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"FRAY JUAN LARIOS"
EL FUNDADOR DE COAHUILA
 
 
Fray Juan Larios
El fundador de Coahuila.
1633-1676.

Fray Juan Larios, a quien Coahuila  y nuestra región deben su establecimiento definitivo, nació en Sayula,  alcaldía mayor de la Nueva Galicia, hoy Jalisco, el año de 1633,  hijo de padre criollos, que lo fueron don Juan Bautista Larios y doña Francisca de Villela.

Muy joven ingresa a la orden franciscana en su provincia de Santiago de Jalisco,  iniciando su noviciado a los diecinueve años, el año de 1751 y profesando al año siguiente sus primeros votos, a manos del celebre cronista y misionero Fray Antonio Tello, guardián del convento de San Francisco de Guadalajara,  de quien se dice, le transmitió su espíritu misionero, el cual poseía en alto grado.

En 1657, recibió el ministerio sacerdotal, con lo que comenzó una etapa de trabajo en los muchos conventos y lugares de misión, conocidos como doctrinas, que tenia su provincia, en los que atendía a sus feligreses de manera cotidiana en la lengua nahuatl, la que perfeccionó en el convento y que ya conocía por haberla adquirido desde niño, por ser originario de una tierra donde la lengua mexicana era la mas usual. En esa época radicó en Sayula, Atoyac y  Amacueca, desde donde a principios  de 1673, partió con la venia de sus superiores, a la Guadiana, hoy Durango,  para tratar asuntos de caridad, pues en aquellos lugares de minas residían algunos de sus parientes.

A su regreso a las tierras de la Nueva Galicia, yendo por caminos reales que conducían a Zacatecas, que eran  muy frecuentados y reconocidos por los grupos asentados desde épocas antiguas en la región de Coahuila, topó con un grupo de ellos,  que le pidieron les acompañase y fundase entre ellos pueblo y misión, a lo que Larios  accedió  al momento, viendo el arranque, un proyecto que culminaría con no pocos obstáculos, en la formación de verdaderos pueblos, en la comarca, raíz de nuestra ciudades.

Después de conocer Fray Larios, las condiciones de los que le pedían les acompañara, resolvió viajar en el otoño de 1673 a Guadalajara,  llevando en su compañía veinte Coahuiltecos, algunos de ellos ya bautizados y el resto recibieron el  referido sacramento en aquella ciudad, una vez  conseguidas del Obispo Verdín y Molina, además del comisario general  franciscano Fray Francisco Treviño, las autorizaciones correspondientes para emprender la obra y del ministro provincial de Jalisco Fray Juan Mohedano, la respectiva obediencia, el que le proporciona  por compañeros a Fray Francisco Peñasco de Lozano y al hermano Fray Manuel de la Cruz, quien llegaría a ser el primer sacerdote, ordenado en estas regiones.

Con todo lo que consideró necesario, partió Fray Juan Larios a la “nueva conversión de Coahuila” y superando algunos obstáculos en Saltillo, los primeros días del frío enero de 1674, inició la marcha para la tierra del norte estableciendo sus primeras misiones Santa Rosa de Santa María, San Ildefonso de la Paz y La Caldera, las que con el tiempo cambiaron de nombre o de sitio, a finales de ese año Fray Juan y sus compañeros contaron con un nuevo apoyo, el recién nombrado alcalde mayor de Coahuila don Antonio Valcárcel.

El 18 de noviembre de 1674 inició Balcarcel su salida hacia el norte, encontrándose a 5 leguas a Fray Juan Larios, personaje principal en la pacificación de Coahuila y verdadero conquistador y civilizador de esta región, pues gracias a el y  a la actitud que siempre tomó, toda la exploración de Balcarcel, las tomas de posesión y las fundaciones que hizo, las efectuó bajo la advocación de la cruz y bajo el signo de la agricultura. El mismo día llegó Balcarcel a San Pedro y San Pablo de Anaelo, le pone al lugar el mismo nombre de Anaelo. El día siguiente, 19 de noviembre, bajo una enramada, en el desierto, Fray Juan Larios dijo la primera misa en mas de 100 años en este territorio. Los días 19 y 20 permanecieron en Anaelo, donde Balcarcel dió el nombramiento de Alférez Real a Fernando del Bosque. El mismo 19 de noviembre, en Anaelo paso revista a la tropa y tomó declaraciones a varios acompañantes, de la poca ayuda que en Saltillo le habían prestado. El día 20 de noviembre llegó y tomó posesión de Santa Isabel de la Oya, hoy Joya, lo que debe haber sido ya muy tarde, pues hay una acta levantada en Anaelo en la misma fecha.

Con 33 hombres, tres de ellos religiosos Fray Juan Larios, Fray Dionisio de San Buenaventura y Fray Manuel de la Cruz, Balcarcel avanzó hacia el norte, y el dia 22 de noviembre de 1674, se asentó en un acta firmada por Balcarcel, Fernando del Bosque Ambrosio de Cepeda y Diego Luis Sánchez la llegada a esta tierra, como la viera un viajero que viene de Saltillo rumbo al norte: llegamos a un aguaje entre dos sierras y de una sabána bien empastada, al parecer de 6 leguas de largo entre cerros y de 2 a 3 por partes de ancho y en otras demás, y corre dicha agua de por madre, en partes onda por estos, dos leguas de largo, que halle yermo y despoblado y en el cual tomé posesión en nombre de Su Majestad por dicha poblasson y conquista y le puse por nombre Santa Cecilia de Castaño, en que aprendí la posesión quieta y pacífica, sin contradicción alguna y dije Viva, Viva, Viva el rey de España, hice auto y levanté una cruz en alto y lo asenté para que conste y lo firmé...
Esto sucedía, como he asentado, el 22 de noviembre de 1674.

En enero de 1676, llega a la misión y presidio de San Francisco de Coahuila, el obispo don Manuel Fernández de Santa Cruz, primero en visitar esta tierra, quien se hace acompañar de un grupo singular, que se convertiría en la mejor ayuda del misionero Larios, las primeras catorce familias tlaxcaltecas que fundaron el pueblo de San Francisco de Tlaxcala, comunidad que en la realidad, sostuvo  por muchos años la semilla de la colonización  y permitió que en 1689, la villa de Santiago de la Monclova, fuera fundada, por su primer gobernador don Alonso de León González, vecino de Cadereyta.

Fray Juan Larios, fue un  decidido defensor de los indios, que por décadas enteras, fueron sacados como esclavos, para trabajar en las minas de Zacatecas y en las estancias de ganado, por lo que el comisario misionero en sus inicios, se opuso al establecimiento de presidios de soldados, lo que a la postre se considero necesario para lograr los propósitos de las misiones.

La salud de Fray Juan Larios, sé vio deteriorada por las grandes privaciones que pasaba en una  circunstancia extraordinaria, de la que el mismo refería respecto a los indios de sus misiones: “Andamos de cerro en cerro, con los hábitos hechos jirones y dejando la piel en los espinos, hasta  que la piedad del soberano nos socorra o larguemos el espíritu”, y como tal sucedió, un 7 de septiembre  de 1676, en que  después de una etapa breve pero decisiva, expiró en su pequeño convento de San Miguel, un hombre que en  cuatro años  a partir de su encuentro con los coahuiltecos en el camino real de Zacatecas, sentó las bases para que cristalizara el establecimiento de pueblos y misiones, que a la postre, configuraron lo que hoy conocemos como Coahuila, por tal razón el historiador Coahuilense Vito Alessio Robles, lo considera  en justicia. El fundador de Coahuila.
 

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Ultima actualizacion: 23 de Agosto de 2002.
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