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LA PAREJA CRISTIANA

Por: Gustavo <:><

 

Creo que para todo mundo ha llegado a ser muy común el hecho lamentable que refiere el divorcio en un matrimonio. Más aun cuando este se da al poco tiempo de celebrarse la boda. Es tal la frecuencia de este tipo de eventos en nuestra sociedad que hemos perdido la capacidad de asombro, incluso no es raro escuchar de los mismos padres de la joven pareja el consejo que dice: “si ya no lo quieres, déjalo, divórciate y punto”.

 

¿Cómo es posible que un par de enamorados que se emocionaban uno del otro cada vez que estaban juntos y cuando no lo estaban, ambos ocupaban entre sí sus pensamientos todo el día, y ahora  después de casados, tengan que divorciarse?, ¿Es que acaso se acabo el amor?, O quizá, ¿nunca lo hubo?.

 

Ciertamente en ocasiones, y más hoy en día con tanta promoción al sexo prematuro, no es difícil que parejas de jóvenes unan sus vidas impulsados por el deseo sexual y no por una firme convicción de unir sus vidas por amor de uno al otro y para siempre,  de ahí que la comunidad Cristiana nos preocupemos porque los jóvenes casaderos estén plenamente conscientes del importante paso que significa el matrimonio, institución creada por Dios al crear a Eva y unirla a Adán. A la mujer llamó ayuda idónea, esto es: la ayuda apropiada, correcta uno a uno, así que no es bueno aplicar el dicho que reza: “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, sino más bien “Al lado de un gran hombre hay una gran mujer”, hombro con hombro.

 

La Biblia dice: “no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18)”; Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar, y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; está será llamada varona porque del varón fue tomada. Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne (Génesis 2:21-24)

 

Tomen en cuenta que bien pudo Dios crear a Eva del polvo de la tierra, tal y como lo hizo con Adán, sin embargo decidió formarla de una costilla de Adán significando así que la mujer llegó a ser parte misma del hombre, unidos en una sola carne, esto es: uno para el otro, ambos serán  los responsables de luchar por sus metas y propósitos con interese comunes. Los dos son igualmente responsables del desarrollo de su vida en pareja.

 

Para tener un matrimonio feliz hasta que la muerte los separe, deben ambos aplicar las enseñanzas Bíblicas que los conducirán a tener el éxito deseado, y jamás pensar que el acto mismo de unirse en matrimonio fue la meta alcanzada, ya que lamentablemente muchos nuevos matrimonios so pretexto de haber logrado su objetivo (casarse) descuidan la relación, tanto él como ella, dejan de preocuparse por su apariencia física, ya no hay mas detalles símbolos de su amor, ni muestras de cariño, la relación se convierte en una rutina y pronto dejan de sentir necesidad afectiva uno por el otro; en casos más graves se pierde el respeto y la fidelidad, así que leamos lo que el Señor nos muestra para salir victoriosos en el matrimonio:

 

1. - Marido, ama a tu mujer. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. (Efesios 5:28). Nótese el énfasis al tipo de amor, es un amor profundo, verdadero y permanente, al grado tal que se le debe amar como a si mismo.

 

2. - Mujer, sujétate a tu marido. “Las casadas estén sujetas a sus propio maridos, como al Señor” (Efesios 5:22), observa la comparación “como al Señor”, esta sujeción no puede darse si no está de la mano del amor por el esposo. Muchas mujeres han mal entendido este versículo, y se rebelan a Dios, pensando que se trata de una humillación. Lo que trae tristes consecuencias

 

3. - Ambos de deben respeto mutuo.> “Someteos unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5:21). Tristemente el exceso de confianza a veces hace que las parejas se falten al respeto, dando lugar al pecado y conflictos serios en la relación

 

4. - Ambos se deben uno al otro en la relación sexual. “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y así mismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración y volver a juntaros en uno para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (I Corintios7: 3-5), La vida sexual reviste de gran importancia en la relación matrimonial. Entre otras cosas satisface una necesidad física y afectiva de una manera muy sublime y pura, sin embargo muchas veces es descuidada por ambos dando lugar al pecado del adulterio que genera heridas que destruyen a la familia

 

5. - Agradarse uno al otro. El apóstol Pablo cita una característica común y aceptable de la pareja en el matrimonio cuando dice: “…el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer” y “…pero la casada tiene cuidado e las cosa del mundo, de cómo agradar a su marido (I Corintios 7: 33ª y 34b). Es importante por lo tanto que ambos busquen agradarse en la inteligencia que el egoísmo no tiene cabida alguna, ya que muchas veces alguno o ambos pretenden únicamente agradarse a sí mismos sin tomar en cuenta ni siquiera la opinión de su pareja.

 

6.- Maridos, deben dar trato honroso a su mujer. “Vosotros maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida para que vuestras oraciones no tengan estorbo (I Pedro 3:7). Hay dos características que cita la Escritura para dar énfasis a este tipo de honra, primero dice “como a vaso más frágil” y segundo “como coherederas..”, Así que el trato debe ser delicado y tierno para con la mujer tomando en cuenta además que al igual que el varón, ella tiene un lugar especial ante el Señor.

 

7. – Ambos sean Santos. “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor” (I Tesalonicenses 4:3-4). Dios quiere que nuestra vida sea ejemplar  y pura. El matrimonio es Santo porque ha sido instituido por Dios.

 

Hermanos y hermanas Casados, la santidad del matrimonio no significa que deben limitar sus muestras de afecto y de cariño para con su cónyuge, así como tampoco su relación íntima debe ser vista como impura de ninguna forma ya que ambos han sido unidos y bendecidos por Dios.

 

Hermanos y hermanas Solteros, antes de dar paso al matrimonio, aseguren su amor uno por el otro, y hagan conciencia acerca de lo que la Palabra de Dios enseña a efecto tengan un matrimonio enteramente feliz, lo cual es la voluntad de Dios. (Leer ¿Cómo saber si estamos enamorados?).

 

Dios les bendiga

 

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