MUSICA ANDINA

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EL BAMBUCO
El bambuco es, sin duda alguna, la máxima expresión del folcore andino colombiano. Son muy variadas las versiones en cuanto a su orígen, siendo quizás la mas generalizada la de su origen africano, sostenida inicialmente por el escritor Jorge Isaacs en su libro “La María” y luego compartida por un importante número de investigadores, folclorólogos e historiadores sobre nuestra música. Tal versión dice que el nombre de “bambuco” fué tomado de la palabra “bambuk”, nombre de un río de la región occidental africana, donde se bailaba un ritmo similar, pero de ninguna manera coincidente con el baile del bambuco colombiano que todos hemos conocido. Para otros investigadores su origen es chibcha y para otros es español. Ninguna de las anteriores afirmaciones está debidamente comprobada. Lo único cierto es que, cualquiera sea su origen, nuestros compositores le han dado un estilo completamente propio colombiano. Otra corriente de historiadores lo ubican como de origen indígena, aceptando inclusive que no se conocen comunidades negras que conserven ningún tipo de ritmo con parecido al bambuco. Si bien es cierto que alguna vez el bambuco fué aceptado por la raza negra colombiana, dejó de serlo paulatinamente y fué pasando al olvido al ser reemplazado por ritmos tropicales, esos sí de total origen africano, como los cubanos y los de nuestras costas marítimas. Y es desde Colombia que llega el bambuco a Centro América, las Antillas y México, debido principalmente a las giras de Pelón Santamarta por esas tierras con su dueto “Pelón y Marín”. Después de varios años de residencia en Yucatán, Pelón Santamarta sembró en los músicos de la península mexicana el interés por nuestro bambuco, y fué así como surgieron una serie de conocidos bambucos mexicanos con la misma forma exacta del nuestro, como que simplemente fueron hechos allá pero sobre nuestro ritmo colombiano. En sus inicios el bambuco se interpretó con bandola, tiple y guitarra. Su canto es preferentemente para ser interpretado a dueto de voces, de los cuales han dejado profunda huella por su gran calidad instrumental y vocal una importante lista de duetos como: Pelón y Marín, Wills y Escobar, Briceño y Añez, Ospina y Martínez, Fortich y Valencia, Ríos y Macías, Obdulio y Julián, Espinosa y Bedoya, el Dueto de Antaño, Los Hermanos Moncada, los Hermanos Hernández, Los Hermanos Martínez, Silva y Villalba, Pineda y Pérez, Los Tolimenses, Ibarra y Medina, Luciano y Concholón, Gómez y Villegas, Los Hermanos Calero, Zabala y Barrera, y… muchos, muchos más! Poco a poco los compositores de cada nueva generación le fueron introduciendo orquestaciones mas amplias y complejas, siendo así que en la actualidad se interpreta en todo tipo de conformaciones instrumentales y vocales. Desde un solista hasta una orquesta sinfónica y una masa coral. Pereira, “la capital mundial del bambuco”, realiza anualmente su “Festival Nacional del Bambuco” en homenaje al poeta de esa tierra, Luis Carlos González, quien es considerado como el más importante autor de poemas folclóricos que con música de los más destacados compositores colombianos se han vuelto bambucos. Casi incontables son los bambucos de Luis Carlos González, siendo los de mayor recordación, entre otros, “Vecinita” con música de Enrique Figueroa, “La Ruana” y “Mi Casta” con música de José Macías, “Caminos de Caldas” con música de Fabio Ospina, y centenares más.


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EL TORBELLINO
Dentro de los ritmos andinos colombianos “El torbellino” es el que presenta el más alto grado de infuencia indígena en sus formas musicales, su canto y su baile, proveniente de las tradiciones de los indios motilones de la Serranía del Perijá. Es un aire musical de mayor tradición en las regiones santanderianas y cundiboyacense, mas no así en las otras zonas andinas colombianas, como por ejemplo Antioquia y el Viejo Caldas. Sus formas musicales lo hacen un ritmo con gran similitud a la guabina e influenciado en alto grado por el sanjuanero, hasta el punto de presentar gran dificultad para el común de las gentes la diferenciación entre torbellinos, guabinas y sanjuaneros. En materia de instrumentación, la del torbellino es similar a la del sanjuanero, con bandola, tiple, guitarra, flauta, chucho, guache, capador, carraca, etc… En el aspecto donde es más notoria la influencia indígena en el torbellino es en sus formas de danza, donde se representan las largas caminatas que debían realizar los motilones para trasladarse de lugar dentro de sus grandes extensiones territoriales. Del gran catálogo de torbellinos compuestos por nuestros músicos podemos mencionar como los de mayor recordación, a manera de ejemplo, los siguientes: “Tiplecito de mi vida” de Alejandro Wills, “Del otro lado del río” de Milcíades Garavito, “El guatecano” de Emilio Murillo, “Lunares” de Jorge Camargo Spolidore, “Torbellino de mi tierra” de Francisco Cristancho, “Aires Boyacences” de Carlos Manrique, “El cuchipe” de Jorge Gómez Bueno, “Un torbellino para Santander” de Gilberto Bedoya, etc… sans-serif

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EL PASILLO
Baile y canción mestiza contradictoria, tan agitada y alegre como melancólica. Ritmo proveniente del vals europeo (tiempo musical ternario, es decir, ¾ ) al que nuestros compositores le han dado un aire propio panameño. Es diferente en los diversos países, los ecuatorianos y colombianos también le han dado forma y estilo propios, notoriamente diferentes del pasillo panameño. Fue un baile, canción, que al parecer surgió antes de la mitad del siglo pasado en los territorios que tiempo atrás comprendían a la Nueva Granada (Ecuador, Venezuela y Colombia, tiempo en que Panamá aún estaba unido a este último país), como un ritmo de “alto linaje”, en contraposición con los que se escuchaban en los salones de la sociedad de la época. Las informaciones vertidas por los antiguos viajeros que visitaron la región y los antecedentes recogidos por musicólogos en sus investigaciones, coinciden en ignorar la existencia del pasillo entre los ritmos criollos y nativos que se bailaban y escuchaban en la etapa colonial. Son diversas las versiones sobre el origen del nombre de “pasillo”, pero las mas repetidas coincidencias de concepto a este respecto son las que hablan de su derivación de la manera de dar pequeños pasos , o “pasillos”, sus bailadores. En sus inicios el pasillo era solamente instrumental y su ejecución se basaba en los tres instrumentos “básicos” de la música andina: bandola, tiple y guitarra, en Panamá el violín y la guitarra. Luego viene el pasillo con letra con una producción abundantísima de ellos en varios países, aunque la forma solamente instrumental se sigue cultivando por varios de los más refinados compositores de la época. El más famoso de los pasillos Panameños,“El Suspiro de una Fea” de Vicente Gómez Gudiño , es un pasillo con letra. Igualmente, a principios del siglo XX se amplía su instrumentación con “vientos y percusión”: flauta, clarinete, tuba, guaches, chuchos, cucharas y otros más entran a formar parte de los grupos intérpretes del pasillo. La dispersión geográfica del pasillo abarca a Ecuador, Colombia, Venezuela (valse); también hay pasillos en Costa Rica (pasillo guacanasteco) y Panamá. En un periódico editado por los emigrantes cubanos, en Estados Unidos, se publicó un pasillo en el año de 1896. Existe una marcada diferencia entre el pasillo panameño y colombiano con el ecuatoriano. El pasillo colombiano tiene básicamente dos modalidades: el cadencioso y el fiestero, sus figuras son parecidas a las del Valzer pero más ligero y saltado. Con más de 200 años de existencia, el pasillo sigue siendo en países como Colombia uno de aires más difundidos, quizás el que más, junto al bambuco. Los más destacados compositores de la época actual los han seguido produciendo. La ciudad de Aguadas, en el departamento de Caldas, realiza cada año en el mes de agosto su “Festival Nacional del Pasillo Colombiano”, encuentro de gran categoría en el cual se dan cita los más destacados autores, compositores e intérpretes de este ritmo. Grande y meritorio esfuerzo de parte de sus organizadores para promocionar y mantener la vigencia el hermoso pasillo. De Colombia pasó a Ecuador introducido en Quito recién en 1877, bajo el gobierno de Veintimilla, por dos agregados diplomáticos colombianos. En el Ecuador solo permanece el pasillo de movimiento lento y tonalidad menor. El panameño es muy similar al colombiano pero tiene características muy utilizadas como la de mezclar en un mismo pasillo las dos modalidades. Otras características muy utilizadas en el pasillo panameño es el ritmo con un aire a estilo majoranero, dependiendo del gusto del interprete de la guitarra y además, su composición de 3 partes A, B y C. A los pasillos de baile y al pasillo canción, se sumó otro, actualmente extinguido. Se trataba del pasillo de reto, en el cual se enfrentaban dos cantantes que rivalizaban con sus coplas, pero aún utilizadas hoy en otras ramas musicales del interior de nuestra República. Su base rítmica incluye variantes, entre las que anotamos: En lo que corresponde a su análisis musical, su estructura responde a la forma A-B-A y sus posibilidades; la introducción, si se presenta, consta comúnmente de 4, 8 o 12 compases, que generalmente están en tonalidad menor. La primera parte del pasillo se presenta también el tema en tonalidad menor (Es importante indicar que en el anterior siglo y a principios de éste, se componían buen número de pasillos en tonalidad mayor). La segunda parte se presenta una modulación a mayor (en los pasillos antiguos, se utilizaba como recurso, el cambio rítmico en la segunda parte, que provocaba un aparente cambio de tempo). El final o frases de final puede presentar una armonía ritmizada que pertenece a la cadencia final. Los pasillos panameños utilizan una estructura más desarrollada, con tres y cuatro partes. sans-serif


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LA GUABINA
Aire musical netamente colombiano que con el mismo nombre se cultiva en diferentes regiones del país, con marcada diferencia entre cada una de ellas. Se conoció muy posteriormente al bambuco, y si nos atenemos al poeta Gregorio Gutiérrez González, su origen es antioqueño, según lo relata en su consagratoria obra “Memoria sobre el Cultivo del Maiz”, aservo éste que no está, ni mucho menos, demostrado. Lo que sí se conoce es que la sociedad antioqueña de la época le dió soberano rechazo por la “forma licenciosa” de su baile. Lo único cierto es que la región geográfica del Tolima Grande ha sido la que mas ha cultivado este aire con un estilo de muy bellas cadencias musicales, muy similares y frecuentemente confundidas con las de “El Bunde”. Bellas guabinas forman el repertorio musical colombiano, varias de ellas y como dato curioso, dedicadas a sitios geográficos de nuestra patria, como la “Guabina Huilense” de Carlos E. Cortés: Yo me bailo mi guabina con mi morena, con mi morena, al arrullo de las aguas del Magdalena, del Magdalena…” Están también la “Guabina Tolimense”, la “Guabina Rivereña”, y otras tantas. La más popular y difundida de todas las guabinas es indudablemente la “Guabina Chiquinquireña” con música del maestro Alberto Urdaneta y letra del poeta Daniel Bayona Posada: Ven, ven, niña de mi amor, ven a mi ranchito que te espero con ardor Parece que el nombre de “Guabina” deriva del de un pez de los ríos del sur de Colombia. sans-serif


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EL SANJUANERO Y EL RAJALEÑA
rítmos musicales originarios de los departamentos del tolima y del huila tal solo que el sanjuanero tiene profunda influencia del joropo llanero, el sanjuanero es llamado también bambuco fiestero en cambio el Rajaleña es una tonada mas de origen campesino de estos dos departamentos y muy propenso a ser la forma de expresar sus sentimientos las gentes de esta región según nuestro análisis auditivo el Rajaleña es otro descendiente mas por derivación del bambuco solo que el que Rajaleña es demasiado alegre El sanjuanero ha tomado del joropo llanero pasos tan definidos como el "valsio" del joropo llanero Del bambuco conserva el pañuelo y los giros


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