SEIS IMPACTOS DE LA TECNOLOGIA EN LA POLITICA INTERNACIONAL
En un trabajo elaborado anteriormente para esta prestigiosa publicación, Tecnología y Economía en el Sistema Internacional (Geopolítica Nš 46, 1992), intentamos describir en líneas generales la incidencia de los mencionados factores en la etapa de la posguerra fría.
La dinámica, y por ende la velocidad de cambio, que registra el llamado Nuevo Orden Mundial en conformación, nos permite realizar una ampliación del referido informe. En este caso, concentrándonos en el rubro tecnológico e identificando y describiendo una serie de "impactos" que el mismo tiene sobre diversas facetas de la vida humana, todas ellas vinculadas directa o indirectamente a la política internacional.
1. LA TECNOLOGIA MODIFICA LAS PAUTAS DE COMUNICACION
Existe consenso en que la Guerra del Golfo consumó relativamente, desde el punto de vista de la comunicación, los conceptos de Aldea Global que enarbolaba, entre otros, Marshall Mc Luhan.
Las imágenes de Bagdad en llamas se entremezclaban con tomas de las cubiertas de los portaaviones de la coalición, infografías computarizadas sobre el balance de fuerzas de ambos contendientes, flashes de manifestaciones pro y antiiraquíes en todo el mundo y panorámicas tomadas por las cámaras instaladas en la nariz de las bombas láser Paveway de EE.UU., al momento de esquivar en vuelo rasante edificios, para alcanzar los blancos del "ataque quirúrgico".
Los hogares de todo el mundo recibieron a través de sus televisores estas imágenes en tiempo real, restando sentido al concepto distancia e imponiendo nuevos criterios de comunicación: "El encadenamiento fugaz de los flashes diluyó la clásica cadena causalista de los relatos informativos. En lugar de estructuras narrativas a lo Plutarco, ofreció sucesiones vertiginosas de imágenes, collages heteróclitos, ecos de pequeñas frases o consignas sonoras, que se ~rearmaban~ con una nueva lógica para muchos brutal o puramente incierta" (01).
Las nuevas pautas comunicacionales repercuten de manera directa en los planos político nacional e internacional. De las diferentes formas en que lo hace mencionemos dos: el respaldo a las tendencias de globalización y la influencia en las conductas de determinados actores.
En el primer caso es la tecnología la que permite el rediseño de las percepciones empresariales clásicas, comenzándose a concebir al globo como un mercado único, percepción a la que contribuye la creciente interconexión permanente y automatización de los mercados financieros: en 1992 los mismos generaron movimiento del llamado dinero electrónico por valor de U$S 1 billón diarios, un 300 % más que en 1986; de continuar esta progresión, antes de fin de siglo esas operación involucrarán diariamente U$S 3 billones.
Desde el punto de vista del consumidor, aún cuando en las escalas de valores del mismo siguen prevaleciendo las comunidades de origen, raza o religión, la tendencia globalizante homogeiniza el consumo. Así, prácticamente en cualquier parte del orbe uno puede tomar su gaseosa preferida mientras mira su noticiero de todos los días, abonando todo esto con su tarjeta de crédito de siempre, o mediante un cheque emitido por una entidad bancaria sita en otro continente, el que será acreditado (clearing) en cuestión de horas.
Un ejemplo, meramente teórico, de las dimensiones de esta capacidad de clearing es el sistema VisaNet de Visa Internacional: su red de comunicaciones de datos digitalizada suma 14,48 millones de kilómetros de fibra óptica, cifra equivalente a 375 vueltas al planeta por el ecuador, siendo que un solo cable puede transmitir la totalidad de los textos de la Enciclopedia Británica y de la Biblia en sólo 2 segundos. En sólo cinco años VisaNet alcanzará una capacidad de procesamiento de 25 mil millones de transacciones anuales (02).
Dice Faith Popcorn, directora de la consultora Brain Reserve de Nueva York y autora del mundialmente conocido análisis de márketing Informe Popcorn: "Vivimos en una era de imperialismo del marketing (...) hoy, lo que une al estudiante secundario norteamericano, al taxista ruso, al propietario de un restaurante peruano, al técnico de video paquistaní y al conductor de ómnibus nigeriano no es la política o la religión. Lo que los une son Nike (ropa deportiva), Sony (audio y video) y Apple (computación). El consumismo es el movimiento evangélico mas exitoso de la historia" (03).
Anteriormente se hizo alusión a la comprobación relativa del concepto de Aldea Global. Que tal corroboración no sea total y completa obedece a que la concepción original de esa idea ha sufrido mutaciones que la han transformado en lo que Popcorn denomina emporio global y Octavio Ianni shopping center global.
En la visión de este estudioso brasileño, de cuyos escritos se deduce su posicionamiento en corrientes neomarxistas afines (por ejemplo) a Wallerstein, esta última idea podría comprenderse como la aparición, en vastas partes del mundo, de la mercadería como una diversión, como algo lúdico, como un simulacro fascinante de una realidad imposible (04).
Emporio o shopping center global, Ianni opina que estas tendencias son indicativas de otra más profunda e igualmente generada por los avances de la tecnología de la comunicación: la occidentalización, entendiendo a la misma como la expansión de patrones y valores socioculturales y modos de vida y trabajo característicos de Occidente, como la democracia liberal y el capitalismo económico (más allá de los diferentes matices que estos conceptos contengan).
La occidentalización, cuyos antecedentes teóricos se encontrarían en Weber ("La ética protestante y el espíritu del capitalismo") reconoce uno de sus principales impulsos en la expansión del idioma inglés como verdadera lingua franca en todo el globo. Al menos dos factores contribuyen a esta expansión:
Respecto a esto último, debe tenerse en cuenta que actualmente existen cuatro grandes redes televisivas que abarcan diversos continentes. De ellas solamente la estadounidense CNN, propiedad de Ted Turner y descripta en el CUADRO Nš 1, alcanza los cinco continentes, conforme se desprende de la comparación del CUADRO Nš 2.
Por otro lado, las nuevas tecnologías de comunicación logran incidir en las decisiones de los actores políticos, desde la opinión pública a los estados. Desde el punto de vista de la opinión pública, no existe ejemplo mas palmario y reciente que el triunfo en las elecciones italianas de marzo de 1994 de Silvio Berlusconi, quien empleó intensivamente para su proyección política las herramientas de su emporio informativo englobado en el pool Fininvest: el periódico Il Giornale, la editorial de diarios y revistas Mondadori, el semanario de difusión nacional Panorama, tres cadenas de televisión abierta, dos cadenas de televisión por cable y la agencia publicitaria Publitalia.
Se ha sugerido que la principal diferencia entre el fracasado Ross Perot y el exitoso Berlusconi estriba en que el primero aparecía en TV, en tanto el segundo es la TV. Los comicios italianos muestran, más allá de sus resultados, dos novedades de alcance global: la constitución del nucleamiento político Forza Italia de Berlusconi en el primer partido de la era telemática, y la comprobación de la teoría del politólogo Gian Enrico Rusconi según la cual se ha delegado en los medios de comunicación la función de "creación del consenso", con lo cual la gente no hace política, sino que la ve y la escucha (05).
En cuanto a la influencia en el plano estatal e internacional, ŋalguien duda que influyó en la constitución de la misión ONUSOM, para garantizar la distribución de ayuda humanitaria a Somalía, la difusión de imágenes de niños y mujeres de ese pais muriendo de hambre? Que las cámaras de las grandes cadenas televisivas internacionales hayan optado por ese país y no por Sudán, donde la situación social es igual de desesperante (basta recordar la foto que ganó este año el premio Pullitzer) explica la baja solidaridad mundial con este último.
Paradójicamente, también compete a la tecnología la retirada de EE.UU. de suelo somalí. Jaqueado por la oposición política y por la opinión pública, que disminuyó de un 74 % a un 31 % su adhesión a esa operación en ultramar (según encuestas de USA Today), Clinton decidió el repliegue luego que el 3 de octubre de 1993 cayeran 13 soldados de infantería tras un enfrentamiento con milicianos del caudillo local Mohammed Farah Aidid.
Fue la irrupción en los televisores norteamericanos de las imágenes de los cadaveres arrastrados por las calles de Mogadisco por los fanáticos seguidores de Aidid, de la quema de banderas de EE.UU. y del rostro herido de un piloto de helicóptero secuestrado por los insurgentes, el motivo profundo del cambio de preferencia de la ciudadanía estadounidense.
Los ejemplos expuestos sugieren que en cierta forma los gobernantes se encuentran a merced de los medios de comunicación revolucionados con el empleo de la tecnología; empero, esto no inhibe la ocurrencia de casos inversos. Nos referimos tanto al uso conciente de estas herramientas tecnológicas como instrumentos políticos del Estado, como al beneficio indirecto que a éste le pueden reportar las mismas.
La arena internacional es pródiga en situaciones del primer tipo. Así como Occidente empleó Radio Free Europe para difundir tras la Cortina de Hierro las bondades del sistema capitalista-liberal, y EE.UU. financia emisiones con similar objetivo de Radio Martí hacia Cuba, actualmente el gobierno turco alcanza una importante porción del Asia Central (sobre la que mantiene intereses y proyecta influencia) con su emisora Ayrasya (06).
El beneficio indirecto que percibe el Estado se emparenta con las tendencias ya mencionadas de occidentalización y emporio global, y es explicado por Joseph Nye, quien, recordemos, es (junto con Paul Johnson, Charles Krauthammer y Henry Nau) uno de los principales referentes de la corriente teórica "revividora" que rechaza el "declinismo" norteamericano que postulan Paul Kennedy y otros analistas.
Al abordar las manifestaciones del poder nacional en el nuevo contexto internacional, Nye alude al "poder atrayente o de incorporación", definiendo a ese valor como "la capacidad para estructurar una situación de manera que otras naciones desarrollen preferencias o definan sus intereses de manera consistente con los de la nación estructurante". Junto con la actividad en los organismos multilaterales, la atracción cultural e ideológica es una de las principales fuentes de poder de incorporación, y en este sentido este catedrático de Harvard considera que la cultura de EE.UU. es una fuente en términos relativos barata y útil de poder porque "...más allá de cierta trivialidad, un país con presencia en los canales populares de comunicación goza de más oportunidades para transmitir su mensaje e influir en las preferencias de los demás" (07).
2. LA TECNOLOGIA MODIFICA LAS ESTRUCTURAS Y CONDUCTAS EMPRESARIALES
Ya habíamos descripto en nuestro trabajo anterior la transición de las estructuras y conductas empresariales del modo multinacional al transnacional. Recordemos que la primera forma se caracterizaba por reproducir en los mercados donde se instalan las sucursales el mismo producto fabricado en el mercado matriz, por la independencia de actividades entre cada filial y por la retención de poder decisorio por la casa central; en la segunda, en cambio, las diferentes filiales comparten responsabilidades como cofabricantes de un único producto final o diversifican su producción en aras del mantenimiento o ampliación de sus mercados, mientras la casa matriz se limita a la adopción de decisiones estratégicas, la coordinación e I+D.
La transnacionalización de las actividades empresariales, fomentada por el formidable desarrollo tecnológico, ha alcanzado una magnitud tal que se ha estimado que sus máximos dirigentes son los primeros hombres en la historia que poseen la organización, la tecnología, los recursos y la ideología para hacer una tentativa plausible de administrar al mundo como una unidad integrada (08).
Ese modelo de administración registraría, sin embargo, obstáculos circunstanciales a su consolidación que, en muchos casos, ponen en peligro la mencionada atribución de la casa matriz de coordinar a las filiales y adoptar decisiones estratégicas.
Esto es así porque la descentralización de los recursos y capacidades incrementa el poder de las subsidiarias, las que cada vez se encuentran en mayor capacidad para desafiar la hasta ahora incuestionable autoridad de la casa matriz; esta capacidad aumenta desde el momento en que las filiales no suelen compartir una "cultura común" con la casa central, dado que esta última no siempre está familiarizada con las condiciones locales en que operan sus subsidiarias.
En este caso, la solución al problema de la erosión de los lazos jerárquicos entre matriz y filiales, de la "distancia psíquica" entre ambos niveles, como la denomina un catedrático de la escuela de economía francesa Insead (09), también contempla a la tecnología: la misma deberá proveer los recursos para que los diversos segmentos de la empresa transnacional trabajen vertical y horizontalmente en forma conjunta y coordinada, definiendo cronogramas únicos que abarquen diversos países, generando capacidad para transferir recursos productivos entre mercados y alcanzar metas comunes.
A los modelos multinacional y transnacional debemos agregar ahora un tercero: la "empresa de relaciones". Según un informe presentado por la consultora Booz, Allen & Hamilton en el Foro de Davos (Suiza) 1993, la empresa de relaciones será una red de alianzas estratégicas forjadas entre megaempresas, que abarcará diversas industrias y países, pero que se mantendrá unida por objetivos comunes.
El dato relevante es que estas unidades de negocios, también llamadas "firmas virtuales", tendrán recaudaciones anuales de billones de dólares, superiores a todas las economías nacionales con excepción de las diez primeras (10). Esta apreciación no es en absoluto audaz, teniendo en cuenta que General Motors, calificada por la revista Forbes como la mayor empresa norteamericana durante 1993, totalizó durante ese ejercicio anual ventas por U$S 138 mil millones, una cifra superior al PBI argentino.
Por otra parte, y aunque parezca paradójico, el auge de las empresas multinacionales, transnacionales y de relaciones se presenta en forma simultánea al fenómeno de la microsegmentación, es decir, a la proliferación de nuevas y diversas PyMES. John Naisbitt ha sugerido en Buenos Aires que, en la medida en que estas empresas "small size", muchas veces familiares ("home based business") privilegien la flexibilidad y el empleo intensivo de tecnología, las mismas accederán a oportunidades internacionales que antes les estaban vedadas. En EE.UU, destaca Naisbitt, más del 50 % de las exportaciones provienen de compañías con menos de veinte empleados (11).
Todas estas opciones empresarias reconocen, mas allá de sus diferencias, un desafío común producido por el avance tecnológico, y que es el menor tiempo de vigencia de un producto en el mercado. Para afrontar este escollo las estrategias parecen privilegiar tanto la optimización de los procesos de producción como el desarrollo de tecnologías de transformación.
Para mejorar los procesos productivos la tecnología realiza sustanciales aportes de informática y robótica, que redundan en una producción ágil y carente de excedentes. Dos conceptos parecerían predominar: el "just in time", que consiste en producir en cada etapa de la línea de montaje la cantidad exacta de piezas necesarias en el exacto momento en que las mismas se precisan; y la "autonomación", o automatización con un toque humano, que alude al empleo de máquinas con capacidad para autodetenerse cuando surge algún problema, evitando la acumulación de errores (12).
En cuanto a las tecnologías de transformación, su importancia parece haber sido revalorada a partir de los últimos escritos de Lester Thurow, quien otorga a las mismas un valor casi igual a las que surgen de la I+D, avalando esta apreciación en el hecho que Japón domina el mercado mundial de filmadoras portátiles, videocasseteras y discos láser, productos que surgieron a partir de I+D desarrollada en EE.UU. y Holanda.
Ante el desafío que implican estos cambios, las unidades empresarias están reconvirtiendo sus estructuras internas para privilegiar la captación, incorporación y capitalización de conocimiento. Esta es la más importante modificación que la tecnología imprime a las pautas empresariales: el conocido experto en administración Peter Drucker alude en su última obra, en tal sentido, a la "revolución del management", un concepto que debe comprenderse a la luz de las tres revoluciones que su mentor observa en el capitalismo y que se asemejan a las conocidas tres olas de Toffler.
En este sentido Drucker concibe a la revolución industrial como el salto inicial de las habilidades a la tecnología; una segunda revolución es la productiva, en la cual la capacitación sistemática en empleo de tecnología ("training") permite ordenar y realizar el trabajo mediante la aplicación de conocimiento; la revolución del management, finalmente, no es otra cosa que la aplicación de conocimiento sobre los recursos productivos, es decir, sobre el conocimiento mismo.
Con esta tercera revolución queda consagrada, dice este profesor de la Universidad de Claremont (California), la Sociedad del Conocimiento, en cuyo contexto pierden importancia en detrimento de ese factor la tierra, el trabajo y el capital (13). Como dijera Alvin Toffler en Buenos Aires: "Mapa económico no es igual a territorio. En la economía clásica se nos enseñó que los factores de producción son la tierra, la mano de obra y el capital. Hoy el conocimiento está primero. la información puede ser substituto de los demás factores de producción (...) la información se está monetizando" (14).
Similar sentido tienen las concepciones de Nye al basarse en el pensamiento del sociólogo Daniel Bell, para quien las materias primas y la industria pesada pierden importancia como indicadores económicos decisivos en favor de la información y los servicios especializados, transición a partir de la cual los indicadores adecuados del poder son los relacionados con las manufacturas y los servicios dentro de las industrias de la información. Desde esta perspectiva Nye asegura que el poder está pasando de los "ricos en capital" a los "ricos en información" (15).
Un claro ejemplo de reconversión en la línea apuntada por Drucker y Nye es la incorporación a la empresa del concepto "knoware", que sucede al "software" y "hardware" para aludir a la capacidad para adquirir y emplear conocimiento. Para aclarar las diferencias que encierran estos tres neologismos digamos que, desde el punto de vista del hardware, una actividad económica se caracteriza por determinados sectores y ciclos de producción, productos, bienes e insumos; el software concentra su atención en el ámbito de las señales, el lenguaje del mercado y la interacción entre precios y medidas económicas; el knoware, en tercer término, se refiere a la capacidad de emplear conocimiento para adoptar decisiones correctas y exitosas, en un contexto de cambio constante.
El knoware apunta a un objetivo similar a los escenarios identificados por Drucker y Toffler. Se habla ya de una futura Economía del Conocimiento ("knowledge economy") (16).
3. LA TECNOLOGIA MODIFICA LOS CRITERIOS GEOGRAFICOS Y GEOPOLITICOS CLASICOS
Hace ya algún tiempo, en las páginas de esta misma revista Klaus Dodds postulaba la necesidad de reformular, a la luz de los cambios ocasionados por el fin de la Guerra Fría, algunos de los clásicos postulados de la geografía y la geopolítica.
En nuestro anterior trabajo ya habíamos abordado esta cuestión, dando cuenta de la conformación de tres grandes bloques de dimensiones continentales, el conocido NAFTA (EE.UU., Canadá y México); el Espacio Económico Europeo (EEE) donde confluyen la Comunidad Europea (CE) con países provenientes de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC); por último, la llamada Cuenca del Pacífico que abarca a Japón, el primer y segundo lotes de Nuevas Naciones Industrializadas (NIC`s) y el cinturón costero de China.
Pero, con la única (y discutible) excepción de la Cuenca, estos bloques se conforman "desde el Estado", siendo que la tecnología está contribuyendo al impulso de otras unidades geoeconómicas, en este caso "a través del Estado". Tales unidades, de acuerdo a lo expresado por el economista Michael Porter en la edición 1994 del Foro de Davos, se constituyen de acuerdo a dos valores orientativos que representan diferentes modelos de competitividad: eficiencia e innovación.
Una unidad geoeconómica que privilegia la eficiencia soslaya, por otra parte, la localización de las unidades productivas, dadas las posibilidades de trasladar recursos humanos, capital e insumos de un punto a otro del globo. El énfasis en la innovación, por el contrario, apunta a concretar los asentamientos empresarios en zonas geográficas cercanas tanto a sus mercados como a otras empresas con las que mantiene vinculaciones (17).
Un importante aporte en el estudio de la tendencia innovativa lo constituye el último trabajo de Paul Krugman sobre regionalización económica (18).
Este geógrafo estadounidense muestra que la distribución geográfica de las actividades económicas no primarias es muy despareja y se encuentra muy concentrada, lo que dá lugar a la conformación de centros regionales y a la marginación de otras zonas periféricas. La concentración se inicia cuando los productores de bienes finales deciden instalarse cerca de sus mercados de consumo; los fabricantes de bienes intermedios y de capital se radican cerca de sus usuarios, incrementando todavía más el atractivo económico de la región y atrayendo también a los proveedores de servicios.
La conformación de regiones económicas a través del proceso descripto, denominado "círculo virtuoso", reconoce como una de sus claves a la tecnología, desde el momento en que la capacidad de compartir conocimientos y servicios especializados ("derrames de tecnología") determina la radicación de empresas.
En los párrafos precedentes se ha mencionado la constitución de unidades económicas "a través del Estado". El lector se preguntará cuál es la vinculación de tales unidades con las explicaciones de Krugman, y frente a tal interrogante la respuesta es: las regiones económicas no reconocen límites interestatales.
A tal punto esto es cada vez más evidente que el analista Kenichi Ohmae pregona que la "región" será la unidad básica de análisis económico en el futuro, entendiendo como economías regionales a "zonas de entre 5 y 20 millones de habitantes con una base bién diferenciada de habilidades y un perfil industrial que lo lleva al intercambio, no sólo de bienes y servicios, sino también de personas, información, tecnología y capital con otras regiones del mundo".
Ohmae menciona numerosas regionalizaciones en curso que desafían las fronteras nacionales: Alsacia-Lorena (Francia) y Baden Würtemberg-Baviera (Alemania); Singapur, las Islas Riau (Indonesia) y Johor (Malasia); Hong Kong, Guandong y Fujián (China) y Taiwán; la zona de los grandes lagos estadounidenses con el área canadiense que rodea a Ontario; la Columbia Británica (Canadá) con el noroeste norteamericano liderado por Seattle; finalmente, California y Texas (EE.UU.) con Sonora, Coahuila y Chihuahua, estados septentrionales de México (19).
Todas estas regiones, así como las que se encuentran en proceso de conformación y las que surjan en el futuro cercano, serán hiperdesarrolladas y ricas, estarán entrelazadas por las empresas transnacionales y de relaciones, y tendrán en la aptitud tecnológica su mejor arma.
Sus ciudades capitales, dice Riccardo Petrella, serán los "nodos activos" de la economía mundial del mañana. Entre ellas se destacan Londres, Nueva York, Tokio, Toronto, Chicago, San Francisco, Los Angeles, Houston, Miami, México DF, San Pablo, Seúl, Taipei, Hong Kong, Singapur, Bangkok, París, Zürich, Viena, Milán, Madrid, Osaka, el Randstadt holandés (Rotterdam) y las del Ruhrgebiete alemán (Düsseldorf y las cercanas de Essen y Dortmund).
Esta vinculación entre regiones-ciudades y empresas reeditará, independientemente de la conformación de megamercados, el esquema económico europeo de los siglos XIV y XV, de ciudades hanseáticas y alianzas de mercaderes (20).
El aporte teórico de Krugman no sólo tiene el valor de contextualizar el impacto de la tecnología en los criterios geopolíticos y geográficos clásicos desde el punto de vista de la regionalización que avizoran Petrella y Ohmae. Permite, simultáneamente, comprender un segundo impacto, que se mide en términos antagónicos Norte-Sur.
La perspectiva de los modelos virtuosos de Krugman se opone con los modelos económicos tradicionales según los cuales a las regiones subdesarrolladas les resulta fácil atraer capitales debido a su mano de obra barata. Las nuevas lecturas indican que difícilmente sean efectivas las políticas de captación (protección de mercado, zonas francas, facilidades tributarias) si no existe capacidad de absorber y aplicar conocimientos tecnológicos avanzados.
De esta manera, la incapacidad de la población "Sur" para emplear tecnologías de punta no sólo inhibe una mayor participación de la misma en la economía mundial, sino que inclusive disminuirá tal protagonismo, dado que avances como la biotecnología y la robótica tornarán completamente obsoletas a muchas industrias intensivas en mano de obra.
La tecnología contribuye así a ahondar la brecha Norte-Sur, poniendo en tela de juicio los verdaderos alcances del concepto globalización, desde el momento en que éste excluye a cerca de 60 países con aproximadamente el 20 % de la población mundial. Se asistiría a una real globalización con una reincorporación de esa periferia al núcleo económica y tecnológicamente avanzado, constituído por los tres grandes bloques, es decir, por la Tríada.
Una real globalización, o en otras palabras "la globalización de la globalización" (21), se opondría a lo que diversos autores como Jorge Castañeda y Riccardo Petrella han denominado "mundialización triádica de la economía" o, específicamente este último, Pax Triádica. Bajo tal concepto se alude simplemente a la creciente concentración de poder económico y de I+D que registran esas zonas, verificable a partir de dos datos: primero, que las bolsas de Nueva York, Tokio y Londres concentran el 80 % del total de transacciones financieras que se realizan anualmente en todo el mundo; segundo, que el 92 % de las 4200 alianzas estratégicas empresarias (multinacionales, transnacionales y de relaciones) conformadas en todo el globo en la década del 80 se realizaron dentro de los límites de esta región (22).
También puede tenerse en cuenta, como indicio de mundialización económica triádica, la participación de la Tríada en el comercio internacional. La misma alcanza al 87,3 % de las ventas y al 87,1 % de las compras, según datos que constan en el CUADRO Nš 3 del presente trabajo.
Un ejemplo del efecto exclusivo que adquiere la tecnología en contextos de mundialización triádica y globalización limitada consta en el último anuario de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Este documento establece que más de la mitad de las naciones en desarrollo carece de eficientes estructuras socioeconómicas, lo que limita su producción alimentaria al haber bajos rendimientos en sus cultivos, al mismo tiempo que los precios de los alimentos del mercado exceden el poder adquisitivo de los sectores sociales mas amplios; este dramático cuadro se agrava por la generación de conocimientos en las áreas de biotecnología e ingeniería genética en las naciones industrializadas, que cerrarán las puertas del mercado internacional a las economías que dependen de la exportación de recursos naturales.
Tal cierre se dará tanto por simple sustitución de importaciones gracias al empleo de biotecnología (obtención de alimentos y fibras de calidad superior, optimización de la tolerancia de los cultivos a los factores climáticos, optimización del mantenimiento de suelos, erradicación de plagas), como por la influencia sobre el consumidor para que éste descarte los cultivos tratados con agroquímicos y otras substancias con efectos colaterales negativos sobre el medio ambiente, característicos de los países subdesarrollados (23).
Otros efectos colaterales de esta dicotomía geográfica son los que expone en su última obra el ya mencionado historiador Paul Kennedy (24), quien aborda la íntima relación existente entre crecimiento demográfico, preservación ambiental y desarrollo tecnológico.
Kennedy remarca en su análisis que el abrupto crecimiento demográfico que se observa en diferentes partes del planeta no coincide geográficamente con el surgimiento de los avances tecnológicos; este hecho, sumado a la creciente marginación productiva, generará un doble efecto pernicioso para las relaciones entre países desarrollados y subdesarrollados: el incremento de flujos migratorios de los segundos a los primeros, y un menor respeto de aquellos por las normas de preservación ambiental, en un intento por elevar sus niveles de producción.
4. LA TECNOLOGIA MODIFICA EL ROL DEL ESTADO NACION
Obvio es decir que, si la tecnología modifica la geografía y la geopolítica, que reconocen como unidad primaria al Estado-Nación, también alterará las clásicas funciones de éste. Evidentemente asistimos a una merma cotidiana de las capacidades de los gobiernos para manejar, en un contexto tendiente a la globalización e interdependencia, todas las variables de su economía, como por ejemplo el comercio exterior.
Un claro ejemplo de esta merma, por influencia de la mencionada transnacionalización empresaria, se desprende de la siguiente aseveración de Robert Reich: "El made in...pierde sentido cuando en el diseño y lanzamiento de un producto intervienen un creativo italiano, una computadora norteamericana que utiliza chips japoneses, un esquema financiero armado en Londres, una planta fabril en Corea, ingeniería alemana y afamada marca francesa. Tanto la producción como el mercado están dejando de ser nacionales" (25).
Roles perdidos como el descripto, se ven reemplazados por otros que reconocen como denominador común la búsqueda de un mejor posicionamiento internacional. Dice Immanuel Wallerstein que el papel del Estado ahora es el de influir, en interés de clases o grupos sociales, el funcionamiento del mercado mundial (la "Economía-Mundo" según su percepción) con el objeto de participar y controlar parcelas del mismo en términos de bienes, productos y fuerza de trabajo (26).
Otro catedrático estadounidense, Robert Cox, se manifiesta en igual sentido: "Durante la mayor parte de este siglo, el papel de los Estados era concebido como el de un aparato protector de las economías nacionales, en contra de fuerzas externas perturbadoras, de modo de garantizar adecuados niveles de empleo y bienestar nacionales. La prioridad del Estado era el bienestar. En las últimas décadas se modificó la prioridad, en el sentido de adaptar las economías nacionales a las exigencias de la economía mundial. El Estado se está tornando en un correa de transmisión de la economía mundial a la economía nacional" (27).
Podemos ver que tal influencia o transmisión se materializa a través de diferentes estrategias, por lo que para su mejor comprensión las dividiremos en dos grandes grupos. El primero de ellos comprende aquellas medidas de claro contenido económico, por ejemplo:
Estos sectores a ser priorizados deberían ser, según algunos autores, los microprocesadores; el diseño y la fabricación de integrados por computadora y máquinas inteligentes; la óptica de fibras y las telecomunicaciones; la biogenética y su aplicación a la agricultura; y, por último, el láser y la holografía (29).
Cabe destacar que el conocido éxito que ha tenido el modelo de Japón y los NIC`s ha llevado al economista Robert Wade, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), a presentar en la edición 1993 del ya comentado Foro de Davos un trabajo en el que juzga al referido modelo como el paradigma de intervención estatal en la economía moderna (30).
Desde otro punto de vista, podrían abordarse estas estrategias estableciendo que los gobiernos deberán optar entre tres modelos diferentes de adquisición de tecnología (31):
El restante conjunto de estrategias estatales, no específicamente económicas, influencian en la participación en el mercado mundial de diversas formas. Entre el abanico de opciones posibles mencionemos:
Si bien esta limitación a la difusión de conocimientos goza en algunos casos de una sólida fundamentación en el campo de la seguridad, desde el punto de vista de la falta de garantías al desarrollo de armas QBN y vectores, en otros casos tales limitaciones obedecerían en realidad a lo que en nuestro trabajo anterior describimos como tecnonacionalismo, concepto vinculado a la necesidad o voluntad de mantener un necesario gap tecnológico, con el conocido correlato comercial que esto significa.
Un ejemplo de este concepto surge, por ejemplo, del artículo A favor del apartheid tecnológico, escrito en Francia en el año 1990: "Como lo demuestran diversos estudios étnico-económicos, es preferible transferir a los países del Tercer Mundo tecnologías ~apropiadas~, es decir consumidoras de trabajo y no de capital, y de un nivel tecnológico intermedio, haciendo posible su aclimatación a las condiciones culturales y económicas locales que permiten su utilización inmediata, antes que tecnología de punta (...) hoy es imprescindible que los países occidentales adopten una política de apartheid tecnológico en su relación con el Tercer Mundo" (33).
La mención al concepto de apartheid tecnológico se repite en diversos trabajos de innumerables actores. El ya comentado Petrella alude al mismo comentando el surgimiento y crecimiento de ciudades y regiones hipertecnificadas en medio de una humanidad empobrecida, "un vasto desierto desconectado y desintegrado que aloja a siete de cada ocho habitantes de la Tierra".
Agrega este analista, titular del programa tecnológico FAST de la CE: "Mientras cierran universidades en todo el Africa cada semana la CE, Japón y Corea, y los EE.UU. construyen nuevos parques de investigación e instalaciones universitarias. Mientras se construyen nuevas aerópolis en Japón y Singapur, y se desarrolla una nueva red de trenes bala en Europa Occidental, la infraestructura para el transporte en Africa continúa decayendo y deteriorándose" (34).
También lo emplea Jean Christophe Rufin en su última obra, El Imperio y los nuevos bárbaros, y, más cerca de nuestro país, numerosos estudiosos e intelectuales brasileños; entre ellos el Gral. Leónidas Pires Goncalves, que en una entrevista con Toffler lo define como la expresión de un voluntad del Grupo de los Siete (G-7) por someter a países que pueden llegar a competir con ellos (35).
En suma, la limitación a la difusión de conocimientos en temas no vinculados necesariamente a la seguridad, o apartheid tecnológico, conforma básicamente un nuevo tipo de inequidad internacional, tal como se expresara en el Congreso Mundial de Ciencia Política realizado en Buenos Aires (36).
Es de consignar que según un reciente trabajo del investigador italiano Asor Rosa, en el caso específico de la usual reticencia de Occidente a transferir tecnologías a países de menor desarrollo inciden cuestiones culturales. Según Rosa, estudios sociológicos comparados entre Occidente y Oriente demuestran que los primeros no sólo se autodiferencian de los segundos al considerarse únicos beneficiarios de sistemas políticos democráticos, sino que: "Occidente es la tierra donde se ha desarrollado la civilización de la tierra y la tecnología, frente a Oriente, cuya sabiduría sacra no ha logrado nunca dar vida a un saber para la transformación de la Naturaleza y la Sociedad" (37).
5. LA TECNOLOGIA MODIFICA EL RITMO DE LA GUERRA
Tradicionalmente, el sector militar ha sido una de las principales áreas de inversión tecnológica, particularmente en los paises desarrollados. Según Seymour Melman, autor de las obras Demilitarized Society y Profits without Production y titular de la Comisión Nacional para la Conversión Económica y el Desarme (NCECD) de EE.UU., el presupuesto anual del Pentágono excede desde 1951 a las ganancias netas de todas las empresas norteamericanas, consumiendo entre 1947 y 1991 unos U$S 8,7 billones en recursos de capital fijo y capital trabajo (38).
Esta asignación de recursos, que al contario de lo registrado en paises en vías de desarrollo no sufrió importantes recortes en función de otras exigencias en el plano social, sufrió un impulso cualitativo desde el lanzamiento de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) en 1983, hito a partir del cual se optimizó el empleo militar de cerámicas; rayos láser; fibras ópticas; comunicación satelital; haces de partículas e informática y microinformática.
Los resultados de tales esfuerzos en I+D se corroboraron en la Guerra del Golfo, sobre la cual opinó en estas mismas páginas el geopolítico Mercado Jarrín: "La Guerra del Golfo demostró la importancia de los avances tecnológicos. Puestos los adversarios frente a frente, con análogas capacidades combativas, la victoria será del que ingrese al conflicto poseyendo un adecuado margen de superioridad tecnológica. se emplearon nuevas armas cuyo conocimiento ya ha sido divulgado como: las bombas inteligentes, guiadas por rayos láser, infrarrojos o por cámaras de TV, que permiten a los pilotos lanzarlas desde fuera del alcance de las defensas antiaéreas; misiles crucero, lanzados desde bases y submarinos a más de 1000 km, por cuyo sistema de radar con mapas preprogramados, su trayectoria se adapta al relieve del terreno; los patriot, interceptores de aviones y misiles; los bombarderos F-117 Stealth; los helicópteros Apache de apoyo a las fuerzas blindadas; la interferencia electrónica. Particularmente, cabe señalar la aparición de baterías de lanzacohetes que, en coordinación con la información del satélite, desencadenaban el fuego de contrabatería en menos de un minuto con gran presición..." (39).
Por su parte el comisionado el comisionado oficial del Ejército Argentino a esa contienda expresó que la misma dió lugar a una "verdadera revolución en el arte de la conducción militar" debido a la aplicación de la tecnología en los sistemas C3I, basados en obtención de información satelital, procesamiento por computadoras y avanzados sistemas de comunicaciones. Este agregado destacó también la opinión del Ministerio de Defensa francés, para quien "la guerra fue una gran victoria de la información, sobre todo de la transmitida por el aire y el espacio" (40).
Estos puntos de vista podrían quedar desactualizados en poco tiempo, puesto que los avances militares basados en I+D serían, en poco tiempo, mayores. En tal sentido, un informe del Pentágono prevé la aplicación militar intensiva de sensores y procesadores de luz infrarroja, ondas acústicas y microondas; productores portátiles de alimento, agua, explosivos y combustible, basados en la biotecnología; nuevos transmisores por cable, fibra óptica y radiaciones electromagnéticas; materiales ligeros resistentes a los más fuertes impactos y a los agentes químicos; computadores capaces de efectuar 10 billones de operaciones por segundo; finalmente, láseres portátiles que se emplearán en guiado de armas y telemetría, en la inutilización de artefactos ópticos, orientación de tropas equipadas con lentes especiales y producción de cegueras masivas en el bando contrario (41).
También se emplearán en forma intensiva, en el rubro de indumentaria, desarrollos textiles especiales que introducirán importantes novedades, por ejemplo:
Esta última posibilidad es particularmente interesante. Empleando fibras huecas conteniendo una mezcla de tinturas líquidas y pigmentos de contraste sólidos, éstos se activan mediante impulsos eléctricos ordenados por un computador del tamaño de un reloj pulsera, conectado a su vez a una cámara incorporada al casco del infante (42).
Otros avances se observarán en los campos de las "armas no letales" y en el de las tecnologías "stealth". En el primer caso, que engloba ingenios orientados a aturdir, desorientar o inmovilizar a las fuerza enemigas, se incluyen: dispositivos que producen infrasonidos de baja frecuencia que provocan vómitos o desmayos; pulsos electromagnéticos o virus informáticos que inhabilitan los componentes electrónicos en los armamentos enemigos; por último, productos químicos ultrarresbaladizos que anularían la tracción de los blindados (43).
En el campo stealth se destacan los proyectos Aurora, un avión con una velocidad de Mach-6 y un techo de vuelo de hasta 70 mil metros que construye Lockheed o Northrop, y Sea Shadow, un buque tipo catamarán construido por Lockheed para transporte de tropas y que habría sido empleado por primera vez en Somalía (44).
6. LA TECNOLOGIA MODIFICA LOS CLASICOS CONCEPTOS DE CONFLICTO INTERESTATAL
Finalmente, y como implícitamente se desprende de lo que describimos en los puntos precedentes, debe destacarse la creciente importancia que adquiere la tecnología como elemento de conflicto, en diferentes configuraciones: Estado vs. empresa (multinacional, transnacional o de relaciones); empresa vs. empresa en orden a un mercado determinado; por último, Estado vs. Estado.
La última de las opciones mencionadas es, quizás, la de mayor importancia. La clásica lectura que se efectua de la misma desde el punto de vista de la seguridad alude a la difusión de conocimientos aptos para ser empleados en la fabricación de armas QBN y vectores por países de rango militar intermedio ("Medium Weapons States") o por gobernantes que adoptan conductas unilaterales de tipo "free rider", contrarias a los acuerdos multilaterales de seguridad (como el COCOM y el MTCR), siendo denominados estos casos como "loose nukes" (armas fuera de control) (45).
Complementando esta percepción, cada vez en mayor medida derivan en conflictos interestatales las cuestiones tecnológicas vinculadas meramente a la producción y el comercio. Ya en nuestro trabajo anterior aludimos al concepto "kenbei", un neologismo nipón que debe comprenderse como la percepción de oponente que Japón genera en crecientes círculos norteamericanos, y que evoluciona en forma directamente proporcional al intercambio comercial bilateral.
Particularmente en el contexto de las relaciones Washington-Tokio, los habituales conflictos entre ambas partes surgen a partir de demandas y represalias efectuadas por la Casa Blanca en un contexto comercial asimétrico. Aunque Norteamérica atribuye tal asimetría a medidas proteccionistas y prácticas de dumping, este desequilibrio está signado por las siguientes características:
No es arriesgado suponer que los problemas comerciales originados en gaps tecnológicos sean percibidos, cada vez más, en términos de conflicto. Sintomático de esta presunción es que las últimas obras de Lester Thurow y de Jeffrey Garten (subsecretario de comercio de la Administración Clinton) se denominen La batalla del siglo XXI y Paz Fría, respectivamente.
Como dato anecdótico cabe destacar la aparición reciente de un trabajo cuyos autores, George Friedman y Meredith Leberd, tras analizar los modelos y estrategias económicas de Japón y EE.UU. y su interacción, concluyen que las crecientes represalias comerciales norteamericanas a la contraparte podrían llevar a un enfrentamiento bélico: "La guerra que se aproxima con el Japón no obedecerá a la maldad o la mezquindad. No obedecerá a la falta de comprensión mutua. No obedecerá a que Japón y EE.UU. tienen culturas distintas. Eclosionará porque ambos son países sensatos, viviendo en un mundo peligroso (...) Así, como acontece con la mayoría de las grandes guerras, la segunda guerra americano-nipónica, que está por venir, ocurrirá a pesar de las mejores intenciones de todos los interesados" (49).
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CUADRO Nš 1: EVOLUCION DE LA RED CABLE NEWS NETWORK (CNN)
1938: Nace el 19 de noviembre Ted Turner en Cincinnati (Ohio)
1963: Ted Turner asume la presidencia de la empresa familiar de publicidad Turner Advertising Company, transformándola luego en Turner Communication Group (TCG)
1970: TCG adquiere el canal 17 de TV de Atlanta, al borde de la quiebra, transformándolo en seis años en la estación de cable satelital de mayor éxito.
1979: TCG se transforma en la actual Turner Broadcasting System (TBS), desarrollando una red de TV por cable que hoy alcanza al 65 % de los hogares del territorio metropolitano EE.UU. y dependencias de ultramar (Islas Vírgenes, Puerto Rico).
1980: TBS constituye la CNN, el primer canal de noticias en vivo con transmisión las 24 horas, en las instalaciones originales del canal 17 de Atlanta, la que registrará déficits operativos hasta 1984 inclusive.
1981: La CNN incorpora el servicio Headline News de emisión de titulares e informaciones abreviadas cada lapsos cortos
1985: Nace CNN International, con un servicio que abarcaba solamente a 200 hoteles.
1987: Comienza a llegar por satélite la señal de CNN International a Europa.
1987: Se implementa el sistema World Report, por el cual las emisoras adheridas al servicio presentan las informaciones de sus países, para su difusión mundial, desde su propia óptica. Estos reportes superarían los 13 mil en 1994.
1991: Comienza a llegar por satélite la señal de CNN International a América Latina y Asia.
1993: En el último ejercicio presupuestario, CNN International factura U$S 600 millones, mientras la facturación global de TBS ascendía a U$S 1921 millones.
1994: CNN International inaugura un nuevo centro de operaciones (CNN Center) en Atlanta con la última tecnología en comunicaciones, cámaras robóticas, reproducción y grabación digitales.
1994: CNN International llega a 140 millones de hogares en 200 países.
FUENTE: NEGRETE, Claudio: "CNN en vivo", Noticias 05/06/94, pag. 108-111
NOTAS Y COMENTARIOS:
01: RIVERA, Jorge: "La tecnología domina al mundo", El País 02/04/93, Suplemento Cultural, pag.7
02: PARTRIDGE, James: "El fabuloso mundo de los pagos electrónicos y el futuro de las finanzas", El Cronista, suplemento especial 85š Aniversario, Bs.As. 1993, pag. 8-9
03: POPCORN, Faith: "Marketing faz aldeia global virar empório", en "Guia del Poder", suplemento de World Media en Folha de Sao Paulo 12/12/93, pag. B-10
04: IANNI, Octávio: "A Sociedade global", Ed. Civilizacao Brasileira, Rio de Janeiro 1992, pag. 135
05: ROSSANDA, Rossana: "Berlusconi y la televisión", El País 30/04/94 pag. 14. Pese a la opinión de Gian Enrico Rusconi, es probable que la primera fuerza política de la era telemática haya sido el Partido de Reconstrucción Nacional (PRN) de Brasil, que llevó al poder a Fernando Collor de Mello merced al apoyo que le prestó el empresario Roberto Marinho, dueño del pool televisivo y de prensa escrita O Globo, el mayor del vecino país.
06: DE CASTRO, Therezinha: "La Alianza del Mar Negro", Geopolítica Nš 50, Bs.As. 1993, pag. 25
07: NYE, Joseph: "El nuevo poder mundial", Actualización Política Nš 1, Bs.As. 1991, pag.46-47
08: IANNI, op.cit. pag. 135
09: CHAN KIM: "Matrizes de múltis perdem forca", en "Guia del Poder", op.cit. pag. B-12
10: "La empresa mundial, QEPD", de The Economist en El Economista 12/02/93
11: "Qué grande es ser chico!", conceptos vertidos por John Naisbitt en su conferencia en el Buenos Aires Plaza Hotel en septiembre de 1992, en Mañana Profesional Nš 24, Bs.As. octubre 1992, pag.10
12: OHNO, Taiichi: "El sistema de producción Toyota", Gestión 2000, Barcelona 1991, en "Ideas en cuatro ruedas", Signos Nš 8, 1992/4, Universidad del Salvador, Bs.As. 1992, pag.22-23. Joseph Nye concuerda básicamente con este analista japonés al considerar que la producción se está reorientando a la constitución de "sistemas flexibles", donde la tradición artesanal de productos "hechos a medida" se incorporará a las modernas plantas manufactureras.
13: Ver DRUCKER, Peter: "La sociedad poscapitalista", Planeta, Bs.As. 1992
14: Disertación de Alvin Toffler, Fundación Colloquium, Buenos Aires Plaza Hotel, Bs.As. 21/06/92.
15: NYE, op.cit., pag. 46
16: "A economia mundial ruma para knoware", Folha de Sao Paulo 04/04/93
17: GARCIA LAREDO, Víctor: "Davos 1994: una nueva agenda para el mundo y algunas cuestiones más profundas", La Prensa 10/06/94
18: KRUGMAN, Paul: "Geography and Trade", The MIT Press, Cambridge (MA) 1991. Su abstract y análisis en Finanzas y Desarrollo, Banco Mundial, diciembre 1992, pag. 50
19: OHMAE, Kenichi: "Las economías regionales necesitan aire", de The Wall Street Journal en El Cronista 23/02/93. Una descripción mas profunda de este pensamiento en la obra del mismo autor "Rise of the Region State", Foreign Affairs, spring 1993, pag. 78 y ss.
20: PETRELLA, Riccardo: "Un peligroso apartheid tecnológico", de New Perspectives Quaterly en La República 10/08/92, pag. 30
21: De BELLI, Pedro: "Globalizing the rest of the world", Harvard Business Review vol.69 Nš 4, Boston 1991, en IANNI, op.cit. pag. 25
22: PETRELLA, Riccardo: "Pax Triadica", Le Monde Diplomatique, novembre 1992 pag. 32
23: "El estado mundial de la agricultura y la alimentación 1993". Serie "Las políticas de recursos hídricos y la agricultura", FAO abril de 1994. Este organismo entiende a la biotecnología como "cualquier técnica que se vale de organismos vivos para fabricar o modificar productos, mejorar plantas o animales, o desarrollar microorganismos para fines específicos".
24: Abstract y análisis de KENNEDY, Paul: "Preparing for the twenty-first century", Random House, NY 1993, en BARTOLOME, Mariano & ORTIZ, Javier: "El siglo XXI según Paul Kennedy", revista Debate Nš 24, Bs.As. 1994, en prensa.
25: GRONDONA, Mariano: "Clintonomics: lo que vendrá", La Nación 22/11/92, pag.8
26: WALLERSTEIN, Immanuel: "Historical Capitalism", London 1985; "The Capitalist World-Economy", Cambridge University Press, Cambridge (MA) 1979.
27: De COX, Robert: "Globalization, multilateralism and social change", Work in Progress, UN University vol.13 Nš 1, Tokio 1990, en IANNI, op.cit. pag. 24
28: "La Europa japonesa del 2003", de The Wall Street Journal en El Cronista 11/02/93
29: FINKELSTEIN, Joseph: "La Tercera Revolución Industrial producirá cambios sin precedentes", de Facetas (USIS) en Estrategia (Uruguay) 25/03/93, pag. 38 y ss.
30: ROSSI, Clóvis: "Rapidez das mudancas desorienta a elite mundial", informe del Fórum Económico de Davos 1993, en Folha de Sao Paulo 07/02/93
31: Los modelos de adquisición tecnológica mencionados han sido tomados y adaptados de RUSHING, Francis: "Economics, technology transfer and strategies for developing high technology industries", mimeo, Georgia State University, Atlanta, Georgia 1991.
32: La importancia de la infraestructura moral y ética ha sido puesta de relevancia por C.A. Herkströter, presidente de Royal Dutch Petroleum Company (Shell), en su trabajo "Nuevas fronteras corporativas", El Cronista, suplemento 85š Aniversario, op.cit., pag. 10-12
33: De L`Express 14/09/90 en STORANI, Conrado (h) & TELLO, Angel: "Hipótesis de conflicto", Honorable Cámara de Diputados de la nación, Buenos Aires septiembre de 1991.
34: Ibidem (20)
35: "A injustica do apartheid tecnológico", entrevista de Alvin Toffler a Leónidas Pires Goncalves, Jornal do Brasil 09/05/92, supl. Idéias/Ensaios pag. 10-11
36; VIVEKANANDA, Franklin: "The myth of technology transfer: perspective in North-South dilemma", International Political Science Abstract, IPSA, XV World Congress, Bs.As. junio 1991
37: BOBBIO, Norberto: "No a los profetas del Apocalipsis", abstract y análisis de ROSA, Asor: "Fuori dall` Occidente. Ragionamento sull` Apocalisse", Einaudi, Roma 1992, en El País 29/06/92.
38: MELMAN, Seymour: "La Conversión pacífica es un fiasco", World Paper noviembre 1992/II
39: MERCADO JARRIN, Edgardo: "Consecuencias y enseñanzas de la Guerra del Golfo Pérsico", Geopolítica Nš 45, Bs.As. 1992, pag.17
40: LAGOS, Hilario: "La Guerra del Golfo Pérsico. Las madre de todas las batallas fue una batalla perfecta", Revista Militar Nš 724, Bs.As. 1991, pag. 20-21
41: "Strategic Technologies for the Army of the Twenty First Century" (STAR XXI), Departament of Defence, Washington DC 1992.
42: "Invisible soldiers", The Economist 04/06/94, pag. 87. Según esta fuente, el desarrollo de telas con fibras metálicas detectables por los radares propios tiene lugar en la empresa "Science, Math & Engineering" (SME) de Billerica, Mass., EE.UU. ; los proyectos de trajes invisibles tienen lugar en "Mission Research Corp." de Santa Bárbara, California, y en la unidad de materiales avanzados de la Michigan State University.
43: KIERNAN, Vincent: "Para no matar", de New Scientist en Noticias 13/03/94, pag. 136-137
44: ABC 28/04/93 pag.21 y El Mercurio 04/04/93 pag. D-30
45: COCOM: Coordinating Committee for Multilateral Exports Controls; MTCR: Missile Technology Control Regime.
46: BARTOLOME, Mariano: "América Latina y el Nuevo Orden Internacional", Revista Argentina de Estudios Estratégicos (RAEE) Nš 14, Bs.As. 1991, pag. 41
47: LASCANO, Marcelo: "Problemas y perspectivas de la economía mundial", en Vs.autores "La Argentina y la situación internacional", GEL, Bs.As. 1993, pag. 70
48: BORON, Atilio: "Las transformaciones del sistema internacional y las alternativas de la política exterior argentina", mimeo, FLACSO, Bs.As. marzo de 1992, pag. 19
49: PINGUELLI ROSA, Luíz: "Depois das taxas, os mísseis", abstract y análisis de FRIEDMAN, George & LEBERD, Meredith: "EUA x Japao: guerra à vista", Nova Fronteira, Rio de Janeiro 1994, en Jornal do Brasil 19/02/94