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CONTENIDO
1. GERENCIA DIARIA INSUFICIENTEMENTE DIFERENCIADA DE OBJETIVOS FUTURISTAS
2. MISIÓN POCO CLARA Y DESPLIEGUE LIMITADO
3. VISIÓN Y PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA VAGAS Y DÉBILMENTE ENLAZADAS A LA ORGANIZACIÓN
4. FALTA DE UN ANÁLISIS ADECUADO DE LA DATA DURANTE EL DESARROLLO DEL PLAN
5. FALTA DE SEGUIMIENTO PERIÓDICO Y DE MEJORAMIENTO DEL PROCESO
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La razón principal por la que fracasan los
intentos de planificación estratégica es que por lo general, el Plan nunca llegó
a utilizarse para manejar el negocio, jamás llegó a ser un documento viviente.
El esfuerzo se quedó en una de esas sesiones anuales dirigidas por un
Facilitador o Consultor, algunas simulaciones, un poco de turismo o reuniones
extramuros, y al fin el Plan Estratégico pasa a ocupar su lugar de honor en
alguna que otra biblioteca, donde si tiene suerte puede ser usado como aguanta
libros.
Pueden haber innumerables razones por las
cuales fracasa la planificación estratégica, pero nos concentraremos en cinco de
ellas que parecen ser las causas claves que se han observado:
Gerencia Diaria insuficientemente
diferenciada de los objetivos futuristas.
Misión y Valores poco concretos, enlazados
débilmente a la organización
Visión y Estrategias vagas y un débil
enlace con la empresa.
Carencia de data relevante cuando se
realizó el proceso de desarrollo del Plan.
Ausencia de seguimiento periódico y
mejoramiento del proceso de planificación.
1. GERENCIA
DIARIA INSUFICIENTEMENTE DIFERENCIADA DE OBJETIVOS
FUTURISTAS
Cuando la labor cotidiana no es separada de
los planes importantes, la gente tiene muchas dificultades para balancear los
recursos entre las actividades urgentes y las importantes. Por cuando no
realizar las actividades urgentes causan el dolor más inmediato, la tendencia es
enfocar los recursos en aquellas actividades que son urgentes. Recordemos
aquello de “Si estamos de cocodrilos hasta el cogote,
es muy difícil mantenernos enfocados en el objetivo primordial que es vaciar la
ciénaga”. Este chiste no
nació porque es simpático, nació porque todas y cada una de las personas que
trabajan ha experimentado esta situación. Cuando el jefe se reúne con ellos y
les pregunta porqué tales o cuales objetivos no se han logrado, la respuesta que
más oímos es: “No he tenido tiempo” o “El día a día no me lo permite”.
Esta incapacidad para separar el trabajo
diario de los objetivos importantes es una de las mayores razones para la
frustración del trabajador. Desde su punto de vista, esos objetivos importantes
solo agregan más trabajo al que ya los agobia. ¿Cómo carrizo puede esperarse de
ellos que trabajen en cosas nuevas cuando ni siquiera hay suficientes horas en
el día para hacer su trabajo normal?
Hasta que este aspecto no sea resuelto, hay escasas posibilidades de que nos enfoquemos en
los objetivos primordiales de nuestro plan. El negocio seguirá siendo manejado
en una forma reactiva, por lo general atendiendo urgencias una tras otra.
Para resolver este dilema, la gerencia y los trabajadores necesitan trabajar juntos para definir los elementos esenciales del trabajo de cada departamento, o de la responsabilidad de cada grupo. Seguidamente los recursos deberían asignarse de forma de apoyar aquellas actividades en proceso. Esto significa tomar decisiones acerca de aquellas actividades que no van a ser apoyadas. No quitar del plato aquellas cosas que no nos vamos a comer puede llevar a un desastre aguas abajo. Un balance adecuado de los recursos no debe consumir el 100% del tiempo del trabajador. Por lo menos del 5 al 10% del tiempo de las personas no debería estar comprometido. Estos recursos no comprometidos pueden ser entonces invertidos en áreas críticas del crecimiento organizacional, o de proyectos de mejoramiento continuo.
2. MISIÓN POCO
CLARA Y DESPLIEGUE LIMITADO
La mejor forma de separar en forma efectiva las actividades del día a día de aquellas actividades esenciales es desarrollar una Misión efectiva. La Misión describe la razón de ser de la empresa, algunos también la llaman Propósito. La Misión identifica los clientes y aquellas necesidades fundamentales que la empresa les está cubriendo. Los diferentes departamentos internos o unidades de negocio dentro de la empresa también pueden apoyarse en sus propias misiones; pero todas ellas deben alinearse con la Misión de la compañía. Cuando la gente sabe porqué están haciendo lo que hace y de qué forma apoya a la organización como un todo, es que se motivan y son capaces de actuar independiente y creativamente para cumplir la Misión.
Una Misión efectiva se
enfoca en mercados y clientes, no en productos y
servicios. Ella debe ser específica, alcanzable y motivadora. La forma más
sencilla de Misión es “El Satisfacer las necesidades De los clientes Mediante….”. La parte “El” y “De” de la Misión describen el tipo
de negocio en que está la empresa. La parte “Mediante” describe las estrategias
claves que son implementadas para lograr los objetivos del negocio.
Evite complicar su Misión con calificativos,
valores, mediciones, y otras “Odas a la Bandera”. Mantenga su Misión sencilla
para que la gente pueda recordarla. Vea estos dos ejemplos que detallamos a
continuación para una empresa eléctrica ficticia:
“Nuestra Misión es proveer energía eléctrica de calidad, con amplia
capacidad de respuesta y a costo razonable a nuestra clientela, mediante una
fuerza de trabajo dedicada y talentosa, que cree en el trabajo en equipo, en ser
buenos ciudadanos, en la equidad, y
la integridad; y que está en una
continua búsqueda de la excelencia en todo lo que hacemos. Luchamos por lograr
los más altos niveles de satisfacción de nuestros clientes y nos empeñamos en
dar a nuestros accionistas un retorno aceptable por su inversión.”
“Nuestra Misión en mejorar el nivel de vida
de los clientes residenciales y comerciales del Sur de California proveyéndoles
energía eléctrica sin interrupciones”
¿Cual de estas misiones tiene mayores probabilidades de ser recordada? ¿Cuál de ellas manifiesta un verdadero enfoque en el cliente? ¿Cuál de ellas identifica quien y qué es lo más importante? El secreto de una Misión efectiva es mantenerla sencilla y enfocada en cómo el cliente va a beneficiarse de sus productos y servicios.
Después que desarrollamos la Misión, debemos
desplegarla a lo largo de la organización. Si el despliegue es efectivo, todos y
cada uno pueden describir como su trabajo encaja y apoya la Misión de la
compañía.
También debían desarrollarse mediciones de desempeño en cada nivel desplegado. Deberíamos recolectar data para establecer un desempeño típico o normal. Una vez que hemos identificado el desempeño normal, la Gerencia puede establecer linderos para las actividades. Estos radios de acción permiten que los procesos puedan ser casi totalmente manejados y gerenciados por los mismos trabajadores. Mientras el desempeño se mantenga dentro de los linderos esperados, la Gerencia puede tener confianza en que el desempeño es normal, y de esta forma puede concentrarse en los objetivos más esenciales del Plan Estratégico.

3. VISIÓN Y PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA VAGAS Y DÉBILMENTE ENLAZADAS A LA ORGANIZACIÓN
La Misión y los Fundamentos del Negocio
describen cuál es el negocio de la compañía.
La Visión de la empresa describe cuál debería ser el negocio del futuro.
Las Visiones apelan a las emociones. Ellas describen el futuro en términos de
metáforas, símbolos, y sentimientos. Una Visión es una imagen muy poderosa que
atrae a la gente hacia ella, como la luz atrae a los insectos en la obscuridad
de la noche.
Antes de comenzar su exigente preparación de
cuatro años para las Olimpíadas, los atletas se ven a sí mismos subiendo
lentamente los escalones del podium de premiación para la ceremonia, sienten que
la medalla de oro es puesta alrededor de su cuello y oyen entonar el Himno
Nacional de su país. En más de una ocasión, esta Visión los ayudará a vencer el
sufrimiento y las exigencias necesarias para transformarse en uno de los más
grandes atletas del mundo. Las empresas, los departamentos y todos los elementos
de la organización también necesitan tener su Visión. El efecto es exactamente
igual; Cuando las cosas se ponen difíciles, la Visión proporciona la motivación
y la tenacidad para apoyar el
esfuerzo.
A veces la Visión también se conoce como
Intento Estratégico. Aquellos que no son líderes del mercado tienden a tener
visiones donde vencen a un competidor clave. Los líderes del mercado tienden a
tener visiones más amplias; por ejemplo, la Visión de Coca Cola es:
“Poner una Coca Cola al alcance de todo el mundo, en todo el mundo”.
McDonalds quiere: “Servir comida a la gente, donde sea que
esté reunida”. En ambos
casos se crea una imagen visual que apunta en la dirección que la compañía
quiere ir.
La Visión debe guiar todo cambio organizacional y todas las actividades de mejora. La mejor forma de hacerlo es capturar la Visión en un objetivo de largo plazo. Luego debemos identificar de tres a cinco actividades claves que aseguren que la Visión será lograda. Este plan de largo plazo es el punto de partida para el proceso de planificación anual. El plan anual identifica las cosas esenciales que debemos lograr este año para alcanzar la Visión. Todas las otras actividades y procesos críticos deben entonces ser desplegados en todas las áreas necesarias de la organización. Los dueños de estas actividades y procesos críticos deben ser identificados y asignados para luego desarrollar las mediciones de desempeño que nos van a permitir monitorear el progreso.
4. FALTA DE
UN ANALISIS ADECUADO DE LA DATA DURANTE EL DESARROLLO DEL
PLAN
Muchas de las sesiones de Planificación
Estratégica se realizan extra muros en una intensa sesión de dos o tres días.
Aunque esta técnica da excelentes resultados para mejorar el trabajo en equipo
del grupo gerencial, por cuanto el evento está separado de la fuente de
información, rara vez tenemos acceso dinámico a la data necesaria, lo que lleva
a que las opiniones tomen el lugar de la data en estas reuniones. La persona
con las mejores habilidades
comunicacionales (muchas veces aquel con la voz más fuerte) tiende a dominar e
influenciar la dirección del grupo. El Consenso se hace difícil porque no es
fácil separar las opiniones de quien las emite. Por ejemplo, si Ud. tiene muy en
alto las opiniones de alguien, es muy probable que confunda sus opiniones con
hechos. Por otra parte, si Ud. no
confía en alguien, es probable que confunda sus opiniones con agendas ocultas o
motivos confusos.
Una buena técnica para incorporar un buen
flujo de data al proceso de planificación es realizar las reuniones en la
empresa, donde la data sea accesible. En lugar de una sola sesión intensa,
considere la posibilidad de efectuar múltiples reuniones en un período de una a
dos semanas. Cuando la data se presenta y se analiza, es común que ella responda
muchas interrogantes así como que también genere nuevos cuestionamientos. Al
realizar una serie de reuniones
cortas, las inquietudes extraídas del análisis de la data pueden ser aclaradas
con nueva información o análisis en la siguiente reunión.
Cada
compañía tiene un tipo de data particular para su proceso de
planificación, pero por lo general, la gata debe cubrir las siguientes área
claves:
·
Las ventas y su tendencia.
·
Satisfacción del cliente y la tendencia.
·
Los competidores y que dirección están tomando.
·
Tendencias tecnológicas.
·
Tendencias de los
proveedores de productos y servicios.
·
Ventajas competitivas claves de la organización.
La data de cada una de estas áreas debería ser segmentada y analizada hasta que la existencia de ciertas oportunidades claves sean obvias para todos los participantes. Enfocarse en la data permite remover las personalidades individuales del proceso de toma de decisiones; así como fortalece la capacidad de convencimiento de los integrantes por cuanto las decisiones pueden ser apoyadas por la data disponible.
5. FALTA DE SEGUIMIENTO PERIÓDICO Y DE MEJORAMIENTO DEL PROCESO
No importa cuan
extraordinario sea nuestro plan, si su progreso no es evaluado periódicamente,
el plan va a fracasar en precipitar el cambio requerido. La gente quiere
trabajar en aquellas cosas que son importantes. Si nadie pregunta acerca de
progreso del plan, la gente va a percibir que las actividades derivadas de él no
son importantes. El proceso de seguimiento es quizás el paso más importante en el
proceso de planificación.
El seguimiento efectivo debe ser puesto
en agenda. Un calendario de
reuniones para el seguimiento es un buen método para comunicar cuándo será
realizado el seguimiento. La gente necesita saber que el seguimiento siempre
ocurrirá, y que se espera de ellos que presenten el estado de situación de los Aspectos Fundamentales de su área,
y también de los Objetivos de Futuro de los que son
responsables en el plan estratégico. El viejo adagio es válido: “Ud.
inspecciona lo que espera”. Si la Gerencia no demuestra que valora el
proceso de seguimiento, los empleados tampoco lo van a valorar. El seguimiento
infrecuente o que simplemente realice un vuelo rasante y superficial sobre los
aspectos evaluados implica que los temas no son importantes. Nadie quiere
trabajar en algo que no es importante.
En general, el seguimiento efectivo debe contemplar los siguientes aspectos:
·
Debe ser conducido en forma regular.
·
Venga como esté, no se necesitan presentaciones adornadas.
·
Use data real para evaluar el desempeño, no use ni opiniones ni
anécdotas.
·
Mantenga un clima honesto y de apertura.
·
Evalúe los aspectos básicos del negocio primero, seguido de la
información sobre las actividades consideradas como esenciales para el futuro
del plan.
Es importante que el proceso de seguimiento
incluya data específica. Es muy fácil incluir afirmaciones como: “hemos realizado progresos” o “continuaremos nuestros esfuerzos”. Si
dejamos que estas apreciaciones se hagan en las reuniones de seguimiento, nos
encontraremos que ellas comenzarán a parecer en cada evaluación y no tendremos
evidencia objetiva del verdadero progreso. Usar indicadores
válidos para cuantificar el progreso nos ayuda a concentrarnos en los aspectos
esenciales, a hacer planteamientos como “¿Porqué no hemos logrado la meta?” La
discusión que sigue proveerá luces sobre aquellos aspectos que nos ayuden a
explorar las alternativas para mejorar.
Cuando conduzca una evaluación, es importante que el Gerente mantenga una actitud calmada y no amenazadora. Si atacamos al dueño del proceso cada vez que una meta deja de alcanzarse, nuestra actitud lo llevará a omitir información que él pueda considerar negativa para su desempeño, lo que destruye el proceso de evaluación. Crear un clima de apertura, honestidad, y de apoyo es responsabilidad del Gerente.
Las evaluaciones de seguimiento efectivas
requieren que el dueño del proceso traiga a la reunión toda la data de soporte
necesaria. Los Aspectos Básicos del Negocio deben ser evaluados primero.
Generalmente estos aspectos se estarán comportando como se espera y por lo tanto
esta parte del proceso de seguimiento debe ser relativamente rápida; no es
necesario dedicar demasiado tiempo a cosas que están marchando bien. Por otra
parte, si el desempeño de un aspecto básico del negocio sobrepasa los linderos
previstos durante el período evaluado, el dueño del proceso debe describir la
situación y las acciones tomadas para resolver el problema y prevenir que el
mismo se vuelva a presentar.
Después de revisar los Aspectos Básicos, se
deberían evaluar los progresos para alcanzar los Objetivos Futuristas. Esta
evaluación debe hacerse comparando lo que se esperaba lograr contra lo que
realmente se logró. Toda desviación debería ser analizada en profundidad hasta
encontrar su causa raíz. Con base
en la comprensión de la causa raíz, las implicaciones para el futuro deberían
ser discutidas hasta llegar a acuerdos sobre los resultados esperados en el
período contemplado hasta el próximo seguimiento.
A medida que transcurre el año, es posible
que se haga obvio que los objetivos originales no van a ser alcanzados. Esto
puede ser causado por cambios en el ambiente de negocios que requieran cambios
en los planes; o también por el hecho de haber subestimado los recursos
requeridos. Si esto ocurre, el proceso de seguimiento debería ser usado para
documentar los cambios en lugar de recrear un nuevo Plan Estratégico Anual.
Hacerlo así impedirá sea innecesariamente modificado o dejado de lado porque ya
no refleja la situación actual.
La Planificación Estratégica es un elemento
esencial del éxito en los negocios, pero muchas empresas no la aprovechan
efectivamente para guiar sus actividades de negocio. Algunas de las razones
principales incluyen mezclar los aspectos básicos o cotidianos del negocio con
actividades de futuro, Misiones y Visiones vagas, mal uso o no uso de la data, y
falta de monitoreo y seguimiento del progreso.
Cada empresa debería evaluar su propio
proceso de planificación y determinar si está siendo utilizado en forma
efectiva. Si el proceso de planificación no está generando los resultados
deseados, entonces el proceso debería cambiarse o mejorarse.
Las recomendaciones y técnicas presentadas
en este trabajo se ofrecen como soluciones para las causas más comunes de
debilidad. Sin embargo, el punto más importante es que las compañías deberían
continuar modificando y mejorando su proceso de planificación hasta que el mismo
se transforme en una parte integral de su proceso de negocios.
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