ADMINISTRACIÓN
EFECTIVA
Por Gustavo M F
Un hombre tenia 3,000 dólares,
mismos que utilizó para abrir tres pequeñas tiendas en las que invirtió 1,000
dólares en cada una. Para administrarlas contrató tres personas de su confianza
con quienes acordó que su salario y los gastos de los locales correrían a
cuenta directa de él, y no de las tiendas hasta en tanto no se establecieran en
forma.
Pasado el primer mes, este
hombre obtuvo de su trabajo 300 dólares que decidió invertir en sus tiendas
proporcionándoles
Ante este panorama, el dueño
de las tiendas cambió su forma de pensar respecto a la nueva inversión de los
300 dólares, pensaba que no debía invertirlo de manera equitativa, así que
decidió consultar con varios de sus amigos para recibir consejo. Hubo quien
sugirió le diera 200 al segundo y 50 y 50 al resto, otro le dijo que hiciera
una distribución porcentual basado en el manejo de efectivo así al primero
seria el 33.0%, al segundo el 41.0 % y
el 26.0% al tercero, otra persona le sugirió que invirtiera los 300 en la
tienda del segundo y al resto no le diera nada, ¿tu que sugieres?.....
Si participas de este
ejercicio mental, es muy probable que tu tengas una sugerencia diferente a las
dos ya vertidas…. haz una pequeña pausa en este momento y piensa cual sería tu
sugerencia por favor…..
Lo que pretendo con este
ejercicio mental es demostrarte que tu al igual que yo y que la mayoría de las
personas en el mundo tienes habilidad y capacidad administrativa, quizá no seas
un buen administrador, pero eso no significa que no tengas la habilidad. En el
ejemplo anterior, el dueño de las tiendas despidió al primero y al tercero,
pues ambos están robando al no entregar las ganancias; contrató a dos nuevos a
quienes les transmitió la experiencia anterior (para ayudarles a no caer en la
misma tentación) y felicitó al tercero a quien también le explicó el resultado
anterior, dejando a los nuevos con 1,000 de mercancía cada uno e invirtió los
300 con el segundo.
Es probable que esta decisión
tampoco sea la mejor y no coincida con la tuya, sin embargo es una manera de
administrar en esta situación.
leamos lo siguiente:
“14Porque el
reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y
les entregó sus bienes. 15A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y
a otro uno, a cada uno conforme a su
capacidad; y luego se fue lejos.” (Mateo 25:14)
Está porción de la Escritura cambió mi vida hace varios años cuando
comprendí que Dios es el Amo y Señor de todo lo que hay en esta tierra y que a
sus hijos Él permite administrar sus recursos a cada cual conforme a su
capacidad. En otras palabras puedo asegurar que los hijos de Dios que no tienen
más es porque sencillamente no tienen capacidad para administrar más. Es como
el ejemplo del principio donde el dueño de las tiendas debe decidir a quien dar
más en administración inclinándose por el que mejor administre, y si nos
ponemos en ese mismo lugar es muy seguro que haremos lo mismo. Así Dios nuestro
Señor nos da a cada uno conforme a nuestra capacidad.
Recuerdo hace tiempo leí un
artículo de hombres y mujeres jóvenes y con mucho éxito en los negocios, en el
caso que leí el 80% de ellos eran hijos de magnates quienes les heredaron la
fortuna que ahora administran, y es perfectamente comprensible que los hijos de
padres ricos también lo sean pues sus padres les proveen de esa riqueza, de
esos jóvenes depende administrarla. Así que muchas veces me he preguntado
porque si somos hijos del gran Rey, sufrimos tanto de carencias económicas, y
la respuesta está en el pasaje que ya leímos, es debido a nuestra falta de capacidad.
La Biblia menciona como hubo
muchos varones de Dios inmensamente ricos, por citar algunos Abraham, José,
Job, David, Salomón, etc.. En nuestros días hay hermanos que son inmensamente
ricos también, ¿Cuál es su secreto?.
En el mismo pasaje que leímos,
más adelante dice: “19Después de
mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.”
Es claro que tendremos que dar cuentas a Dios de esos bienes que nos
ha dado, y también que al que mejor
administre se le dará más como lo dice el verso 20 al 28 “20Y llegando el que había
recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco
talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre
ellos. 21Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco
has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22Llegando
también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me
entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23Su
señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho
te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24Pero llegando también el
que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro,
que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por
lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que
es tuyo. 26Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente,
sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Por
tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera
recibido lo que es mío con los intereses. 28Quitadle,
pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun
lo que tiene le será quitado.”
Antes de continuar quisiera
adelantarme al pensamiento de muchos que piensan en aquellos que sin ser hijos
de Dios gozan de inmensas fortunas, pues bien, en principio entendamos que
Satanás tiene potestad sobre los reinos de este mundo, y a quien quiere él le
da riquezas y poder: “5Y le
llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de
la tierra. 6Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y
la gloria de ellos; porque a mí me ha
sido entregada, y a quien quiero la doy.” (Lucas 4:5-6), Así que en
aras de apartar a algunos de Dios, una de las artimañas Satánicas es el dinero y el poder. Generalmente quienes
hacen pactos diabólicos es lo que piden, dinero y poder. Por otra parte el
Salmo 73 habla muy claro de estas personas y de los sentimientos que despiertan
muchas veces en los hijos de Dios que llegan a envidiarle por su fortuna,
leamos algunos versos del salmo 73: “2En
cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque
tuve envidia de los arrogantes, Viendo
la prosperidad de los impíos. Y aguas en abundancia serán extraídas para
ellos. 11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el
Altísimo? 12He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13Verdaderamente
en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; ……….16Cuando
pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, 17Hasta que
entrando en el santuario de Dios, Comprendí
el fin de ellos. 18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. 19¡Cómo
han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores……… 22Tan
torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. 23Con todo, yo siempre estuve
contigo; Me tomaste de la mano derecha. 24Me has guiado según tu
consejo, Y después me recibirás en
gloria. 25¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de
ti nada deseo en la tierra. 26Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas
la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 27Porque he
aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.”
Una vez que nos queda claro
que no es lo mismo la riqueza material que proporciona Satanás y la riqueza
material que proporciona Dios, tratemos de retomar el principio que establece
que Dios reparte a cada uno conforme a
su capacidad, refriéndose esto a la capacidad administrativa.
¿Cómo
ser un buen administrador delante de Dios?. Una regla elemental en el
manejo de las finanzas personales es no gastar por arriba de los ingresos.
¿Significa esto que si mi ingreso es de 1,000 mensual no debo comprar algo que
cuesta 2,000?; no necesariamente es así, aquí lo primero es definir si necesito
aquello que cuesta el doble de mi ingreso mensual, y puede tratarse de un
artículo que proporciona un bien indispensable, recreativo, decorativo, etc.…
si la decisión es adquirirlo, entonces debemos programar el gasto, haciendo un
presupuesto considerando un ingreso semestral o anual a efecto sea la base del
cálculo de nuestro poder adquisitivo; si ganamos 1,000 mensuales, entonces
tendremos 12,000 al año, y debemos antes de cualquier cosa, tomar en cuenta los
gastos fijos como alimentos, vestido, escuela, pagos de luz, agua, renta, etc..
en ese mismo período de tiempo, así que si después de considerar el costo de
nuestras necesidades básicas quedare un remante, será esa la pauta a seguir
para adquirir aquello que no es indispensable y que nos causa cierta
satisfacción. En el caso en el que no hay tal remanente, entonces debemos abstenernos de adquirir aquello que
no podemos comprar. Y además debemos ajustar nuestro nivel de vida al nivel
de ingresos. Si hacer esto te resulta imposible, entonces también es
imposible que parezcas algún día como un buen administrador delante de Dios.
Un principio, elemental y
básico en la administración (mayordomía)
cristiana, es depositar en el alfolí el dinero que Dios te da para tal fin.
Esto es que dentro de la cantidad que Dios te da para administrar cada día,
semana, quincena, o mes, hay una pequeña parte que pertenece a Su Obra y que
Dios espera deposites en el alfolí.
Cientos de Cristianos no
aceptan esta verdad Bíblica, no entienden que Dios nos pone a prueba al darnos
ese dinero dentro del que nos da como ingreso para depositarlo en el alfolí y
discuten y argumentan que su obligación es dar lo que quieran dar, y rechazan
el diezmo, aprueban la ofrenda y algunos dicen que la ofrenda es mejor que el
diezmo cuando la realidad es que ni siquiera ofrendan el equivalente al diezmo.
Finalmente esto es parte de la administración de los bienes de Dios pues quien
no entrega al Señor lo que es de Él, le esta ROBANDO a Dios “8¿Robará el
hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros
diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con maldición, porque
vosotros, la nación toda, me habéis robado.” (Malaquías 3:8-9)
De muchos he escuchado que su dinero no les alcanza para dar el diezmo
u ofrenda, esas personas, están robando a Dios, pues aunque “no les alcance”
una parte de ese dinero no es de ellos, un ejemplo que debe servirnos de algo
es el descuento de impuestos que aparecen en la nómina del trabajador. Donde el
trabajador no tiene opción de decidir si la empresa le descuenta o no tal
cantidad para el impuesto o la seguridad social, sencillamente cuando él recibe
su pago, la deducción ya está hecha. Dios nos da la libertad de demostrarle
cuan buenos administradores somos al hacernos saber que hay una cantidad mínima
en ese ingreso que NO ES NUESTRA sino de Él y que debemos tener la FUERZA DE
VOLUNTAD para apartarla y depositarla en el alfolí, pero si esto tan simple te
resulta imposible, luego entonces eres un MAL
ADMINISTRADOR(A) y no esperes que Dios te de más pues aun en lo poco no
puedes serle fiel.
Jesús dijo : “23¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más
importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario
hacer, sin dejar de hacer aquello.”
(Mateo 23.23), quienes están en contra del Diezmo, argumentan que esta
instrucción del Señor Jesús fue hecha antes de consumar el antiguo Pacto, y en
su lugar apelan a la instrucción Paulina que dice: “1En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros
también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. 2Cada
primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo,
para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” (1 Corintios
16:1-2). Utilizando la lógica más simple y elemental, para no fallar ante Dios,
¿Cuál es la mejor manera de calcular esa prosperidad base de tu ofrenda?, ¿no
crees que la manera más sencilla es utilizar la fórmula que Dios proveyó a su
pueblo?, ¡el diezmo!, la décima
parte, así que quienes no diezman debieran como mínimo ofrendar la décima parte
de sus ingresos.
Y por favor, no cometas el error de pretender ser tu quien administre
el diezmo de Dios, pues la Biblia dice, que debes depositarlo en el alfolí. En
la Iglesia hay responsables de la administración de ese dinero, no lo eres tu,
no te equivoques.
Cuando me permití entender
esto que Dios me había mostrado varias veces hace ya varios años, mi situación
económica cambió de forma increíble, hoy estoy muy lejos de las carencias de
antaño, y aunque quisiera estar aun mejor, estoy perfectamente conciente que
Dios no me da más allá de lo que es mi capacidad administrativa de Sus bienes,
Él me ha prosperado conforme fui mejorando en mi capacidad administrativa, pero
aun me falta mucho trecho, y puedo con mi vida y testimonio asegurar que Dios
es fiel a sus promesas cuando dice: “10Traed todos
los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré
las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde. 11Reprenderé también por vosotros al devorador, y no
os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril,
dice Jehová de los ejércitos.” (Malaquías
3:10-11)
Hermano, hermana, no pretendo con esta reflexión animarte a buscar las
riquezas materiales, sino a que seas fiel a Dios y sepas que no es voluntad del
Señor que vivas con carencias, Dios provee de muchas maneras, y es
perfectamente entendible que los hijos de Dios aspiremos a vivir sin problemas
económicos para lo cual Dios nos da la clave, está en ti aceptar o no esta
bendición de Dios.
Dios te sea propicio en bendiciones
<:>< 4/11/03
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