Tremenda Mujer
-El otro día conocí a
una hembra... ¡Cómo esta la condenada! ¡Tenía unas tetas, vaya
tetas! No te puedes imaginar que tetas tenía la tía esta... Perfectas.
Y unas piernas, ¡pero que piernas! No había visto unas piernas así en
toda mi vida; es que eran perfectas. Y un culo... ¡vaya culo que tenía!
Era todo una provocación, es que era perfecto.
Y le pregunta el que había
estado escuchando:
-¿Y de cara?
-¡Carísima, tío, caríiiiiiisima.....!