| Yo creía que había un periódico gratis que te daban por las mañanas, pero no, hay dos. Resulta que dependiendo de la hora que sea me dan uno o el otro. Que gracia. Por fin he comprendido que eso de ir tarde a trabajar sirve para algo más que para llegar histérico, corriendo y sin ningún tipo de control sobre mi mente. Pues por las mañanas ya tenemos algo que leer. Basta que cobrasen 25 pelas para que nadie leyese nada, pero gratis... Y además es una lectura ligerita. Nada de folios y folios de opinión, noticias, anuncios, grandes titulares. Breves noticias y punto, no vaya a ser que se nos colapse el cerebro -para eso habrá tiempo durante el resto del día. Voy directo a las cartas al director. En ellas me encuentro una señora que da las gracias al "simpático gordito" que le da el periódico cada mañana. Otra señora se queja que cuando ve una bicicleta por la carretera debe pararse para no atropellarla, con lo cual ralentiza el tráfico y no puede usar adecuadamente las prestaciones de su coche. Un señor le pide al Ayuntamiento que construya un apeadero en una zona de Madrid que ni conozco, porque, según él, es esencial, ya que no puede aparcar su coche porque le han cerrado el parking. Un chaval dice que no hay derecho que los bares tengan que cerrar a una determinada hora, porque incita a que la juventud tenga que entrar en discotecas, con el consiguiente gasto para los bolsillos. Por su parte, otra señora opina que deberían cerrar los bares que tiene debajo de su piso porque hacen demasiado ruido y no puede dormir por las noches. Un señor opina que Madrid no tiene suficientes espacios verdes y que es una pena que estemos tan poco avanzados con respecto a ciudades como Londres o Nueva York. Otro señor afirma estar cansado de las palomas que hacen de las suyas en el techo de su coche, con la molestia que representa ir todos los fines de semana a la gasolinera a lavarlo. Un señor insulta a otro en lo que parece una trifulca cartaldirectoriera. Otro opina que el piar de los semáforos está ofuscando a la fauna urbana. Otro dice que como paga sus impuestos no quiere ruidos en la calle, al menos cuando él esté durmiendo. Otro opina que es una vergüenza que Madrid esté levantado todos los días del año y que esperen a cubrir una zanja para abrirla de nuevo. Una señora pide que vuelvan los burros (?) al Retiro, porque le hace mucha ilusión y, además son una especie protegida. Otro opina que no deberían dejar fumar en ningún sitio, y que si él fuese presidente impediría fumar en las calles. Otro dice que deberíamos viajar más por el mundo para ampliar nuestros puntos de vista. Una señora informa que es vergonzoso que con la cantidad de mejillones que crecen en nuestra costa, su precio sea tan elevado. Un señor nos informa que las bebidas frías son perjudiciales para la salud. Otro está indignado porque su empresa no le paga un filtro para el monitor de su PC. Una señora se queja de la situación precaria en la que viven los inmigrantes en Madrid; al parecer no puede soportar el ruido que hacen, hacinados como están en el piso de 45 metros cuadrados. Un señor nos informa que no le importa lo más mínimo la opinión de los demás. Otro discute la utilidad de Internet -chats y páginas porno, lo llama. Una señora increpa a unos albañiles de haberla hecho una "ventana" entre la cocina y el cuarto de baño. Otro sugiere obligar a los hijos a lavar los platos a mano "para que aprendan lo que vale un peine" -yo sugiero que, además, no se les suministre guantes de látex. Una señora está cansada de vivir al lado de un "melenudo". Y lo curioso del caso es que cartas al director es una de las pocas secciones que me leo asiduamente. |
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