Sandra Escobar

 

 

 

 

Llamado de emergencia

Quiero tu cuerpo diplomático
a mi largo
Haceme un recurso de amparo
para conseguir tu habeas corpus
Voy a constituir domicilio
donde tu voz se haga gemido
       Y quedarme      Y correrme
hasta que dictes mi orden de desalojo
Me desperté burócrata esta mañana
con ansias cuadriculadas por tu nombre
                        Publíquese
                        Archívese en el Boletín Oficial
    y a ver                                si de una vez por todas
                      te das por enterada
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

Te esperé
con los guantes de látex
puestos
Y me dormí
de luna
llena
hasta el mediodía
Te soñé
en danza
en medio de un bosque de abedules sangrantes
Es que duelen
las certezas
del invierno
 
Te deseé
pensante
como al samurai que vendría a vengarme
Muerta de olvido
desgajé mi sexo
una madrugada
y te lo envié por correo
sin retorno
 

 

 

 

 

Pubis
Enredo mis dientes
en tu pubis
Pubis contra pubis
Un enrularse acompasado
Mujeres ensortijadas
Pu Pu Pu
Bis Bis Bis
Bis hasta quebrarnos
maduras
hirsutas
en – car -  ne -  ci -  das
Abiertas
labio a labio
pelo a pelo

 

 

 

 

 

Dejame el corazón
allí
en el escritorio
donde Berenice
sonríe para siempre
Quiero olvidar
tu mohín de anís
tus deditos de laucha
corriendo por mi sexo
tu culito corazón
a la espera de mi lengua
Necesito recuperar
el tercer ojo
Devolveme el unicornio que te llevaste
además del tomo de las tragedias de Shakespeare
Si pudiera leer tu nombre
en los carteles de la esquina
quizá
ya no te nombraría en sueños
 
Existe una ciudad
que deberíamos haber trasnochado juntas
y una película francesa
que vimos
sin desnudarnos
sudan música las paredes
que te escucharon mía
 
Nada
se compone
en el cansado espejo
y se hinchan las venas
que dejaste abiertas
al darme el último beso
        / el del hombro /
........... cuando te marchaste
 

 
 

 

 

 


clamo
por tu aliento
 
malabarista en el papel
trapecista en tu oído
quién condujo el colectivo
en esa madrugada
y me dejó en la esquina de tu verbo?
 
cuando las actrices de todas las películas se pelean
lo hacen
por que quieren tener el color de tus ojos
pero nadie sabe
que tu mirada
pervierte mi candidez
y me delata
y me subleva
 

entonces
las huellas de las gaviotas
se relamen en tu nombre
y desvirgan a las orcas
con varillas de nardos
 
 
 

 

 

 

 

 

Dragones azules
que astillan el aire
Un vaso de cerveza
dado vuelta
sobre la cama
Trastabilla la ceniza
del banquete
 
Sin tus manos,
una línea feroz
de sésamos cristalinos
me abrirá las venas
Me hurgo
entre la sangre
y no encuentro
más que tu lengua
desflecada de silencios
 
Cristales incandescentes
burbujean en mi garganta
hasta hacerme saltar
los ojos
a la vereda

 

 

 

 

 

 

Sandra Escobar nació en Floresta, Buenos Aires, en 1960. Cursó materias de las carreras de Abogacía en Morón durante la dictadura y Letras en los '90. Es profesora de Letras recibida en el Instituto Joaquín V. González. Integró un grupo de lectura y escritura por autogestión que contó con la coordinación eventual de Mónica Sifrim. Actualmente es docente y correctora de estilo para distintas editoriales. Además realiza investigación para una nueva propuesta de historización de la literatura del Barroco y el Renacimiento. Los poemas seleccionados pertenecen a su segundo libro, Aerósbicos.

 

 

Selected International Poems