¿DIOS-IGLESIA O FAMILIA?
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Por: Gustavo
Mata F
Con relativa frecuencia me encuentro con casos en los
que miembros de una familia se quejan de falta de atención, unidad, amor, comprensión
entre sus miembros pese a que algunos de ellos son fervorosos cristianos, y muy
activos en el servicio a Dios dentro de la Iglesia.
Hijos de Pastores que se quejan de la falta de
atención de parte del padre de familia y esposas de pastores que se sienten
abandonadas. El rival a vencer: La Iglesia.
Madres de familia que pasan más tiempo en la Iglesia
que en su casa, o aquellas que desarrollan varias actividades en la Iglesia,
por lo cual frecuentemente desatienden a su esposo e hijos.
Varones de Dios cuya rutina diaria es: ‘de la casa al trabajo del trabajo a la
Iglesia y de la Iglesia a la casa’, a la que llegan cansados con ganas de
dormir.
Quienes propician situaciones similares, son
cristianos que asumen que su activismo religioso es parte de su adoración a
Dios, y creen que así le están agradando al Señor, incluso cuando anteponen su
“servicio religioso” a los intereses familiares.
¿Es esto correcto?, ¿Qué enseña la Biblia?.
Dios en su perfección, nos muestra desde el principio
de los tiempos cual es el lugar de cada cosa, en principio entendamos que Dios
no es igual a Iglesia.
El libro del Génesis en el capítulo 1, se nos muestra
cómo Dios creó todo lo que existe en 6 días. Una vez que la tierra fue
ordenada, hasta el día sexto formó al hombre y a la mujer. En este proceso
debemos identificar que Dios es el Principio, y por lo tanto Él está por sobre
todas las cosas. Así cuando Dios creo al ser humano, nació también la relación
del hombre con Dios. Inmediato a la creación del hombre (Adán), forma a Eva del
mismo cuerpo de Adán, con lo cual nace la familia. El capítulo 2 nos muestra
como Dios colocó al hombre en un lugar privilegiado, lo que nos enseña el
cuidado de Dios para nosotros, y el capitulo 3 narra la desobediencia del
hombre donde también nos enseña que Dios tenia una comunión muy estrecha con el
hombre “Y
oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día” (Génesis
3:8ª), lo que reafirma que en el orden cronológico de Dios lo que debe ocupar
el primer lugar en nuestra vida es La Comunión con Dios.
Posteriormente, cuando el hombre pecó fue castigado y
nació el trabajo “Con
el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de
ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” (Génesis
3:19), así desde entonces tenemos que trabajar para ganarnos el sustento.
En el capítulo 4, vemos la primera ofrenda a Jehová “Y aconteció
andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de
ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado
a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su
semblante.” (Génesis 4:3-5), notemos que la comunión con Dios seguía
siendo lo más importante, y que las ofrendas a Dios en forma sistemática marcan
el inicio de la Iglesia.
IGLESIA Palabra
de origen griego que, en el uso común, significaba «asamblea» o «reunión»,
celebrada previa convocatoria o llamado. En Atenas, la ekklesia
era la asamblea de los ciudadanos. Pablo usa con frecuencia esta palabra para
referirse tanto a la congregación local de creyentes cristianos como a la
comunidad cristiana universal. En el NT nunca se llama «iglesia» al edificio en
que los cristianos se reúnen. (Diccionario Bíblico-logos)
Resumiendo lo que hasta ahora hemos analizado, es
claro que el orden de Dios para la vida del hombre es:
DIOS-FAMILIA-TRABAJO-IGLESIA
El problema radica en que muchos creen que la
actividad religiosa aun por encima de la familia, es una manera de manifestar
su comunión con Dios, lo cual no es así, pues en definitivo el trabajo que Dios
demanda de nosotros no está dentro de las cuatro paredes del templo sino fuera
de él, hemos olvidado la orden tácita de Jesús “Por tanto, id, y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del
mundo. Amén” (Mateo 28:19-20).
Lo anterior no quiere decir que no debamos tener
ningún tipo de actividad en la Iglesia, sino más bien que debemos dar el justo
medio a lo que hacemos sin que ello implique sacrificar a la familia de la cual
somos corresponsales, así como entender que nuestra misión como hijos de Dios
está en la búsqueda de almas perdidas para llevarlas a los pies de Cristo.
Cuando Jesús dijo “…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8b), debemos
entender que nuestra primera Jerusalén es precisamente nuestra propia familia.
Es asombroso notar como muchos pastores de Iglesias no han sabido pastorear a
su familia, sus hijos se pierden y detestan la religión, la Iglesia y no quieren
saber nada de Cristo.
Diáconos, maestros de escuela dominical, ujieres, con
familias destrozadas, y todo por confundir la comunión con Dios y la adoración
a Dios, con el servicio en la Iglesia.
Las mismas Iglesias no cuidan el crecimiento
espiritual de la Grey, ni aún cuidan a su Pastor, a quien le exigen trabajo de
24 horas cada día, y quienes atinan a darles un día de descanso, este es entre
semana, cuando el varón de Dios no puede tener comunión con su familia, sus
hijos en la escuela y algunos, sus esposas trabajando. La Iglesia es
responsable de su Pastor. “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan
entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en
mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.”
(1 Tesalonicenses 5:12-13), y debiera cuidarle procurando la convivencia de él
con su esposa e hijos, para lo cual el día correcto es el sábado (para quienes
se reúnen los domingos).
Por su parte los Pastores, debieran cuidar que los
hermanos y hermanas que sirven en el templo, mantengan una relación armoniosa
con su familia.
Cada cual pidamos a Dios sabiduría para adorarle de la
manera correcta, en la que la Iglesia no sea un pesado lastre o el enemigo que
rompe la armonía familiar, no perdiendo de vista que fuimos llamados a un
propósito: “Fiel
es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo
nuestro Señor.” (1 Corintios 1:9), por lo tanto debemos procurar que
esto sea así, cuidar que esa comunión sea en los términos que Dios nos enseña
en su palabra.
Bendiciones <:><
26-04-03
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