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Excelencia en Servicio IV
Una demanda impostergable de la
globalización
"...El actual
paradigma de valor, piensa en los clientes como bienes, dignos de
aprecio, personas que seguirán procurándonos ingresos si las
tratamos bien..."
¿Dónde están los Clientes?
En respuesta a
esta pregunta, solemos oír:
a) del otro lado
del mostrador; b) al otro lado del teléfono; c) en su
negocio esperando nuestra visita; d) en su casa usando alguno de
nuestros productos.
En todas las
respuestas enunciadas el cliente se manifiesta como externo a la
empresa. Esta lectura de la realidad no se ajusta del todo al actual
paradigma empresarial. Una empresa que aspira sobrevivir debe estar
orientada hacia la creación de valor para todos sus clientes y
aparte de los mencionados existen otros clientes dentro de la
empresa, a los que llamamos clientes internos. Nuestros
colaboradores, colegas y jefes necesitan que se les aplique el mismo
tratamiento que al cliente externo, en el análisis y satisfacción de
sus expectativas.
Es
imprescindible que cada empresa reflexione sobre este particular y
juzgue si su servicio al cliente interno, se parece a los conceptos
declamados: "...Lo mejor que tenemos es nuestra gente"; …"Somos una
gran familia"; …"Esta organización es un organismo vivo"; …"Somos un
equipo"; …"Estamos en el mismo barco".
Estos son los
ejemplos más típicos de frases de comunicación empresaria, pero
existe uno que expresa la importancia de este aspecto en el
compromiso con el cliente: "El modo en que se sienten los
empleados será en última instancia el modo en que se sentirán sus
clientes".
Pensando lo
que declaramos. ¿Quién se siente cómodo visitando una familia
donde sus miembros no se aprecian entre sí? ; Si la relación entre
sus componentes es indiferente o descortés, poco es lo que podemos
esperar respecto a nuestra relación con ellos. Con seguridad
trataríamos de no involucrarnos en sus peleas familiares y mucho
menos visitarlos cuando palpamos un ambiente de hostilidad. Sin
embargo, ¿Están pensando en el cliente, los funcionarios que traban
el desempeño de otro componente de la organización?. Esta actitud,
sin dudas, perjudicará la relación con los clientes y aunque no se
note inmediatamente, aumentará costos, perjudicará la imagen
empresarial (mucho dinero invertido en la consolidación de una
marca) y cansará al personal haciendo que no pueda dar lo máximo de
sí mismo.
En vez de luchar
en el frente interno, los empleados deberían estar creando valor
para el cliente externo. Esta actitud equivocada y peligrosa forma
parte de nuestra cultura, de tal forma que fue advertida por el
poeta José Hernández, en su obra "Martín Fierro" dentro de los
consejos a sus hijos. Creo además que forma parte de aquellas cosas
que no nos permitieron desarrollar como otras regiones del mundo. La
globalización no nos permite más, pasar por alto este factor.
El sentido común
hace innecesaria mucha más explicación, pero; ¿Estamos seguros que
el trato con nuestros colaboradores, colegas y jefes no sufre de
alguno de estos males que enunciamos?. Si las empresas son
organismos vivos y su funcionamiento se parece al del cuerpo humano,
no es difícil pensar. ¿Que pasaría si las necesidades de un órgano
fueran indiferentes a las de los otros, o bloquean el desempeño de
los otros órganos? Este tipo de situaciones se conocen como
enfermedad y su gravedad afecta la vida. Si se tratara de síntomas
observados en un atleta que debe competir, seguramente le
recomendarían que no compita hasta que este sano. Organos enfermos
deben ser atendidos, conexiones y coyunturas deben funcionar sin
dolor. Las empresas deben luchar contra el "autismo", responder a lo
que pasa a su alrededor, hacia el mercado.
La performance
de cualquier equipo es afectada por una mala relación entre sus
miembros y ningún entrenador responsable descuida un factor como
ese. Nadie debería decir "ese no es mi trabajo".
En las empresas
se puede comprobar fácilmente que todos, a la vez, son clientes y
proveedores de alguien. La calidad siempre estará en función de las
expectativas del cliente y pensando en términos de clientes
internos, nos obliga a saber exactamente qué necesitan y esperan los
otros componentes de la empresa. Esta situación se extiende también
a la comunicación con los proveedores. que deben saber claramente
qué están esperando de ellos los clientes finales. El presupuesto de
la empresa debe reflejar su conciencia acerca de la salud interna.
Observemos cuanto gasta una empresa en potenciar su personal y
entonces sabremos cuanto aprecia a sus clientes.
Selección,
capacitación y motivación permanente. son el camino para lograr que
los valores más sanos sean compartidos por todos.
Los clientes
deben percibir un clima de "ausencia total de conflictos internos",
"buen clima laboral sincero", "salud organizacional", para que una
empresa sea creíble en su propuesta de valor. El buen servicio es
simplemente un reflejo de sus convicciones íntimas, debe ser el
estilo natural de la organización.
Las compañías
deben erradicar sus conflictos internos antes que cualquier otra
cosa, si quieren triunfar en el estado actual de hipercompetencia
planteado por el mercado global.
La búsqueda
de fidelidad en los clientes, no puede tener éxito, cuando el
concepto de cliente interno no forma parte de la cultura de la
organización. |