EL DIVORCIO
Por: Gustavo <:><
Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
(Hebreos 13.4)
El
tema de divorcio es sumamente importante y hasta un tanto polémico, así que
debemos partir desde el principio es decir de la motivación a unirse en
matrimonio.
La Palabra de Dios nos enseña la preeminencia del
amor, el apóstol Pablo cita en 1 Corintios 13:1 “Si yo hablase lenguas humanas y
angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que
retiñe”. Lo máximo es el amor, así que la única
motivación aceptada por Dios para unirse en matrimonio debe ser el amor. Cuando
por cualquier otra causa se une una pareja en matrimonio, se cae en
fornicación. No perdamos de vista que la Palabra de Dios identifica tres tipos
básicos de relación sexual entre un hombre y una mujer, estas son el Adulterio,
La fornicación y la unidad en una sola carne motivo del sagrado matrimonio. Por
lo tanto cuando una pareja se une en matrimonio por soledad, por presión
social, por interés económico o de cualquier otro tipo, por lástima, por
gratitud, por deseo sexual, etc., etc. Menos por amor, esa pareja comienza una
relación de fornicación, y no puede de ninguna manera ser bendecida por Dios.
Las parejas que se unen en matrimonio de esta
manera, muy pronto comienzan a sufrir los estragos de su error. Al poco tiempo
de estar casados se dan cuenta que no se toleran uno al otro y que lo que pudo
ser excitante o emocionante al principio, repentinamente dejó de serlo y cada
día que pasa se toleran menos.
Esta situación los lleva a pensar en el divorcio y a
menos que el Señor obre un milagro en sus vidas, terminan separándose uno del
otro, lastimándose a sí mismos y a los hijos que hay de por medio.
Cuando
las personas que sufren esta experiencia NO SON CRISTIANOS, y posteriormente
conocen a Cristo y le aceptan como Señor y Salvador, entonces son hechos nuevas
criaturas, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura
es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios
5.17)” las cosas viejas pasaron y
he aquí todas son hechas nuevas. Esta transformación y renovación de su alma
procede de Dios. Su vida cambia y perciben las cosas desde un punto de visto
diferente pues el Espíritu de Dios mora en ellos. La primera necesidad en su
corazón es restaurar su matrimonio y que su pareja también conozca a Cristo, en
algunos casos esto ha sido posible, sin embargo en muchos otros es casi
imposible pues la pareja ya tiene una nueva pareja o peor aun, no les interesa
reconciliarse con Dios.
En estas circunstancias aquella nueva criatura quien ha sido redimida y
perdonada por el Señor Jesús, si así lo desea puede rehacer su vida contrayendo
el genuino matrimonio bendecido por Dios. Un matrimonio con una persona
Cristiana que comparte su fe en Dios, y motivados exclusivamente por el amor.
El tipo de amor que describe 1 Corintios 13:4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene
envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se
goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7Todo lo sufre,
todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8El amor nunca deja
de ser. Y hacer una vida feliz en el
temor de Jehová Dios. Por supuesto que deberá velar toda su vida por los hijos
que haya procreado anteriormente y además hacer todo lo posible por guiarles en
los caminos de Dios.
Por otro lado, esta el caso de los matrimonios
entre Cristianos, que saben todo esto, conocen la Palabra de Dios, y pasado el
tiempo dicen que no hay mas amor entre ellos, algunos incluso se atreven a
decir que nunca hubo amor entre ellos, a efecto de aceptar que vivieron en
fornicación, pedir perdón y casarse de nuevo. Para ellos que tenían el
conocimiento pleno de lo que las Sagradas Escrituras enseñan sobre el
matrimonio y el lecho sin mancilla, aplica Gálatas que dice “No os engañéis; Dios no puede ser
burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. (Gálatas 6.7)”.
Si ambos
son genuinos Cristianos deben ponerse en las manos de Dios y pedir amor uno por
le otro, amor que Dios les va a conceder, pues no hay cabida para el divorcio
entre los Cristianos, y cuando uno de ellos cae en el pecado del adulterio, el
Señor acepta que se separe pero que se quede sin casar de nuevo, animando con
esto al perdón y a la restauración. “Y yo os digo que cualquiera que
repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera;
y el que se casa con la repudiada, adultera (Mateo 19.9)”. “Pero a los que
están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se
separe del marido; 11y si se separa, quédese sin casar, o
reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. (1
Corintios 7:10-11)”
En los casos donde solo uno es Cristiano, es decir
que se unió en yugo desigual pese a que la Escritura instruye claramente sobre
este particular, y con el paso del tiempo de da cuenta que no hay amor, la
Biblia le dice que consienta en vivir junto con el incrédulo si es que este así
lo acepta y si no, que se separe pero que se quede sin casar de nuevo. “12Y a los demás yo digo, no el
Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en
vivir con él, no la abandone. 13Y si una mujer tiene marido que no
sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14Porque
el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el
marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora
son santos. 15Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está
el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz
nos llamó Dios. 16Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás
salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
(1 Corintios 5:12-16)”
Es por todo esto mucho muy importante para todos los
Cristianos, el conocer la Palabra y voluntad de Dios respecto a nuestras vidas
en lo que se refiere al amor de pareja. Para quienes permanecen solteros, deben
estar en permanente comunión con Dios a través de la oración pidiendo por sus
parejas y por la persona que será su compañía de por vida. Los novios deben
guardarse santos uno para el otro y validar su amor con la palabra de Dios.
Ambos deben estar perfectamente seguros que se aman y que están dispuestos a
compartir sus vidas para siempre. Y para quienes ya están casados deben
permanecer puros uno para el otro, y orar a Dios día a día pidiendo amor para
el cónyuge y que sea el Señor quien les mantenga unidos en amor por siempre.
<:><bendiciones><:>
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