| Hay periodos en la vida de cualquiera en la que se encuentra uno sin trabajo y debe hacer algo para comprar las alubias diarias. A mí las alubias nunca me han entusiasmado, pero cuando me quedé sin trabajo necesitaba dinero para seguir adelante, así que me compré el periódico y fui directo a la sección de trabajo. Para empezar el cachondeo, el periódico pone que la Constitución nos otorga el derecho (y deber) de trabajar. Sigo leyendo y hay varios anuncios que piden señoritas jóvenes para trabajos honrados. La primera parte de la frase debe ser cierta. Otros piden un fresador, que no sé muy bien si es alguien que recoge fresas o el encargado de la presentación de los postres en restaurantes más o menos buenos. Ah, hablando de restaurantes, piden también un restaurador. Igual el restaurante se está cayendo a trozos. Entonces me encuentro con un anuncio que pide 5 jóvenes. Ni 4, ni 6, ni adultos. Miro los requerimientos: ser campechano. Suena como "ser de pueblo y comer de puchero a diario", pero una visita al diccionario me libera de mi incultura. Sabido ya que puedo optar al puesto, decido llamar y quedar con el jefe de los 5 campechanos. -Buenas, soy Juanitomon. Campechano. El hombre me explica el trabajo. Lleva 22 años vendiendo libros inútiles e innecesarios y pretende que los venda yo también. Según habla parece que, o los libros no son muy buenos, o no los ha abierto en su vida. Cuelgo. Vuelvo a abrir el periódico. Empresa de ámbito nacional precisa Administrativo. Sólo licenciados en Física. ¿No querían un administrativo? La siguiente empresa ha escrito el anuncio en alemán, y después de pasarme dos horas con el diccionario intentando averiguar qué demonios exigen, lo dejo por imposible. Multinacional precisa secretaria. Licenciada en derecho, tres idiomas, dominio de Word, Excel y Access. Experiencia de 3 años en puesto similar. Edad inferior a 24 años. Tengo la impresión de que se les ha olvidado poner "Chicas sin cuerpazo y senos divinos abstenerse". Otra empresa pide parecido, pero añade que el sueldo será el mínimo interprofesional. Luego hay anuncios de esos de trabajar en casa, que son realmente lo que yo necesito, sólo que una vez llamé y me dijo una abuelita muy amable que era hacer calceta. Hacer patucos y demás tonterías que luego vendían a cuatro duros (de los que te quedabas con medio). También hay uno de ensamblar collares. Que gracia. Por lo anteriormente dicho, he decidido no buscar trabajo y tener una vida bohemia e intelectual. Me he comprado un bloc de hojas y un par de bolis bic y voy a escribir poemas y cuentos que venderé a precios inaceptables. Todos aquellos que me envíen un e-mail recibirán puntualmente los datos de una cuenta corriente a la que dirigir el dinero que será mi sustento diario -las alubias esas-. Gracias por vuestra colaboración. |
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