| Las nuevas órdenes de Bush están contenidas en un documento confidencial titulado "Apreciación de la Postura Nuclear" y en él se encarga a los militares que desarrollen cuanto antes una bomba nuclear de "pequeñas dimensiones" para ser utilizadas en conflictos con escenarios limitados. Hay dos elementos que llaman la atención en esta noticia difundida por el diario Los Angeles Times. El primero es que difícilmente se puede creer que EEUU no cuente con planes para utilizar sus armas nucleares en los más variados escenarios y en las más diversas situaciones. La existencia de un arma siempre prefigura la manera de utilizarla. En segundo lugar, el encargo a los militares de una bomba, pequeña, manejable, que a veces denominan "limpia", resulta absurdo porque de tal arma ya se viene hablando desde la década de 1970. Los planes de la OTAN para una hipotética guerra en Europa occidental preveían el uso de armas nucleares tácticas (que también se llamaba arma nuclear para el campo de batalla) De hecho, los innumerables ensayos nucleares subterráneos, que han sido el caballo de batalla de las conversaciones de desarme de los 80 y los 90, son un elemento imprescindible para mitigar los inmanejables efectos de una explosión nuclear, ya que sólo el enterramiento a diferentes profundidades del artefacto permite modular sus efectos devastadores en la superficie. ¿Se prepara entonces una reanudación de las pruebas nucleares subterráneas? ¿Tienen los norteamericanos tal arma y esto no es más que un anuncio oficial para darle cobertura legal al afloramiento de esa bomba. Demasiadas preguntas para una noticia que parece haber sido sacada expresamente de los archivos de esa misteriosa Oficina de Influencia Estratégica ( en realidad Oficina de Intoxicaciones y Medias Verdades) del Gobierno de EEUU, cuya existencia —junto con su derecho a mentir y manipular a los medios informativos—, fue revelada el 19 de febrero en The New York Times por funcionarios del Pentágono. La existencia de la Oficina, supuestamente creada tras los atentados del 11 de septiembre, causó tanto malestar a nivel mundial que el presidente Bush ordenó cerrarla el 26 de febrero. Pero si Bush quería atormentar el sueño de los terrícolas jugando a ser "el hombre del saco" atómico, sólo hemos tenido que esperar una semana para descubrir que la mayor potencia de la Tierra tiene los pies de barro y que resulta irresponsable que el resto de la Humanidad toleremos que jueguen con armas nucleares como si nada. El lunes, cuando se cumplían seis meses de los atentados de Nueva York y Washington, un sobre llegaba a la Escuela de Aviación Huffman de Florida. La carta no tenía esporas de ántrax, sino algo peor: el virus del más espantoso ridículo. En el sobre venían las renovaciones de los visados de estudiantes de Mohamed Atta y Marwan Al Shehhi, dos de los pilotos suicidas del 11 de septiembre que se entrenaron en esa escuela de vuelo. Bush dijo estar "espantado" al conocer la noticia y la prensa dijo que el fiscal general del Estado, John Ashcroft, estaba "encolerizado". Con miles de agentes buscando terroristas por todo el país y el mundo, resulta que el Departamento de Inmigración y Naturalización (INS) era capaz de renovar el visado a dos terroristas que no han dejado de aparecer en los medios de comunicación en este tiempo. El INS le echó la culpa a la informática, afirmando que la renovación de los visados es automática (cosa que no siempre es cierta), pero fue incapaz de explicar por qué nadie lee la prensa ni las comunicaciones internas del gobierno mientras sestean en sus oficinas haciendo como que trabajan. No es raro que un congresista dijera que "el INS es el Club de Mickey Mouse de las agencias federales, con perdón de Mickey Mouse, claro". Resulta que el INS es capaz de instruir a la border patrol para perseguir a palos a los espaldas mojadas por toda la frontera de Texas, es capaz de hacerle la vida imposible a una mujer que sobrevive a duras penas como empleada doméstica en Miami, pero no es capaz de cancelar los visados de dos terroristas muertos en el atentado más famoso de la historia. Nada. Lo único claro sobre la actual y decadente política exterior de Bush es que seguramente no se le encargará al INS su nueva estrategia nuclear, no vaya a ser que los ensayos subterráneos los hagan en el jardín de las rosas de la Casa Blanca. |
| Bush, la bomba y los visados |