| Mi gran amigo Pedro ha venido hoy a cenar a casa. Estaba un poco cansado de su novia y ha decidido darme la paliza a mí. Por suerte, con la pizza congelada trajo varias cervezas. Después de dos, la típica exaltación de la amistad nos hizo olvidar nuestros insignificantes traumas y concentrarnos en cuestiones más importantes. Sólo habíamos pasado una hora juntos cuando ya teníamos un nuevo proyecto para nuestro futuro inmediato. Nos haríamos huelguistas. Pediríamos la dimisión de las personas con las que solemos entablar conversación, tiraríamos huevos a los edificios más representativos y cantaríamos canciones con rimas más o menos conseguidas. No parecía mala idea sentados frente al televisor con las cañas y los panchitos, aunque supondría tener que desplazarnos de un lado a otro durante todos los días del año (salvo, quizá, los meses veraniegos). Además no hay tantas huelgas como para hacer de ello el centro de nuestras vidas. Claro que siempre podríamos improvisar por la marcha. Huelga porque el asfalto es gris, porque llueve de arriba abajo, porque en Enero hace frío. Saldríamos en los periódicos haciendo gestos obscenos y reclamando derechos; hablaríamos como políticos; seríamos cojonudos y la gente nos llamaría para apoyarles en sus huelgas. Nadie se atrevería a decirnos que no tenemos derecho a quejarnos, y si lo hicieran nos pondríamos en huelga. Nos llevarían a convenciones, presentaciones y demás actos institucionales. Conoceríamos a los ministros y les presentaríamos un presupuesto detallado para ayudarles con su propia huelga. Seríamos ricos. Estableceríamos nuestra propia empresa, "Pedro & Juanitomon, Huelguistas Son", y es más que probable que cotizásemos en la bolsa, a la que pondríamos en huelga si nuestras acciones cayesen. Y entonces contrataríamos un par de secretarias guapas y nos pondríamos en huelga cuando se hiciesen mayores y feas, y tendríamos hijos a los que enseñar el duro trabajo del huelguista y crearíamos la carrera de Huelgas, obligando a los profesores a no enseñar porque están de huelga y a los estudiantes a no aprender porque la carrera Huelgas no tiene salidas. Y cuando todo el mundo estuviese en huelga, seríamos los dueños del mayor imperio que jamás ha conocido la Humanidad. A la quinta cerveza, y ya descojonados por todo lo que decíamos, nos dimos cuenta que nuestra idea no funcionaría. |
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