POETA INVITADO

 

 

CARLOS N. CARRERAS

 

Puertorriqueño. Nacido en 1895.  Poeta, narrador, dramaturgo, ensayista y periodista.  Fue uno de los colaboradores de la revista Índice.  Publicó los siguientes libros de poesía: El caballero del silencio (1940), La sortija de agua (1957) y El ruiseñor extraviado (1959).  Como ensayista produjo Hostos, apóstol de la libertad (1950) y Hombres y mujeres de Puerto Rico (1957).  Su libro de narraciones Luna verde y otros cuentos de 1958 recibió el “Premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña.” En colaboración con José Ramírez Santibáñez, escribió el drama histórico Juan Ponce de León (1934). Carreras produjo con este mismo autor una zarzuela títulada Alma criolla, con música de Manuel Tizol, que está inédita y extraviada.  Carreras publicó en 1922 la notable Antología de Poetas Puertorriqueños, en tres tomos.  Muere en 1959.

          Se ha dicho que este poeta puertorriqueño escribió bajo el influjo del modernismo.  Empero, su poesía exhibe una fuerte tendencia hacia el neorromanticismo, salpicada de imágenes oníricas que bordean el surrealismo. 

 

 

 

NÁUFRAGO EN PENA

 

          Se han caído mis ojos en un largo de esperma

ausentes de escafandra! Coagulados pelícanos

se espantan de mis párpados…

 

          Tarda el mensaje náufrago de secas golondrinas

hacia mi torre inerte…

 

          Se agotan míos anhelos en la negra marea

de ahogados calendarios sin tiempo en los relojes…

 

          ¿Dónde la nave ciega mordida en lontananza?

Ha vaciado sus plumas una garza morena

en mi cuerpo desnudo,

las aguas enlutadas me cubren con su sombra,

descienden de mi sangre los gritos de madera

y se acercan mis brazos a los muros del alba…

 

 

 

 

RETORNO DE UNA MARIPOSA

 

          ¿Verdad que no sabías nada de mi existencia,

que yo en tu memoria era un cadáver yerto?...

En cambio tú nacías como los días nuevos

como nacen las flores cuando la aurora nace,

con un temblor de alas que bajan de los cielos

con el calor de la sangre que tiñe las palomas,

con la humedad de estrellas en tu boca encendida,

con la miel en los ojos como los claros ángeles!

 

          Y te veía entonces como entonces tú eras,

cuando los dos jugábamos de niños por los árboles,

con lindas muñecas, yo con mi tren eléctrico,

como si retuviese en su camino al tiempo

y fuera entre mis manos eterna tu presencia!

 

Ahora que caen los pétalos de la luna olvidada

sobre mis sueños muertos, llegas pintada de ámbar,

grácil en tus maneras con palidez de besos

que muerden los violines de una ausencia callada,

como si renacieras muy temprano en el agua

con un dulce volver de los días gastados,

flor acaso o pájaro que vuelve atrás en su vuelo

para dormir en sombras de mi tostado otoño…

 

Sólo serás un sueño dentro de muchos sueños,

habitarás cansada mi exterior abierto

como la mariposa que hace polvo sus alas

rondando la luz verde…

                                                          de piedra en el silencio!

 

 

 

 

SEMÁFOROS

 

          Las calles se espantan del silencio

nostalgiando palabras de los árboles…

El semáforo guiña enamorado

con ojos de colores

a las mujeres ausentes…

 

          La tortuga camina tan aprisa

que no mira la luz roja,

en cambio, un taxis con manos y sin ojos

se duerme a la señal de la luz verde…

 

          Las flores sin perfume

les roban el olor de gasolina

a los automóviles!…

 

 

 

 

VOZ DE ADENTRO

 

          Si de vivir hubiese yo vivido

el tiempo ya gastado en el espejo

dejaría de amar lo que no dejo

sembrado bajo sombras del olvido.

 

          Que amar lo que no amé en tiempo ido

es volver a gatear cuando uno es viejo

y no he de desandar como el cangrejo

para así recorrer lo recogido.

 

          Mi soledad se rompe en agrio empeño

como rompe la luz las azucenas

con el trino de un pájaro risueño…

 

          No estaría mi voz de voces llenas

como lo está mi sueño de otro sueño

si el amor no durmiera entre mis venas…

 

 

 

 

VIAJE EN SOMBRAS

 

          Se han caído mis ojos dentro de mi cuerpo,

mi sombra resplandece en la mudez sin rumbo,

van mis pasos a ciega en largo itinerario…

¿Dónde termina el viaje en límite de piedra?

¿Qué fuego de paloma ha de alumbrar mi ruta?

¿Qué ángel del camino encenderá su antorcha?

 

          Ved en mis hombros alas

y en mis manos ceniza.

¿Qué ciudad de cien pisos se derrumba en mi sueño?

Se han secado los ríos bajo un techo de sangre!

 

          Dadme unos ojos nuevos para buscar mis piernas.

He pisado los cisnes en esta ruta abstracta,

he palpado la luna dormida bajo el agua

y se pueblan mis manos

de mariposas yertas…

 

          Busco mis muebles rotos en mis ríos vacíos,

me olvidé de mis guantes y mi caja de fósforos

y no encuentro dormido mi cepillo de dientes…

 

          Ayer las golondrinas se secaron llorando

sobre mi sombra ida…

 

 

 

 

CONSEJOS A UNA NIÑERA

 

          En claridad de sueños despierta la mañana.

Con tu sombrilla de agua tápate cuando llueva.

Cuida no llore el niño si pierde su juguete;

lo llevas a la mar para contar la arena…

que se alegre al mirar como juegan las olas

y columpian las algas a los peces que lloran…

 

No lo dejes montar en bicicleta de espuma,

que es travieso mi niño y se pierde entre nubes.

Móntalo en las tortugas que son sillas de manos

o ensíllale un cangrejo que sea de colores

cerca del horizonte…

 

                                                                   Que no coja los globos

que el arco iris flota, que están recién pintados

y manchan la ropa…  Que no coma manzanas

maduras con el salitre que la sal le hace daño,

porque en el mar hay frutas… Y hay peces en los árboles!

No lo dejes llorar, porque mi niño llora:

caliéntales el biberón en la luz del aire.

Tráelo temprano a casa no se pare el reloj

antes que el padre llegue…

                                                                             y no lo halle dormido!

 

 

                             Preparado por Alberto Martínez-Márquez