HUMANISMO Y MEDICINA.

MODELOS MEDICOS


*Alberto Patricio Ramírez Galván.

 

Tradicionalmente se le han adjudicado al médico, a la persona humana, toda una serie de adjetivos calificativos que lo han mistificado. Se habla del cumplimiento de normas inmutables y supratemporales, de juramentos para el ejercicio de su misión, etc. Esto ha forjado en la mente de nuestra gente la imagen de un ser diferente de un hombre lleno de virtudes, de valores, sin defectos que solamente tiene la obligación de servir y que no puede ni debe fallar. Es idealista que en pleno siglo XXI, sigamos viendo en el médico al curador, al sabedor, al poseedor de los grandes secretos familiares, al del toque milagroso, vestido severamente y con su maletín negro.

Bajo ésta óptica nos mira, nos critica y sanciona la sociedad demandante de atención médica en el momento actual, como lo hacía en la cuarta, o quinta década del siglo XX. Esta incongruencia que parece intrascendente; plantea toda una problemática en la relación médico paciente, sobre todo hoy que vivimos en un mundo globalizado mal informado carente de valores y con una gran indigencia espiritual factores determinantes para que el trabajo médico se realice a la defensiva.

Por otra parte el modelo de enseñanza y practica de la medicina es el Biológico lesional, vigente desde la segunda década del siglo XX que se fundamenta en fragmentar el organismo humano para poder estudiarlo y tratarlo, de éste modelo nacieron las especialidades y actualmente las sub-especialidades en donde es válido saber mucho de poco y en donde se ha perdido la capacidad de integración. Este modelo considera enfermedad como consecuencia de la alteración de átomos, moléculas, órganos, sistemas de un organismo humano, que tiene una causa y que se manifiesta por síntomas y por signos. Enseña que es más importante curar que enseñar a prevenir las enfermedades que interesa más la atención individual que la de la comunidad, que nosotros somos los únicos responsables en la atención del enfermo y que hay que excluir otras alternativas de la medicina. Bajo ésta manera de pensar nos formamos y hemos formado muchas generaciones de médicos, pero se nos olvidó que ése organismo pertenece a una persona humana, que tiene una familia y que es parte de una sociedad; es decir, nos enseñaron y aprendimos a interesarnos en la ciencia por la ciencia, pero vale la pena recordar que podemos ser el mas bárbaro de los científicos, si nos olvidamos que la medicina es una ciencia de carácter social, fundamentalmente humanística. Seguimos anclados en la medicina curativa, sin poder dar el gran salto hacia la postmodernidad priorizando la medicina preventiva.

La dinámica de los fenómenos sociales de éste nuevo milenio permite asegurar que las nuevas generaciones de médicos actuaran en nuevos escenarios, con una problemática científica, técnica y bioética muy diferente a la actual puesto que se han rebasado las fronteras de la vida y de la muerte; por lo tanto es necesario aprender y ejercer la medicina a través de un nuevo paradigma: de sistemas o humanístico, que básicamente considere al hombre y a la mujer sanos y enfermos como personas humanas, que deben abordarse en forma integral ya que la medicina ya no es solamente una ciencia y arte, sino la Terminal de muchas ciencias, dentro de las que destacan: sociología, antropología, filosofía, etc., y que tenemos la obligación de difundir en nuestra sociedad que el médico: es también una persona humana, que tiene una familia, expectativas laborales, salariales, políticas, inclusive que tiene derecho a disfrutar de su tiempo libre pero que es un profesionista comprometido con sentido del deber, maduro, con capacidad de amar por que en su formación aprendió la importancia que tienen los valores del amor y del perdón, que está abierto a las necesidades de los demás y presto al servicio llevando por delante ese gran valor que los escolásticos llamaron misericordia; que sabe que tiene una doble responsabilidad: por una parte la superación profesional para ofrecer cada vez un mejor servicio y por la otra que es un ciudadano comprometido a participar activamente en la vida social para contribuir en los grandes cambios que requiere una sociedad como la nuestra. En mi opinión, ésta es la nueva imagen del médico del momento y del futuro, la cual debemos enseñar a nuestros estudiantes, difundir ampliamente en la sociedad utilizando los medios de comunicación y con el ejemplo cotidiano, las sociedades y colegios médicos así como las escuelas de medicina. Tiene que ser de ésta manera ya que por experiencias vividas, éste ha sido mi discurso durante 25 años de ejercer la medicina y la docencia en Oaxaca y hasta el momento la idea no ha tenido la penetrancia necesaria en los diferentes sectores de nuestra población. Es natural la resistencia, cuando se tienen que vencer dos obstáculos: la pluri etnicidad y la indigencia espiritual de nuestra sociedad. Sin embargo, de no hacerlo nosotros, los médicos, nadie lo hará.

El médico con éste nuevo perfil, será un personaje apto para curar pero sobre todo para promover la salud de la comunidad, por lo tanto se interesará mas en los grupos sociales que en un solo individuo, será capaz de comprender que el mecanismo de producción de las enfermedades es pluricausal, que la responsabilidad con el enfermo debe ser compartida sobre todo con la familia, ya que ésta es la extensión del Yo, y finalmente estará preparado para entender, que la Medicina es una, pero que tiene muchas alternativas cuyo objetivo común es procurar el bien de la persona en la salud y en la enfermedad, pero que ninguna es poseedora de la verdad absoluta, en consecuencia, será capaz de ser incluyente, será un promotor de la salud y de la vida y jamás un luchador contra la muerte, como tradicionalmente se le ha considerado. Se muere, por que se nace. No se puede luchar contra lo imposible.

El aula de la escuela de medicina, es el primer escenario de la vida del futuro medico y desde ahí debe generarse paulatinamente el cambio, mientras tanto, lo importante es formar desde ahora médicos que tengan los conocimientos y destrezas para abordar a la persona humana, posiblemente de manera transitoria con un modelo mixto: biológico lesional y humanístico en donde tenga tanta importancia el conocimiento profundo del fenómeno biológico así como el revestimiento humanístico que debemos darle al acto medico. Esto implica que maestros y alumnos no perdamos de vista que el perfil profesional del egresado de la Facultad de Medicina y Cirugía es de Médico General. Los médicos especialistas son necesarios, pero el estado de Oaxaca requiere más del médico general integral: paradigma de nuestra profesión. Es necesario por lo tanto la actualización didáctica de los docentes con la finalidad de que la entrega dinámica de los conocimientos y la enseñanza de las actitudes y destrezas sean las necesarias para promover la salud, para proporcionar atención primaria eficiente y oportuna. Además considerar que el estudiante de medicina debe estar en contacto con su medio social durante todos los años de su carrera, es decir debe conocer su realidad social tempranamente, salir del claustro universitario y a la luz de los conocimientos de la sociología, de la economía, de la filosofía y de la historia regresar a ese grupo social de donde salió para iniciar un proceso de transculturación, que de ésta manera se hace menos duro y en ocasiones menos frustrante; al respecto, hay que recordar que quién ejerce la medicina sin ciencia la degenera en oficio y quien la practica sin amor, se frustra.

 

* Médico Maestro de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca.