Gilles Saint-Paul
A la mayoría de los europeos les gusta su sistema de protección
social porque les da un
sentimiento de seguridad laboral. No solo hay subsidios de paro generosos
en muchos paises,
sino tambien una regulación estricta de protección de
empleo. Esta regulación implica que en
el sector "protegido" es muy costoso despedir a un trabajador, e incluso
cambiar el contenido de
su puesto o sa localización geografica.
No es extraño, por tanto, que los europeos tienen este sentimiento
de seguridad, y que les
da miedo el sistema americano donde se puede despedir a un empleado
muy facilmente, y donde
los modestos subsidios de paro se acaban despues de seis meses. De
hecho, el "horror
economico" de Estados Unidos se utiliza a menudo como espantajo para
oponerse a cambios en
el sistema europeo.
Sin embargo, hay otras maneras de lograr seguridad que con regulaciones
que impiden
el funcionamiento correcto del mercado laboral. Un mercado que funciona,
es decir competitivo,
es una garantía de seguridad bastante eficiente. Cuando vivía
en Estados Unidos, me extrañé que
un amigo mío se moviera hacia California aunque todavia no tenía
empleo allí. Un europeo
nunca hubiera tomado tal riesgo.
Los americanos no necesitan instituciones burocráticas para
protegerles del riesgo laboral
porque saben que si pierden su empleo van a encontrar otro dentro de
poco tiempo. La duración
del paro es cinco veces más corta en Estados Unidos que en Europa.
Los europeos tienen menos
probabilidad de perder su empleo, pero una vez que esto has sucedido,
les cuesta mucho mas
encontrar otro. Por eso, el sentimiento de protección de los
europeos es una ilusión óptica. Las
regulaciones no son tan buenas para combatir el riesgo laboral,
porque reducen el incentivo a
crear empleos. Reducen la probabilidad de perder su empleo, pero aumentan
el coste de tal
evento, ya que hay que esperar más hasta el empleo siguiente.
Economistas han calculado que en Francia, el equivalente monetario
del hecho de perder
su empleo es más grande que en Estados Unidos, a pesar de los
generosos subsidios de paro
franceses. Esto significa que el dinamismo del mercado laboral americano
garantiza un nivel de
seguro contra la pérdida de empleo más grande que los
subsidios franceses. Es decir, en vez de
tener una protección interna contra el riesgo laboral, como
los europeos, los americanos tienen
una protección externa.
Además, en Europa, ha resultado imposible mantener la actividad
económica extendiendo
la protección laboral a todo el mundo. De hecho se ha logrado
un mercado laboral a dos
velocidades, con un sector protegido donde los trabajadores tienen
muchas ventajas, en términos
de horarios, protección de empleo, salarios, condiciones laborales,
y un sector competitivo donde
los empleados tienen poca protección. El sector competitivo
es necesario porque da a la
economia su margen de flexibilidad para responder a fluctuaciones en
la actividad. En España,
se trata de los trabajadores temporales; en Francia de las pequeñas
empresas; en Italia de gente
a quien, en vez de proponerle un contrato laboral, se le pide que constituya
una empresa
individual. En todos estos casos, esta estructura dual se debe a las
regulaciones del mercado
laboral. La contratación de un trabajador protegido es una opción
de ultimo recurso para una
empresa. Prefieren contratar a un temporal o bien "externalizar", es
decir utilizar subcontratas.
El resultado es que solo una parte de los trabajadores gozan
de protección de empleo. Los
otros financian indirectamente el bienestar de los primeros, con su
precariedad laboral. Es decir,
el sistema europeo no solo ofrece una protección limitada, pero
ademas crea desigualdades no
justificadas, niegando esta protección a parte de los trabajadores.
Cada vez que se aumenta los
costes de despido o que se toma medidas políticas ("ayuda a
la reconversion") para dar prioridad
a los que estan perdiendo su empleo en el sector protegido, se reduce
las posibilidades de
encontrar empleo protegido para los parados y los trabajadores del
otro sector. En otros términos,
se persigue una politica regresiva, que redistribuye estabilidad laboral
a favor de los que ya
tienen mucha, aumentando la precariedad de los demás.
Lo peor es que estos fenomenos pueden conducir a una dinámica
perversa. Cada vez que
se aumenta los costes de despido, se reduce el incentivo a crear empleos,
y por tanto sube el
coste de perder su empleo para un trabajador protegido. Esto puede
inducir el gobierno a
imponer aún más protección. En Francia, por ejemplo,
una empresa necesita demostrar que tiene
perdidas para poder despedir. Y eso no basta. Si forma parte de un
conglomerato, tiene que
buscar empleo para los trabajadores despedidos en otra empresa del
conglomerato. Y eso no
basta. Los políticos locales intervienen directamente para proteger
los empleados, impediendo
los despidos o garantizando otro empleo en la misma región.
Se justifica este intrusismo y esta
filosofia de protección absoluta de los empleados amenazados
por un despido, hablando del
coste humano de perder su empleo. Pero se olvida que la mayor parte
de este coste viene
precisamente de la tasa de creación de empleo reducida, debida
a las regulaciones laborales. Y
se olvida el coste humano de no encontrar empleo estable para los parados
y empleados
precarios; ellos no tienen el privilegio de la protección de
empleo, y ademas deben aguantar la
prioridad en la contratación para los protegidos, impuesta por
estas políticas de "ayudas a la
reconversion".
Otro aspecto del mercado laboral americano que no les gusta a los europeos
es la
desigualdad. La dispersión de los salarios es mas grande allí,
e incluso ha subido en las tres
ultimas decadas. En Europa hay menos desigualdad, y eso se debe por
parte a los sindicatos, que
persiguen objetivos de compresión de los salarios. Entonces
podriamos alegrarnos de que gracias
a nuestras instituciones hemos construido una sociedad mas igual que
la americana. Pero este
sentimiento es algo exagerado, por varias razones. Las rigideces laborales
han excluido parte de
los mas pobres del mercado laboral. Se encuentran en paro de larga
duración con poca
posibilidad de encontrar empleo. Ademas, la movilidad entre varios
niveles de renta es más
grande en Estados Unidos que en Europa. Es decir, al largo de su vida,
un americano tendra más
variabilidad en su salario que un europeo. Este efecto significa que
si se considera la desigualdad
en terminos del salario medio de un individuo al largo de su vida,
esta es más baja en estados
unidos que la desigualdad salarial en un año dado. De hecho,
en el caso de Italia, se ha mostrado
que si se considera la desigualdad salarial en un año dado,
Italia es más igual que EE.UU. Pero
si se tiene en cuanta la mayor movilidad en Estados Unidos, considerando
la desigualdad en
términos de renta media al largo de la vida, la conclusión
se invierte y Estados Unidos aparece
como mas igual que Italia.
A pesar de sus efectos negativos sobre el paro y de que se sobrevalora
su interés en
términos de seguro, es improbable que haya soporte politico
para reformar el mercado laboral
europeo en el corto plazo. La mayoría de los empleados se sienten
protegidos por el sistema
actual, y los que pierden (por ejemplo los parados de larga duración)
no tienen el peso politico
para influir en las reformas. Ademas, ya que nunca se ha conocido una
tasa de creación de
empleo comparable a Estados Unidos desde los años setenta, es
dificil convencer a la gente que
esto se podría lograr con una reforma del mercado laboral.
Sin embargo, en el largo plazo, es otro cantar. Las rigideces laborales—protección
de
empleo y compresión de salarios--mantienen recursos humanos
en actividades que deberían
desaparecer, reducen la inversión en sectores donde se necesita
flexibilidad laboral (como en
nuevas tecnologias), y aumentan el incentivo de los individuos mas
talentuosos (ingenieros,
empresarios, cientificos) a expatriarse. El resultado es que Europa
ha dejado de converger hacia
EEUU en terminos de renta por capita. En los años 1970, los
europeos eran un 20 % más pobres
que los americanos. En el 2000 somos un 30 % mas pobres. El mercado
laboral americano
permite asignar los recursos humanos en las actividades donde se utilizan
de manera mas
eficiente; por tanto la I y D emplea a la gente más creativa,
las nuevas tecnologias a los
ingenieros de más alto nivel. Parte del retraso europeo se debe
a que la mayor flexibilidad laboral
de EEUU le ha permitido especializarse en las industrias mas dinámicas:
información,
biotecnologias, espacio, acumulando un exceso de crecimiento respecto
a Europa.
Las regulaciones laborales europeas impiden el desarrollo de estos
sectores dinámicos,
como mínimo por dos razones. La primera es que la protección
de empleo mantiene un exceso
de trabajadores en sectores antiguos, impidiendo la reasignación
de recursos humanos hacia
actividades mas benéficas economicamente. Por ejemplo, se necesitan
decenias para acabar con
las reestructuraciones en actividades como la siderurgia y los astilleros.
Despues de los atentados
de 11 de septiembre, la industria aeronautica estadounidense ha despedido
a miles de
trabajadores porque anticipa una bajada en el tráfico aereo
mundial. Airbus es incapaz de hacer
lo mismo por culpa de las regulaciones laborales. Lo unico que puede
hacer es dejar de contratar
y esperar que su competidor Boeing se este equivocando. Si se confirma
la bajada del trafico
mundial, Airbus acabará siendo un dinosauro incapaz de competir
con los constructores
americanos por el peso exceso de su mano de obra. Se puede apostar
que una vez más
necesitaremos subvencionarlo durante mucho tiempo para reestablecer
su competitividad. La
secunda razón es que los nuevos sectores son actividades arriesgadas,
y que la legislación de
protección de empleo penaliza el riesgo. Una empresa que no
puede despedir o incluso que tiene
problemas para reasignar tareas a sus empleados va a elegir actividades
estables y maduras
donde es improbable que tenga que despedir.
A priori, especializarse en tales actividades antiguas y estables no
tiene que ser un
problema. Pero la realidad es que ofrecen menos oportunidades de innovación,
y por tanto de
crecimiento, que las nuevas tecnologias. El dinamismo de Estados
Unidos en nuevas tecnologias
es el resultado de un proceso tremendo de destrucción creative
donde muchas empresas tuvieron
que desaparecer o cambiar radicalmente de estrategia. A causa de las
regulaciones, las empresas
europeas no pueden darse el lujo de competir en este proceso.
El retraso de Europa es aparente en algunos indicadores tecnológicos.
En Julio 2001, por
ejemplo, el numero de sitios Inernet era de 275 por 1000 habitantes
en EE.UU., y de 53 en la
Union Europea (26 en España). Entre las 100 empresas mas importantes
de la nueva economia,
sólo 6 son Europeas. Los Estados Unidos tienen un 54 % de los
patentes en biotecnologias, un
51 % en ordenadores, y un 32 % en comunicación. Europa continental
solo tiene un 15 % de los
patentes en estas tecnologias, aunque tiene una parte mayor en tecnologias
más antiguas.
Finalmente, desde el principio de los años noventa, el progreso
técnico (medido por economistas
como "productividad total de los factores") crece el doble en EE.UU.
que en Europa.
Si estas tendencian continuan, Europa debera reconsiderar sus instituciones
laborales, o
bien aceptar volverse en una potencia economica de segunda categoria.