Tres hombres van al cielo 

Tres hombres en las puertas del cielo, San Pedro que sale y les dice:
- Tenemos malas noticias para dos de vosotros. Estamos teniendo problemas en nuestra area de admisiones. Solo puedo dejar entrar a uno de los tres hoy.
Los otros dos bajareis al infierno pero manana podreis venir.

San Pedro continuó explicando:
- La persona que cuente la mejor historia de como murieron será la que pueda entrar en el cielo hoy.

Los tres hombres asintieron. El primer hombre se levanto y empezo a relatar:
- Yo sabía que mi mujer me estaba engañando, asi que intenté llegar a media mañana a casa, abrí la puerta y allí estaba, desnuda en el suelo. Sabía que la había cazado. Corrí por todo el  apartamento en busca de su amante... arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios... ¡nada! Estaba a punto de pedirle disculpas por ser tan mal pensado y mientras ella me decía que siempre hacía gimnasia desnuda, oí un "SCRATCH, SCRATCH, SCRATCH" en la ventana. Abri la ventana y allí estaba, colgando de la cornisa. Fui por mi bate de béisbol y le di en la cabeza. Vi como se caía, pero tuvo suerte y aterrizó en un montón de maleza. ¡Se estaba moviendo! Desesperadamente arrastré la heladera y la llevé hasta la ventana. Con gran esfuerzo la pude poner encima de la cornisa y al empujarla se me enganchó la chaqueta, por lo que caí con la nevera y encontré mi muerte.

San Pedro no podía imaginarse historia más increíble... ¡en caída,
arrastrado por un heladera! Cuando se levantó el segundo hombre:
- Bueno, yo soy limpiador de ventanas. Yo estaba haciendo tranquilamente mi trabajo cuando una de las cuerdas repentinamente se rompió. Me aferré de la plataforma pero me fueron resbalando las manos hasta que caí al vacío.
Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me acogiera.
Afortunadamente logré agarrarme de una de las cornisas del edificio. ¡Estaba salvado! Mientras daba gracias a Dios intenté que la gente que estaba dentro del edificio me salvara definitivamente. Empecé a rascar en la ventana cuando un hijo de pu*a la abrió y me asestó un golpe con un bate de béisbol.
Caí al vacío nuevamente, maldiciendo a esa mala persona, cuando mi angel de la guarda me permitió seguir viviendo, poniendo un montón de maleza justo bajo mi caída. Cuando conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios tanta fortuna... ¡una heladera estaba cayendo encima mio! Asi encontré la muerte.

San Pedro estaba estupefacto. Con la quijada desencajada por la
incredulidad, no lograba articular expresión alguna ante tal historia.

Miró al último hombre y le dijo:
- Deberás tener una muy buena historia porque el anterior me ha emocionado.

Asi el último hombre sonrió y dijo:
- OK, imagínate esto. Desnudo... escondido en una heladera...
 

[Henry Coubrough] Muchas gracias por los aportes!! - si tienen chistes para aportar, serán bienvenidos a henrycou@adinet.com.uy 


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