| La rivalidad histórica entre Felipe II de España e Isabel de Inglaterra es legendaria. Y aunque ha corrido mucha agua bajo los ríos, lo cierto es que la ocupación británica del peñón de Gibraltar, en el estrecho del mismo nombre que une el mar Mediterráneo con el Océano Atlántico, sigue siendo motivo de discordia entre Madrid y Londres. Pero por muchas diferencias que existan, ni España ni Inglaterra están dispuestas a seguir los pasos del loco general Galtieri en las islas Malvinas. Por eso, los pescadores andaluces que faenaban frente a Gibraltar el fin de semana pasado se quedaron soprendidos cuando vieron a un destacamento de 45 Royal Marines desembarcando en las playas de La Línea, el pueblo que está justo enfrente del peñón. Los pescadores avisaron a dos policías españoles que pasaban por allí que un grupo de hombres fuertemente armados acababa de desembarcar en la playa. Los agentes se dirigieron al que parecía ser el jefe, mientras los comandos tomaban posiciones de combate en la playa, y le espetaron: “Buenos días, señores. ¿Qué hacen ustedes por aquí?” El oficial inglés, completamente desconcertado, llamó a sus segundos y les hizo desplegar los mapas y tras un breve intercambio de palabras con el policía español –que señalaba insistentemente hacia el peñón de Gibraltar- reconocieron que habían leído el mapa al revés y habían desembarcado en el lugar equivocado. A los comandos británicos no les quedó más alternativa que retirarse de vuelta al peñón de Gibraltar, en una de cuyas orillas tenían que haber desembarcado durante su ejercicio. El incidente provocó crónicas burlonas tanto en la prensa británica como en la española. Los ingleses, con su flemático sentido del humor, han sido muy críticos con sus soldados. The Daily Telegraph decía burlonamente el lunes pasado: “Un destacamento de los Royal Marines invadió accidentalmente España el fin de semana pasado, pero fue rechazado en las playas por dos policías”. Los del Ministerio de Defensa británico decidieron encajar el error con deportividad. “Ha sido un error condenable y embarazoso. Confiamos que no vuelva a ocurrir una cosa como ésta”, dijo un portavoz oficial que añadió con flema inglesa: “No estamos tratando de invadir España y no tenemos planes de hacerlo en el futuro próximo”. Los Royal Marines son uno de los cuerpos de élite del Ejército británico. Se hicieron famosos en la guerra por las islas Malvinas cuando se encargaron de “limpiar” los archipiélagos de las islas Georgias. Ante uno de sus destacamentos se rindió, sin combatir, el torturador argentino Alfredo Astiz a quien se le había encargado la misión de defender las islas. Precisamente fueron los Royal Marines los en 1704 asaltaron el peñón de Gibraltar y se lo arrebataron a España que tuvo que cederla a perpetuidad en el Tratado de Utrecht en 1713. El gobierno español, que está enfrascado ahora en una compleja negociación con el Reino Unido para intentar recuperar la soberanía sobre Gibraltar, ha sido muy cauteloso y ha anunciado que no presentará protesta alguna por el incidente. Juan Carlos Juárez, alcalde de La Línea, quien frecuentemente realiza encendidas alocuciones contra la presencia de los británicos y los problemas que genera Gibraltar por su condición de paraíso fiscal y por sevir de base a grupos de narcotraficantes, se limitó a señalar que se trató “del error de lectura de un mapa”. Juárez, ufano, parafraseaba las órdenes de Rommel en el día del Desembarco en Normandía, el famoso Día-D: “Los ingleses desembarcaron en nuestra costa para enfrentarse a un enemigo figurado con sus típicas tácticas de comandos... pero nos las hemos arreglado lo más bien para bloquearles en las playas”. |
| Inglaterra invade España |