SUAJ
Suaj

        Una bota negra pisa con firmeza el muelle, a pasos firmes, desciende un hombre corpulento del barco “El Quinto”, dirigiéndose hasta la oficina del guarda costas. La gran sombra proyectada por su uno noventa de estatura cubre la puerta la cual empuja con fuerza. Entra a un diminuto cuarto, al fondo sentado y  asustado se encuentra un marino, quien al pretender hablar empalidece y tartamudeando pregunta: “¿le puedo ayudar en algo?”. – Sí -, una voz ronca sale de la garganta del imponente intruso, - dejaré mi barco en el embarcadero ocho -. “Imposible”, replica el tartamudo marino, “ese lugar es del Sr. Orea, él es el dueño, regresará en tres días”. - No necesito más - contesta el misterioso hombre, al tiemmpo que arrojaba una faja de dólares sobre los papeles desordenados del sucio escritorio. - No quiero ser molestado en estos tres días, no me interesan los horarios, quiero entrar y salir a mi antojo, lo mismo para mi tripulación -. Mira al marino fijamente a los ojos y con voz firme exclama: - ¿eso será suficiente? -. “No hay problema señor...”, contesta el inseguro muchacho con una voz quebradiza, aparentando que se soltaría en llanto. - Llámame Suaj -.

        Suaj se retira de la oficina, cubre sus ojos con unos lentes obscuros, mientras se dirige a  “El Quinto” con tal serenidad que parece estar caminando en su propia casa. Al aproximarse, anuncia su llegada a la tripulación con dos chiflidos largos y uno corto. Apenas y termina el segundo chiflido cuando se abre una compuerta grande de la parte inferior del barco la cual cae sobre el muelle, dos camionetas negras salen velozmente del barco, a los pocos segundos desaparecen de vista. Mot, baja la rampa de la cubierta y llama a su Capitán gritando su nombre. Suaj, contesta a su fiel seguidor: - ¿A quién le toco ir por provisiones, Mot? -, “A los hermanos Tanaka”, contestó, “ellos arreglaron las camionetas los últimos dos días, así que querían probarlas”. - Todo va bien. Convoca a los piratas a reunión en quince minutos -.

        El capitán, se dirigió al cuarto de comunicaciones, enciende la computadora y monitorea todas las frecuencias de radio, asegurándose que su presencia en la isla pasara desapercibida. Las computadoras registran todas las frecuencias. El capitán dirige un micrófono de alto alcance a la oficina del guardia. Cada que su nombre, el de su barco o de algunos de sus tripulantes fuera mencionado, la computadora mandaría una señal al radio que Suaj cargaba en su cinturón. En el momento que él diera la orden de “retirada” a través del radio, la computadora mandaba una señal a una especie de bipers que porta cada uno de los miembros de la tripulación. Esta estrategia  le permitía zarpar increíblemente rápido a “El Quinto”, sería cuestión de minutos el reunir a toda la tripulación. En eso se basaba el éxito de esta incréible organización. Después Suaj se conecta a la computadora principal a los hoteles, roba una lista de todos los hospedados y en cuestión de segundos la computadora le da un reporte de las personas financieramente atractivas para él, las copia a un disco, lo guarda en la bolsa de su chaleco de piel negra, junto con una hoja que toma de la impresora. Esta rutina le toma menos de quince minutos, al terminar deja activados los sistemas de alerta, sale del cuarto y cierra la puerta, a la cual sólo él y Mot tienen acceso.

        Suaj llega hasta el elegante salón de juntas, un cuarto alfombrado equipado con modernos equipos de áudio y vídeo, conexiones de red en cada butaca y un agradable clima. Sube al estrado, prende una computadora, inserta el disco e inmediatamente se proyecta una imagen en la pantalla colocada a su espalda. Antes de iniciar la sesión, Suaj cuenta a su tripulación, veinticinco hombres y quince mujeres, una vez asegurado de que estaban completos, tomando en cuenta que los hermanos Tanaka habían salido por provisiones, inicia. - En la pantalla mostrare las víctimas que se encuentran en esta isla, necesito tres mujeres y dos hombres para asaltarlos, sólo conseguirán sus cuentas de bancos, los códigos de acceso y  las tarjetas de crédito. En cuanto lo tengan, otros cinco voluntarios se harán pasar por las víctimas para llevar a cabo el fraude en el banco. Para este golpe contamos con tres días, así que a trabajar, no quiero que las personas involucradas en la última misión vuelvan a intervenir, los que dieron el golpe pasado tienen tres días para divertirse y roben lo que puedan, procuren no llamar la atención, no deseo matar a nadie. Recuerden que no se permiten personas ajenas a la tripulación abordo de "El Quinto" -. El capitán parado al frente de sus fieles soldados, seguro y  firme toca la esfera roja escarlata que cuelga de su cuello permitiendo a sus fieles seguidores discutir entre ellos quienes serian los voluntarios.

        Mientras la tripulación discutía, Suaj recuerda su primer aventura como marino,  en aquella isla perdida en medio del Pacífico Sur, él tenía 25 años, era hijo del vigía, un mexicano indocumentado que no le quedo más remedio que unirse a la marina para no ser deportado a su país de origen. Tenían la misión de explorar una misteriosa isla perdida en el Pacífico Sur, arribo a ella su barco, una nave de alta seguridad del ejercito de los Estados Unidos, el equipo de exploración bajó para hacer un reconocimiento del lugar cuando una salvaje tribu de amazonas los atacó por sorpresa matando a la mayoría de los tripulantes y dejando mal heridos a unos cuantos con flechas que atravesaban sus cuerpos. La velocidad a la que ellas se movían era asombrosa, en ocasiones sólo escuchaban zumbidos que rodeaban a los indefensos marinos.

        Ese día Suaj tuvo suerte, pues su belleza física y el magnetismo de su personalidad atrajo a la líder de una seisena de al tribu guerrera, cautivada al verlo, le regaló un amuleto rojo igual al que ella traía en su cuello, y le dijo: “Soy Sepra, este amuleto te permitirá moverte como un tigre, cauteloso y ágil pero cien veces más rápido. Si te encuentras en peligro, en el momento en que sientas miedo su poder te cubrirá, úsalo, salva tu vida y huye, pero una condición te pongo, debes prometer llevarme contigo”. Suaj aceptó el trato.

        Cuando el ataque de las amazonas termino, mientras ellas festejaban,  Suaj reunió a los marinos que quedaban vivos, les dio primeros  auxilios y al anochecer, cuando parecía que las amazonas dormían Suaj zarpó en el “XK-250” hoy “El Quinto” con una  tripulación de moribundos, él como capitán y la hermosa Sepra como enfermera.

        Durante mes y medio el barco estuvo perdido en alta mar, incomunicados y sin energía, como un bote de pesca abandonado. Un día milagrosamente llegaron a un puerto en Panamá, donde pudieron arreglar el barco. Ahí permanecieron casi dos años, hasta que terminaron todas las reparaciones, algunos marineros sanaron y otros murieron. Suaj decidió formar un equipo de piratas y Mot fue el primero en unirse, así que durante un año se dedicó a reunir a su equipo, navegó a distintos países hasta conseguirlo.

        “Estamos listos señor”, grita el entusiasta Mot a su capitán. Suaj sale de sus recuerdos  y observa a diez piratas en la sala, los diez voluntarios. Sepra, morena y con una figura atlética, viste un provocativo bikini amarillo, se levanta del asiento y toma la palabra dirigiéndose a Suaj: “Capitán, somos los voluntarios, estos cinco se encargarán de la segunda fase, nosotros conseguiremos los números y tarjetas”, Suaj contesta: - Espero lo mejor de ustedes, como siempre, jamás me han fallado. Espero lo mismo para esta ocasión. A trabajar -.

      Suaj, siempre deja para él a una víctima que le significa un reto, generalmente escoge a una mujer con suficiente dinero. Aunque siempre tiene la esperanza de que sea atractiva, ya que le gusta jugar con las mujeres. Así que terminando la reunión, el capitán baja de su nave para dirigirse a la playa. Su vestimenta es llamativa para caminar por la arena, poco común es ver a un tipo con botas y pantalones caminando a la orilla del mar. Pronto llama la atención de algunas bañistas quienes coquetean con él, pero para Suaj ellas solo son distracciones, él sabe por quién va y a dónde se dirige.

     Pronto llega al “Palacio del Extasis”, un hotel de lujo, sumamente exclusivo. Suaj se acerca a la recepción, pide un cuarto. La recepcionista lo mira despreciativamente al ver la ropa desgastada y sucia del pirata, sonríe burlescamente, y dice: “señor, aquí las habitaciones son muy caras”. Suaj también sonríe con ironía, luego baja la vista hasta llegar al pecho de la mujer, donde se encuentra una pequeña placa de metal dorada grabada con el nombre de “Esmeralda”, lee el nombre en voz alta:  - Esmeralda, cuando pregunte el costo de un cuarto me lo das, cuando pida un cuarto me lo das, lo que yo te pida, tu te las ingenias y me lo das, ¿está claro? -. El rostro de Esmeralda camba al instante, esta intimidada, su sonrisa burlesca desaparece. “La noche cuesta quinientos dólares”, Suaj saca de su bolsillo una faja de billetes verdes, cuenta mil quinientos, los coloca sobre la barra de recepción. Esmeralda se da la media vuelta toma una llave, la entrega. “Su cuarto esta en el piso veinte”, el pirata da media vuelta y se dirige a su hogar de los próximos tres días.

    Al llegar a su cuarto, Suaj saca de su chaleco la hoja, la desdobla, comienza a memorizar el nombre de su víctima, nacionalidad, edad, todo dato que le diera una idea de cómo podría ser ella, luego quema el papel, se dirige al teléfono, marca un número, espera unos cuantos segundos. No le contesta nadie. Sonríe, su víctima se encuentra en algún lugar del hotel, será excitante pues tal vez ya se habrían cruzando en el hotel. Rápidamente baja a la boutique del hotel y compra un traje de baño, luego pide una maleta en la cual guarda su ropa, pide que la llevaran a su habitación, se dirige al área de descanso, pasa por la alberca y se sorprende por la cantidad de mujeres que encuentra tostando sus sensuales pieles bajo el cálido sol.

    Suaj mira detalladamente a cada una de las bellezas, tratando de encontrar a la que sería su víctima. Repentinamente, llega una mujer rubia, de un metro setenta de estatura, con su dedo toca el hombro del pirata y una voz dulce dice: “Disculpe Señor, podría ponerme bronceador”. Suaj voltea con gran naturalidad pues no era la primera vez que esto le ocurría, pero cuando ve a la mujer se quedo sin aliento, su mente lo traiciona, su piernas tiemblan. - Dejen de temblar maldita sea -, piensa - debe haberme afectado el cambio de altitud, ¿o será la belleza de esta angelical mujer?, ja, si es sólo una mujer más, con un cuerpo bonito y ya, he visto mejores. Jamás una indefensa mujer ha sido capas de intimidarme... Mi corazón  esta creciendo, su voz es tan suave, es tan sexi, su rostro perfecto.... Carajo, pero que estoy diciendo, yo también soy perfecto, ella debería ponerse nerviosa. Pero sus ojos azules hipnotizan. Me lleva el carajo que ridículo, no puedo ser hipnotizado por ojos azules, es la cosa más estúpida que he pensado. Soy un pirata, soy cruel y despiadada. Ella es... tan preciosa, seguramente con sentimientos nobles y puros. Me carga Judas, ¿cómo puedo pensar eso?. Control -.

    “Se encuentra bien señor”, pregunta la señorita a Suaj. - Claro que si, es sólo un mareo, llámame… - y justo cuando dice su nombre, sale de su garganta un horrible chillido, un típico gallo de joven puberto. - Perdone, quise decir Suaj -, dice rápidamente el capitán. “¿Qué lo trae por esta isla?”, pregunta la mujer extrañada por el comportamiento del apuesto cabañero. - Vine  a robar -, contesta, al mismo tiempo se repite en su mente, - pero que eres estúpido o qué -. “Que simpático eres, me vas a poner bronceador, o busco a alguien más”. - Claro que sí -, contesta el pirata, - ¿qué te parece si te recuestas en ese camastro? -.

     La mujer se dirige hacia el camastro, Suaj no se mueve. Ella se recuesta y grita: “por acá Suaj”, Suaj reacciona y va hacia ella, se sienta a su lado, trata de abrir el bronceador, pero no puede, sus manos tiemblan sin control, por fin logra abrir el bote y lo presiona con tal fuerza que cae una gran cantidad de bronceador sobre la espalda de la chica. Suaj no sabe que hacer, trata de limpiarla, pero lo único que consigue es embarrarle la espalda de crema, luego ensucia el bikini de la paciente señorita, para deshacerse del exceso, opta por untárselo en el pecho, era tal cantidad de crema, que el  pecho de Suaj queda blanco, la muchacha, que no se dio cuenta de lo ocurrido se levanta, y suelta una carcajada al ver el blanco pecho del pirata.. “Creó que le hace falta experiencia” dice la inofensiva mujer una vez que puede controlar el ataque de risa. Suaj no sabe dónde meterse, jamás había tenido una experiencia tan vergonzosa.
        La mujer se dirige a la playa, Suaj sin pensarlo la sigue y le pregunta: - ¿Cuál es tu nombre? -, eella voltea  con una tierna sonrisa y contesta: “Afka”, después sigue su camino a la playa. Suaj se petrifica, en ese momento recuerda el nombre que había memorizado, Afka Zertia, hija del excéntrico millonario Adam Zertia. Suaj deja de sentirse cazador, ahora se siente caca. El Capitán esta derrotado, así que se retira a su cuarto para pensar en lo ocurrido. Tiene que organizar sus ideas, tal vez diseñar un plan de ataque.

        - Soy un pitara, maldita sea -, se repitte Suaj mientras camina de un extremo de su habitación a otro, - he dominado a los mares, he seducido a cientos de mujeres, jamás he fallado en mis asaltos, qué me pasa, no voy a manchar mi historial con un tropezón a estas alturas, qué ejemplo para mí tripulación, esto es suficiente, no me puedo fallar, aunque por otro lado no necesito el dinero, después del asalto a Gortari, tengo suficiente para que la tripulación y yo despilfarremos el resto de nuestras vidas. Pero que estoy diciendo, si esto no es por dinero, es mi vida, es el sentido de mi existencia, soy un pirata, debo robarla, mi orgullo está en juego -.

        - Lo tengo -, exclama Suaj, - la invitarré a cenar, luego la seduciré, hoy mismo le robaré todo lo robable -. Suaj, sale de su habitación. Baja una vez más a la Boutique y compra ropa adecuada para llevar a cenar a Afka, luego pide a la recepcionista que le rente un Porche 901 rojo, también pide un arreglo de flores en las cuales coloca una tarjeta que dice: “Te espero a las 9:00 en el bar”. Pide al botones que lleve las flores a la habitación de Afka y se arregla con calma.

        A las nueve en punto Suaj se encuentra en el bar del hotel, bebe una copa de vino tinto, sentado en una mesa colocada muy cerca de la barra. Su presencia llama la atención de las mujeres que se encuentran en el bar, esto no lo incomoda. Termina su copa, pide otra, luego saca un cigarrillo lo enciende, se lo termina, enciende otro. No aparece Afka. - Me gustaría conocer a una mujer puntual, comienzo a impacientarme, llamaré a su cuarto -, en ese momento, como si Suaj hubiera dado una orden  Afka aparece en la puerta del bar, con una minifalda azul claro y una blusa blanca con un generoso escote al frente. Suaj queda atónito, sin darse cuenta su cigarro cae de su boca y de una manera estúpida agita su mano saludando a Afka para indicarle su posición.

        Antes de que Suaj se de cuenta de lo que hace, su cara empalidece, al ver que junto con ella entra un hombre con facha de italiano. Suaj deja de agitar su mano y se desploma en el asiento, repentinamente llega a su nariz un olor a quemado, su cigarro incendia la alfombra. Pega un brinco de su asiento y golpea con su pie la alfombra para tratar de extinguir el fuego. En ese instante se acerco Afka con su acompañante. “Hola señor Suaj, ¿esta matando elefantes a pisotones? o ¿qué hace?” , Suaj no sabe que decir, deja de golpear la alfombra y  Afka le presenta a Jovani, “es un viejo amigo que me encontré en la playa poco después de que me puso el bronceador”. - Mucho gusto - responde el pirata. Luego continua en voz muy baja, - amigos, uno se da la media vuelta y esta encuentra amigos, que socialita resultaste -. “Me permiten caballero voy al tocador”. - Típico, además de impuntual, miona -, piensa Suaj. – Adelante, aquí te espero con tu amigote -, contesta el pirata.

        “A qué te dedicas Suaj”, pregunta el amigo de Afka, - Tengo una agencia de protección al medio ambiente y mi pasatiempo favorito es visitar enfermos en los hospitales, tú ¿qué haces?, ¿finges ser amigo de las mujeres bonitas? -. “Me dedico al diseño de modas” contesta Jovani. - Esta mujer sale con un puñal, lo que me hacía falta -, piensa Suaj mientras voltea en dirección del tocador, de repente ve a Sepra, extrañado le hace un movimiento discreto con la cabeza para indicarle que se acerque. - Hola Sepra - grita Sauj mientras ella se acera, - que te trae por aquí -, Sepra giro sus ojos y señalo a Jovani, Suaj inteligentemente presenta a Sepra con Jovani, ella  lucia provocativa pero parecía no importarle al acompañante no deseado de Suaj.

        Afka regresa del tocador, se sienta al lado de Suaj y con su pierna rosa la rodilla del pirata, esto lo tranquiliza y comienzan a charlar, por primera vez el capitán logra controlarse, su boca no lo traiciona y comienza a hablar: - Vieron la luna, esta llena, redonda y completamente blanca. Cuenta la leyenda que la luna esta llena porque se viste elegante, trata de cautivar al océano, brilla con toda su fuerza para llamar la atención de este, pero al hacerlo todos los hombres de la tierra la ven, esto encela al mar que arde en furia y no descansa, crea olas, obscurece sus aguas, aumenta su volumen, pareciera que la playa no lo puede contener, intenta alcanzarla sin conseguirlo, lucha incansablemente toda la noche, la luna poco a poco cede. Justo antes del amanecer se hunde en el horizonte para entregarse a la bravura de la inmensidad del océano, que luchó por ella sin importarle nada -.

        Jovani mira atónito a Suaj, su boca esta abierta y su mirada da la impresión de que se le lanzara encima. Afka sonríe y dice: “no seas cursi Suaj, vamos a bailar”. Otra vez, Suaj no sabe que contestar, se levanta y le extiende la mano a Afka para invitarla a bailar, Afka voltea con Jovani y con una mirada tierna le pide que la saque a bailar, Jovani accede y Suaj invita a Sepra.

        Mientras bailan, Jovani no le quita la vista de encima a Suaj, aunque el capitán ni lo nota, él platica con Sepra tratando de descifrar que ocurría.
             - ¿Qué haces aquí SSepra?
             - Jovani es mi víctima, pero lo hhe estado observando y me parece que hay más posibilidades de que tú lo asaltes.
             - ¿Qué quieres decir?
             - Desde que te vio, no te ha quitado la vista de encima, a mí no me ha volteado ni a ver, poco me falta para no traer ropa y el muchacho ni se inmuta.
             - Debe ser la isla, algo extraño esta ocurriendo, yo conocí a Afka, le puse bronceador y  ahora ella esta bailando con un maricón, no entiendo a las mujeres, es tan indefensa y al mismo tiempo me intimida..
             - Debe se una ramera oportunista, no se porque le das tanta importancia. Que te parece si cambiamos la estrategia y tu asaltas a Jovani, mientras yo investigo si le interesas a esa perra.
            - No me gusta nada la idea, pero acepto,, ella me ha hecho sentir algo que jamas había sentido, tienes esta noche para averiguar algo, más te vale que esto funcione. Será una experiencia muy humillante.

        Después de unos pares de canciones, las dos parejas regresan a la mesa, Sepra pide una botella de vodka y les pide vasos a todos, en cuestión de minutos Afka esta borracha, el momento perfecto para iniciar la nueva estrategia. “Voy a llevar a Afka a su habitación, luego nos vemos”, dice Sepra. Suaj no contesta, no le agrada nada la idea de pasar una velada con Jovani, pero es lo acordado, así que se limita a mover la cabeza como señal de resignación. Jovani, sigue tomando vodka y obliga al capitán que le siga el paso, uno y otro a la vez, “mesero otra botella”, “salud Suaj”, “que bonita camisa tienes”, “chúpale Suaj”, “se va a evaporar el vodka”, “tienes una mirada muy profunda”, “salud”, “brindo por nosotros”. Suaj se intenta levantar al baño y en ese momento, todo le da vueltas, pierde el equilibrio y por un poco cae al piso pero Jovani lo toma por la cintura y Suaj se cuelga de su cuello, Jovani saca su cartera como puede, liquida la cuenta y encamina a Suaj a la salida del bar. - Estoy bien -, repite una y otra vez el pirata, - puedo caminar solo -, avienta a Jovai y se cuelga otra vez de él, luego abraza a una palmera, esta completamente borracho. Jovani camina hacia el elevador con Suaj a cuestas, oprime el botón y espera a que el ascensor baje.

        Mientras tanto, Sepra se encuentra en la habitación de Afka, la recuesta  en la cama y le quita los zapatos, Afka no deja de hablar: “ese hombre es un león, me gustaría estar con él, es muy raro".
            - ¿De quién hablas? -, preegunto Sepra.
            - Hablo del león
            - ¿Quién es león?
            - Del hombre de la playa, que hombre
            - ¿Cuál hombre?>
            - Del hombre...
Afka se queda dormida, Sepra no puede averiguar nada sobre la relación con Jovani, ni de que interés tiene con Suaj.  Aprovechando esto, Sepra revisa todo el cuarto, maletas, la caja fuerte y hasta a la misma Afka, sin encontrar nada de valor. Sepra confundida no sabe que hacer, - no tiene dinero -,  piensa, - de verdad le gusta a mi capitán, no permitiré que ella me se lo quede, ella no se lo merece  -.  Repentinamente se le ocurrió una idea descabellada. Le quita la ropa a Afka y luego se desviste ella, se mete a la cama junto a Afca, se envuelve entre las sábanas, abraza a Afaca. Sólo debía esperar a que ella despertara, para continuar con la segunda fase de su macabra idea.

        Suaj está en el cuarto de Jovani sentado en un sillón intentando controlar su ebriedad, pero esto le resulta imposible. Jovani baja la intensidad de la luz dejando el cuarto medio iluminado, luego saca una botella de champaña y se acerca al sillón donde esta Suaj. Lo toma de la mano y lo comienza a cortejar:
            - Que mirada tan penetrante tienes
            - No jodas puto -, contesta Suaj<
            - Tus manos son perfectas, fuertes… - diice Jovani mientras coloca la mano de Suaj en su pecho.
            - Guarda tu distancia Jovani, yo no soy como tú.
            - Eso dicen todos -, contesta Jovani mieentras trata de quitarle la camisa a Suaj.
            - Estate en paz piinchi puto -. Grita Suaj al mismo tiempo que se pone de pie, luego da dos pasos y cae sobre la alfombra en la cual queda dormido.
            - Demonios, ya lo tenía, dice Jovvani, mientras busca la cartera de Suaj, sin suerte pues el capitán solo cargaba con efectivo. Jovani encuentra mil dólares y la llave de su cuarto, no puede esperar más para husmear en la habitación. Deja a Suaj tirado en la alfombra y sale del cuarto.

        Al llegar al cuarto de Suaj, lo revisa completamente, sin encontrar nada. En el armario  sólo ve una maleta con ropa, revisa la ropa y encuentra un radio, lo toma y se lo lleva.  Jovani no confía en el pirata al no haber encontrado nada que lo identifique. - Es raro ver a un turista sin maletas y este radio... no me gusta nada -  Piensa el diseñador de modas, proponiéndose a averiguar quién es Suaj. De regreso en su cuarto, sube al marinero a la cama y lo amarra a la cabecera con las sábanas.  Él se sienta en el sillón y trata de dormir.

        Después de lagunas horas un rayo de sol entra a través de la ventana alcanzando la cara de Afka, ella despierta y al ver a Sepra desnuda a su lado empalidece, luego se da cuenta de que ella tampoco tiene ropa, en ese instante se suelta en llanto, toma la sábana, se envuelve con ella y sale corriendo de la habitación. Sepra despierta al oír que la puerta se cierra, rápidamente toma una bata para cubrirse y sigue a Afka, pero ella le lleva bastante ventaja.

    Suaj siente unas cachetadas que lo despiertan, al abrir los ojos, se da cuenta de que Jovani es quien lo golpea y al intentar defenderse siente las ataduras en sus muñecas. Suaj trata de soltarse pero no lo consigue, en ese momento la puerta del cuarto se abre y entra Afka, bañada en lagrimas, al ver a Suaj atado en la cama se queda muda. En ese momento Suaj piensa en el amuleto que le regaló Sepra. Las lágrimas de Afka se congelan, la sabana se petrifica, la cadena de seguridad de la puerta esta suspendida en el aire. Jovani, aparentemente inmóvil. Las venas en los antebrazo de Suaj están hinchadas, la tensión en sus músculo es permanente.

    Suaj, forcejando con sus ataduras logra zafarse de un brazo, lanzando un golpe directo a la mejilla de Jovani a quién noquea antes de que las antiguas ataduras de Suaj tocaran la cabecera de la cama. Desamarró su otro brazo y se levantó de la cama a una velocidad asombrosa. Respiró un segundo y se calmó, no sabía que pasaba, veía a Jovani noqueado cayendo al piso, las sabanas de Afka flotando y ella como estatua parada en la puerta. Suaj la admiró algunos segundos y se enterneció al ver sus lágrimas. - Pobre mujer, que te hemos hecho, es tan tierna, tan vulnerable. Te quiero para mí.  Este enredo se ha complicado demasiado, Afka me ha cautivado, su presencia me hace sentir vida, cada que la veo despierta mi curiosidad, debo estar con ella y conocerla -. Suaj abraza a Afka. Ve como Jovaní cae al suelo, Suaj besó a Afka, quién deja de llorar, lo rodea con sus brazos dejándose llevar por el beso. Sepra interrumpe el beso al entrar corriendo por la puerta del cuarto, al ver la escena no sabe que hacer, Suaj la mira y le dice: - ahí está tu hombre, encárgate de él -. Sauj sale de la habitación junto con Afka.

        Sepra ata a Jovani, lo amordaza, luego llama a Lou su socio para que se hiciera pasar por el diseñador de modas en el banco y poder retirar dinero sin hacer gran escándalo. Sepra también encuentra la chequera de Afka, estaban entre las cosas de Jovai, así que aprovecha y también la asalta, ya que su capitán se encargaba de mantenerla bastante ocupada.

        Estos tres día son inolvidables para Suaj, vive junto a la mujer que amaba durante dos días, pero al llegar al tercer día, por la madrugada, Suaj dormido junto a Afka, cuidadosamente se levanta, toma de su pantalón su radió, el cual Sepra recuperó, presiona  el botón que le indicaba a toda la tripulación regresar al barco. Suaj besa a Afka en la frente y se retira. A los cinco minutos están todos en el barco, Suaj ordena partir, él esta en el cuarto de control, sale de ahí, sube al mástil, sin que nadie lo note, el capitán se sienta en el piso, encogie las rodillas y las abrazó, da un fuerte suspiro cuando, siente una mano tocando su hombro, Suaj voltea, y ve a Sepra, quién le preguntó: “¿por qué la dejaste?, capitán”. Suaj sonríe y responde: - el llamado del mar es más fuerte que ella, las aventuras, mi tripulación no puedo cambiarlo por ella, no lo se, creo que algún día llegará a mi vida una mujer con la que pueda compartir todo lo que para mí es importante y el llamado será tan fuerte que nada se podrá interponer, por esta ocasión no estaba dispuesto a cambiar mi vida -. Sepra lo abrazó, en señal de apoyo y el capitán le devolvió el abrazo, mientras “El Quinto” se pierde en el horizonte.
 

ASC

 

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