CARACTERÍSTICAS DE LA DESOCUPACIÓN EN URUGUAY EN LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS
| La recesión dejó un alto desempleo en los jóvenes, con una importante caída salarial |
| El tercer año de caída de la actividad generó un récord de desocupados y una baja en los salarios. Las mujeres y los jóvenes son los más afectados |
Una mezcla de caída de los ingresos de los trabajadores, con mayor desocupación, que pegó fuertemente en los jóvenes y las mujeres, agravó el ya complicado mercado laboral uruguayo durante el año pasado.
La prolongada recesión de la economía uruguaya hizo que cada vez más las personas desocupadas estuvieran dispuestas a aceptar cualquier tipo de trabajo sin poner condiciones de salario u otro tipo.
Si bien el tiempo promedio en que un desocupado demoró en encontrar un empleo disminuyó en el correr de 2001, el encontrarlo implicó aceptar una remuneración sensiblemente más baja que la de otro colega que ya tenía un trabajo similar.
Desempleo récord
La caída del Producto Bruto Interno (PBI) que el país acusó por tres años consecutivos (en el entorno de 5%) destruyó unos 30 mil puestos de trabajo en ese período, en una economía que aún en momentos de fuerte crecimiento económico reclutó a una menor cantidad de trabajadores.
Esa pérdida de puestos laborales, junto al crecimiento de la gente que busca empleo en 2001 hizo que la cantidad de personas desocupadas aumentara en 71 mil durante los tres últimos años. De esta manera, los desempleados alcanzaron a 195 mil durante el año pasado, según se desprende de los datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este valor duplica la cantidad de desocupados que había en el país hace 12 años.
En tanto, las dificultades para insertarse en el mercado laboral hicieron que cada vez más personas estuvieran dispuestas a aceptar empleos sin poner condiciones. En Montevideo más de la mitad de las personas (56,4%) que buscaba trabajo aceptaba cualquier empleo, de acuerdo a la última medición disponible de octubre-diciembre de 2001. Una tercera parte de los desempleados, en tanto, exigía un empleo de acorde al conocimiento o experiencia con que contaba, pero tampoco lo conseguía, según las cifras del INE.
En el interior urbano estas cifras adquirieron menor magnitud, aunque igual fueron alarmantes. El 49% de los desocupados no exigía condiciones a la hora de solicitar un empleo, pero casi el 38% lo pedía de acuerdo a su capacidad.
Al tiempo que subió la cantidad de desocupados, disminuyeron los ingresos por concepto de salarios.
En Montevideo, la caída de los ingresos en términos reales de la ocupación principal del trabajador fue de 13%, comparando el último trimestre de 2001 con igual período de 1998. Más del 90% de los trabajadores de la capital cuentan con un solo empleo.
Esta caída estuvo acompañada con menos horas de trabajo por semana. En tanto que a comienzos del año el promedio semanal trabajado era de 41 horas, sobre fin de ese mismo año la cantidad e horas había bajado a 39 en la capital del país.
Por otra parte, la duración del tiempo en que una persona demoró en encontrar un nuevo trabajo disminuyó. En la capital del país la duración pasó de 36 semanas durante el primer trimestre del año a 33 en octubre-diciembre de 2001. En el interior este guarismo pasó de 33 a 25 semanas.
Pero el demorar menos tiempo en conseguir un empleo no quiere decir que la inserción dentro del mercado sea buena. De acuerdo a un estudio elaborado por las investigadoras de Cepal Montevideo Marisa Buchelli y Magdalena Furtado, los trabajadores del sector privado que estuvieron desocupados ganan un tercio menos que los trabajadores con igual formación y cargo. Si bien el informe abarca el período 1995 y 1999, éste revela que dicha brecha mostró una tendencia a crecer a medida que aumentan los niveles de desempleo.
Las más afectadas
Al igual que en los años anteriores, las mujeres jóvenes fueron las que más sufrieron el alto desempleo. En el último año, la tasa de desocupación para las mujeres menores de 24 años, cerró en 37,4%. Pero en la mayoría de los anteriores trimestres del año pasado esta tasa superó al 43%.
Al alto desempleo, se le sumó la caída de los ingresos de las trabajadoras femeninas. En los últimos tres años éste cayó 17,5% en la capital. Por su lado, los trabajadores hombres menores a 24 años finalizaron el año con una desocupación de 34,8%. El desempleo para los hombres mayores de 25 años cerró el año en 6,7% y para las mujeres en 14%.
La caída de los ingresos de los trabajadores fue de 10% en términos reales en los últimos tres años.