EDUARDO ÁLVAREZ
Poeta puertorriqueño nacido en 1947 y fallecido en
1973. Formó parte de los escritores de
la revista setentista Zona de Carga y Descarga. Publicó en dicha revista y en la revista Ventana, dirigida por José Luis
Vega. Su cuaderno de poemas Los gatos callejeros fue publicada por
Zona en 1973 poco antes de su temprana muerte.
Los gatos en la calle
nos ven pasar
a todos
y ven pasar la muerte
cuando nos sigue
Tienen ojos deslumbrados
las sombras de la noche
Y unos seres que caminan
imperceptibles
M
Áfono y sin piel
predico la ruptura de
paredes
en avalancha de palabras
ebrias
y a la locura donde nace
la inocencia
hago el amor
sobre
erizos de la mar
iluminado por un viento
sin trompetas
con mis tubos polínicos
pintados
construyo una ataujía en
honor
a las estrellas
me mido en libertad
y en el vuelo de las
aves
adivino
el destino la distancia
y la entrega
Una multitud de
tristezas
me hace juicio
me arranca lentamente
los sentidos
y la mirada lírica
en
una lágrima seca
M
Hoy la medida de mis sueños
se redujo a cenizas
a restos de esperanzas
a oculta desnudez de fe
suicida
hoy mi niño
mi monstruoso niño
salió apresurado de mi
pecho
como siempre hace cuando
le doy salida
cuando alguna sonrisa
mujer lo despierta
solo a poco regreso
llorando
en diámetro del paso
equivocado
otra vez estremecido
herido en sensación de
pieza rechazada
y así desconsolado
advenir a la muerte su
sustancia emocional
su pálida niñez
que al golpe acaba.
M
TARA TAC TAO
Decidí no salir a
relucir
en una situación
recortada
en lo doloroso
Se me aparecía de frente
como un espectro
como una barajada de lo
increíble
Ella
la que asaltó mi guarida
terrera
cuando me rodeaban
unos seres venidos de
afuera
y que luego conociendo
la base
de mis fuerzas
la oculta debilidad del
que sueña
me atacó inmisericorde
hasta arrastrarme al
borde de la muerte
Aparecía triunfal
al lado del mago menor
el que afilaba las armas
del desprecio
el mismo que pinta
sólo manchas en cadenas
(las
cadenas de la muerte)
Y yo decidí no salir a
relucir
en una situación de
partos de deformidad
y de odios en cadena
de esos que conspiran
desde su miseria vegetal
un desequilibrio de pie
un plazo de caída
Entonces…
voy a doblar mi hebra
y sigo.
M
LA FLOR PERDIDA
La flor de la magente risa
sedujo la gota que
amaneció en mis manos
una mañana en que usaba
un traje blanco
La flor su risa
con la mañana en sus
manos
pintó de blando sus
amores al pie
del monte que le sirvió
de lecho
el monte, la charca, el
río
la luz que se coló por
la madera
la poblaron
los ojos de luz
la hicieron
rodar como las piedras
sus ojos
las piedras de luz
la casa poblada por el
humo del fogón
el magenta
la
flor
un monte que bebió lo
tibio de sus senos
un amanecer en traje
blanco
una mañana con su risa
en su lecho
con las piedras…
M
PINTITA
Pintita
tan frágil, que temo
que al tocarte
te desvanecerás.
tan dulce
que sorprende oírle hablar
su deseo de ser una
con la esencia
de las piedras
y caminar indetenible
entre las gentes
tan suave
pintita
que acaricia como
el viento
que se creció
entre las flores
y sólo pretende pasar
imperceptible
y rondar
los dominios de la
muerte.
M
HEXAGRAMA 36
Y fue ayer
cuando desistiendo de
tus negativas
te entregaste
un día que hubiese sido
como cualquier
otro día
Mas consultando el adivino
afirma que es,
el momento del
exterminio
de la luz
Y pienso,
con un comienzo así
con el temor de lo
inminente próximo
insospechado
saturando mis ventanas
y poblando mi cuerpo de
emanación
sentimental
se torna todo muy frágil.
Por no saber el que
esperar
después de ese
inesperado vuelto
de tus realizaciones
me siento (por así
decirlo)
SITIADO a las afueras
del destino
naufrago entre
descomunales
olas de incertidumbre
Absorto.
(por eso ahora, atravesando lindes
en lo imaginado
frente a la Nada que eligió
sencillamente mi sentir
saludo desde la espera).
M
EN TANTO
Buscando en mí la
esencia
me miro en los espejos
del metal
y en los huecos de la
luz
me desintegro
Buscando en mí la
esencia
vivo un vivir
desconcertante
entre las piedras
en la boca del volcán
sobre las cenizas que
queman
En tanto
Buscando en mí la
esencia
me miro vivir
y muero.
M
EL OJO DEL MISTERIO
En los brazos de la
viejo luna
se quedó dormido el
cielo
una noche de brujas
y silencio
Sobre un silencio
inquieto
atravesó una flecha viva
las dimensiones ocultas
del tiempo
y se incendió en un
fuego de tinieblas
Con los ojos del
misterio
un caballito de mar
soñaba cabalgar sobre
una estrella
y relinchó
de pena.
M
EL TÉ
el sol escupía
grises nubecillas
a un fondo de nubes
rojizo-plateadas
el coquí cantando
rendía tributo en altos
al sereno
despidiendo el día
se incorporan las
sombras desde sus tumbas
hirviendo por leña
la flor clandestina
del té campanario
y una pesadez desciende
de todas las partes
desata un cabecear
las paredes
un
preguntarse, que pasa
los objetos sin su peso
se elevan como aire
aparecen
desaparecen
por las sombras
carcajadas
otro mundo
espejo de las ánimas
enigmas de regiones desdobladas
canción de dimensión
color silencio
los ojos de los cielos
clausurados
un gris de locura luna
llena
nosotros regresando.
Página preparada por Alberto Martínez-Márquez