Batalla de Mock, 1574
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El 3 de abril llegó a Maastricht (gobernando ya don Luís de Requesens) el esperado don Gonzalo de Bracamonte con 25 banderas de los tercios viejos de Nápoles, Lombardía y Flandes, que había traído de Holanda. Los rebeldes, viendo que ya no podrían tomar la ciudad y que ni siquiera estaban seguros tan cerca de ella, se trasladaron hacia las orillas del Mosa para inttentar juntarse con el ejército que había levantado Guillermo de Orange. Visto el movimiento del ejército rebelde se pusieron en marcha las tropas reales, al mando de Sancho Dávila, con la intención de cortar el camino a la vanguardia enemiga. <<Era grande la diferencia entre los soldados de uno y otro campo. La gente Real salida de las escuelas de consumadísimos capitanes, sabía [si decirse puede] sus órdenes aun antes de recibirlas. Y siendo tan pronta de esta parte la obediencia, como fácil el mandato, todas las acciones se entendían prestamente, y se ejecutaban con suma facilidad. Por el contrario, la soldadesca enemiga, congregada tumultuariamente; casi toda bisoña en las armas; sujeta a diversos príncipes; y que no tenía estímulo alguno de pena o premio en servir a su propio señor, no traía consiga más pensamientos militares, que de robos y presas. Y entrre la dificultad de los vívres y el embarazo del bagaje, siendo forzada muchas veces a depender más de la necesidad, que de la elección, no podía tan fácil adelantarse como pedía la ocasión>>.
Fueron así a marchas forzadas hacia el Mosa, lo cruzaron y se encontraroon de repente con la vanguardia enemiga. Se entabló entonces una escaramuza desordenada, pues ninguno de los dos bandos se hallaba en buena disposición sobre el campo para un combate en toda regla. Se pensaron los rebeldes si dar marcha atrás, lo cual parecía del todo imposible, o <<por el contrario venir a batalla con la soldadesca vieja, si bien inferior en número parecía ser muy duro partido. Pero al fin prevaleció la necesidad de pasar adelante, y de abrir camino con la espada en la mano>>.
Al día siguiente, amanecieron los dos ejércitos dispuestos para la batalla. <<Los enemigos empezaron a tocar todas sus trompetas; de nuestra parte se les respondió llamándoles a batalla>>. Avanzaron primero, a plantar cara al enemigo, 100 arcabuceros españoles <<combatiendo resolutamente con los enemigos y atacándola de suerte, una continua salva, con durar cerca de hora y media, ganando todo este tiempo nuestros soldados tierra sin volver jamás pie atrás>>. Al tiempo que esto ocurría se les ganaba, perdía y volvía a ganar una importante trinchera. Atacó entonces su caballería, montaña abajo, a los arcabuceros españoles que, con el socorro de varios escuadrones que acudieron en su ayuda, lograron finalmente romper en dos a las tropas enemigas.
![]() Batalla de Mock, 14 de abril de 1574. Grabado de Franz Hogemberg. |
Los rebeldes emprendieron finalmente retirada, dejando en el campo más de 3.000 cadáveres entre los que estaban los de los tres jefes de su ejército. <<De nuestra parte los muertos que hubo fieron diez españoles infantes y otros tantos valones, y heridos más de cien españoles y algunos valones. En La caballería hubo veinte soldados muertos y pocos más heridos, que es clara muestra para tocarse con mano el haber sido Dios servido que castigasen por las de nuestros soldados aquellos rebeldes, pues quiso fuese la victoria con tanta sangre de su parte y tan poca de la nuestra>>.
Juan Giménez Martín. Los Tercios de Flandes. Ediciones Falcata Ibérica.
Enrique de la Vega. Sucesos militares durante los reinados de los Reyes Católicos
hasta Isabel II ![]()
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