Estados Unidos: ¿llegó el fin de la recesión?
| El auspicioso comportamiento del PBI estadounidense en el último trimestre de 2001 generó expectativas |

Estancamiento
de EEUU. Se hizo sentir en todos lados
En efecto, las expectativas se orientaban, en general, hacia una caída del nivel de actividad del orden del 1% anual en el cuarto trimestre del año pasado. Este desempeño de la economía estadounidense, más sólido de lo esperado, plantea entonces dos interrogantes. El primero es: ¿Se terminó la recesión? El segundo, vinculado con la respuesta al primero, es: ¿Cómo seguirá la política de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos?
Respecto al primer punto, el análisis del comportamiento de las cuentas nacionales estadounidenses obliga a ser cauto, moderando el optimismo respecto de una inmediata salida de la recesión. Este análisis muestra anomalías en algunos componentes del gasto agregado, que no son típicos en una economía que venía en recesión.
En primer lugar, el consumo privado creció un 5,4% anualizado en el cuarto trimestre del año pasado, lo cual no es consistente con un escenario recesivo como el que se venía observando hasta el tercer trimestre. Detrás de este guarismo, la política de tasas de interés de la Reserva Federal parece haber dado sus frutos, ya que buena parte del incremento del gasto privado se concentra en bienes durables, en los que un costo del dinero considerado transitoriamente bajo puede estimular un adelantamiento del consumo futuro, aprovechando las buenas condiciones de financiación. Este fenómeno puede ser, sin embargo, transitorio, ya que los elevados niveles de consumo en los años de 1990 generaron un caída del ahorro y un aumento del endeudamiento en las familias norteamericanas, que tendrá que irse corrigiendo en la actual fase del ciclo económico. Por ello, es probable que las cifras del primer semestre de 2002 muestren una reversión en el comportamiento del gasto privado.
Por otro lado, las cuentas externas siguen mostrando un marcado déficit de cuenta corriente, lo cual no es propio del estado actual de la economía estadounidense. Ni las tasas de interés ni la situación general de la economía estimulan un ingreso de capitales que dé sostén al mantenimiento de altos niveles de gasto interno, lo cual refuerza la expectativa de una corrección a la baja en el gasto doméstico en los próximos meses.
Otro evento que contribuyó a aumentar la demanda agregada fue el gasto público, especialmente en materia de gastos de defensa luego del atentado del 11 de setiembre y la posterior lucha armada en Afganistán. Este es también un fenómeno transitorio, cuyos efectos tampoco se repetirán en 2002, y que posiblemente comiencen a revertirse más adelante.
En conclusión, el auspicioso comportamiento del Producto Bruto Interno (PBI) estadounidense en el último trimestre de 2001 no debería ser considerado como el comienzo del fin de la recesión, sino simplemente un momento más de una fase del ciclo que debería estar caracterizada por una moderada contracción, con tendencia al estancamiento. No pueden establecerse conclusiones definitivas hasta haber observado los resultados de los dos primeros trimestres de 2002. Si esto es así, no deberían esperarse cambios en la política de la Reserva Federal, más allá del optimismo recientemente manifestado por su "chairman", Alan Greenspan. Como veíamos, las decisiones de la FED han permitido atenuar la recesión, y los resultados reflejan precisamente eso. No es probable que la Reserva Federal comience a revertir los descensos en su objetivo sobre la tasa de interés en los próximos meses, hasta quedar completamente convencida de que la recesión quedó atrás. Quedan aún algunos meses de buena liquidez en el mercado internacional de dinero que habrá que aprovechar, antes que un cambio en la política monetaria estadounidense agregue otros problemas al financiamiento externo en medio de una región tan conmovida.