"La crisis de los '40'"
La crisis de los '40' MAGAZINE MDT - 17/12/2001 14:44 por MANPOWER URUGUAY
Cuáles son las claves para no ser excluido 'por viejo' del mercado laboral. Cumplir 30, 40 o 50 es un hecho cronológico de la vida humana, pero no es bueno limitarse a esperar esas determinadas etapas para sentarse a pensar sobre los deseos de realización profesional, ya que estos no son los únicos momentos sublimes para la toma de grandes, pequeñas o medianas decisiones.
¿Cada 5 o cada 10 años?
La edad es un marco de referencia para nuestras decisiones de desarrollo de carrera, nos permite ordenar nuestros objetivos de realización profesional en el marco de una escala temporal de cumplimiento de logros.
Esta escala será variable de persona en persona; encontraremos aquellas que se pautan alcanzar determinados logros cada 5 años, cada 10 años o cada año. Este ejercicio es personal y siempre está vinculado con los deseos profesionales de cada persona.
Todas aquellas personas interesadas en mejorar su calidad de vida laboral y profesional, necesariamente deben pensar permanentemente -y no sólo cuando cumplen años- en lo que quieren hacer, en cuanto tiempo, dónde y cómo. Cuando pienso en mi carrera y en lo que yo quiero hacer y lograr a través de ella diseño mi propio plan, aquel que me permita alcanzar todos los objetivos que valoro y coloco al tope de mi interés.
Si uno se propone desarrollar una carrera ascendente en responsabilidades y desafíos, sin duda uno de los pilares que no se puede dejar de mencionar es el de 'preocuparse' por la actualización y la autoformación.
Hoy es un deber para todos aquellos profesionales interesados en mantener y mejorar sus condiciones laborales. No debemos confundirnos con la responsabilidad que las organizaciones tienen al respecto y delegar en nuestro empleador nuestro propia responsabilidad por conducir nuestros destinos.
¿Soy empleable? es la pregunta que debemos hacernos cada cierto tiempo [5 años, 3 años, cada año].
Pensar en nuestra empleabilidad es un deber cotidiano y no hay que relacionarlo necesariamente con el hecho de lograr un mejor salario o un mejor puesto. Lo ideal es pensarlo en un sentido mucho más amplio y que pone a la persona en el centro del debate. Así, lo mejor es cambiar el planteo y preguntarse: ¿Qué quiero hacer? La directiva propone empezar con un ejercicio simple que facilitará el proceso.
Hoja en blanco y lápiz en mano, listemos:
- nuestras propias capacidades [¿qué es lo que puedo hacer?]
- nuestras preferencias [¿qué quiero?]
- nuestras propias potencialidades [¿qué puedo aprender?]
Hacer un balance.
Con estas primeras líneas estaremos en condiciones de iniciar un proceso de auto evaluación, ordenamiento y jerarquización de ideas; en síntesis, un balance interno. En función de ello podré saber que hay aspectos en los que tengo ciertas capacidades y otros en los que no las tengo.
Allí donde no tengo capacidades desarrolladas para enfrentar con éxito los objetivos e intereses profesionales que deseo alcanzar, serán los dominios donde centraré mis esfuerzos de perfeccionamiento.
También estaré en condiciones de entender qué posibilidades me ofrece la organización en la cual me desempeño, si los desafíos que ella me plantea están en consonancia con mis intereses, o si estoy preparado para enfrentarlos con una buena cuota de éxito.
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Fuente: Mercado de Trabajo
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