OPINION
Por
ALDO SCHLEMENSON. Consultar y analista organizacional
Para transitar la crisis y recuperar la gobernabilidad, nuestras
organizaciones públicas y privadas necesitan reformular sus límites y su
orientación, rediseñar su estructura a la luz de una visión más amplia,
fortalecer el gerenciamiento y el liderazgo, ubicar correctamente a su gente y
optimizar la utilización del talento disponible.
El valor diferencial lo aporta la capacidad de innovación y la creatividad de
los buenos líderes gerenciales.
Se puede apreciar una conciencia creciente en la conducción, referida a la
importancia del talento, pero se necesita transformarla en decisiones,
acciones y procedimientos gerenciales, que conformen una política coherente
de recursos humanos.
El enfoque propuesto comprende:
Involucrar a la dirección superior en la identificación y evaluación de los
talentos de los colaboradores claves. Esto requiere la introducción sistemática
de procedimientos para la evaluación del potencial, con la participación
plena del gerente del grupo que está siendo evaluado.
Invertir en el desarrollo de los empleados con alto potencial involucrándolos
en proyectos de innovación y desarrollo, lo cual requiere a su vez mentoring
y coaching.
Monitorear los desarrollos y los progresos evaluados.
Utilizar reuniones de gerentes para consensuar los resultados de la evaluación
del potencial y realizar un balance del pool de talentos.
La evaluación es una decisión gerencial. No se puede argüir que los
gerentes no están capacitados para realizarla, porque si así fuera, no estarían
habilitados para ser gerentes. Nuestra experiencia nos demuestra que la mayoría
de los gerentes saben y pueden emitir juicios evaluativos, cuando los
procedimientos son claros y también está claro aquello que se debe evaluar.
El reconocimiento del talento no puede estar separado de la estrategia del
negocio y la estructura organizativa.