Poemas para Jugar con/a las Brujas..
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HECHIZO PARA DESHECHIZARSE
LA BRUJA
(AUTORA: Irene Vasco): Si un día pierdes el juicio a causa de un maleficio a nadie pidas permiso para invocar este hechizo: Polvo de estrellas espuma de mar vientos polares aurora boreal Si dices estas sandeces y las repites mil veces es posible que en un mes te sientas bien otra vez ¡tal vez!...
La bruja La bruja, la bruja se quedó encerrada en una burbuja. La bruja, la boba con escoba y todo con todo y escoba. Está prisionera chillando y pateando de mala manera. Tiene un solo diente orejas de burro y un rulo en la frente. Que llore, que gruña que pique su cárcel con diente y con uña. Que salte, que ruede que busque la puerta que salga si puede. ¡Se quedó la bruja presa para siempre en una burbuja! Mª Elena Walsh
POR QUÉ LAS BRUJAS SON MALAS
LA BRUJA EMBRUJADA
Por qué son malas las brujas Las brujas vendían tortitas y helados en un tenderete de color morado. “¡Venid, venid, niños, no nos tengáis miedo, que aquí regalamos ricos caramelos!” Todos se escondían, nadie se acercaba, miraban al cielo por ver si volaban sobre sus escobas las brujas malvadas. Y las pobres brujas, que no tienen alas, que no tienen gato ni están desdentadas, ¡ay! las pobres brujas, tan desprestigiadas por todos los cuentos que escriben las Hadas, al verse tan solas, tan abandonadas, como si estuvieran todas embrujadas, suspiran y dicen, de muy mala gana: “¡Niños, convertíos en sapos y ranas!” Sagrario Pinto
... (AUTORA: INÉS DE CUEVAS): Era una bruja con desparpajo que usaba guantes de renacuajo. Tomaba té con mermelada, comía galletas muy bien tostadas. Por las mañanas leía los diarios y muy temprano se iba al trabajo. No usaba escobas, ni altos sombreros, sino autos caros, buenos pañuelos, zapatillas de fino cuero, cerros de trajes, pieles y abrigos que no cubrieran su hermoso ombligo. Tenía corceles, grandes mansiones, con trenes, yates y seis aviones. Casas de cambio tuvo a montones y en cada Banco diez mil acciones. Cincuenta haciendas de buen ganado vacas de ordeño en los pastizales y largas cuadras de platanales. Nunca sabía de hechizos malos. No hacía la magia. Ningún brebajo. Y a los apuestos chicos del barrio los imantaba de arriba abajo. Iba a las tascas y discotecas, fumaba puros de alta etiqueta. Y en otras fiestas..., la astuta vieja, bebía su whisky de data añeja. Esta brujilda, tan embrujada, que de hacendosa no tenía nada, tuvo al servicio de sus poderes treinta mujeres que eran esclavas: fregaban pisos, hacían las camas, mientras la bruja, feliz roncaba.
LA CASA ENDULZADA
AUTORA: Zandra Montañez Carreño: Una casa endulzada, la “Bruja Eugenia” tenía, la puerta sola se abría con una gran carcajada. La cocina, era una fiesta, sonaban todas las ollas y cantaban las cebollas formando una gran orquesta. El salón, de gelatina; las sillas, de caramelo; el sofá, de terciopelo y, de flan, una cortina. La cama, de mermelada; la colcha, de chocolate; la manta, de cacahuate; y una galleta de almohada. El baño, de menta pura y la tina de guayaba allí no se resbalaba al bañarse con dulzura. Con su casa-golosina esta, dulce “Bruja Eugenia” que tiene dulces de Kenia, y a todo el mundo fascina.