| Minutos después volvió don Juan, secándose las manos. Estaba feliz y relajado. -Bueno, muchacho. Esto se acabó, me voy de vacaciones, me retiro finalmente- dijo mientras se sentaba a la mesa y cogía sus cartas. -¿Puede explicarme lo que ha ocurrido?- dije mientras cogía un periódico que estaba en una silla para sentarme en ella. -He decidido que ya está bien y que me jubilo. Los clubes nocturnos quedan en buenas manos. Me pagarán un usufructo mientras viva que será como una pensión. Mi buen Paco que está aquí se quedará con "El Ciervo" y a Jimmy le he dejado el "Paddy's". Vicente, mi contable, que es un hombre fiel y me ha servido con eficacia durante estos años, se hará cargo de otros tres locales, pero sólo serán suyos dos porque el tercero lo administrará para pagar la rehabilitación de Sam que sigue en Nicaragua. -¿Y Jim y Tom? -Jim es ahora el presidente de mi canal de televisión y Tom de mi radioemisora- dijo mientra los muchachos asentían con la cabeza y sonreían. -O sea que lo consiguió, ¿ya son legales? -Así es, tú me diste la clave para conseguirlo. -¿Cómo? -Con las sinergias... El viejo Johnny había aprovechado nuestro almuerzo en "El Ciervo" para maquinar una estrategia que le permitiera legalizar su negocio, aunque eso supusiera cometer algún crimen. Primero fundó un diario, en realidad un pasquín en inglés al que llamó The Safor News. La excusa para crearlo fue que el diario estaba dirigido a los extranjeros que residían en el área costera donde él tenía su radio y su canal de televisión. Tal como yo le había dicho, el diario no requería autorización administrativa y el lo dirigió a su gusto con un solo objetivo: obtener las licencias para sus otros medios. Como la mayoría de las personas no hablaban inglés, el diario circulaba mayoritariamente entre extranjeros. Pero las autoridades locales pronto tuvieron que prestarle atención a The Safor News. La clave estaba en una columna llamada "Night & Day" que firmaba un tal O'Leary, el columnista estrella del diario que en realidad era Johnnny. En ella, bajo el titulo "Officials celebrate in night clubs" (los funcionarios se divierten en clubes nocturnos) venía una amplia relación de funcionarios y políticos que solían visitar los clubes de alterne de don Juan. Con la excusa de que eran sitios públicos, cada día, "Night & Day" relataba los devaneos de algún personaje importante con un lenguaje mordaz y sugerente. El mensaje no tardó en llegar adonde debía. -Casi me arruino con esta estrategia- contaba don Juan-. Una oleada de moralina recorrió la comunidad y mis locales perdieron a todos los clientes importantes, salvo los empresarios que intuían mis propósitos. Aunque sus mujeres no leyeran el diario, porque no sabían inglés, los políticos de turno se las arreglaban para esconder los ejemplares. Un alcalde de la comarca llegó a comprar toda una edición. -Eso es un chantaje Johnny- dije-. Te pudo costar muy caro. -No he llegado donde estoy por mis obras de caridad y mira que he hecho muchas- respondió el viejo. Tu sabes que mi situacíon era desesperada. Cuando los clubes nocturnos del viejo se quedaron vacíos, Johnny inició la segunda parte de su estrategia que era plenamente delictiva. Durante varias semanas había grabado en video a los personajes más importantes de la localidad cuando se refocilaban con sus chicas en sus muchos locales. Cada uno de ellos recibió una copia de la cinta con una hoja adjunta que decía: "Se emitirá en el espacio de cine porno del canal local de televisión tal día a tal hora". -Ese mismo día -siguió don Juan- me llamó el pez más gordo de la localidad. Me dijo que ya estaba bien, que hasta dónde pensaba llegar con eso, que se iba a querellar. Mi respuesta fue simple: ¿piensa querellarse contra un canal de televisión ilegal? ¿Contra un canal de televisión que no existe porque usted y otros no quieren que exista legalmente? Los medios ilegales hacen cosas ilegales... los medios legales, en cambio... -¿Y qué pasó? -Al día siguiente, un compungido funcionario me llamó para decirme que le habían ordenado revisar la situación de mis medios de comunicación. En tres semanas fueron legalizados... en tres semanas conseguí lo que no había logrado en tres años y mis locales volvieron a estar llenos. -Todo es muy sucio, Johnny- dije. Quizás hasta te maten. -Ha sido mi última ilegalidad. Por eso he decidido retirarme. Hice un pacto con los peces gordos: mis hijos serán legales después de lo que he hecho, pero yo tengo que desaparecer. Me iré unos meses a dar una vuelta por el Mediterráneo. Tengo amigos que ver en Grecia. -¿Y estos que dicen?- le pregunté haciendo un gesto hacia Jim y Tom que seguían enfrascados en su juego de cartas. -Estos no se han enterado de nada. Sólo piensan en las cantantes y actrices que vienen a la televisión. Son buenos chicos, pero sólo son eso... buenos chicos. -Adiós Johnny. Tengo que marcharme- dije mientras me dirigía hacia la puerta. -Un momento, también tengo algo para tí. The Safor News sigue circulando y no tiene director, si lo quieres, el diario es tuyo. Es una muestra de mi agradecimiento por haberme ayudado a solucionar mi problema- dijo el viejo. -No, Johnny. Muchas gracias. Ya conoces ese viejo proverbio que dice que es más la gente que ha muerto por el plomo de los tipos de composición que por el plomo de las balas. ¿Qué haría yo en un diario así? -Tu verás- dijo el viejo que bajó la vista para concentrarse en las cartas que llevaba. Salí del reservado y me despedí de Jimmy que seguía limpiando ceniceros en la barra. -Hasta mañana Jimmy- dije. -Hasta luego- respondió él. ¿Qué tal con el viejo? -Bien, Jimmy. ¿Quieres saber una cosa? Los hombres oímos todos la misma música, pero unos saben seguir el ritmo mejor que otros... Acto seguido, me marché, seguro de que volvería al día siguiente. Y esa es la historia de como Jimmy Conlon, un tipo que siempre pensé que había tenido alguna relación con el IRA, que llegó medio ilegal a Madrid y que trabajó seis años lavando copas, pasó de simple barman a dueño del "Paddy's". Por mi parte sigo bailando fatal. |
| Una oferta en el Paddy's (y III) |