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| El acervo cultural de Miguel Auza, característico del Norte del Estado corresponde a una gran variedad de bailes y danzas, (Matlachines, Pardos, La Pluma, Los Sembradores); de estos primeros, encontramos los de la fiesta llamada las meriendas. El proceso cultural de Miguel Auza, obliga a sus gentes a compartir como en las grandes haciendas el gusto por las tertulias, desde luego, realizadas a la usanza, ya que de los bailes de las gentes "bien", eran elegantes y con cierta disciplina que por la lógica obvia no podía ejecutar la gente que por naturaleza era campesina. Llegados los bailes "Porfirianos" esta gente no podía ser únicamente observadora de "tan altos vuelos" e incorpora a su idiosincrasia las piezas de baile, e incluso componiendo las propias con características similares a las de los hacendados, solo que de una manera más rústica y primitiva, mas no por ello antiestéticas o deformantes. Siendo Miguel Auza, (después del declive minero) un pueblo netamente campesino,que vive de lo que cosecha, y de lo que siembra, se convierte en un ferviente conocedor de la tierra y la hace fructificar a pesar del clima y sus consecuencias: obviamente, lo hace con tal esmero y ahínco, que al celebrar el desprendimiento de la mies, lo hace con gran fiesta.Al llegar el tiempo de las cosechas, el campesino junto con sus familias (todas ellas enteras hasta la cuarta o quinta generación) se enf ilan hasta el lugar donde se llevará a efecto la cosecha no sin antes proveerse de lo necesario para la comida, la enramada y la música que amenizará el momento, pues mientras unos cortan unos sabrosos elotes, las mujeres cocinan ese borrego "cebado" que ya han rellenado de antemano y que cocerán fabricando un grande agujero en la tierra para hacerlo barbacoa. Otras, las más pequeñas se encargarán de tortear unas sabrosas tortillas de colores. "Las Meriendas" era una especie de día de campo en el que se reunían los jornaleros y el resto de la gente, gustando de aguamiel, pulquito y "xotol" (mezcal), de un guajolote cebado para la ocasión por Doña Mencha, vecina de la colonia de la Nueva España (ignoramos cuál fuera su nombre verdadero pues Mencha era solamente un chiqueo). Por aquello del mediodía comenzaban a tocar los músicos, algunas piezas de música extranjera, de moda por esos tiempos (1919) mientras las mujeres se predisponían a servir la comida y quien de vez en vez pasaban por donde estaban tocando ellos para que las bailaran de una por una y regresar, después de bailar un trozo de la pieza, a sus quehaceres. Instrumentos musicales Predominaban los instrumentos de aliento, cuando las posibilidades del celador eran posibles, luego, en otro rango, estaban los instrumentos de cuerda, donde predominaba el arpa, el violín, el bajo, y la guitarra, estos para quien carecía ya de recursos económicos o que su economía era mas o menos limitada, según era el caso. Es decir, que la instrumentación era también parte de una élite de acuerdo a las posibilidades de quien organizaba estas fiestas. Los bailes más usuales eran, según los músicos que acompañaban las tertulias: hablamos de dos rangos. Los Fox Trot(192... ) tocados por los músicos cuyos instrumentos eran: el sax, la flauta, el clarinete, la tarola e incluso de vez en cuando una tambora; las polkas; las redovas. Los Schittices: tocados por los violineros y arperos del lugar, acompañados siempre del fiel bajo y la guitarra. Podemos hablar de dos generaciones de músicos reconocidos por la comunidad y que gustaban de estas fiestas alegres. Antes de 1900 era conocido don Sixto García quien además de ejecutar los bailes de las meriendas, ejecutaba las danzas locales. Vestuario para las Cuadrillas de Miguel Auza El hombre porta pantalón de lana, propio para estas festividades, una camisa de manta, bota que usa solamente en estas fiestas, ya que normalmente usa el campesino sanmiguelense , el guarache de copete, su paliacate al cuello, lo mismo que la mujer, el hombre campesino porta al pecho su escapulario de la virgen del Carmen. Su sombrero es el tradicional campesino, sencillo de "piloncillo". La mujer lleva falda en línea, con una pequeña prolongación por la parte trasera, de estampados o de color liso, un rebozo tejido a mano de camballa, zapatilla de tacón "princesa", blusa de lino de color o blanca. El pelo recogido en chongo discreto, por la parte de atrás, que adorna con peinetas. Debido a la religiosidad de la mujer Sanmiguelense, porta un rosario al cuello. Cuadrillas que se interpretan v:f> TODAS ELLAS DE DOMINIO PUBLICO DE AUTORIA SANMIGUELENSE Mi general El Catrín Los Jarritos. El 13 de Junio. La Clareña. |
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