APUNTES SOBRE LA INTELIGENCIA EN LA POSGUERRA FRIA *

 

I. A MODO DE INTRODUCCION

 

Mas allá de matices secundarios, en las últimas décadas se ha entendido como "inteligencia" a una disciplina que tiene como objetivo la reunión y procesamiento de información, y su provisión a la conducción del Estado, para facilitar la apreciación de situaciones y la adopción de decisiones por parte de este último.

Sin embargo, en los últimos años la misma ha sido objeto de importantes reformulaciones que abarcaron todos sus aspectos, y que tendieron a adecuarla a los nuevos escenarios internacionales.

El objetivo del presente trabajo es describir las líneas principales de tales reformulaciones, con el objeto de brindar datos susceptibles de ser empleados en el tratamiento de la cuestión de la inteligencia en la República Argentina.

 

II. LA INTELIGENCIA EN EL ORDEN INTERNACIONAL POSTERIOR A LA GUERRA FRIA:CRISIS Y REFORMULACION

 

De vital importancia para los países centrales durante la contienda interhegemónica, la utilidad del producto de la actividad de inteligencia para el Estado moderno es ahora un tema sometido a debates académicos y parlamentarios en numerosos países, y sobre todo en EE.UU. La superación formal de la Guerra Fría, que privó a los organismos de inteligencia (en adelante OO.II.) del Este y el Oeste de su principal oponente, fomentó incluso el surgimiento de ópticas proclives a la eliminación de los organismos de inteligencia. Daniel Moynihan, representante demócrata de Nueva York que integra la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de EE.UU., aseveró en 1991 que "el término Inteligencia se ha convertido en algo incompetente", agregando que "el Sistema de Inteligencia se ha revelado incapaz de conocimiento" (01).

Ciertamente, los adherentes a esta óptica contaban con sólidos argumentos para opinar que los OO.II. de ese país no habían contribuido en forma efectiva al proceso de toma de decisiones del Poder Ejecutivo en casos atinentes a la Seguridad Nacional. En otras palabras, la Inteligencia no estuvo allí donde se la necesitaba.

En este contexto se destacaban tres hechos que habían ocurrido en apenas un año: a mediados de 1989, los gabinetes de análisis de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) no previeron que el régimen prosoviético de Kabul podría sobrevivir al retiro de las tropas estacionadas en ese país por Moscú; meses después, al producirse en Panamá un levantamiento militar conducente al derrocamiento del mandatario Manuel Noriega, John Sunnunu, secretario general de la Casa Blanca, opinó públicamente que había recibido mas y mejor información sobre el hecho de las cadenas televisivas que de los OO.II.; y hacia fines del primer semestre del año siguiente, éstas últimas seguían descartando la posibilidad de que Sadam Hussein se embarcara en una nueva aventura militar, a poco de concluir su conflicto con Irán (02).

Tales fracasos acontecían también en otros países, con igual intensidad. Se sabe que Francia tampoco pudo prever la Guerra del Golfo, y que Alemania no contemplaba como una hipótesis realista la disolución de la vecina URSS.

En este marco, la cuestión del mítico Comité de Seguridad del Estado (KGB) soviético merece un párrafo especial. Lo que sobre esto se ha publicado indica que, luego del fallido putsch revolucionario de agosto de 1991, los servicios de inteligencia soviéticos iniciaron un programa de reestructuración de largo plazo que, mas allá de sus características intrínsecas, indicaba que la disolución de la Unión era una hipótesis que no merecía mucho crédito.

Rememorando aquellas circunstancias, luego de la intentona golpista Mikhail Gorbachov sustituyó a Vladimir Kriuchkov por Vadim Batakin, por entonces ministro del Interior, confiándole a éste último la reorganización de la KGB en el estilo de sus similares de Occidente.

En noviembre de ese año, apenas un mes antes del colapso de la URSS, Bakatín dividió al Comité de marras en sendos OO.II. independientes, encargados respectivamente de los áambitos externo e interno. En el primer caso, un Servicio Central de Inteligencia (TSR) asumiría las tareas del antiguo Primer Directorio de la KGB, bajo la dirección de Yevgueni Primakov; en el restante, las responsabilidades serían asignadas a un Servicio Inter-republicano de Seguridad (MSB), bajo control directo de Bakatin. Esta estrategia contemplaba el traspaso ordenado de funciones y efectivos del KGB a las repúblicas, las que crearían diversas entidades autónomas (03).

Si bien es cierto que parte de estas fallas de previsión son imputables a la actividad de inteligencia, también debe tenerse en cuenta que en igual error incurrieron casi todas las carteras de Relaciones Exteriores e, incluso, la mayor parte de los analistas políticos de renombre y las grandes cadenas de noticias. Estos fracasos se vinculaban en forma directamente proporcional a la complejización del escenario internacional.

Con estos antecedentes, podríamos decir que el interrogante actual no aspira a dilucidar si es útil para un Estado contar con uno o varios OO.II. , sino a establecer qué tipo de OO.II. es útil actualmente para un Estado, dada la complejidad de la situación internacional. Situación ésta que puede resumirse en tres características básicas, que identificaremos a continuación.

En primer lugar el surgimiento, o revalorización al ámbito de la alta política, de problemáticas globales anteriormente soslayadas a la puja entre superpotencias: el narcotráfico y sus problemas conexos, el medio ambiente, la proliferación y difusión "horizontal" de tecnologías duales y de armamento de destrucción masiva, los flujos migratorios y el terrorismo de diverso tipo (ideológico, religioso, xenófobo, etc.).

Segundo, como demostrara tristemente Hussein, la vigencia de la fuerza como elemento racional de política intra e interestatal.

Y en último término, el carácter imprevisible (escalada inmediata) que pueden adquirir las crisis internacionales, o sea los conflictos, debido a la imposibilidad de controlar las acciones de múltiples actores antiguamente adscriptos a uno de los dos polos dominantes del sistema.

En EE.UU. el abandono de los planteos contrarios a la eliminación total de los OO.II., y la preferencia por su readecuación comenzó a implementarse inmediatamente después de la invasión a Kuwait por parte de Irak. La intensidad que tuvo esta reformulación, indicativa de la importancia que se le adjudicó desde los mas altos niveles del Estado, queda patente al comprobar que fue su resistencia al cambio lo que motivó que a pocos meses de iniciado el año 1991 William Webster, director de la CIA, sea reemplazado por Robert Gates (04).

La asunción de Gates dio lugar al aggiornamiento de los OO.II., donde la orientación pareció adecuarse a las palabras de David Boren, senador demócrata de Oklahoma que integra la comisión de inteligencia parlamentaria: "El mundo ha cambiado, debemos cambiar con él" (05). Los presupuestos básicos que guiaron la modernización pueden resumirse de la siguiente manera:

 

 

A partir de la íntima vinculación entre conflicto e inteligencia es que en EE.UU. se identificó posteriormente la ya mencionada "X", tarea en la cual participaron los propios OO.II. y la Comisión de control de esa actividad existente en el Congreso. La propia estructura, a través de un grupo de analistas designados ad hoc, señaló la inevitable proliferación de los conflictos regionales, así como un recrudecimiento del terrorismo y el narcotráfico (07); el Congreso, por su parte, destacó como cuestiones de importancia la evolución de la ex-URSS, la proliferación nuclear en el llamado Tercer Mundo, los conflictos étnicos (se habrían detectado 48 casos de este tipo que podrían generar un alto grado de violencia) y la inteligencia económica (08).

De este conjunto de temas, el referido a la inteligencia económica generó (y continúa generando) discrepancias. ¿Debe abocarse un OI a la recolección y procesamiento de informaciones de este tipo? La respuesta que se desprende de la experiencia estadounidense es afirmativa, puesto que la cuestión se aborda desde la ya consignada perspectiva del conflicto. Opiniones calificadas del cuartel de Langley, la sede central de la CIA, recordaron en aquellos momentos que las mayores fuentes de conflictos pacíficos se originan en las competencias tecnológicas y comerciales entre los estados, en tanto los legisladores aseveraron que la competencia económica había ocasionado al país "mayor daño que los misiles de la URSS". En apoyo de esta tesitura se recordó un informe de la CIA fechado en 1987, que consignaba que el 80 % de la inteligencia producida por Japón es de tipo económica (específicamente con características de espionaje empresario) y se realiza sobre objetivos europeos y de EE.UU. (09).

Como corolario, para el último año de la gestión de George Bush y por sugerencia de gates, los OO.II. de ese país pasarían a destinar un tercio de su presupuesto global anual, estimado en unos U$S 30 mil millones, a la reunión y procesamiento de datos económicos y tecnológicos (10).

Desde esa fecha, las cosas no parecen haber cambiado mucho: a comienzos de 1993 el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) estadounidense descubrió que la homóloga francesa de la CIA, la DGSE (Dirección General de Seguridad Exterior), realizaba espionaje sobre las empresas Textron, Bell y Boeing, fabricantes del avión de despegue vertical Osprey V-22 (11).

En definitiva, es el carácter real o potencialmente conflictivo de una situación el que le otorga a la misma interés desde el punto de vista de la inteligencia, en el inestable tablero internacional actual. Poco tiempo antes de asumir la titularidad del Poder Ejecutivo norteamericano, Bill Clinton afirmaba en un dossier que "en una era de amenazas imprevisibles (los servicios de inteligencia) deben estar preparados para comprender las condiciones políticas, económicas y culturales que puedan generar conflictos"; sus asesores sobre el tema de aquellos momentos, George Tenet y John Keliher, reafirmaron la necesidad de que los OO.II. incrementen la capacidad para prever y evaluar conflictos existentes o en formación, en un mundo donde "las Bosnias y las Somalías serán la regla y no la excepción"; por último recordemos que James Woolsey, primer director de la CIA durante la flamante administración demócrata (ex-analista del Pentágono y negociador de control de armas desde la administración Carter a la gestión de Bush), anunció que las necesidades de inteligencia de su nación se incrementaban en un mundo con nuevas y diferentes amenazas, agregando su ya célebre frase "matamos un gran dragón, pero vivimos ahora en una selva llena de una complicada variedad de serpientes venenosas y, en muchas formas, el dragón fue mas fácil de seguir con atención" (12).

Los OO.II. de Alemania, Francia, Italia, España, Gran Bretaña e incluso de la ex-URSS parecen haberse embarcado en similares procesos de reformulación de sus objetivos, en cuyo transcurso también parecen haberse revalorado los casos conflictivos en general, con especial énfasis en los fenómenos del narcotráfico y el lavado de dinero, el terrorismo, las mafias y otras formas de criminalidad organizada, la difusión y proliferación de armamento de destrucción masiva, y las crisis políticas de aquellas naciones consideradas como importantes para las respectivas seguridades nacionales. Incluso en lo atinente al KGB, desde inicios de la presente década el mismo (y su sucesor luego del colapso soviético, el Servicio de Inteligencia Exterior -TSR- que dirige Primakov) estarían prestando especial énfasis en los conflictos étnico-religiosos, las estrategias tecnológicas y económicas vigentes internacionalmente, el terrorismo y el narcotráfico (13).

Sin embargo, no se agota en lo antedicho el perfil que debe adquirir un OI en la posguerra fría. Lo que se dijo hasta aquí se limita al qué de estas entidades, cuestión que a su vez se halla íntimamente relacionada al cómo. De esta manera, podemos decir que las investigaciones y estudios realizados sobre el tema coinciden en señalar que un OI eficaz debe contar con tres atributos básicos:

 

 

DEPENDENCIA DEL ESTADO

 

El primer atributo le genera a la conducción del Estado la obligación de plasmar en estrategias o directivas, las orientaciones generales que los OO.II. deberán seguir, en la forma de programas o planes. Tal obligación le reasegura la recepción de información e inteligencia sobre cuestiones de su interés, y la garantía de que los OO.II. no fijarán sus prioridades de trabajo en forma autónoma.

Además, estas orientaciones tendrán necesariamente una estrecha relación con los objetivos estratégicos nacionales que guiarán ese nivel del Estado en su acción de gobierno. La actividad de inteligencia derivada de las directivas del maximo nivel del Estado, conforme a los objetivos estrategicos nacionales, es la Inteligencia Estratégica (Como se verá, esta concepción de INTELIGENCIA ESTRATEGICA es perfectamente compatible con la que establecen otros autores como Walter Lippman y Sherman Kent, y complementa el concepto propuesto hace mas de cuatro décadas por Washington Platt -"el conocimiento relativo a las capacidades, vulnerabilidades y posibles líneas de acción de otras naciones"-).

Por su parte, el beneficio que percibe el OI es claro: la existencia de una estrategia nacional de inteligencia y de una demanda constante de información asegura su propia razón de ser y limita los riesgos de una burocratización de la entidad (14).

 

CALIDAD EN LA PRODUCCION

 

En lo atinente a las capacidades de un OI, la calidad de lo que el mismo produzca se vincula, a su vez, con los siguientes requisitos:

 

 

La objetividad de un OI se vincula en forma directamente proporcional a su autonomía. En EE.UU., una propuesta del ya mencionado legislador Moynihan de transferir la CIA al Departamento de Estado generó un áspero debate donde se concluyó que la subordinación de la inteligencia al ámbito de la política exterior entrañaba el riesgo de cocinar la información bajo presión de un poder político deseoso de justificar sus acciones; esta postura fue ejemplificada en los siguientes términos: "hay peligro cuando nuestros ojos y nuestros oídos se convierten en nuestro cerebro, uno ve lo que quiere ver" (18).

 

OPERACION EN TIEMPO REAL

 

La inteligencia que no se difunde en forma oportuna, el just in time de las estrategias productivas modernas, carece casi absolutamente de valor y se transforma en Historia. En los últimos años, la utilidad de la información inmediata fue revalorizada a raíz de la amplia cobertura de los conflictos internacionales -y sobre todo de la Guerra del Golfo- por parte de la cadena televisiva CNN. Bajo el liderazgo de Ted Turner, la CNN revolucionó de tal manera la concepción de información que la CIA habría iniciado estudios tendientes a copiar sus métodos y técnicas (19).

La clave de la difusión oportuna del producto de inteligencia radica en un acceso directo de las máximas jerarquías de las entidades que lo producen al mas alto nivel decisorio del Estado. Cuando EE.UU. ocupó militarmente Panamá, se criticó a la CIA por tardar cuatro días en localizar al prófugo Manuel Noriega, pero esa institución no había sido informada por su gobierno de los preparativos de ocupación. En similar sentido, en las fases finales de la operación Tormenta del Desierto se endilgó a esa Central no haber previsto que Sadam Hussein podría mantenerse en el poder, ni las inminentes revueltas kurdas y chiítas, pero lo cierto es que Gates estaba excluido del núcleo de asesores e informadores de George Bush para ese conflicto (20).

Como síntesis de todo lo que se ha expuesto hasta aquí puede decirse lo siguiente:

 

EL OBJETIVO GENERAL DE UN ORGANISMO DE INTELIGENCIA ESTRATEGICA ADECUADO A LOS REQUERIMIENTOS QUE IMPONE LA ACTUAL SITUACION INTERNACIONAL ES CONTRIBUIR CON INFORMACION E INTELIGENCIA AL PROCESO DE TOMA DE DECISIONES DEL MAXIMO NIVEL DEL ESTADO, EN LO ATINENTE A CUESTIONES VINCULADAS CON LOS OBJETIVOS ESTRATEGICOS NACIONALES, PERCIBIDAS COMO REAL O POTENCIALMENTE CONFLICTIVAS. TAL OBJETIVO IMPLICA UNA ALTA CALIDAD DE LA CITADA INFORMACION E INTELIGENCIA, CAPACIDAD PARA PROPORCIONAR LA MISMA EN FORMA OPORTUNA, Y ACCESO DIRECTO A LAS INSTANCIAS DECISORIAS.

 

III. FUENTES DE INFORMACION Y CAPACITACION DEL PERSONAL

 

Para cumplir adecuadamente con sus objetivos, un OI moderno debe hacer particular hincapié en dos cuestiones que se vislumbran como de la máxima importancia: las fuentes de información, y la capacitación del personal.

En lo relativo a las fuentes de información, se asiste a la revalorización de la inteligencia de fuentes humanas (HUMINT), así como a la búsqueda de nuevas fuentes de datos. La HUMINT se ha revalorizado en los últimos años en detrimento de la inteligencia de imágenes, principalmente satelital, revirtiendo la tendencia que desde fines de la década del sesenta se verificaba en los OO.II. con acceso a esas capacidades tecnológicas.

En parte, ese cambio de óptica obedeció a la comprobación de que las imágenes obtenidas por medios tecnológicos eran insuficientes a la hora de efectuar evaluaciones políticas, puesto que no tenían en cuenta el factor humano, la principal "variable independiente" en todo análisis. Existen numerosos ejemplos de esta insuficiencia: en la crisis de los misiles cubanos de 1962, los aviones de reconocimiento estadounidenses U-2 confirmaron a posteriori lo que ya habían reportado numerosos enemigos del régimen de Fidel Castro y refugiados de ese país; tampoco se pudo prever la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968, ni el ataque de las naciones árabes a Israel en 1973, que originó la Guerra del Yom Kippur; y a partir del acceso de Mikhail Gorbachov al poder de la hoy extinta URSS, los satélites y aviones se mostraron completamente ineficaces para anticipar las crisis políticas y las revueltas populares que comenzaron a sucederse en Europa Oriental (21).

Con estos antecedentes, el episodio que desencadenó la crisis de la inteligencia por imágenes en EE.UU. fue la última Guerra del Golfo. En julio de 1990 estos ingenios electrónicos, sobre los que descansaba la mayor responsabilidad en la recolección de información sobre la zona, habían demostrado que el ejército de Irak estaba adoptando una formación de batalla cerca de su frontera con Kuwait; sin embargo, la carencia de una efectiva HUMINT impidió evaluar correctamente las intenciones del líder de esa nación (22). Al respecto George Carver, que fuera asistente especial del director de asuntos vietnamitas de la CIA entre 1966 y 1973, diría acertadamente: "No se puede evaluar el estado de ánimo imperante en un bazar desde un satélite orbitando a 100 millas de altura en el espacio" (23).

Casualmente, y pese a su escasa partacipación en esa contienda, la HUMINT obtuvo entonces algunos triunfos. Por ejemplo, se ha hecho público que en aquellos momentos la inteligencia militar estadounidense detectó la puesta a punto de los misiles iraquíes SCUD-B, concluyendo que los mismos serían equipados con armas químicas, insumos cuya existencia los satélites habían comprobado. Simultáneamente tres analistas de la CIA, basándose en informaciones provenientes del interior de Irak, descartaron tal alternativa y así lo hicieron saber por vías institucionales al Secretario de Defensa y al Jefe del Estado Mayor de las FF.AA. Ninguno de los 38 SCUD-B disparados durante esa guerra contenía cabezas químicas, y el director de la CIA fue felicitado por el mencionado Jefe de Estado Mayor, general Colin Powell (24).

La HUMINT también proveyó la ubicación de los principales blancos de las bombas inteligentes que lanzó la coalición aliada que se opuso a Hussein en el citado conflicto, incluyendo las vías de entrada (ductos de ventilación, chimeneas) de las mismas; logró identificar y vigilar cerca de 30 grupos terroristas iraquíes que operaban en el exterior, y logró frustrar un atentado contra la embajada estadounidense en Jakarta (Indonesia) (25).

En definitiva, al igual que lo sucedido con sus objetivos, la CIA reformuló el valor de la HUMINT tras el reemplazo de William Webster por Gates, funcionario éste que recalcó que el valor de un satélite de reconocimiento de baja perfomance equivalía al costo de mil fuentes humanas bien pagas (26).

En el marco de esa revalorización, ha trascendido que la CIA actualmente aplica HUMINT a los principales carteles del narcotráfico latinoamericano, incentivado por el éxito que supuso en 1989 la localización del traficante colombiano José Gonzalo Rodríguez Gacha; a la verificación del probable empleo militar de las fábricas farmacéuticas libias, instaladas por Muammar Kaddafi en Rabta; y al conflicto balcánico, detectando blancos posibles para la aviación militar (27).

Sin embargo, también en el seno de la HUMINT surgen propuestas de modificación, que se concentran sobre todo en su ámbito de actuación. Así, se sugiere que las mismas dejen de estar, como en la actualidad, circunscriptas principalmente a los circuitos diplomáticos, dado que en esos ámbitos la información que se obtiene es limitada; el problema de la información proveniente de fuentes diplomáticas ha sido denominado por académicos norteamericanos "limitación a los datos familiares", y reconoce antecedentes en los informes de embajada que se emplearon para evaluar erróneamente el mercado petrolero mundial, con anterioridad a la crisis mundial de 1973 (28).

Otra modificación que debe implementarse en las fuentes humanas con capacidad de procesamiento apunta a que las mismas filtren la información que recolectan, con el doble objetivo de evitar la "intoxicación informativa" y de evitar la saturación del sistema de procesamiento. Con razón se han señalado los difusos límites que existen entre HUMINT y "RUMINT" (inteligencia del rumor) (29).

En cuanto a las nuevas fuentes, los estudios que al respecto se vienen realizando desde inicios de la presente década han hecho hincapié en tres cuestiones principales: la información pública, los llamados "outsiders" y la colaboración internacional entre agencias.

Siempre se ha considerado que entre un 80 y un 90 % de la información que interesa a un OI proviene de fuentes públicas o abiertas; aunque este concepto fue considerado como algo indiscutible, lo cierto es que tanto el estudio de temáticas de escaso interés para la esfera académica como el ya mencionado énfasis en los medios de recolección de información por imágenes, parecen haber generado en los OI una cierta preferencia por "lo secreto".

Actualmente se considera que la capacidad del analista de inteligencia para manejar información secreta, su principal ventaja frente al analista académico, pierde importancia dado que los nuevos asuntos de interés para la inteligencia (particularmente la de nivel estratégico nacional) requieren información básicamente pública. Según Codevilla, en muchos casos "...la información secreta no solo no es crucial, sino que tampoco es relevante" (30).

La clave entonces es incorporar un mayor caudal de información pública, particularmente la de mayor especialización temática, tanto escrita como radiotelevisiva e, inclusive, la proveniente de bases de datos internacionales. Estudios realizados en EE.UU. indican que, con un costo mensual de U$S 5000 y un equipo compuesto por una computadora personal y un módem, se puede acceder a información pública especialmente valiosa de los mayores centros informativos internacionales (31).

Por su parte, los "outsiders" son aquellas personalidades con profundos conocimientos sobre una temática específica, que están en capacidad de proveer nuevos y valiosos puntos de vista a la estructura de inteligencia sobre un tema en particular. Reacios históricamente a dialogar y debatir sus opiniones con personas ajenas a sus cuadros, los OO.II. de EE.UU. revalorizaron a los outsiders a partir de la asunción de Robert Gates.

Tal revalorización redundó en EE.UU. en la creación del Consejo de Inteligencia Nacional (NIC), en el marco del Acta de la Organización de Inteligencia de 1992. El NIC es una instancia que depende del director de la CIA y que puede estar constituída por personalidades ajenas a la actividad, aunque pueden contribuir con su conocimiento a las evaluaciones que haga la misma (32).

Pero los outsiders no siempre concurren al OI, también puede registrarse el camino inverso. En tal sentido puede recordarse que a mediados de 1991 la CIA encomendó una investigación sobre inteligencia económica, referida concretamente a la estrategia comercial de Japón, a un grupo de catedráticos y líderes empresarios que fue coordinado por el Cnl(R) Andrew Dougherty, ex-director de Investigaciones de la Universidad Nacional de la Defensa de EE.UU. Tal pesquisa se realizó a través del Rochester Institute of Tecnology (RIT Research Corp.), cuestión sobre la cual la central comentó: "Estamos particularmente interesados en las ideas que desafían lo convencional o lo ortodoxo". Un dato importante: el RIT pertenece a la CIA, lo cual indica que esta última entidad cuenta con estructuras aptas para obtener información pública ad hoc (33).

Finalmente, digamos que la colaboración entre OO.II. siempre ha existido, solo que la misma estuvo condicionada al alineamiento de los estados en el marco del ya superado conflicto Este-Oeste. El actual escenario internacional, signado por el carácter transnacional o global de muchas de sus problemáticas y por su alto grado de imprevisibilidad, torna virtualmente imposible para un OI la atención pormenorizada de todas las cuestiones de su interés, con igual énfasis; de ahí que este tipo de colaboración se haya incentivado en los últimos tiempos, dejándose de lado la cuestión ideológica para adoptar la confluencia de intereses como idea rectora.

Un hecho paradigmático de este concepto de confluencia es el acuerdo que a mediados de 1990, y como resultado de lo conversado en la cumbre Reagan-Gorbachov de 1987, suscribieron la CIA y el KGB. Enemigos históricos, ambos OO.II. se comprometieron a compartir informaciones sobre narcotráfico, terrorismo internacional y transferencia al llamado Tercer Mundo de tecnologías sensibles o armamento de destrucción masiva (34). Acuerdos de colaboración similares parecen haber encarado las nuevas entidades rusas con otros oponentes de antaño, como el MI-5 británico y el Mossad israelí, según comentarios hechos hace años por Vitaly Ponomarev, por entonces director adjunto de la organización soviética (35).

En cuanto a la formación y capacitación del personal, esta función se vislumbra como uno de los pilares fundamentales de un moderno OI, especialmente en lo que se refiere a los analistas y a una porción de las fuentes humanas, HUMINT.

La experiencia desarrollada en otras naciones indica que los nuevos conceptos de capacitación deben comenzar por modificar el medio intelectual en el cual operan los analistas de inteligencia: para alguien ajeno a esa disciplina (catedráticos universitarios, periodistas, consultores, analistas de inversiones, etc.) el negocio de la elaboración de análisis y la proyección de tendencias es altamente competitivo y está sujeto a la comparación constante; en contraposición, quien se aboca a la tarea de inteligencia suele constituir "un mundo para sí mismo", manteniéndose ajeno a la dinámica que impera en otros ámbitos, con lo cual no imperan criterios de excelencia. Ese mundo para sí mismos debe ser modificado a través de la incorporación y/o formación, en proporción cada vez mayor, de analistas similares a los de la esfera pública (36).

Suele coincidirse que entre las características que debe tener el nuevo analista ocupan un lugar relevante el dominio de cuestiones económicas y tecnológicas, consideradas "llaves" para abordar cuestiones como la competencia económica internacional, el lavado de dinero o la difusión de tecnologías sensibles, por ejemplo. También cobra singular importancia el conocimiento de idiomas, para acceder a bibliografías y fuentes extranjeras, y cabe agregar que este requisito es particularmente importante para aquellos analistas destacados fuera del país. Hacia fines de la década del 80, cuando México incrementó su interés para EE.UU., se comprobó que solamente el 20 % de los analistas de la CIA destacados en ese país hablaban español (37).

A este listado de requerimientos se agregan la cultura general, y la formación académica en analisis social y político.

La cultura general y la formación inciden directamente en el grado de elaboración y profundidad que registrará el producto final (análisis), y es particularmente importante en lo referente al tema específico de estudio. Además, en lo atinente a formación en análisis social y político, cabe destacar que para el doctrinario Washington Platt los objetivos de la inteligencia constituyen, desde diversas perspectivas, objetos de las Ciencias Sociales, las que prestan sus conceptos y métodos (38).

Para cumplir con estos requisitos, es imprescindible privilegiar el reclutamiento de analistas en el ambito de la Universidad. Se ha sugerido que en los EE.UU., aunque no todas las élites políticas, sociales y económicas proceden necesariamente de la Universidad, sí lo hacen los principales funcionarios de los OO.II. El caso de esa nación se repite también en otros lugares del orbe (39).

Resta mencionar a la creatividad. En muchos sentidos, la actividad de inteligencia es profundamente creativa, y desde ese punto de vista un analista debe contar con la libertad para "apartarse de los libretos" y efectuar evaluaciones novedosas o alternativas a las usuales, incluso cuando las mismas no se ajusten a las opiniones de los pensadores públicos de mayor renombre. Un ejemplo de esto es lo ocurrido en 1978, cuando se detectó en la CIA un alto grado de renuencia a dejar de lado los tranquilizadores informes provenientes de la embajada en Teherán y de la SAVAK (la policía secreta del Sha Reza Pahlevi) al momento de evaluar la situación política iraní, que poco después desembocó en una revolución (40).

Finalmente, hay que señalar que es imprescindible que un analista adquiera un conocimiento cabal de su tema cotidiano de trabajo. Un analista con sólida formación académica verá mermada su capacidad real de elaboración de inteligencia si, pese a acceder a los medios informativos usuales de un lugar no conoce al mismo, ni la idiosincracia de su gente, ni su cultura.

Es imprescindible en este caso la experiencia de campo cotidiana. En relación al desmembramiento soviético antes mencionado, Meyer indica cómo debería haber sido el comportamiento ideal de la CIA: enviar un grupo de expertos a Moscú y otras ciudades de esa región (San Petesburgo, Kiev, Minsk, etc.) y gestionar la entrevista de los mismos con académicos o periodistas locales; permitir que los mismos capten el ambiente de la calle; y, al regreso, hacerlos visitar diferentes naciones de Europa Oriental con el objeto de comparar sus situaciones con el caso soviético (41).

La formación y movilidad del analista se vincula al tema de las remuneraciones. Difícilmente sea posible obtener del mercado laboral a un analista con los conocimientos arriba descriptos, si al mismo no se le ofrece una adecuada compensación. Si el OI forma por sí mismo a su personal, el riesgo descripto persiste, dado que el mismo puede alejarse atraído por ofertas laborales mas atractivas, situación que conlleva dos problemas adicionales: los recursos gastados en formación, y la difusión de información y conocimientos reservados.

Hoy, estos problemas son particularmente visibles en las estructuras de inteligencia que sucedieron al KGB luego de la desaparición de la URSS, donde los mejores agentes han emigrado a la actividad económica o al exterior, y las tareas de reclutamiento han llegado a un estadío de virtual paralización (42).

 

IV.EL SISTEMA DE INTELIGENCIA

 

Usualmente, todo OI forma parte de un SISTEMA DE INTELIGENCIA (en adelante SI) que, sin pretender efectuar definiciones, puede ser comprendido como el conjunto de diversas entidades dedicadas a esta actividad dentro del Estado, las que interactuán entre sí. Usualmente, los diferentes componentes de este sistema tienen objetos de interés primario distintos, y tal vez la mas conocida disquisición en este sentido sea la de estructuras civiles, dependientes en forma directa del máximo nivel decisorio del Estado, y militares, abocadas a la recolección y procesamiento de información específica a la actividad castrense bajo subordinación jerárquica a las jefaturas de las FF.AA. o la cartera de Defensa.

La existencia de un SI entraña el riesgo permanente de duplicación y superposición de actividades, lo que reporta tres perjuicios de primer orden: un excesivo gasto económico, el fomento a percepciones de mutua desconfianza y, sobre todo, una importante caída en la efectividad de las estructuras sistémicas.

Actualmente se coincide en que no existe un mecanismo de control que evite de manera total y permanente los riesgos de duplicación y superposición, si no existe colaboración al respecto de las máximas jerarquías de los OO.II. La mejor alternativa en este sentido parece ser la que formula, en base a su propia experiencia, el almirante brasileño Mario Cesar Flores: que cada componente del sistema cuente con los medios y recursos necesarios para efectuar su tarea específica con el máximo de eficiencia (43).

Por otra parte, un SI debe tener un único canal de transferencia de información e inteligencia al usuario. Normalmente, esa atribución descansa en el organismo que, en el marco del sistema, le corresponde la coordinación intrasistémica y la producción de inteligencia estratégica.

En EE.UU. se ha graficado esta idea de centralización haciendo la comparación con el piloto de un Jumbo que depende o confía de un operador de radar que lo advierte, de acuerdo a lo que ve en su pantalla, de los riesgos que corre el avión. "Si se reparte esa tarea entre dos o mas operadores que miran dos o mas pantallas", agrega Herbert Meyer, "se podría producir desde una confusión hasta un desastre" (44). En este ejemplo el máximo nivel decisorio del estado es el piloto, el Estado se simboliza en el avión, el organismo de inteligencia estratégica en el operador y el SI en la pantalla.

La "pantalla" del SI resume, sin embargo, toda la información disponible. Es vital para el adecuado funcionamiento del SI que en su interior, y sobre todo en lo atinente a la inteligencia estratégica, los OO.II. comparen y contrasten constantemente sus opiniones y puntos de vista, así como sus fundamentaciones en datos, con el objeto de optimizar la calidad del producto final. La experiencia de otros países indica que es contraproducente la solución a los disensos intrasistémicos adotando la postura mayoritas o reduciendo la apreciación final al "mínimo común denominador" que satizfaga a todas las partes; la única alternativa en este caso es proseguir los análisis, incrementando la reunión de datos hasta solucionar el tema (45).

Lo antedicho se puede comprender mejor con el siguiente ejemplo, tomado de los EE.UU.: el SI se encuentra constituído por el Programa Nacional de Inteligencia Exterior (NFIP), esquema donde trabajan conjuntamente diversas entidades como el INR (Departamento de Estado), la DIA (Departamento de Defensa), la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y la CIA. El NFIP es elaborado, de acuerdo a las directivas del máximo nivel del Estado, por la Junta Nacional de Inteligencia Exterior (NFIB), un grupo integrado por los máximos responsables de cada estructura participante en el NFIP, que delega en el director de la CIA la administración y coordinación del mismo.

De acuerdo a lo indicado por la NFIB y bajo supervisión del titular de la CIA, el NFIP produce informes de INTELIGENCIA ESTRATEGICA al poder político denominados Estimación de Inteligencia Nacional (NIE), resultado del trabajo coordinado de todos los organismos.

Cualquier error o falla en este procedimiento no redunda en otro resultado que en la falla en la provisión de adecuada inteligencia estratégica al poder político, limitando así su capacidad decisoria: en 1978 la NFIB demoró, por problemas de coordinación y consenso sobre las apreciaciones que se desprendían del NFIP, la emisión de la NIE sobre la situación iraní; el poder político solo contó con informes parciales e inconexos de diferentes OO.II., lo que complicó el manejo de la situación (46).

Un último requisito imprescindible para que funcione el SISTEMA DE INTELIGENCIA, y para que lo hagan todas los organismos que lo componen, es la tecnología. Resulta cada vez mas evidente que en las actividades de inteligencia, al igual que en las modernas empresas y en las corporaciones periodísticas, se incrementa la necesidad de contar con lo que suele denominarse Tecnología de la Información (TI). La misma reconoce como sus dos pilares fundamentales a la informática y las telecomunicaciones.

Ya se ha indicado que la producción de inteligencia pierde valor si no es oportuna y confiable. Ambos factores son cada vez mas dependientes de la existencia de adecuados sistemas de ordenamiento, almacenamiento, transmisión y recuperación de datos, los que también deben ser intrasistémicos. Hoy se sabe que parte del fracaso de la inteligencia militar de la NATO para advertir la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968 obedeció a que sus sitemas de procesamiento de datos habían sido "saturados" por los datos que se recibían, y que en 1983 la NSA tardó en informar a la Casa Blanca el derribo de un avión de pasajeros sudcoreano sobre el espacio aéreo de la URSS por problemas de comunicación electrónica (47).-

 

NOTAS Y COMENTARIOS:

(01): MOYNIHAN, Daniel: "Todavía es necesaria la CIA?", La Nación 04/06/91

(02): CRESPO, Julio: "El fin de una CIA discreta y controlada", La Nación 10/05/91

(03): LOPEZ, Luis: "Los misterios de la ex-KGB", Revista Española de Defensa, febrero 1993, pag.54 y ss.

(04): "Secretos de espías", Noticias 19/05/91, pag.85

(05): "The new spy wars", US News & World Report 03/06/91, pag.23

(06): CODEVILLA, Angelo: "The CIA's identity crisis" (abstract de su libro "Informing Statecraft: intelligence for a new century", AEI, february 1992), en The American Enterprise Review JAN/FEB 1992, pag.29 y ss.

(07): "La CIA y el Nuevo Orden Mundial", Página 12 09/07/91

(08): Ver, por ejemplo, los conceptos del representante republicano Bud Shuster en su artículo "La inteligencia no es algo sucio", Clarín 15/06/91; BOREN, David: "La evaluación política de los servicios de inteligencia", La Nación 10/07/90; "Crisis in Spookville", Time 23/09/91, pag.24 y ss, "La CIA investiga su futuro", Somos 09/07/91, pag.59, y "Vitória na Guerra Fria leva a CIA a sua pior crise", Folha de Sao Paulo 04/04/93 (informe especial)

(09): "Secretos de espías", op.cit.; "Crisis in Spookville", op.cit. y "Aliados espionam empresas dos EUA", Folha de Sao Paulo 04/04/93

(10): Datos de SINAI, Ruth: "La CIA tiene nuevas prioridades", informe especial de la agencia AP del 13/04/92. Tomado de BARTOLOME, Mariano: "Reflexiones sobre el concepto de Nuevo Orden Internacional", en Vs.Autores: La Argentina y la Situación Internacional, GEL, Bs.As. 1993, pag.128

(11): "James Bond busca empleo", Cambio 16 07/06/93, pag.58 y ss.

(12): Jornal do Brasil, 08/11/92; "Las nuevas misiones de la CIA y la DEA", Página 12 01/12/92; "La CIA: el mundo aun es inseguro", La Prensa 03/02/93

 

(13): HONEY, Peter: "Muy mal momento para el espionaje", Clarín 23/12/90, "El jefe de la KGB contra las novelas policiales", El Cronista 28/08/91; "Balises", L`Express 11/03/93, pag.18-19, y SPITZCOVSKY, Jaime: "KGB e remodelada e coopera com Ocidente", Folha de Sao Paulo 04/04/93

(14): El debate en EE.UU. acerca de la necesidad de contar con una estrategia nacional y una demanda constante de inteligencia se puede observar en BOREN, op.cit.; CODEVILLA, op.cit. y MEYER, Herbert: "Reinvención de la CIA", Global Affairs spring 1992, pag. 1 y ss.

(15): La Defense Intelligence School estadounidense enfatiza muy categóricamente que la predicción es uno de los propósitos básicos de la actividad de inteligencia. De CLAUSER, Jerome & WEIR, Sandra: Intelligence Research Methodology. An Introduction to Techniques and Procedures for Conducting Research in Defense Intelligence, Defense Intelligence School, Washington 1975. Tomado de RIVERO, Jorge: "Los laboratorios de ideas en un país en vias de desarrollo", Revista Argentina de Estudios Avanzados Nº 2, Bs.As. 1991

(16): "Failures of Intelligence", Newsweek 14/05/92, pag.22 y ss.

(17): "KGB-CIA: con la intriga a otra parte", Clarín 17/11/91, 2º sección pag.1 y ss.

(18): SHUSTER, op.cit.

(19): "La CIA copia a la CNN", Ambito Financiero 10/02/92

(20): CRESPO, op.cit.; "Crisis in Spookville", op.cit.

(21): CODEVILLA, op.cit.

(22): "The new spy...", op.cit.; CODEVILLA, op.cit.

(23): "Crisis in Spookville", op.cit.

(24): "Crisis in Spookville", op.cit.

(25): "The CIA`s New Spies", Newsweek 12/04/93, pag.34 y ss.

(26): "La CIA investiga su futuro", op.cit. y "A new spy order at the CIA", US News & World Report 20/05/91, pag.26

(27): "The CIA`s...", op.cit.

(28): BERKOWITZ, Bruce & GOODMAN, Allan: Strategic Intelligence for American National Security, mimeo, New York 1992

(29): "A new spy order...", op.cit.

(30): CODEVILLA, op.cit.

(31): MEYER, op.cit.

(32): ESTEVEZ, Eduardo: "Inteligencia y legislación en los EE.UU.", SER en el 2000 Nº3, Bs.As. 1993, pag.50

(33): "CIA: nipones buscan dominar todo el mundo", Ambito Financiero 11/06/91

(34): Jornal do Brasil 03/06/90 y "Espías y, sin embargo, amigos", Revista Española de Defensa junio/1990, pag.43

(35): Clarín, 29/01/89.

(36): MEYER, op.cit.

(37): CODEVILLA, op.cit.

(38): De PLATT, Washington: "Strategic Intelligence Production", Praeger, NY 1962, en RIVERO, op.cit., pag.105

(39): RIVERO, op.cit.

(40): BERCOWITZ & GOODMAN, op.cit.

(41): MEYER, op.cit.

(42): SPITZCOVSKY, op.cit.

(43): MOREIRA ALVES, Márcio: "Bases para uma politica militar", abstract del libro del mismo nombre del alte. Mario César Flores, (titular de la Secretaría de Asuntos Estratégicos -SAE- de Brasil desde octubre de 1992) Jornal do Brasil 10/02/93

(44): MEYER, op.cit.

(45): BERCOWITZ & GOODMAN, op.cit.

(46): BERCOWITZ & GOODMAN, op.cit., en su apéndice "B" (glosario)

(47): BERCOWITZ & GOODMAN, op.cit.