cholo Charrelli, Humberto Correale, Jorge Couchoupolos, Domingo Martinez y otros que colaboraban
».
Con el correr de los años el compañero Amanecer será el principal referente de La Protesta que ahora cumple 110 años de existencia y lucha por lograr la liberación integral del ser humano. Sin duda tras su muerte se cierra una etapa en la vida de la publicación anarquista, pero quedan los compañeros bocetando las páginas de lo que aún está por venir…

M.S.C.


PALABRAS DE AMANECER FIORITO EN EL CIERRE DEL ACTO POR LOS 100 AÑOS DE LA PROTESTA REALIZADO EL 14 DE JUNIO DE 1997 EN LOCAL DE LA F.L.A. VOLVER

Situación nueva para mí... arriba de una tarima, espero no marearme.
A diferencia de Osvaldo (Bayer) que decía recién que no tenía memoria, yo además no tengo oratoria... entonces lo que resulte, tal vez resulte, es que termine siendo un tipo difícil de entender.
En principio lo que queremos hacer es agradecer a la F.L.A. (Federación Libertaria Argentina), a los compañeros de la F.L.A., y principalmente a un compañero que murió hace un mes y pico, Enrique Palazzo, y sobre esto voy a decir algo. No acostumbro a tirar flores de plástico. Con el compañero Palazzo tuvimos diferencias ideológicas, tal vez infranqueables. En el transcurso del tiempo había tenido algunos encontronazos, solidaridad y afecto, y, estoy seguro que para el ser humano, aspirábamos cosas comunes.
También, decir que en estos días hizo un año que la policía mató a un compañero, Sergio.
Bueno... ahora me voy a referir a la razón del acto, los cien años de La Protesta. Los compañeros que me precedieron se expresaron en varias direcciones, tocaron parte de la historia, y yo, como actual componente del grupo y designado por los compañeros, voy a hablar sobre la actual posición ideológica.
Nos place, nos da alegría, el encuentro con compañeros, con simpatizantes, con allegados, pero también tenemos preocupaciones, tenemos una ideología social. Y a nosotros no nos cabe aquello de “se te ha arrugado la cara de tanto sonreír”, sería triste.
Seguimos sosteniendo una posición que para muchos es caduca, seguimos en la búsqueda de una sociedad anarco-comunista y para esto se necesita un compromiso revolucionario.
Yo me siento en guerra, una guerra que me han declarado, que la sufro y que me humilla y si me porto más o menos bien, si hago más o menos buena letra es por razones obvias. Y nosotros, o yo, a pesar de esto o como consecuencia de esto, no me voy a refugiar en ninguna biblioteca... no me voy a refugiar, en la posibilidad de la belleza de un buen día al aire libre, viendo como las hormigas hacen el amor para después aparecer como un culto observador de la vida. Creemos que el compromiso es más serio.
La gente, los compañeros, estamos buscando, en la búsqueda de un movimiento anarquista. En general se le atribuye a una cuestión de buena o mala voluntad y nosotros creemos que es un problema ideológico. Tal vez éste no sea el marco adecuado, pero nosotros creemos, que sí, es una posibilidad para plantear las reales causas por las cuales existen dificultades. Entonces me voy a referir a algunas de las diferencias que tenemos, la visión que tenemos frente a algunos problemas.
Anda circulando por distintos lugares, un cuestionario o una consulta, para nosotros más bien es una toma de posiciones, en la cual, entre otras cosas se pregunta si tendría razón de ser, lo que nosotros creemos son los elementos que generó el anarquismo para enfrentar o para afrontar sus críticas: si tendría o tiene el mismo peso de poder, se pregunta la consulta, el Estado, Dios, la Patria, el militarismo, el parlamentarismo. Y nosotros creemos que el concepto de Dios sigue existiendo, por lo tanto Dios existe, que el concepto de Patria sigue existiendo, que el parlamentarismo, el Estado, el militarismo sigue existiendo, sigue pesando y sigue siendo factor de peso en la explotación del hombre por el hombre.
Concurrimos hace un buen tiempo a un encuentro, en el cual la máxima era: “Acción directa no violenta”. Cuesta encontrarle alguna coherencia a la frase. Uno ve como esta sociedad, como la gente empieza a sublevarse. Escuché el otro día por radio, que por día en el mundo mueren 34.500 criaturas que se salvarían con 55 centavos de dólar, entonces... ante ciertas cosas, ciertas cosas dan vergüenza.
Nosotros creemos por otra parte, que al anarquismo se lo está reduciendo. Tal vez no sea una cuestión intencional. Y una de las formas de reducirlo, es en las definiciones de grupos, por ejemplo, ecologismo, feminismo. Y en esto no hay nada personal, sabemos que en esos grupos hay gente valiosa. Pero hay cosas tan absurdas, como sí yo acá, plantease la formación de un grupo machista. Y en realidad creemos que el anarquismo contempla esas particularidades y esas totalidades del ser humano y las necesidades sociales.
Hoy está muy en boga el concepto de globalización, no lo negamos, no nos negamos a debatirlo, pero creemos que el discurso de la oposición, en muchos casos el nuestro, lo genera y le da forma el poder; y que muchas de las respuestas que se tiene para esa globalización están encuadradas en las estructuras sociales imperantes. Sabemos que el poder, con el concepto de globalización, viene manejando otras pautas, por ejemplo, la muerte de las ideologías. Creemos que la realidad del concepto de globalización a partir de como lo miramos, también empieza a ser un globo, un globo al que en lugar de intentar pinchar, estamos oxigenando. Y creo que esto merece una réplica.
Nosotros seguimos creyendo en las pautas de movimiento de Bakunin, creemos que las bases más sólidas están en el pensamiento de Bakunin. Y creemos que el concepto de libertad que Bakunin sostenía y quiso desarrollar, no tuvo continuadores. Esto sin dejar de reconocer el aporte de otros pensadores y las grandes experiencias que se han dado. Creemos que muchas de las posiciones de Bakunin han sido interpretadas de determinadas maneras y nosotros no coincidimos con muchas de ellas. Por ejemplo, alguna de las máximas que dejó establecidas que son tan conocidas por nosotros, tan mencionadas, como: “destruir es construir”. También en algún momento dijo que: “había que destruir todo, menos la novena sinfonía de Beethoven”, entonces uno, forzando el pensamiento propio, dice que lo que decía Bakunin era que “había que destruir todo, o nada”. Y como consecuencia, ese elemento tan fundamental en el pensamiento Bakuniniano, con la Revolución, podía ser (era) además de imprescindible, imprevisible. Este gran creador de la organización obrera, campo donde los anarquistas han tenido su sentido de existencia, su peso, también en algún momento dijo que los bandoleros eran los auténticos, los verdaderos revolucionarios. Y yo creo que tendríamos que ir prestando atención a algunas cosas, para ir encontrándole respuestas a esta sociedad, esta sociedad cambiante, y en realidad llegar a ser lo que pretendemos ser e ir actualizándonos.
Todo lo que traje... algo anotado... en realidad no dije absolutamente nada de lo que tenía anotado. Me es imposible retener algo, pero digo que esto, lo que he expresado, no va dirigido a los ortodoxos de la novedad, ortodoxos porque adhieren a todas las novedades y de toda novedad, hasta nuevo aviso, son ortodoxos. Y esto no tiene nada que ver con el devenir, ni con la evolución del pensamiento, va dirigido a compañeros anarquistas, y no anarquistas, con muchos de los cuales discrepamos, pero a los cuales les reconocemos seriedad y compromiso en la militancia.
Por último diría que nosotros no somos solamente una minoría encargada de hostilizar al sistema... una minoría ético-moral, encargada de hostilizar al sistema, somos mucho más que eso, somos una posibilidad concreta de estructura social. Además de ser buenos tipos, somos revolucionarios. Y tal vez la cosa esté mucho más cerca de lo que nosotros podamos ver y percibir.
Les pido disculpas, pido disculpas por algo indebido que haya podido decir y haya tocado a alguien. Lo debido es otra cosa...
Pero además de última o mejor dicho, tendría que pedir disculpas también, por lo poco claro que pueda haber sido. Pero de última, me queda el consuelo de saber que el anarquismo es “una militancia que a veces va acompañada de palabras”.
También, algo de lo que dije pudo haber parecido agresivo y también inocente, y tal vez lo sea. En un mundo criminal, con una cultura miserable, donde la gran mayoría hace coro o silencios, de qué otra manera se puede expresar la ética o si se quiere la dignidad.
Quiero mucho a los anarquistas de hoy, incluidos los contrincantes, a los anarquistas que ya no están y a los que van a venir...

Publicado en La Protesta Nº 8200, agosto-septiembre 1997

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