En su furia la bruja tomó el hermoso cabello de Rapunzel, lo enrolló un par de veces alrededor de su mano y, rápidamente se lo cortó. Todo el cabello de oro y las maravillosas trenzas cayeron al piso.
Después la bruja llevó a Rapunzel a un lugar remoto y la abandonó para que viviera en soledad.
Esa tarde, cuando oscurecía, la bruja se escondió en la torre. Pronto llegó el hijo del rey y llamó:
¡Rapunzel!, ¡Rapunzel!,¡lanza tu trenza de oro!"
Cuando la bruja escuchó el llamado del príncipe, amarró el cabello de la pobre Rapunzel a un gancho de la ventana y lo dejó caer al suelo. El príncipe trepó hasta la ventana y cuál sería su sorpresa cuando se encontró con la malvada bruja en lugar de su dulce Rapunzel.
Ella lo miró con ojos perversos y diabólicos y le dijo: "Has perdido a Rapunzel para siempre. Nunca más la verás otra vez.!"
El príncipe estaba desolado. Para colmo de su desgracia, se cayó desde la ventana sobre un matorral de zarzamora. No murió, pero las espinas del matorral lo dejaron ciego.
Incapaz de vivir sin Rapunzel, el príncipe se internó en el bosque. Vivió muchos años comiendo frutas y raíces, hasta que un día por casualidad llegó al solitario lugar donde Rapunzel vivía en la miseria.
De repente escuchó una melodiosa voz que le era conocida y se dirigió hacia ella. Cuando estaba cerca, Rapunzel lo reconoció. Al verlo se volvió loca de alegría, pero se puso triste cuando se dio cuenta de su ceguera. Lo abrazó tiernamente y lloró.
Sus lágrimas cayeron sobre los ojos del príncipe ciego. De inmediato los ojos de él se llenaron de luz y pudo ver como antes. Entonces, feliz de estar reunido con su amor, se llevó a Rapunzel a su reino, en donde se casaron y vivieron felices para siempre.
                            
FIN