Crisis Financiera y económica de 1995

Política financiera y crisis económica de 1995

 

A inicios 1994 se acusaba a los funcionarios del gobierno mexicano de no permitir el acceso del personal del Fondo Monetario Internacional a los datos de trascendencia y no seguir sus recomendaciones.

El informe presentado después se centró en la evaluación de las condiciones económicas de México, en febrero de 1994. La evaluación no predijo la crisis del peso, a pesar de las claras indicaciones -en especial el creciente déficit contable y los problemas para el pago de deudas- de que la economía se encaminaba a una situación de conflicto. La evaluación fue firmada por el encargado de la misión del FMI. Después se sabría que la evaluación original contenía advertencias sobre la situación de México, pero el gobierno persuadió a los autores para que las retiraran y dieran a México un certificado de salud limpio.

El 22 de diciembre de 1994, en un discurso del presidente Zedillo, se explicaban con claridad las causas de la fatídica crisis económica que empezaba a lacerar al país: ".... la demanda de dólares era mucho más grande que la oferta... se llegó a un punto en el cual ya no fue posible cubrir la diferencia con las propias reservas...en 1994 el déficit en la cuenta corriente alcanzó casi el ocho por ciento del Producto Interno Bruto...el tamaño del déficit de la cuenta corriente y la volatilidad de los flujos de capital con que se financió, hicieron muy vulnerable a nuestra economía...Es preciso reconocer que hubo una subestimación del problema, y esa subestimación fue sumamente grave". Se intentó ajustar gradualmente la cuenta corriente, pero fue imposible: los capitales huyeron en estampida.

 

 

Causas

Ahora bien, ¿la crisis financiera y en general económica fue producto sólo de la manipulación del tipo de cambio?

Un país cubre sus necesidades y obligaciones financieras y de desarrollo mediante la exportación de mercancías (por que obtiene divisas) o por endeudamiento externo (incluyendo capital especulativo). Los flujos monetarios de las exportaciones permiten compensar los recursos erogados al importar. Los productos vendidos al exterior tienen que ser de alto valor agregado, además de competitivos internacionalmente en precio y calidad. La balanza de mercancías de México ha carecido de estas características, por eso se ha tenido que recurrir al endeudamiento externo para obtener recursos.

En la década de 1980, la población redujo su consumo y se revirtió la tendencia de crecimiento de las importaciones. Esta cambio en el comportamiento de consumo fue una consecuencia lógica de los factores económicos en decadencia. Entre 1989 y 1994 la economía creció, en promedio, 3% anual. Las moderadas reducciones de la paridad cambiaria y las políticas de apertura comercial (que permitieron incrementar el consumo) fueron factores que contribuyeron a formar un espíritu estúpido de optimismo que impidió analizar lo que realmente estaba pasando.

El mantenimiento de un tipo de cambio casi estable, cuando los diferenciales de inflación entre México y EUA indicaban que había que devaluar; la dependencia de capitales especulativos para financiar los déficit del comercio exterior de mercancías; la emisión de Tesobonos (instrumentos de deuda pagados al tipo de cambio vigente) y el aumento de la tasa de interés de algunos bancos centrales (como el de Alemania), provocó alza en las tasas de interés de México inhibiendo la inversión productiva y propiciando la especulativa. Además, la apertura comercial - materializada en el Tratado de Libre Comercio - provocó la destrucción de gran parte de la planta productiva (empresas medianas y pequeñas); por otra parte, hubo factores políticos como el asesinato de personalidades públicas o la rebelión en el sur.

Para diciembre de 1994 la moneda se devaluó en 90.1%, se detonó el crecimiento de la inflación, el PIB cayó en 6.2% - en 1995-, el país y el sistema financiero estuvieron a punto de caer en una insolvencia financiera absoluta. En el ámbito social, el desempleo creció al igual que la tasa de pobreza. Siguen siendo consecuencia directa de la crisis financiera de 1995. Para neutralizar estas dificultades se implementó un programa de ajuste que inhibió el consumo interno y que generó una caída importante de los salarios reales .

Tesobonos

Los Tesobonos fueron un elemento determinante en la pérdida de confianza de los inversionistas. El gobierno de Carlos Salinas de Gortari aumentó drásticamente su colocación. Estos bonos se compraban y vendían en pesos, pero estaban protegidos contra los efectos de una posible devaluación, al cotizarse en dólares; al momento de cambiarlos a pesos se pagaban al tipo de cambio vigente (no tenía razón de ser el hecho de comprar divisa norteamericana si existían otros instrumentos de rendimiento igual o superior).

El juego del gobierno era prevenir la devaluación, neutralizando el riesgo cambiario por medio de Tesobonos. El aumento en la colocación , daba un doble mensaje , por un lado, iba a prevenir la devaluación, y por el otro, existía el riesgo de la misma. Del 1 al 19 de diciembre, las reservas disminuyeron de 17 a 5 miles de millones de dólares. Hasta el 10 de enero, el índice de la Bolsa, en términos de dólares, había bajado en un 50% y las tasas de los CETES subieron por arriba de 40%.

La crítica radica en ser ésta la herramienta fundamental de la estabilidad financiera.

 

Estrategia

En los primero días de 1995, se informaba el Programa de Emergencia Económica para revertir los efectos de los desajustes anteriores. Tenía tres prioridades: lograr que el déficit en la cuenta corriente se redujera ordenadamente a niveles manejables en el corto plazo; crear las condiciones para una pronta recuperación de la actividad económica y el empleo, y conseguir que el efecto inflacionario de la devaluación fuera lo más reducido y corto posible.

Para cumplir estos objetivos se plantearon estrategias a seguir: acuerdo entre los sectores productivos para evitar presiones inflacionarias; reducción en el gasto público respecto a lo programado; estímulos a la inversión privada en la modernización de la infraestructura; apoyo financiero con recursos internacionales para estabilizar la situación económica.

La estrategia implementada por el gobierno para superar la crisis y alcanzar el crecimiento tuvo un rumbo bien específico: disciplina fiscal y monetaria. Se fomentó directamente a los sectores productivos y la inversión privada, incluyendo extranjera el fortalecemiento del ahorro interno y la promoción al sector exportador de nuestro país.

El desarrollo del sector exportador sería otro pilar fundamenal del crecimiento posterior delpaís. Un dato en extremo revelador, informaba que las exportaciones no petroleras mostraban ya un gran dinamismo. Incluso, frente a las elevadas tasas de enero de 1994, en enero las exportaciones de manufacturas crecieron 36 por ciento. Destaca el hecho de que las exportaciones de manufacturas no maquiladoras se incrementaron en casi 45 por ciento.

Los indicadores económicos revelados durante 1995, muestran que las importaciones en México cayeron 26 por ciento, mientras que las exportaciones crecieron 31 por ciento. México mantuvo su superávit comercial y aumentó las tasas de crecimiento del Producto Interno, redujo inflación, y mantuvo las políticas de apertura comercial.

 

Rescate financiero

El paquete de ayuda económica externa fue el ancla de la recuperación económica. Tuvo como objetivo último salvar a los grandes inversionistas norteamericanos y nacionales. El rescate constó de 20,000 millones de dólares del Departamento del Tesoro, 10,000 millones de dólares más del Fondo Monetario Internacional y un préstamo de corto plazo por 10,000 millones de dólares del Banco de Pagos Internacionales.

Las condiciones impuestas por los organismos externos complementaban las medidas implementadas ya por el gobierno federal. Se definió el crecimiento del crédito interno, del circulante monetario, del déficit fiscal, de la contratación de préstamos foráneos y medidas para fortalecer la independencia del Banco de México. La asistencia involucró otros renglones, como inmigración y narcóticos.

México contó finalmente con líneas de crédito por 51 mil millones de dólares, el problema de liquidez quedaba superado. Cabe aclarar que la deuda se refinanció de corto a largo plazo. El secretario Ortíz, aseguraba que la aportación norteamericana sería el único paquete donde la factura petrolera quedaría como garantía. De este modo, los ingresos producto de las exportaciones de petróleo mexicano fueron manejados por el gobierno de Estados Unidos.

El rescate financiero se convirtió en una de las medidas más discutidas en el ámbito económico internacional. El presidente Clinton afirmó que había sido la decisión más espinosa en su mandato, pero que era necesaria, de lo contrario, las economías latinoamericanas se hubieran ido a pique, y probablemente, la norteamericana también.

El Banco Mundial informó que, como consecuencia de los préstamos contraídos bajo el paquete de rescate financiero, por primera vez en la historia México arrebató a Brasil el liderazgo de nación más endeudada, con un incremento de 16%. Los datos del Banco Interamericano de Desarrollo arrojan que para hacer frente a la crisis financiera de 1995, la deuda externa mexicana creció de 128 mil millones de dólares en 1994 a 158 mil millones de dólares en 1995. "Este incremento no causó un desequilibrio en el déficit de la cuenta corriente, y sí sirvió para financiar una substancial acumulación de las reservas internacionales", enfatizaba el Banco.

La deuda pública externa estuvo en gran medida asociada al uso de recursos del paquete financiero. El endeudamiento provino principalmente de la emisión y colocación de bonos en los mercados internacionales, del otorgamiento de créditos bancarios y de una parte de los créditos otorgados por el BIRF y BID para el fortalecimiento del sistema financiero. La deuda pública interna cayó de manera drástica debido a la fuerte amortización de los Tesobonos

Un reporte del organismo anteriormente citado destacaba el papel que jugó la inversión extranjera en el marco de la recuperación económica de nuestro país en 1995, además de "la precisión de las medidas macroeconómicas del gobierno federal". Los inversionistas foráneos restringieron de manera importante sus inversiones en México durante aquel año, poco tiempo después, recuperarían su confianza en la economía del país.

 

Reformas al sistema financiero

Por todo lo anterior, el sistema financiero mexicano sufrió importantes ajustes y modificaciones. Varias leyes y reglamentos fueron alterados, la mayoría en 1995:

Fue permitido a las instituciones de crédito y casas de bolsa disminuir las obligaciones con el Banco de México, así se redujeron las presiones que los Tesobonos ejercían sobre el mercado cambiario.

Se creó el Mercado de Compraventa de Dólares a Futuro y de Opciones de Compra y Venta de Dólares, las compañías podían asegurar ya un tipo de cambio fijo y se ganaría certeza cambiaria. Inició la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) y la Tasa de Interés Interbancaria Promedio (TIIP), con ello el tipo de interés se reflejaba con mayor claridad. Creación de las Unidades de Inversión (UDIS), para proteger a los ahorradores.

Las instituciones de crédito podían ahora celebrar operaciones a futuro con valores emitidos por el gobierno federal en dólares de los EE.UU., conocidos como "Bonos Brady" en Chicago Mercantile Exchange y en Mid America Commodity Exchange of the Chicago Board of Trade.

El Banco de México aumentó el nivel de sus reservas de divisas, mediante una fórmula que no alteró la naturaleza del régimen vigente de flotación. También la estructura de las entidades financieras se vio fortalecida y se hizo necesario entonces consolidar en un solo órgano las funciones atribuidas a la Comisión Nacional Bancaria y a la Comisión Nacional de Valores, se expidió la Ley de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Finalmente, se implementaron múltiples Programas de Apoyo con la finalidad de reducir la creciente problemática de cartera vencida de instituciones crediticias e intermediarios. Disminuyeron las tasas de interés, ampliaron el plazo del crédito, y diferimiento del pago del principal durante períodos razonables; destacó el Acuerdo de Apoyo a los Deudores de la Banca (ADE).

A lo largo de 1995 se cumplieron, pues, los objetivos de renovar y extender los vencimientos y obligaciones de corto plazo, principalmente de Tesobonos; así como el de recuperar el acceso a los mercados internacionales de capital. Al finalizar 1995 la deuda pública de contaba con un calendario de vencimientos más holgado con relación al que tenía a inicios de ese año, gracias a la sustitución de los Tesobonos por deuda externa de mediano y largo plazo. Igualmente, el acceso a los mercados internacionales de capital comenzaba a recuperarse.

 

 

 

 

Efecto tequila

Recesión económica, déficit comercial y de pagos y nuevo endeudamiento fueron los efectos de la crisis mexicana sobre el resto de América Latina. Se denominó "efecto tequila".

El masivo retiro de fondos de capital de corto plazo colocado en México se expandió por toda la región. La desconfianza cundió y los capitales extranjeros colocados en América Latina se marcharon por temor a que sucediera lo mismo. Entró en crisis la forma de relación de América Latina con los mercados internacionales de capital.

En Argentina acarreó una fuga de capitales de 2.500 millones de dólares entre el 20 de diciembre y el 15 de febrero. Desaparecieron 50 bancos y 266 sucursales. El gobierno argentino, al ver amenazado el programa económico de 1991 - Ley de Convertibilidad que establece paridad fija de un dólar por peso -, lanzó varios paquetes de medidas con el objetivo de lograr un excedente fiscal y disminuir el déficit de la balanza comercial. La política económica que se dictó tuvo el mismo objetivo que aquí: reducir el crecimiento de la economía para poder reducir el déficit de la cuenta corriente, se procuró obtener superávit fiscal mediante el aumento de impuestos y la reducción del gasto público. Del 20 de diciembre de 1994 al 22 de marzo de 1995, los depósitos en moneda extranjera disminuyeron en 7,200 millones de dólares.

En Brasil no es tan alta la entrada de capital de corto plazo, favoreciendo más bien la inversión extranjera, la emisión de bonos internacionales y de acciones en la bolsa nacional. Sin embargo la crisis mexicana llevó a un retiro masivo de capitales en los primeros meses de 1995. Las reservas internacionales disminuyeron en 30%. Para enfrentar estos problemas, el gobierno llevo a cabo una devaluación del real a principios de marzo y también se vio obligado a elevar a 70% los aranceles de 100 productos y a reducir el gasto público.

Hubo para América Latina una disminución en el crecimiento de 3.1%, el más bajo a nivel mundial. Amen de la reducción de entrada de capital extranjero por la pérdida de confianza de los inversionistas. Se recuperaría del revés económico de 1995, precipitado por la crisis financiera mexicana y la recesión argentina, pero su ritmo de crecimiento no alcanza aún a reducir de manera significativa las altas tasas de pobreza y desempleo.

 

 

 


 

Bibliografía

 

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