LA CARRETA

 El relator de este hecho es mi tío.

Una noche del mes de agosto de puso a arreglar la secadora de mi mamá, eran las 2:30 de la madrugado. Aprovecho el momento que no tuvo sueño para hacer dicho arreglo; de repente escucho que se le acercaba hacia mi casa una carreta cuyas ruedas parecían de fierro por el tremendo ruido que hacia, era tan fuerte el ruido que hacia que él pensó que iba a despertar a todo el vecindario.

 Se dijo a sí mismo: “seguramente alguien de escasos recursos económicos está haciendo su mudanza en una carreta vieja; parece que lleva algo muy pesado que tanto suena.

Escuchó cuando la carreta se sobreparó cerca de la ventana de mi casa y escuchó también que hablaban hombres pero no llegó a entender qué cosa decían. Mi tío fijo su mirada en la ventana para ver si pasaba la carreta, pero no vio nada; luego oyó que la carreta seguía su camino dirigiéndose en dirección al malecón.

Mi tío no le dio importancia a este hecho.

Pasaron 10 meses y mi tío nuevamente de visita esta vez mi tío se había quedado dormido en una playera. Se levantó al escuchar un tremendo ruido, era el mismo que la vez pasada: la carreta. Pero no vio nada. Miró su reloj eran las 2:45 de la madrugada. Miró nuevamente la ventana y no vio nada.

A los 2 años mi tío escuchó a mi hermana decir que había unas leyendas pacasmayinas de la carreta que hace mucho se pasea por las calles de Pacasmayo.

Según versiones de personas mayores, cuentan que en los años que había corsarios hubo un pirata que le gustaba una carreta con su tesoro que era muy grande.

  Versión Oral : Dante Chucán

 

 

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