"El desempleo de los jóvenes y de los jefes de hogar."
El desempleo de los jóvenes y de los jefes de hogar. MAGAZINE MDT - 31/01/2002 17:18 por Ec. María Dolores Benavente
Con frecuencia escuchamos voces que hablan con preocupación del desempleo juvenil. Esta preocupación que es justa, se puede traducir y de hecho se ha traducido en disposiciones y normativas de claro corte voluntarista y con resultados 'perversos' desde el punto de vista del objetivo perseguido.
En efecto, si bien la preocupación se centra a veces en los jóvenes, detrás de las medidas señaladas está la intención de mejorar el nivel de empleo y con él, el bienestar económico y social de la población.
El desempleo de los menores de .... es en Uruguay de .... , cifra claramente elevada. Se han aprobado en nuestor país diversas leyes como la de empleo juvenil u otras normativas que benefician la contratación de mano de obra joven [menor de 29 años].
Sin embargo, dada la actual coyuntura recesiva - que ya lleva tres años- las consecuencias de tales incentivos han sido el desplazamiento de mano de obra de mayor edad y calificación y salario por otra de menor edad, calificación y salario. Si bien las disposiciones establecen que la empresa no podrá despedir personal existente para contratar al juvenil, de cualquier manera, en el mercado de los desocupados se contrata antes a uno con incentivos y barato [el joven], que a uno sin incentivos y más caro [el mayor].
El agravante de esta situación se da en que en general, los de mayor edad son jefes de hogar, por lo que en definitiva, la normativa termina perjudicando uno de los pilares de la sociedad cual es el ingreso del jefe de hogar, con todas las consecuencias negativas no sólo en términos económicos sino sociales.
Es muy delicado intervenir desde el Estado modificando los precios relativos que el mercado asigna. Siempre que ello ocurre se termina discriminando y beneficiando a unos en favor de otros.
En el caso del mercado de trabajo, la premisa anterior luce especialmente importante por cuanto estamos hablando de personas que con su ingreso sustentan sus familas. De allí que siempre nos hemos pronunciado en favor de medidas lo más generales posible y lo más neutrales posible.
El Estado no debe distorsionar las decisiones de los empresarios forzándolos a contratar empleo más joven, debido a beneficios impositivos. El Estado debería reducir sus gastos para así reducir impuestos. En particular, los aportes patronales son un impuesto al empleo y son elevados respecto a los niveles regionales e internacionales. La reciente eliminación de aportes para la industria y el agro dejó fuera al sector más dinámico y de mayor empleo del país: el de comercio y servicios.
De allí que sea necesaria una reducción de gastos más importante aún que la que hoy el Gobierno está planteando para poder continuar reduciendo aportes, extendiendo la rebaja a todos los sectores y fomentando así -esta vez sanamente y sin distorsiones- al empleo.
Ec. María Dolores Benavente
Asesor Económico de la Cámara Nacional de Comercio. Vicepresidente de República Afap. Directivo de la Academia Nacional de Economía.
Fuente: Mercado de Trabajo
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