REDEFINIENDO LA SEGURIDAD INTERNACIONAL CONTEMPORÁNEA (I Parte)
Mariano César Bartolomé (01)
Resumen: En este artículo se efectúa una descripción del campo de la Seguridad Internacional y su evolución desde la Guerra Fría hasta hoy. Antes de la caída del Muro de Berlín, el campo de la Seguridad Internacional mostraba un discurso westfaliano, enfocando en actores estatales, una dinámica interestatal y el predominio del poder "duro". Ahora, su agenda fue ampliada con actores no estatales, procesos transnacionales y la relavancia de los poderes "blandos". Finalmente, postulamos la necesidad de actualizar las instituciones vinculadas con esta cuestión.
Abstract: This article makes an overview of International Security field, and its evolution from the Cold War world until today. Before the fall of Berlin´s Wall, the IS sphere showed a westphalian discourse, focusing in States as actors, an interstate dynamic, and the predominance of "hard" power. Now, the IS agenda was enhanced with non-State actors, transnational proccess and the rise of "soft" power. At the end, we postulate the necessity to update the institutions linked to this issue.
Seguridad y amenazas
El objetivo de este trabajo es realizar una apretada descripción del intrincado laberinto que constituye el campo de análisis de la Seguridad Internacional, así como de las modificaciones que ha registrado en los últimos tiempos. Simplificando, podríamos decir, con Mehrotra, que la Seguridad Internacional define su agenda en función de las "amenazas a un orden (entendido como reglas de juego) existente" (02).
Ampliando esta idea, el foco central de la Seguridad Internacional consiste en el estudio de la violencia y el conflicto en el sistema internacional, y de las amenazas a la seguridad de los Estados. Existe un importante grado de similitud entre este campo de análisis y lo que se da en llamar "estudios estratégicos", sobre todo en la tradición teórica británica y estadounidense, ya que desde otras perspectivas los estudios estratégicos se concentran en el empleo del instrumento militar.La Seguridad Internacional incluye enfoques y herramientas de otras disciplinas: la ciencia política, la economía, la sociología y la historia, entre otras. Esta riqueza y complejidad se incrementan cotidianamente, a partir de la interacción de cuatro factores: la constante incorporación de nuevos métodos de análisis, particularmente de las Ciencias Sociales; la exploración de nuevos períodos históricos, rompiendo cierto "encorsetamiento" que se observaba en relación a las cuestiones asociadas al conflicto Este-Oeste; el aumento cuantitativo de los centros de estudios universitarios en la materia, interconectados a escala global, terminando con el monopolio temático que otrora tenían los organismos estatales; y la proliferación de publicaciones especializadas, que facilitan el debate de ideas, la difusión del conocimiento y la transferencia tecnológica (03).
Al menos nominalmente, el orden existente es estadocéntrico, siendo que la institución Estado fue consagrada como principal forma de organización política ya en la Paz de Westfalia de 1648, al término de la Guerra de los Treinta Años. Entonces, le asiste la razón a Joseph Nye cuando concluye que en el plano internacional el concepto de Seguridad es, como estadio ideal y en líneas generales, una meta negativa: ausencia de amenaza al Estado.La definición de Nye refleja una doble coincidencia. En primer lugar, con la que elaborara Arnold Wolfers, uno de los principales analistas del período posterior a la Segunda Guerra, para quien la seguridad tenía dos significaciones básicas: por un lado, libertad de riesgos y peligros; por otra parte, libertad de dudas, ansiedad o miedo. Segundo, lo que dice Nye coincide con la conceptualización que maneja la ONU desde 1986 (Documento A/40/553), en base al estudio elaborado durante tres años ininterrumpidos por un grupo de expertos internacionales, convocados a tal efecto por la Asamblea General mediante la resolución 38/188H. Para este organismo, la seguridad en el plano interestatal es:
"Una condición en la que los Estados consideran que no hay peligro de un ataque militar, presión política ni coerción económica, por lo que pueden proseguir libremente su desarrollo y progreso propios".
Esta "condición ideal" de seguridad se descompone, en términos metodológicos, en conceptos y políticas. Los conceptos de seguridad son las diferentes bases en que confían para su seguridad las personas, los Estados y la comunidad internacional en general; comprenden y combinan diferentes elementos como la capacidad militar, el poderío económico, el desarrollo social, el progreso de la ciencia y la tecnología, y la cooperación mediante el uso de la diplomacia bilateral y multilateral. A su vez, las políticas de seguridad traducen los conceptos de seguridad en medidas instrumentales concretas.
Para comprender la Seguridad Internacional, en tanto área temática, no es suficiente decir que analiza las amenazas que pesan sobre el Estado. También es preciso establecer el significado y los alcances asignados al concepto "amenaza". En este caso lo entenderemos en su sentido más amplio, es decir como "un conjunto de circunstancias que integradas constituyen un factor potencial de daño cierto y que bajo ciertas condiciones puede producirse" (04). Esta concepción amplia de las amenazas excede la existencia o no de una voluntad hostil que las materialice; por lo tanto, engloba en sus alcances a un significado de entidad menor, el de riesgo, el que se diferencia del anterior en función de la existencia (o no) de una intención de generar daño.
En el plano estatal, el proceso de operacionalización de la seguridad inevitablemente redunda en un alto grado de heterogeneidad, pues no todos los Estados enfrentan las mismas amenazas, o perciben como tal a los mismos fenómenos; ni valoran de la misma manera los bienes y/o valores que pueden ser afectados por la amenaza. Accesoriamente, no todos los Estados registran frente a las amenazas el mismo grado de vulnerabilidad, entendiendo a este concepto con Keohane y Nye como "la capacidad de un actor de sufrir costos impuestos por acontecimientos externos".
Ampliando esta cuestión, Barry Buzan indica que la "intensidad" de una amenaza, a los ojos de un Estado, estará influida por cinco factores. Ellos son la especificidad de su identidad; su cercanía en tiempo y espacio; su probabilidad de ocurrencia; las consecuencias que puede generar; y la influencia que sobre las mismas pueden ejercer las circunstancias históricas (Cuadro 1).
De acuerdo a estos factores, algunas amenazas pueden resultar difíciles de identificar y, en tal sentido, la "claridad" de su fuente es directamente proporcional a su especificidad. Además, como lo ejemplificó el caso de los misiles balísticos intercontinentales durante la Guerra Fría, no es lo mismo la distancia espacial de una amenaza (miles de kilómetros) que su distancia temporal (escasos minutos). También es importante destacar que, al mensurar el grado de certidumbre de una amenaza, se debe diferenciar entre el daño que puede generar su ocurrencia y cuándo ocurrirá. Finalmente, digamos que la peligrosidad de una amenaza no permanece constante a lo largo del tiempo, estando sujeta a la incidencia de diferentes factores, como su complejización; la ampliación o reducción de las vulnerabilidades; en el caso de dos o más Estados, la evolución de las relaciones entre las partes, etc.
Cuadro 1
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INTENSIDAD DE UNA AMENAZA |
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BAJA INTENSIDAD |
ALTA INTENSIDAD |
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Difusa |
Específica |
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Distante en espacio |
Cercana en espacio |
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Distante en tiempo |
Cercana en tiempo |
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Poco probable |
Altamente probable |
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Bajas consecuencias |
Altas consecuencias |
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Históricamente neutral |
Históricamente amplificada |
El corolario que Buzan extrae de la interacción de estos cinco factores es de vital importancia para el estudio de la Seguridad Internacional: éste es un campo de estudio imperfecto, que requiere un constante monitoreo y una permanente actualización, debido a los altos grados de complejidad y ambigüedad que suelen presentar las amenazas (05).
Intentando simplificar la complejidad consignada en el párrafo anterior, digamos que la "cantidad" (por llamarla de alguna manera) de seguridad de un Estado dependerá de la determinación de la amenaza, la definición de los bienes y/o valores a proteger y el margen de invulnerabilidad que se desee conseguir. O dicho de otra forma, la seguridad es inversamente proporcional al "alcance" de la amenaza, siendo que (06):
A = P x D
Donde:
A: alcance de una amenaza
P: probabilidad de sufrir una agresión
D: daños previsibles en caso de producirse la agresión
Cerrando esta introducción debe decirse que, aún cuando comparten su interés sobre numerosos temas, la Seguridad Internacional no es sinónimo de los estudios de Paz y Conflicto, un campo que no es novedoso (para algunos data de 1948, cuando comenzó un programa de estas características en el Manchester College de Gran Bretaña), pero que recibió cierto revival en los últimos tiempos. Básicamente las diferencias entre ambas áreas temáticas son dos (07):
La Seguridad Internacional en épocas de la Guerra Fría
Particularmente durante los primeros veinticinco años de vigencia de la Guerra Fría, es decir hasta inicios de la década del 70 aproximadamente, los análisis y desarrollos en el campo de la Seguridad Internacional estuvieron signados por tres características distintivas. Características éstas que estaban fuertemente asociadas a la perspectiva teórica realista, y eran:
Dos conceptos que hace tiempo están incorporados al lenguaje corriente de las Relaciones Internacionales, poder duro/blando y alta/baja política, ayudan a comprender más cabalmente esas características distintivas de la Seguridad Internacional durante la Guerra Fría. El uso de esas herramientas muestra que en tiempos del conflicto Este-Oeste la Seguridad del Estado, asociada al poder duro, constituía una cuestión de alta política, mereciendo un tratamiento prioritario por parte de los más importantes niveles del gobierno. Por el contrario, las cuestiones vinculadas a los poderes blandos, entendiendo como tales poderes no militares (volveremos sobre este tema más adelante) no calificaban como temas de Seguridad, quedando relegados jerárquicamente al campo de la baja política.
La asociación de la Seguridad Internacional al poder duro, a partir de la adopción global de concepciones estratégicas emanadas de los principales polos del sistema internacional (sobre todo EE.UU.), se explica tanto en la propia naturaleza como en los riesgos inherentes de la contienda interhegemónica: la multiplicación (proliferación horizontal) de conflictos armados en cualquier punto del planeta, susceptibles de escalar (proliferación vertical) a una guerra nuclear global que pusiera en riesgo la misma supervivencia de la especie humana.
Por cierto, esto no siempre había sido así. Sobre todo la economía había sido históricamente una parte esencial de las lecturas sobre seguridad. Ya en los años 40 el politólogo Harold Lasswell reconocía la importancia de este tema al alegar que "el mantenimiento de altos niveles de empleo productivo y la reducción de la discriminación" constituían elementos basales de la Seguridad Nacional de EE.UU. (08)
Precisamente en el caso de la Seguridad Nacional, tal cual fuera concebida originalmente por Walter Lippmann y Edward Mead Earle, la idea incorporaba a la economía internacional al paquete de factores susceptibles de afectar, en un sentido u otro, los intereses estadounidenses. Específicamente, se privilegiaba al comercio como motor del desarrollo y como estabilizador del sistema internacional, a la luz del contraproducente efecto que habían tenido las políticas ultraproteccionistas; la idea del momento, citan Buzan y Waever, era un lema en boga en Estados Unidos en los años 30: "si los bienes no pueden cruzar las fronteras, los soldados lo harán". Estos contenidos constan en el primer documento elaborado desde esta perspectiva, el Acta de Seguridad Nacional de 1947 (09).
Esta concepción fue congruente con la doctrina de la contención, que se sustentó en el legendario artículo "Las fuentes de la conducta soviética", publicado en 1947 por George Kennan bajo el enigmático seudónimo "X" (X: "The sources of soviet conduct", Foreign Affairs 25, July 1947, pp.556-562). En este trabajo, Kennan decía: "la acción política soviética es una corriente fluida que se mueve constantemente, en todos los lugares donde le sea permitido moverse, hacia una meta definida. Su preocupación principal consiste en asegurarse de llenar todas las grietas y rincones que le sean accesibles en la cuenca del poder mundial".
Frente a este estado de cosas, la propuesta de Kennan incluía tres componentes: primero, mantener el equilibrio de poder global, evitando que la URSS lograra el control de los polos económicos que no eran propios ni estaban bajo control directo de los EE.UU. (Gran Bretaña, Europa Occidental y Japón), a los que había que ayudar en su recuperación; segundo, limitar la influencia soviética más allá de sus áreas de control, fomentando la división del movimiento comunista internacional; finalmente, lograr la modificación de la conducta externa de Moscú, promoviendo -vía un acuerdo político global- un modus vivendi que disminuya las tensiones globales y logre un equilibrio estable (10).
¿Cómo y dónde se establece la relación entre conflicto y cuestiones socioeconómicas? En el primer componente de la propuesta de Kennan, vinculando el desarrollo de ciertas áreas geográficas con su estabilidad política. Esta fue la génesis del Plan Marshall, un plan de reconstrucción de Europa Occidental al cual EE.UU. destinó anualmente el 1 % de su Producto Bruto Interno (2% el primer año de aplicación) entre 1948 y 1952, totalizando transferencias por U$S 13 mil millones (cifra equivalente a U$S 88 mil millones de 1999). La ayuda se orientó a la asistencia de emergencia, la generación de infraestructura y la aplicación de sistemas de convertibilidad entre los beneficiarios, quienes en el lustro mencionado crecieron un promedio del 36 %.
Sin embargo, las ideas de Kennan comenzaron a ser dejadas de lado en 1949. Hubo cuatro elementos que precipitaron ese cambio:
Todos estos acontecimientos fortalecieron la posición de los especialistas y políticos norteamericanos "duros" que reclamaban mayor firmeza contra el régimen de Moscú, a pesar que ya se había tomado una medida en este sentido, como consecuencia de la crisis de Berlín: la constitución, en abril de 1949, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una alianza militar basada en un mecanismo de seguridad colectivo frente a una eventual agresión soviética. Así, cuando Kennan abandona el planeamiento de la contención a la URSS a fines de ese año, fue reemplazado precisamente por el ala "dura", más intransigente con Moscú, encabezada por Paul Nitze.
Paul Nitze y su equipo reorientaron la política de EE.UU. frente a la URSS y elaboraron el documento Nº 68 del Consejo de Seguridad Nacional (NSC-68), que constituyó el comienzo de una nueva etapa de la Guerra Fría. El NSC-68 consideró que los soviéticos eran mucho más agresivos y expansionistas que lo supuesto por Kennan, y consecuentemente se los debía contener en todos los lugares hacia donde pretendieran expandirse. Desde este punto de vista, como no se podía asegurar que en un futuro la URSS no fuera a iniciar una guerra contra EE.UU. y sus aliados, si se consideraba lo suficientemente fuerte como para ganarla, el principal elemento de EE.UU. y sus aliados para contrarrestar a la URSS era el militar, que opacaba a cualquier otro elemento.
Así, quedaron íntimamente asociados en el pensamiento estadounidense los conceptos seguridad y poder militar, en una relación que impregnó los aspectos y cuestiones más diversas, y que se extendió a cada rincón de su área de influencia.
Complementando este derrame del pensamiento estratégico estadounidense podríamos agregar que, si bien la seguridad es dinámica y por lo tanto sujeta a la evolución de los acontecimientos, el texto de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un instrumento estático, vincula implícitamente la seguridad al poder militar. Ese documento consagra en su artículo 1º como propósito básico de la entidad el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales; sin embargo, a lo largo del articulado subsiguiente, ambos conceptos serán generalmente asociados a agresiones armadas o amenazas del uso de la fuerza. Más aún, la idea de agresión que maneja la ONU está íntimamente asociada al uso del poder militar. Su Res. 3314/74 define a la agresión como el uso de la fuerza armada por parte de un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado, o en alguna forma contraria a la Carta de la entidad.
La militarización de la agenda de la Seguridad Internacional fue, con raras excepciones, el rasgo dominante de las doctrinas estratégicas vigentes durante cerca de cuatro décadas. Así, las concepciones prevalecientes sobre seguridad asociaban este concepto a "la protección (estatal) contra la violencia organizada causada por extranjeros armados". Esto se constata en la definición que proponía Stephen Walt: "el estudio de la amenaza, uso y control de la fuerza militar". Por cierto, quienes adherían a esta óptica rechazaban todo intento de redefinirla, argumentando que cualquier eventual modificación de la agenda de seguridad destruiría la coherencia intelectual que se registraba en este campo de análisis (11).
El proceso de cambio
En un momento imposible de precisar con exactitud, pero que se sitúa de manera aproximada en los albores de los años 70, comienza a registrarse una serie de cambios en las características distintivas que hasta ese momento había tenido la Seguridad Internacional.
La descripción secuencial y cronológica de ese proceso se inicia con la aparición, en el plano teórico de las Relaciones Internacionales, de nuevos conceptos y abordajes. Entre ellos resalta el de transnacionalidad, que comenzó a cobrar forma cuando se revalorizó la incidencia que tenían en ese campo los actores no gubernamentales. Tempranamente, en la edición del verano de 1971 de la publicación International Organization, Robert Keohane y Joseph Nye caratularon como transnacional a todo "movimiento de elementos tangibles o intangibles a través de las fronteras estatales, en el cual al menos uno de los actores involucrados no pertenece a gobierno u organismo internacional alguno".
La aparición y difusión del concepto de transnacionalidad se tradujo, en el campo de la Seguridad Internacional, en una flexibilización de su -hasta ese momento- rígida concepción estadocéntrica. Los nuevos enfoques permitían trabajar con amenazas cuyos protagonistas revelaban una jerarquía diferente a la estatal. Se incorporaron así al inventario de este campo de análisis una serie de nuevos actores extremadamente heterogéneos entre sí (terroristas, traficantes, criminales, fundamentalistas religiosos, insurgentes, etc.) que Lucien Poirier engloba bajo el rótulo de "actores exóticos".
Como una consecuencia inevitable de lo antedicho, la transnacionalidad también erosionó la idea según la cual las cuestiones de Seguridad sólo se planteaban, en el plano internacional, en términos interestatales. Los nuevos enfoques permitían concebir amenazas cuyo potencial de daño alcanza, y cuya resolución exige, la acción concertada de más de un Estado.
A fines de ese decenio, la rígida concepción de la Seguridad Internacional predominante durante la Guerra Fría experimentó un segundo cambio. Y también en este caso, buena parte de la responsabilidad le cupo a Keohane y Nye. Ambos teóricos, basándose en sus estudios sobre transnacionalidad, profundizaron sus análisis y elaboraron el concepto de Interdependencia Compleja, clasificable teóricamente dentro del institucionalismo liberal en general, y del neofuncionalismo en particular.
En lo que se refiere al tema de la Seguridad, la interdependencia compleja tenía dos postulados clave. El primero de ellos indicaba que cuestiones de naturaleza no militar, como la economía, pueden adquirir igual o mayor relevancia estratégica que temas asociados al poder duro; en palabras de los autores, "la noción tradicional (militar) de Seguridad Nacional se volvió ambigua". El segundo postulado, en tanto, señalaba que las armas no son un recurso efectivo para resolver ciertos problemas, por ejemplo algunos de naturaleza económica.
La bandera enarbolada en ese entonces por Keohane y Nye, según la cual cuestiones no-militares pueden equiparar en importancia estratégica a las militares, tuvo un fuerte impulso desde otros dos campos de análisis: por un lado, desde los mencionados estudios sobre Paz y Conflicto; por otro, impensadamente, desde el ámbito del medio ambiente.
A partir de los trabajos de algunos teóricos neomarxistas, sobre todo de Johan Galtung a mediados de la década del 70, los estudios de Paz y Conflicto contribuyeron a instalar progresivamente en el ámbito de las Relaciones Internacionales la necesidad de reformular el concepto "paz". Según Galtung, ésta debía extender sus alcances más allá de la mera "ausencia de guerra" (denominada "paz negativa") para incluir una eliminación de todas las formas de "violencia estructural", entendiendo como tal las formas de dominación interestatales, o entre Estados y ciudadanos. Y desde esta perspectiva, en la cual la superación de la violencia estructural configura una "paz positiva" (vg. sólida, estable, duradera), las temáticas socioeconómicas no podían ser excluidas de los análisis de la seguridad de Estados y ciudadanos (12).
Un ejemplo elocuente de este enfoque es la encíclica Populorum Progressio del 26 de marzo de 1967, en la cual la Iglesia materializó el compromiso asumido en el Concilio Vaticano II de enfocar su atención en aquellos pueblos que se esforzaban por desarrollarse y elevar su nivel de vida. Desarrollo éste que la perspectiva papal diferenciaba en dos esferas, una primera referida al desarrollo integral del hombre y una segunda relacionada con el desarrollo solidario de la Humanidad.
La encíclica alertó que una gran porción de la Humanidad no podía materializar su aspiración de vivir en condiciones dignas de salario, salud, educación, vivienda, etc. Y agregaba que la persistencia o agravamiento de esta situación entrañaba el riesgo de inestabilidades políticas y otras manifestaciones polemológicas, basadas en el rechazo a las malas condiciones de vida. En síntesis, Populorum Progressio sostuvo que el combate a la miseria y la lucha por el desarrollo no sólo equivalían a la promoción de un mayor bienestar material y espiritual, sino también a la promoción de la paz. En palabras de Pablo VI, la paz no es sólo ausencia de guerra, sino vigencia de un orden justo, por lo cual "el desarrollo es el nuevo nombre de la paz" (13).
Respecto a los aportes desde el campo ambiental, fueron especialmente importantes los trabajos Redefining National Security, publicado por Lester Brown en 1977, y el casi homónimo Redefining Security de Richard Ullman, seis años después. Brown, titular del World Watch Institute, sostuvo que entre las amenazas a la seguridad de los Estados debían incluirse el cambio climático, la erosión de los suelos, la escasez alimentaria y la deforestación. Y Ullman, en sentido similar, arguyó que lo que definía a una acción o secuencia de eventos como "amenaza" a la seguridad no era su naturaleza militar o no, sino su capacidad de afectar drásticamente y en un lapso de tiempo relativamente próximo la calidad de vida de la población, o de reducir el abanico de opciones políticas del Estado, o de otros actores (personas, grupos, corporaciones, etc.) que interactuaran con el mismo (14).
Junto a la aparición y aplicación al campo de la seguridad de los enfoques teóricos de la transnacionalidad, la interdependencia compleja y la violencia estructural, y a los embates revisionistas generados desde la esfera ambiental, hubo un quinto elemento que alteró las características distintivas que hasta ese momento había tenido la Seguridad Internacional: el empleo del instrumento militar como medio de obtener seguridad se había vuelto en extremo oneroso. Este encarecimiento no sólo se registraba en el plano cuantitativo, sino que se extendía a un nivel cualitativo, en el cual los costos de las armas como medio para obtener seguridad eran superiores a otras alternativas disponibles, como las comunicaciones, el accionar en foros multilaterales y el poder económico.
Esta limitación evidenció los errados resultados que puede proporcionar una ecuación de poder estatal que se base en la fuerza militar, siendo que un cálculo de ese tipo puede brindar una estimación teórica del poder que en modo alguno representa el poder "realmente empleable" por un Estado. Se configura así una brecha entre el poder teórico del Estado y sus verdaderas capacidades para alcanzar sus metas, que se ampliará cada vez más en la medida en que el analista soslaye (o ignore) la naturaleza cambiante del poder mundial.
Pero el encarecimiento del instrumento militar no sólo se registraba en el plano cuantitativo, sino que se extendía a un nivel cualitativo, en el cual los costos de las armas como medio para obtener seguridad eran superiores a otras alternativas disponibles. Así, se revalorizaron recursos de poder menos tangibles, como la información, la ideología y la cultura. Nye plasmaría esta revalorización en su -ya referido- concepto de "poder blando" (en oposición al "poder duro", militar), incorporado rápida y plenamente al vocabulario básico de la disciplina. Su definición exacta y completa dice (15):
"Poder Blando significa la habilidad de alcanzar resultados deseados en las Relaciones Internacionales por medio de la atracción en lugar de la coacción. Ella actúa en el convencimiento a otros actores de seguir o concordar con normas e instituciones que inducen al comportamiento deseado. El Poder Blando puede estar en la atracción provocada por ideas o en la habilidad para establecer agendas que contemplen la preferencia de otros actores. Cuando un Estado pueda tornar legítimo su poder en la percepción de otros Estados, y cuando pueda crear instituciones internacionales que estimulen a otros Estados a canalizar o limitar sus actividades, probablemente no necesitará utilizar con intensidad sus tradicionalmente costosos recursos militares y económicos".
En síntesis, el campo de análisis de la Seguridad Internacional experimentó un intenso proceso de complejización en los últimos treinta años, aproximadamente. Contribuyeron a este fenómeno la pérdida del monopolio que ostentaba el Estado como objeto y sujeto de la seguridad; la aparición de nuevos desarrollos conceptuales; por último, el encarecimiento del instrumento militar y la revalorización de los llamados poderes blandos;. En el Cuadro 2 se condensan estos cambios.
Cuadro 2
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COMPLEJIZACIÓN DE LA SEGURIDAD INTERNACIONAL |
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GUERRA FRÍA |
POST GUERRA FRÍA |
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SUJETO |
ESTADO |
ESTADO ACTORES NO ESTATALES |
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OBJETO |
ESTADO |
ESTADO SOCIEDAD INDIVIDUOS |
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TIPO DE RELACIÓN |
INTERESTATALES |
INTERESTATALES TRANSNACIONALES |
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PODER ASOCIADO |
PODER DURO |
PODER DURO PODERES BLANDOS |
Enfoques Reflectivistas de la Seguridad Internacional
Hemos visto cómo ha evolucionado la Seguridad Internacional entre la Guerra Fría y la post Guerra Fría, y cuáles fueron las razones que facilitaron el cambio. Sin embargo, los principales abordajes teóricos a las Relaciones Internacionales resultan insuficientes para explicar este proceso. La causa, a esta altura, resulta por demás evidente: los enfoques teóricos tradicionales giran en torno al Estado, considerado el único (realismo) o el más importante (liberalismo) actor del sistema internacional.
De esta manera se hacen necesarios nuevos conceptos que "reflejen" la situación actual y permitan comprenderla mejor. Y eso, precisamente, es lo que se conoce como reflectivismo. Sus adherentes buscan pensar en términos diferentes a los realistas y liberales (a los que denominan indistintamente "racionalistas", en sentido algo peyorativo) en torno a dos ejes básicos: los temas que integran la agenda de Seguridad, y sus criterios espaciales. Ambas cuestiones dan lugar a las principales corrientes reflectivistas, que suelen presentarse de manera combinada: postmodernismo y constructivismo.
El constructivismo considera que la inclusión de un tema determinado dentro de la agenda de Seguridad no sólo refleja la existencia de un problema, sino también el ejercicio de una opción política que permite la adopción de medidas y acciones especiales. En otras palabras, esa agenda es dinámica, sujeta a cambios y a una permanente "construcción" (de ahí el nombre del enfoque). El constructivismo pretende contestar la siguiente pregunta: ¿cómo se desarrollan las percepciones sobre seguridad, cómo ingresan en el debate público y cómo se institucionalizan en organizaciones, roles y prácticas?
Las posiciones constructivistas han facilitado la incorporación a la agenda de Seguridad de una mayor cantidad de cuestiones, en la medida en que así lo hacían los gobiernos y/o las sociedades, en lo que se conoce como "procesos de securitización". Al mismo tiempo, los temas securitizados reflejan entre sí altos niveles de heterogeneidad, y tornan al concepto en multidimensional. Así se constata en la definición de seguridad que propone la ONU ("...ataque militar, presión política coerción económica...") y que hemos mencionado al comienzo de este trabajo.
Como hemos anticipado en pasajes precedentes, un paradigma de securitización fue el del medio ambiente, durante la década del 70. Otras securitizaciones no tuvieron por eje un tema, como en el caso ambiental, sino al objeto de la seguridad; ejemplos en este sentido son los conceptos Seguridad de los Pueblos y Seguridad Societal.
Los procesos de securitización, en su manifestación más amplia, dan lugar al concepto Seguridad Humana, que veremos con detalle más adelante.
En cuanto al postmodernismo, su intención es avanzar más allá de "la modernidad" de las Relaciones Internacionales, con su consagración del Estado como actor por excelencia. Dicho en otras palabras, se rechaza el llamado "síndrome de Westfalia": considerar que la territorialidad, la soberanía o la autoridad estatal son conceptos absolutos, macroconceptos imposibles de ser operacionalizados (18). Por eso sus adherentes analizan la política internacional desde perspectivas alternativas a la estatal, tanto en lo referido a sus protagonistas, como en lo que hace a su geografía.
Teniendo en cuenta que la geografía es un factor clave en materia de Seguridad Internacional, toda vez que las amenazas se despliegan y materializan en espacios y territorios, el posmodernismo ha complejizado y enriquecido los enfoques de este campo de análisis en la post Guerra Fría. Y el eje de este salto cualitativo ha sido relativizar la utilidad de los tradicionales mapas políticos para reflejar en toda su expresión amenazas dinámicas y heterogéneas. En palabras de Michael Klare, hay un "cisma geográfico" correlativo al cisma registrado globalmente en el campo de la Seguridad Internacional (19).
Opina Kaplan en La Anarquía que viene, seguramente uno de los trabajos más provocativos y polémicos sobre la Seguridad Internacional en la temprana post Guerra Fría, que los mapas políticos en los cuales cada Estado está indicado con un color vivo y uniforme, son una invención del modernismo en general y del colonialismo europeo en particular. Son el resultado de la extensión a la geografía de la voluntad del hombre moderno por clasificar, categorizar y definir, empleando técnicas científicas de medición. Y agrega (20):
"Viajar con las guerrillas eritreas en lo que, de acuerdo al mapa, era Etiopía del norte, viajar en "el norte de Irak" con las guerrillas kurdas, y alojarme en un hotel en el Cáucaso controlado por una mafia local -por no decir nada de mis experiencias en África Occidental- me permitió desarrollar un saludable pesimismo respecto a los mapas, los cuales, comencé a comprender, crean una barrera conceptual que nos impide comprender la fractura política que apenas está empezando a ocurrir mundialmente."
Bajo el influjo postmodernista, dos ideas en especial parecen flexibilizarse respecto a la Seguridad Internacional: por un lado, la dicotomía interior-exterior; por otra parte, el valor absoluto del factor distancia.
En cuanto a lo primero, cada vez resulta más difícil caratular a las amenazas como internas o externas, en la medida en que las mismas tienen una dinámica transnacional y suelen cortar horizontalmente las fronteras de los Estados. Así, en los últimos años se idearon numerosos conceptos que pretendieron dar cuenta de esta situación. Entre los neologismos que de esta manera enriquecieron el debate de la Seguridad Internacional, podemos citar los siguientes:
También encaja dentro de la perspectiva postmodernista el llamado "neomedievalismo", un concepto desarrollado por el teórico Hedley Bull y luego profundizado por otros investigadores como John Ruggie. Los enfoques neomedievalistas postulan que el Estado experimenta actualmente una simultánea transferencia de autoridad hacia instituciones políticas supraestatales, autoridades locales y regionales, y actores transnacionales. El paralelo es con la Edad Media, época en que coexistía una dualidad de poder terrenal (el Reino) y espiritual (la Iglesia), bajo la cual proliferaban señores feudales de diferente jerarquía (duques, condes, vizcondes, marqueses, barones, etc.), y diferentes unidades territoriales menores, enlazadas por comerciantes.
En el modelo neomedievalista coexisten diferentes entidades a distintos niveles, cuyos ejercicios del poder se superponen, y el Estado podría reducirse a un rol que llegaría a ser prácticamente figurativo; de este modo, en la visión de John Ruggie, la soberanía se transforma en "heteronomía". Y consecuentemente, la dicotomía interior-exterior también se torna difusa (25).
Respecto al segundo factor mencionado, distancia, tal vez ya no sea suficiente que un Estado identifique primariamente las amenazas a su seguridad en función de su contexto regional y de sus vecinos limítrofes. La idea, entonces, es comenzar a asociar las amenazas a escalas de análisis que pueden llegar a ser globales.
El sustento de esta óptica no necesariamente debería asociarse al ejercicio de políticas de poder, sino también con el mantenimiento de la estabilidad general del sistema internacional (o sea del "orden" internacional) frente a eventuales perturbadores que no deponen su actitud por vía de la disuasión. Esta es la polémica idea de una "internacionalización de la soberanía", según la cual el criterio para que una autoridad estatal sea reconocida como soberana desde el exterior, no es sólo su capacidad para ejercer poder ad intra; también cuenta, ad extra, su carácter no disruptivo del orden internacional.
Entonces, se amplían las tradicionales nociones de amenaza que reconocen los Estados, los que pasan a incorporar en su inventario a tales perturbadores. Las amenazas al orden internacional se tornan, transitivamente, en amenazas a los Estados; y éstos pueden reformular su tradicional derecho de autodefensa contra agresiones externas, ejerciendo una novedosa "defensa contra la inestabilidad" que accesoriamente contribuye a la paz y seguridad internacionales (26).
Se puede hablar así, acertadamente, de "fronteras estratégicas", entendiéndolas como la principal línea de defensa de un Estado, aunque se encuentren a 15 mil Km de distancia de su territorio. El sustento de esta postura es simple: si la esencia de la geopolítica es el convencimiento de que los mapas se mueven en términos de poder (Kissinger dixit), éste debe tener capacidad para proyectarse a grandes distancias. Siguiendo esta línea de pensamiento, en un mundo crecientemente globalizado, la defensa se ejerce en los cuatro extremos del planeta.
Hasta aquí, una resumida síntesis de algunos cambios que experimenta la geografía en la post Guerra Fría, en lo referido a la Seguridad Internacional. Por un lado, la reformulación del factor distancia y su correlato en el concepto de "fronteras estratégicas". Por otra parte, los replanteos de la tradicional cartografía política, para dar cuenta de la expresión intraestatal y transestatal de amenazas y conflictos actuales; en este caso, los "espacios intermésticos" y las "áreas grises" son ejemplos válidos.
Seguridad Humana
Ya hemos dicho que la manifestación más amplia de los procesos de securitización está constituida por el concepto Seguridad Humana, cuya aparición formal se registra en las ediciones del Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) correspondientes a los años 1993 y 1994 (27). Su surgimiento no es inconexo de la falencia que significa, en el plano internacional, el empleo del concepto seguridad sólo en relación a los Estados. Esta opción soslaya las demandas de seguridad de los individuos, las cuales habitualmente se encuentran más asociadas a cuestiones de su vida cotidiana que a conflictos de naturaleza interestatal. Desde este punto de vista, la clave de la Seguridad Humana radica en la mutación de su objeto de análisis, el cual se traslada de los Estados a los individuos.
En la visión de sus primeros teóricos, la Seguridad Humana abarca dos aspectos y siete categorías principales. Los aspectos remiten, por un lado, a la seguridad contra amenazas crónicas como el hambre, las enfermedades y la falta de libertades individuales; por otro, a la protección contra alteraciones súbitas y dolorosas del modus vivendi cotidiano en los planos familiar, laboral y/o comunitario. Las categorías, en tanto, son seguridad económica; seguridad alimentaria; seguridad en materia de salud; seguridad ambiental; seguridad de la comunidad; seguridad política y seguridad personal.
La necesidad de detectar tempranamente cualquier deterioro de los entornos de Seguridad Humana le otorga a este concepto un fuerte contenido preventivo, que se articula mediante el monitoreo de "indicadores de alerta anticipada", especialmente diseñados a tal efecto, de naturaleza socioeconómica y política. Entre los primeros, las tasas de consumo de calorías, de desempleo y subempleo; entre los segundos, el respeto a las libertades individuales y la calidad de coexistencia entre grupos y comunidades étnicamente diferentes. El Cuadro 3 presenta ejemplos de tales indicadores (28).
Cuadro 3
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SEGURIDAD HUMANA: INDICADORES DE ALERTA ANTICIPADA |
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CATEGORÍA |
INDICADOR |
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SEGURIDAD ALIMENTARIA |
- Oferta diaria de calorías - Indice de producción de alimentos per cápita - Grado de dependencia respecto de la importación de alimentos. |
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SEGURIDAD ECONÓMICA |
- Tasas elevadas de desempleo - Descenso del ingreso nacional real - Elevadas tasas de inflación - Grandes disparidades en los niveles de ingresos - Desigualdad, medida en el Indice de Desarrollo Humano |
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SEGURIDAD POLÍTICA |
- Violaciones a los Derechos Humanos (incluye represión política, tortura, desapariciones o censura en medios escritos, etc) - Gasto Militar, medido por la relación entre gasto militar y el total de gasto en educación y salud |
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SEGURIDAD COMUNITARIA |
- Conflictos étnicos o religiosos medidos por el porcentaje de la población que participa en dichos conflictos. - Número de bajas |
Hoy, la Seguridad Humana está considerada la categoría más omnicomprensiva de la seguridad, encontrándosela presente en documentos de numerosos organismos internacionales. Por ejemplo, el concepto de Seguridad Humana de ACNUR implica una agenda normativa que incluye todo lo que es bueno y deseable: Derechos Humanos, justicia social, libertad, democracia, desarrollo sustentable, mitigacion de la pobreza, bienestar social, proteccion ambiental, estabilidad politica y paz interestatal. Aunque los críticos de estas lecturas alegan que, al incorporar tantos aspectos heterogéneos, la Seguridad Humana conlleva una cierta "devaluación" de la seguridad, desde el momento en que se desemboca en el interrogante: "¿qué no es una cuestión de seguridad?" (29).
Síntesis: de una "redefinición" de la Seguridad Internacional, a una "conversión" del Estado
Los cambios registrados entre las épocas del conflicto Este-Oeste y estos tiempos de la post Guerra Fría, en materia de Seguridad Internacional, corroboran el carácter perimido (por insuficiencia) de aquellos abordajes restringidos únicamente a un tríptico de fuerte raigambre realista, constituido por una percepción estadocéntrica de los actores, el carácter interestatal de sus relaciones, y la preponderancia del poder duro (militar).
Obligados a sistematizar nuevamente los múltiples temas que componen hoy la agenda de la Seguridad Internacional, una clasificación útil es la que propone Uday Bhaskar (30), estructurada en torno a tres niveles de Seguridad: macro, tradicional y micro.
Sea que usemos los criterios de Bhaskar o de otro autor, estos avances analíticos carecen de utilidad si no se traducen en la praxis. Pero no es lo mismo la adhesión retórica a un nuevo postulado, que la internalización de valores en concordancia con esa mutación, ni su reflejo en cambios institucionales; por eso, pueden registrarse actualizaciones en el campo retórico, sin que necesariamente existan transformaciones en las dos áreas restantes. Kenneth Conca expresa estas cuestiones de modo similar, planteando las diferencias existentes entre una "redefinición" y una "conversión" de la Seguridad Internacional: mientras la primera remite a un aggiornamiento conceptual, la restante trasciende este plano para alcanzar innovaciones institucionales y modificaciones de agenda (31).
Es necesario entonces que los Estados modernos lleven al plano práctico su comprensión de la nueva situación que deben enfrentar en materia de Seguridad Internacional, siguiendo los consejos del académico William Pfaff, quien considera que toda iniciativa al respecto no debe apostar a "mejorar la naturaleza humana" (que por esencia es conflictiva), propuesta que considera bien intencionada pero falaz, sino a "mejorar las instituciones" vinculadas al tema (32).
Notas y Aclaraciones:
(01) Graduado y Doctor en Relaciones Internacionales. Master en Sociologìa. Ex-becario investigador posdoctoral del CONICET. Profesor de la Universidad del Salvador, la Escuela Superior de Guerra, la Escuela de Defensa Nacional y la Universidad Nacional de La Plata
(02) MEHROTRA, O.N.: "International Security and Ethnic Crisis", Strategic Review XXIII:2, May 1999, pp. 325-337
(03) LYNN-JONES, Sean: International Security Studies After the Cold War: An Agenda for the Future, Belfer Center for Science and International Affairs (BCSIA), December 1991 (CIAO Working Paper)
(04) LAIÑO, Aníbal: Una aproximación teórica al concepto de Defensa, mimeo., AGORA Centro de Estudios Internacionales, Bs.As. Octubre de 1991, p. 35
(05) BUZAN, Barry: People, States and Fear: An Agenda for International Security Studies in the Post-Cold War Era, Lynne Rienner Publishers, Boulder (CO) 1991, pp. 134-145
(06) Nos basamos en PÉREZ GIL, Luis: "La persistente vigencia del enfoque realista en el estudio de la Seguridad Nacional, en las Relaciones Internacionales de la Posguerra Fría", Política y Estrategia Nº 83, Santiago de Chile 2001, pp. 73- 90
(07) Para más presiciones sobre los alcances del campo de estudio de "Paz y Conflicto", ver JEONG, Ho-Wo: "Peace Research and International Relations", en JEONG, Ho-Wo (comp.): The New Agenda for Peace Research, Ashgate Publishing Co., Burlington 1999
(08) PORTEUS, Samuel: "Equity and National Security", Canadian Security Intelligence Service [CSIS/SCRS], Commentary Nº 37, December 1993, unclassified
(09) BUZAN, Barry & WAEVER, Ole: Liberalism and Security: The contradictions of liberal Leviathan, COPRI, Working Paper, April 1998
El primer esbozo del concepto Seguridad Nacional consta en LIPPMANN, Walter: US Foreign Policy: Shield of the Republic, Pocket Books, New York 1943
(10) Para los verdaderos alcances de la doctrina de la contención, existe una amplia bibliografía especializada. Recomendamos sobre todo GADDIS, John Lewis: Estrategias de la Contención. Una evaluación crítica de la política de seguridad norteamericana de posguerra, GEL, Buenos Aires 1989; NITZE, Paul: De Hiroshima a la Glasnost, GEL, Buenos Aires 1991; GADDIS, John Lewis: "Introducción: la evolución de la contención", y DEIBEL, Terry: "Las alianzas y las relaciones de seguridad: un diálogo con Kennan y sus críticos", en DEIBEL, Terry & GADDIS, John Lewis (comps.): La Contención. Concepto y Política, GEL, Buenos Aires 1992, pp. 9-18 y 129-145
(11) DEL ROSSO, Stephen: "The Insecure State (What Future for the State?)", Daedalus 124:2, Spring 1995
(12) De acuerdo a GALTUNG, Johan: Peace: Research,Education, Action. Essays in Peace Research Vol.I, Christian Ejlers Forlag, Copenhagen 1975. En MOLLER, Bjorn: The Concept of Security. The Pros and Cons of Expansion and Contraction. COPRI, Working Paper Nº 20/2000
(13) Populorum Progressio. Carta encíclica de SS Pablo VI sobre el desarrollo de los pueblos, Ediciones Paulinas, Buenos Aires 1967
(14) Hacemos referencia a BROWN, Lester: "Redefining National Security," WorldWatch Institute Paper Nº 14, Washington DC, October 1977; y ULLMAN, Richard: "Redefining Security", International Security 8:1, Summer 1983, pp.129-153
(15) NYE, Joseph: "El nuevo poder mundial", Actualización Política Nº 1, noviembre de 1991, p.43 y ss.
(16) COMISIÓN DE GESTIÓN DE LOS ASUNTOS PÚBLICOS MUNDIALES: Nuestra Comunidad Global, Alianza Editorial, Madrid 1995, p. 82
(17) El concepto original de Seguridad Societal, que luego lo profundizaría y perfeccionaría junto a Ole Weaver, aparece originalmente en BUZAN, Barry: People, States and Fear..., op.cit.
(18) CAPORASO, James: "Changes in the Westphalian Order: Territory, Public Authority and Sovereignty", International Studies Review 2:2, Summer 2000, pp. 1-28
(19) KLARE, Michael: "Redefining Security:The New Global Schisms", Current History, November 1996
(20) KAPLAN, Robert: "The coming Anarchy", The Atlantic Monthly 273:2, February 1994, pp. 44-76
(21) PUGH, Michael: Protectorates and Spoils of Peace. Intermestic Manipulation of Political Economy in South-East Europe, COPRI, Working Paper Nº 36/2000
(22) Hasta donde sabemos, el primer uso de este concepto se registra en un trabajo de Lupsha publicado en MANWARING, Max (ed.): Gray Area Phenomena.Confronting the New World Disorder, Westview Press, Boulder (CO) 1993
(23) Estas conceptualizaciones las tomamos del prólogo de Juan Gabriel Tokatlián a VV.AA.: Una Mirada Argentina sobre Colombia, ISCO, Buenos Aires 1999, pp. 9-10; GUÉHENNO, Jean-Marie: "The Impact of Globalization on Strategy", Survival 40:4, Winter 1998-99, pp. 7-19; DE LA MAISONNEUVE, Eric: La Metamorfosis de la Violencia. Ensayo sobre la Guerra Moderna, GEL, Buenos Aires 1998, pp. 188-189
(24) En noviembre del año 2002 el Secretario de Defensa de EE.UU. introdujo una nueva manera de denominar a las áreas grises, proponiendo el concepto de "áreas sin ley". Se entiende como tales a espacios geográficos "vacíos" de la presencia gubernamental, relativamente despoblados, que son ocupados por organizaciones criminales o terroristas. En palabras del funcionario estadounidense: "esta amenaza es una hierba que es plantada y crece en los espacios sin gobierno, como costas, ríos y áreas fronterizas despobladas".
Ver OPPENHEIMER, Andrés: "La amenaza de las áreas sin ley", La Nación 11 de marzo de 2003
(25) Las primeras menciones al neomedievalismo se encuentran en BULL, Hedley: The Anarchical Society. A Study of Order in World Politics, Macmillan, Basingstoke 1977. En este trabajo nos basamos en elaboraciones ulteriores, específicamente HASENCLAVER, Andreas et.al.: "The Future of Sovereignty. Rethinking a Key Concept of International Relations", Tübinger Arbeitspapiere zur Internationalen Politik und Friedensforschung Nº 26, Tübingen 1996; y MOLLER, Bjørn: Ethnic Conflict and Postmodern Warfare: What is the Problem? What could be done?, COPRI, Working Paper, October 1996
(26) GOW, James: "A Revolution in International Affairs", Security Dialogue 31:3, September 2000, pp. 293-306
(27) Salvo mención expresa, nos basamos en PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 1994, Fondo de Cultura Económica, México DF 1994, pp. 25-46
(28) VILLANUEVA AYÓN, Miriam: "La Seguridad Humana: ¿Una Ampliación del concepto de Seguridad Global?", Argentina Global Nº 3, Octubre-Diciembre 2000
http://www.oocities.org/globargentina/Vill01.html
(29) HAMMERSTAD, Anne: "Whose Security? UNHCR, Refugee Protection and State Security after the Cold War", Security Dialogue 31:4, 2000, pp. 391-403
(30) BHASKAR, Uday: "Post-Cold War Security", Strategic Analysis XXI:8, November 1997, pp. 1135-1148
(31) De CONCA, Kenneth: "In the Name of Sustainability: Peace Studies and Environmental Discourse", Peace and Change 19:2 (1994), pp. 91-113. En DABELKO, Geoffrey & DABELKO, David: Environmental Security: Issues of Conflict and Redefinition, Woodrow Wilson Center's Environmental Chance and Security Project, The Woodrow Wilson Center's for Scholars, Washington DC s/f
(32) PFAFF, William: "Globalism Replacing Nationalism? Don't Hold Your Breath", International Herald Tribune, June 27, 2000