AMERICA LATINA: POSIBILIDADES DE INSERCION EN LA ECONOMIA INTERNACIONAL

 

 

El presente trabajo intenta establecer los principales factores de incidencia en la capacidad de nuestra subregión para lograr una efectiva inserción económica internacional, en base a la captación de IED y a la mejora cualicuantitativa de su participación en el comercio mundial.

Un necesario diagnóstico previo al desarrollo del objetivo planteado muestra que en los inicios de la post- Guerra Fría comenzó a esbozarse un orden internacional emergente que, entre otras, revelaba las siguientes características: en primer lugar, un ascenso de los llamados poderes blandos (economía, I+D) al terreno de la "alta política", en forma inversamente proporcional al descenso del poder duro (militar) a la "baja política"; segundo, la consolidación de macromercados de dimensiones continentales con epicentros en los tres polos dominantes del subsistema económico internacional (Tokio, Frankfurt y Nueva York), dando lugar a la llamada Tríada; en tercer término, una concentración de los principales flujos de comercio e IED estatales y empresariales en el marco de esa Tríada.

Estos tres atributos redundaban en un cuarto, el reemplazo de la tradicional división internacional Este-Oeste por otra no-ideológica de naturaleza Norte-Sur. A la luz de esta nueva realidad se diseñaron nuevos planteos geopolíticos útiles para entender la posición relativa de cada país en el mundo y sus capacidades de cambio; de estas lecturas mencionaremos dos: por un lado, aquella que divide a las naciones en Estados Modelos, Estados Comerciales y Estados de Poder Limitado.

Los Estados Modelos son EE.UU., Japón y las principales potencias europeas, países ricos y poderosos que son tratados de emular; los Estados Comerciales son aquellos ricos pero no poderosos, pequeños pero prósperos países como Singapur, Suiza, Suecia y Nueva Zelanda; finalmente, los Estados de Poder Limitado (Rusia, China, India y tal vez Turquía) son países relativamente pobres que mantienen su status internacional en función de su capacidad militar y su influencia política. Fuera de estos tres grupos se extiende un círculo exterior conformado por países "hinterlands" (patios traseros) abiertos al comercio y la IED, y por énclaves "ermitaños" cerrados a la influencia extranjera, como Burma, Cuba y Libia (1).

Una segunda lectura geopolítica sugiere que el Sur subdesarrollado se ordena en forma de tres anillos concéntricos al núcleo avanzado y próspero, de menor importancia para el Norte en tanto se avanza desde el centro hacia la periferia del círculo. El primer anillo está formado por las zonas inmediatas a la frontera con el Norte, donde el núcleo reconoce como interés primordial el mantenimiento de la estabilidad política y la amortiguación de otras amenazas meridionales; incluímos en esta categoría a países como México, Turquía, las naciones del Maghreb e inclusive a China.

El segundo anillo está integrado por "escalas y almacenes" del Norte en el Sur (por ejemplo Panamá) y por naciones ectópicas habitadas por una población de claro perfil septentrional (vg. Sudáfrica, Australia e Israel). Finalmente, el resto del Sur se agrupa en un tercer anillo residual, sin interés alguno para el Norte (2).

A partir de esta pequeña introducción, hoy se vislumbran dos grandes hinterlands en el globo, América Latina y Europa Central-Oriental. Quedan exceptuadas de esta categoría otras regiones como el Maghreb, Africa Subsahariana, las repúblicas musulmanas de la ex-URSS, el Medio Oriente y la ribera asiática del océano Indico; esta exclusión obedece al supuesto que el status de hinterland es la resultante de la interacción de cuatro factores: estabilidad de los regímenes políticos, potencialidad del mercado, tipo de relaciones interestatales y normas y valores de la población. Describiendo más acabadamente esta situación observamos que en ninguno de los casos mencionados se lograron acuerdos multilaterales efectivos, que redundaran en mercados de consumo atractivos con posibilidades de desarrollar economías de escala con empleo intensivo de tecnología; sí se percibe, en cambio, profundas diferencias entre los Estados miembros por causas étnicas, religiosas, culturales, ideológicas, territoriales o de liderazgo.

Entre las organizaciones que nunca dejaron de ser una ficción debemos incluir: en Africa, la Unión Económica y Monetaria de Africa Occidental (UEMAO), la Comunidad Económica y Monetaria de Africa Central (CEMAC), la Unión del Maghreb Arabe (UMA), la Comunidad Económica de Estados de Africa Central (CEEAC), la Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental (ECOWAS), la Unión Aduanera del Sur de Africa (SACU) y la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo del Sur de Africa (SAADC) (3); en el extremo oriental europeo y el antiguo perímetro soviético la Zona de Cooperación del Mar Negro (ZCMN) y la Organización de Cooperación Económica (OCE) (4); finalmente en el medio y lejano Orientes el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y la Asociación para la Cooperación Regional del Sur de Asia (SAARC), respectivamente (5).

La compulsa final es, entonces, América Latina versus Europa Central Oriental. O mejor dicho, entre los mejores referentes económicos de ambas regiones, nuestro MERCOSUR (6) y el Grupo de Visegrad (GV) que forman la República Checa, Polonia, Hungría y Eslovaquia. A juicio de quien esto suscribe, los cuatro factores antes mencionados inclinan la balanza en favor de nuestra región.

En primer lugar, los análisis regimentales y sociales comparados muestran que las democracias del MERCOSUR lograron consolidar modelos económicos caracterizados (más allá de los matices) por la desregulación y el incentivo a la competitividad, en el GV en general los últimos comicios mostraron la voluntad del electorado por desacelerar las reformas en curso debido a su alto costo social, reflejo de la existencia de una cultura política que sigue privilegiando el paternalismo estatal. Unicamente los checos quedan excluídos de esta situación.

Respecto a la existencia de mercados con capacidad de consumo, atractivos para la captación de IED por su escala, mientras el MERCOSUR se consolida dentro de un proyecto estratégico de integración continental y transcontinental, a partir de la suscripción de acuerdos con el NAFTA y la UE, los socios del GV no han logrado constituir un área económica y comercial común. Por esa razón, las inversiones occidentales han sido en extremo escasas (7) y limitadas a reeditar el modelo de las maquiladoras mexicanas (8), en tanto la asociación con la UE no se ha cristalizado (9).

A modo de conclusión, los múltiples factores utilizados en el análisis comparativo efectuado hasta aquí indican que el MERCOSUR en general, y Argentina y Brasil en particular, cuentan con las mejores capacidades relativas para captar IED de incidencia directamente proporcional en los comercios exteriores. En el lenguaje geopolítico de la post-Guerra Fría, esto equivale a decir que contamos con posibilidades reales de trascender el status de hinterlands para transformarnos en Estados Comerciales plenos, integrándonos efectivamente a la Tríada a través del polo estadounidense.-

NOTAS:

(01): LIND, Michael: "America as an ordinary country", The American Enterprise Institute, september/october 1990, pag. 19-23

(02): RUFIN, Jean Christophe: "O imperio e os novos barbaros", De. Record, Rio de Janeiro 1992

(03): UEMAO: Benín, Burkina Fasso, Costa de Marfil, Malí, Níger, Senegal y Togo. CEMAC: Camerún, Chad, Congo, Gabón, República Centroafricana y Guinea Ecuatorial. CEEAC: los países de CEMAC más Burundi, Ruanda, Zaire y Santo Tomé. UMA: Mauritania, Marruecos, Argelia, Tunez y Libia. ECOWAS: los países de UEMAO más Cabo Verde, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Mauritania, Nigeria, Liberia y Sierra Leona. SACU: Bophuthatswana, Botswana, Ciskei, Lesotho, Namibia, RSA, Swazilandia y Transkei. SAADC: Angola, Botswana, Lesotho, Malawi, Mozambique, Namibia, Swazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabwe.

(04): ZCMN: Rusia, Turquía, Bulgaria, Rumania, Ucrania, Moldavia, Georgia, Grecia, Armenia, Azerbaiján y Albania. OCE: Turquía, Irán, Pakistán, Azerbaiján, Uzbekistán, Tadjikistán y Kirguistán.

(05): CCG: Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y UAE. SAARC: Bután, Bangladesh, India, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

(06): Considero innecesario resaltar las ventajas del MERCOSUR frente a otras entidades hemisféricas como el Pacto Andino, G-3, MCCA y CARICOM.

(07): Según la ONU las inversiones externas concretadas en la región entre 1989 y 1993 totalizaron U$S 210 mil millones. Sin embargo U$S 170 mil millones de ese total se orientaron a la ex-RDA y provinieron del gobierno de Bonn. Del monto remanente, más del 75 % se concentró en la República Checa (U$S 12 mil mill.), Polonia (U$S 10 mil mill.) y Hungría (U$S 9 mil mill.)

(08): Son los casos de Audi en Hungría; Siemens en Polonia y la República Checa; Volkswagen en la República Checa; General Motors Europe en Hungría y Polonia; Continental en la República Checa; Fiat en Polonia; General Electrics en Hungría; Thompson CSF en Polonia y Asea Brown Boveri en la República Checa, entre otros.

Ver "Europe: the push East", Business Week 07/11/94, pag. 26-29

(09): Europa Central-Oriental mantiene con la UE más del 50 % de su comercio exterior, contra menos del 25 % en 1989, pero esa institución multilateral desgrava el intercambio de algunos bienes en la que es altamente competitiva, en tanto restringe el ingreso de otros al mercado comunitario. Tal es el caso del acero, textiles y alimentos, afectados por medidas proteccionistas.

"Painful rebirth from the ashes", Financial Times 11/11/94, pag. 15