MASONERÍA CHILENA

LA MASONERÍA EN CHILE.

 

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IMPORTANCIA DE LA MASONERIA EN CHILE.

Desde el nacimiento de la República de Chile, la masonería ha estado presente, a través de hombres especialmente relevantes, cuyo aporte a la sociedad chilena constituye un significativo ejemplo de la labor que los masones están llamados a cumplir, para bien del hombre y de su superación.

El rol de las Logias Lautarinas - de la cual formaron parte O'Higgins y San Martín - es un primer hito, de referencia obligada, sin ignorar que hubo otras presencias masónicas entre próceres independentistas que no pertenecieron a aquellas. Tal es el caso de José Miguel Carrera y Camilo Henríquez, además de Manuel Blanco Encalada. Posteriormente, no es menos importante, ya en el proceso de consolidación de la República, la figura del primer apóstol laicista Francisco Bilbao.

En el siglo XX, la presencia de la masonería en la clase política ha sido mas que destacada. Los Presidentes de la República Pedro Montt, Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos, Gabriel González y Salvador Allende, fueron masones activos en mientras ejercieron su cargo, en tanto, Arturo Alessandri y Carlos Ibañez del Campo fueron iniciados después de ejercer sus cargos. Relevantes tribunos de la vida parlamentaria, tales como Enrique Mac Iver, Armando Quezada Acharán, Eugenio Matte Hurtado, Eugenio González Rojas, Marmaduque Grove, Exequiel González Madariaga, Angel Faivovich y otros, no solo descollaron en la vida política sino también en su quehacer masónico.

Los educadores tienen un lugar sobresaliente, en la historia masónica nacional, pero, también en la historia del desarrollo educacional chileno, a partir de la relevante figura de Darío Salas, a cuyo nombre se suman los de Luis Gómez Catalán, Juvenal Hernández, y una larga lista de personalidades que dieron vida al concepto de "Estado Docente". En el mismo contexto se inscribe el esfuerzo de creación de la Universidad La República, y de innumerables colegios laicos a través del país.

En el ámbito de la medicina pública, hay grandes nombres, de personeros que dieron una destacada lucha contra graves flagelos sociales, en los hospitales y sanatorios, tales como la tuberculosis, las enfermedades venéreas, neuropatías y otras patologías, donde destacan los nombres de Adeodato García, Sotero del Rio, Asenjo, y muchos mas.

Mas antecedentes en "Ilustres Masones en la Historia de Chile"

LAS PRIMERAS LOGIAS.

Los antecedentes iniciales, de logias masónicas funcionando en el territorio chileno, parten con las  Logias Lautarinas, de la que formaron parte Bernardo O'Higgins y José de San Martín, destacados jefes militares de Chile y Argentina, respectivamente.

Algunos años después funcionó una logia, que encabezó el Almirante Blanco Encalada, efímero gobernante chileno de origen argentino, quien sería el primero en usar el título de "Presidente de la República". Esta logia se conoció con el nombre de Filantropía Chilena.

Las primeras logias, que son perfectamente identificadas como regulares, en la historia masónica chilena, surgen a mediados del siglo XIX, en Valparaíso, entonces uno de los principales puertos del Pacífico, por su relativa cercanía con el Estrecho de Magallanes, y por lo tanto, parada necesaria de abastecimiento e intercambio de productos. Este puerto fue recibiendo paulatinamente a emigrantes o viajeros de paso, convirtiéndose en un lugar en que habían personas de distintos países de Europa.

Fue así como, un grupo de franceses, avecindados en la ciudad, en 1850, fundaron la logia L'Etoile du Pacifique, obteniendo su carta constitutiva en el Gran Oriente de Francia. Este hecho es reconocido como el establecimiento de la masonería regular en el país. Bajo el impulso de Manuel de Lima, natural de Curazao, en esa logia fueron iniciados varios chilenos, que habiendo conseguido su grado de Maestro, estuvieron en condiciones de fundar la primera logia chilena: Unión Fraternal, cuyos trabajos se iniciaron, bajo el poder regulador del Gran Oriente de Francia, el 27 de julio de 1853. Con la base de estas dos logias, el Oriente francés autorizó el funcionamiento del grado XVIII y un Consistorio Grado XXX.

En 1854, en tanto, un grupo de ingleses y norteamericanos, gestionó la autorización ante la Gran Logia de Massachusetts, para fundar la logia Bethesda, en idioma inglés. En 1860, en tanto, en la ciudad de Concepción se funda la logia Fraternidad, y en Copiapó, comenzó a funcionar la logia Orden y Libertad. En tanto, del seno de la Unión Fraternal nacería poco después una nueva logia en Valparaíso: Progreso, integrada solamente por nacionales.

 

FUNDACIÓN DE LA GRAN LOGIA DE CHILE.

 

Producto de la designación por parte del Emperador Napoleón III, del Mariscal Magnan, como Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, en las logias chilenas dependientes de ese poder regulador, se produjo un profundo rechazo - de la misma forma que ocurrió con todas las logias de ese Oriente -, ante un nombramiento que vulneraba toda regularidad masónica, ya que el citado Mariscal ni siquiera poseía un grado masónico.

En vista de ello, la Logia "Unión Fraternal" de Valparaíso, aprobó una proposición que decía: "Considerando que el nombramiento del actual Gran Maestro de la Orden, hecho por un poder extraño a la Masonería, es atentatorio a la Constitución y a los Reglamentos Generales que hemos jurado respetar, la Respetable Logia "Unión Fraternal" niega la obediencia al Gran Oriente de Francia, y se constituye en Taller independiente hasta el reconocimiento de un nuevo poder masónico que regularice sus trabajos".

Reunidos posteriormente con las logias "Progreso", "Orden y Libertad" y "Fraternidad", éstas adhirieron al mismo planteamiento, lo que las llevó a fundar el 29 de abril de 1862, la Gran Logia de Chile, que quedó formalmente instalada en Valparaíso, el 24 de mayo de 1862, siendo designado Gran Maestro Juan de Dios Arlegui.

Esta Gran Logia fue reconocida en noviembre de ese mismo año por la Gran Logia de Massachusetts, en el año siguiente por la Gran Logia del Distrito de Columbia, y en 1864, por la Gran Logia Central de Francia.

 

EL SUPREMO CONSEJO DEL GRADO XXXIII PARA CHILE.

 

La primera Constitución de la Gran Logia de Chile establecía bajo su juridicción todos los grados escoceses del 1º al 33º. Sin embargo, hacia 1871, bajo el impulso de Juan de Dios Merino Benavente, se formó un Supremo Consejo del Grado XXXIII, reconocido por el Supremo Consejo de Inglaterra, y que gestionó ante la Gran Logia de Chile la entrega de la capacidad reguladora de todos los grados. 

Frente a esa solicitud, la Gran Logia aceptó entregar solo aquellos de carácter capitular, vale decir, desde el IV al XXXIII. Sin embargo, la persistencia del naciente Supremo Consejo no arrojó un acuerdo al respecto, lo cual, lo dejó sin posibilidad de existencia, quedando inactivo al poco tiempo.

Fue a fines del siglo XIX, cuando se llevó un nuevo intento, esta vez encabezado por Eduardo de la Barra, bajo los auspicios del Supremo Consejo de Argentina. Esta vez el resultado fue positivo, sobre la base de un Tratado de Paz y Amistad entre ambos poderes masónicos, en la cual, la Gran Logia de Chile tendría la exclusividad de la regulación de los grados simbólicos, del I al III, mientras, el Supremo Consejo tendría el absoluto y exclusivo control de los grados IV al XXXIII.

TRATADO DE PAZ Y AMISTAD.

Establecida la coexistencia de los dos Altos Poderes en la juridicción de la República de Chile, se refrendó un Tratado de Paz y Amistad, que posteriormente ha sido renovado, actualizándolo de acuerdo a las necesidades del desarrollo de la Orden en el País. El mas reciente Tratado data de 1971, y cuenta con la firma del Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, René García Valenzuela, y del Soberano Gran Comendador, Pedro Castelblanco Agüero, y de sus respectivos Grandes Secretarios, Juan B.Reyes Macaya y Ramón Molina Guzmán.

Este Tratado fue aprobado por el Supremo Consejo del Grado XXIII, el 24 de noviembre de 1971, y por la Asamblea de la Gran Logia de Chile, el 3 de mayo de 1973. En el Tratado, ambos Poderes reconocen los ámbitos específicos de su juridicción, y se reconocen recíprocamente el uno al otro como "legítimos, autónomos, independientes y soberanos". Se consagra que la pérdida de la calidad de miembro de la masonería simbólica operará de manera automática para efectos de la masonería escocesa o capitular.

SISTEMA DE DOCENCIA.

El sistema de docencia masónica en Chile, está definido en torno a dos grandes planes o programas. Uno, que corresponde a la Gran Logia de Chile, único poder regulador de la francmasonería simbólica -grados 1° al 3° -, y que define temáticamente los distintos aspectos necesarios para la formación en los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro. Cada grado tiene una definición de temas a estudiar y/o desarrollar, de acuerdo a los objetivos docentes de cada uno. El otro plan o programa, es el que corresponde a los grados escoceses o capitulares, del 4° al 33°, definidos y desarrollados bajo el poder regulador del Supremo Consejo del Grado Trigésimo Tercero para la República de Chile.

Estos planes han tenido adecuaciones, modificaciones y actualizaciones, y sus orígenes se encuentran en un profundo esfuerzo de sistematización y regulación emprendido por ambos poderes masónicos, en la década de los 50 (siglo XX), bajo la dirección decidida y emprendedora de los Ilustres Masones, René García Valenzuela, Gran Maestro de la Gran Logia, y Pedro Castelblanco Agüero, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo.

Los contenidos de los planes han ido recogiendo los distintos aportes de la reflexión masónica y del conocimiento humano, con el fin de ir posibilitando la formación mas integral del masón, tanto para su crecimiento espiritual como para su proyección hacia la sociedad en que vive.

En el caso de la Gran Logia de Chile, el último Programa de Docencia data de 1998, año en que fue aprobado y puesto en aplicación, producto de la gestión iniciada por el Gran Maestro Marino Pizarro Pizarro y culminada por el Gran Maestro Jorge Carvajal Muñoz. El anterior había entrado en aplicación en 1962.

GRADUALIDAD.

La masonería chilena está regida por el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, aplicable en todas las logias de su Obediencia. Sin embargo, existen algunas logias de adopción que están autorizadas a funcionar en Rito de York, en Rito de Schroders y en Rito Francés. 

Dentro del proceso formativo, y para el ascenso en cada grado, existe un prudencial plazo de trabajo y cumplimiento de objetivos en cada uno, que hace, precisamente, singular a la Masonería chilena.

La característica de la gradualidad que impone el Rito Antiguo y Aceptado en Chile, se hace presente en el cumplimiento de periodos específicos de permanencia en cada grado, dando cumplimiento acabado de los distintos contenidos temáticos establecidos para cada nivel.

Estos periodos de tiempo son, en algún sentido, relativos o flexibles en la masonería simbólica, pudiendo acortarse o prolongarse, de acuerdo a los requerimientos y necesidades de cada logia, pero, que, en el caso de la masonería capitular, son inalterables, salvo que medie un transitorio abandono de la membrecía masónica, lo que obliga reiniciar el periodo de manera integral al momento de la reincorporación.

Así, a diferencia de otras masonerías, donde es posible adquirir el grado XXXIII en un muy breve periodo de tiempo, en el caso de la masonería chilena, solo es posible acceder a ese nivel de desarrollo iniciático a lo menos después 30 años de vida masónica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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