Semán... lunar de arrozales


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     "A mis nueve años dejé "guadalupe" , ciudad que un noviembre oyera el primogenito tamborileo de mi corazón, y fui a vivir a semán, pueblito sentado entre los ponchos tejidos de arrozales. Allí aprendí a querer la obscuridad de las noches, y su corillo de insectos y pájaros nocturnos; aprendí a abrazar a los perros chuscos y sarnosos que deambulan por las casi soledosas callecitas; cómo aprendi a extrañar a aquellos lejanos y famélicos alaridos, sí lejanos y melancólicos como el bramido de un toro, como el mugido de una vaca, como el balar de un borrego, como el canto de un gallo, como el croar sordo de un sapo, como el fúnebre chillido de una lechuza...aquel terruño me enseñó, y nunca se lo he dicho, a acariciar con ternura las cosas sencillas y cotidianas. Semán, pueblito de apenas tres callecitas alzadas con adobes de barro, de apenas cuatro centenares de vecinos, rinconcito peruano donde pareciera que se ha dormido el tren de la tecnologia, me albergó, siempre besándome con su lluvia y con su viento, hasta mis 17 años, fecha en que partí, macerado en sueños, a la segunda ciudad cultural más importante del suelo patrio: trujillo."

Semán, reposa en la costa norte del peru. Y es tan chiquito y con apenas unos centenares de gente que no aparece en los mapas nacionales. Pero soy feliz de haber crecido en él. Me enseñó a querer las cosas sencillas y humildes de la naturaleza: aún no comprendo por qué la gente le huye a la lluvia, la mata con paraguas. Semán anda vestido de arrozales, ya verdes, ya amarillos; y por ratos, flotando en agua donde cantan los sapos y las garzas buscan lombrices; por meses luce desolada, color de tierra. El camino polvoriento y blanco cual culebra solitaria se hunden calladito en las costillas de guadalupe.

Después de la cosecha la trilladora pare un montón de paja de arroz, donde antes había una era; a lo lejos parece una teta amarillenta, donde los niños alegremente se revuelcan; su olorcito a paja molida invita a la siesta, detiene el tiempo.

Es curioso ver a los niños corretear calatos y descalzos, y a los más grandecitos todos sudados y empolvados, en chorcito, polito al hombro, entre las delgadas calles, detrás de las casas hilvanadas con adobes de barro. Ellos, debido a la oscuridad antigua y entrañable como sus abuelos, hicieron del "ampay" uno de sus juegos favoritos, y en las noches de luna, las "chapaditas"; sus voces diminutas, entre zumbidos de zancudos, cantos de lechuzas, alaridos de perros, hieren inocentemente a la pampa.

En la década de los 70' desaparecen, mediante la reforma agraria, las haciendas y se constituyen las cooperativas agrarias. Y en la década de los 80', mediante otra reforma agraria, el sistema de parcelación sustituyo al cooperativo. La tierra fue entregada a quien la trabajaba: el campesino. Si bien ésto le daba a la parcelacion un toque de justicia y un sabor a pueblo, es quizá también símbolo del apresuramiento y el popularismo político; si tan sólo se le hubiera praparado un poco al campesino, antes de arrojarlos a la jaula del capitalistasmo, no estaríamos viendo cómo poco a poco las tierras del campesino pasan, ante su mirada cargada de impotencia, a manos de su propio prestamista: el neolatifundista. Los semaneños, todo los dias, palpan, respiran, y luchan en esta atmosfera de buitres.

Semán apenas desde el 2000 tiene luz electrica; año en que ha dejado de tener un cielo plagado de luceros; costo por derecho a la "modernización", costo que suele pagarse sin pensarlo, pero que duele como un demonio.

Mi Semán (29/05/94) Vengo caminando desde muy pequeño Oyendo tu canto oliendo tu aliento Mi Semán fiesta soy andando tus callecitas de polvo Mi Semán fiesta soy corriendo entre la hierba y el surco Son tradicionales tu Cruz de Motupe San Isidro San Lorenzo tu baile del Yunse Chichitay pa’ tomar pa’ tomar ay que chicha rica Causitay pa’ picar pa’picar ay que causa rica Arado es tu vientre por yuntas gemelas que siembra y cosecha tu bravía gente manitos callitos pellejos de tanto sol tostaditos Tres ponchitos al año has de vestir… un ponchito amarillito tres ponchitos al año has de vestir… un ponchito verdecito y un ponchito un ponchito color tierra
Guadalupe | Robert Jara