El Taxista y la Monja

Una monja se sube a un taxi y el taxista no para de mirarla. Entonces ella le pregunta por qué la mira tanto.

Taxista: "Tengo una confesión que hacerle, pero no quiero ofenderla."

Monja: "Querido hijo, no puedes ofenderme. Cuando se llega a mi edad, siendo monja ves y oyes de todo. Estoy segura que no hay nada que tu puedas decir que me ofenda."

Taxista: "Bueno, Siempre he tenido ganas de que una monja realice una fantasía sexual conmigo."

Monja: "Bueno veamos que podemos hacer con respecto a eso: 1) tienes que ser soltero y 2) debes ser Católico."

Taxista: "¡¡¡Si, soy soltero y también Católico!!!"

Monja: "Bueno, doble en la próxima esquina a la derecha, hacia el callejón."

El taxista dobla y la monja le concede el deseo de su fantasía. Pero cuando se vuelven a subir al taxi el taxista comienza a llorar.

Monja: "Hijo querido, ¿por qué lloras?"

Taxista: "Perdóneme hermana pero he pecado. Mentí, debo confesar, soy casado y Judío."

Monja: "Bueno no te preocupes, Yo soy Mario y estoy yendo a una fiesta de disfraces".

 

[Henry Coubrough] Muchas gracias por los aportes!! - si tienen chistes para aportar, serán bienvenidos a henrycou@adinet.com.uy 


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