FUENTE: Journal of Medical Genetics 2002;39:205-214.
Causa de autismo
se puede detectar con frecuencia
Por: Faith Reidenbach
NUEVA YORK, (Reuters Health) - El autismo
debería considerarse como un indicador de trastornos, no como un trastorno en
sí, dijeron investigadores de Holanda.
En un estudio de 25 adultos autistas, un equipo de la Universidad de Amsterdam fue capaz de diagnosticar la causa subyacente de
autismo en cinco pacientes, y una causa probable en otros cuatro, lo que supone
un total del 36 por ciento.
En los otros pacientes, dijeron los investigadores, las más recientes hipótesis
apuntan a que el autismo se debió, probablemente, a una combinación de una
anomalía genética y a un problema durante el desarrollo fetal en la infancia
temprana.
El autismo, que por lo general es evidente a la edad de los tres años, afecta
la capacidad del niño de desarrollar relaciones sociales normales, así como las
facultades de comunicación.
Entre un 75 y un 85 por ciento de los autistas presentan algún grado de retraso
mental y casi todos se comportan de forma compulsiva o ritualista. El autismo
por lo general persiste en la edad adulta.
"Elucidar la etiología tiene consecuencias importantes para cualquier
persona con autismo, independientemente de la edad,", dijo a Reuters Health la investigadora
principal, Clara D. M. van Karnebeek.
"Esto ofrece a los padres y a los miembros de la familia, un conocimiento
mayor sobre el trastorno neuropsiquiátrico que afecta
a sus seres queridos, y en la mayoría de los casos se alivia la culpa
innecesaria".
Algunas otras ventajas, puntualizó la investigadora, consisten en que se puede
mejorar el cuidado de un autista adaptándolo al trastorno subyacente, se puede
calcular las facultades de la persona basándose en el conocimiento de otros
pacientes autistas con el mismo problema subyacente. Asimismo, los padres y
hermanos pueden recibir una mejor información sobre las probabilidades de recurrencia
del autismo en la familia.
"Finalmente, aunque todavía no es posible un tratamiento médico, esto
puede cambiar en el futuro", dijo van Karnebeek.
"Sólo si los padres, los miembros de la familia y otros cuidadores conocen
el trastorno subyacente, pueden mantenerse informados sobre el desarrollo de
posibilidades de tratamiento", agregó.
Para calcular cuántos autistas pueden ser asignados a un diagnóstico
específico, la investigadora y su equipo estudiaron 25 adultos autistas, de 22
a 45 años, que vivían en un instituto para retrasados mentales.
Por medio de exploraciones médicas muy completas y de exámenes genéticos,
establecieron diagnósticos para cinco pacientes del estudio.
Se determinó que uno de los participantes del estudio presentaba un síndrome de
alcoholismo fetal, una constelación de trastornos que se pueden desarrollar en
la progenie de una mujer que consumió alcohol durante el embarazo.
Otro tenía encefalopatía bilirrubínica, un trastorno
causado por el exceso de bilirrubina, un pigmento de la bilis, que se acumula
en el cerebro del recién nacido y produce daño cerebral, retraso mental y
pérdida auditiva.
Otro presentaba fenilcetonuria, una deficiencia enzimática hereditaria, y dos más presentaron anomalías
genéticas, según el informe publicado en el Journal of Medical Genetics.
También se asignaron diagnósticos a otros cuatro pacientes, aunque los
investigadores no podían estar seguros sobre ellos. Uno presentaba síntomas que
indicaban que su madre había tomado un medicamento antiepiléptico durante el
embarazo.
Otro presentaba evidencia no concluyente sobre una anomalía del proceso de
reparación del ADN. Se sospechó que dos más tenían el síndrome de Orstavik, un trastorno hereditario caracterizado por
retraso mental, epilepsia, aumento del perímetro cefálico y rasgos faciales
anómalos.
En cuanto a los restantes 16 pacientes, "lo más probable es que una
anomalía genética fuera la causa subyacente del autismo", dijo van Karnebeek. Incluso con las técnicas disponibles en la
actualidad, indicó la investigadora, no es posible analizar todos los genes de
una persona.
Pero existe una evidencia convincente de que los factores genéticos juegan un
papel importante en muchos de los casos del autismo. El investigador explicó
que si un niño con autismo tiene un gemelo idéntico, es muy probable que el
gemelo se vea también afectado.
En contraste, los estudios de gemelos fraternos, que no son genéticamente
idénticos, mostraron que el riesgo de afectación de ambos gemelos es mucho más
bajo.
"Los pacientes que no recibieron un diagnóstico después de una completa
batería de exámenes y pruebas constituyen un grupo homogéneo de
pacientes", dijo la científica. "Si se realizara (un análisis
genético más exhaustivo) en este grupo, podría ofrecer resultados"
"Establecer el diagnóstico de autismo en una persona no debería de
considerarse el final del proceso diagnóstico", concluyó van Karnebeek. "En vez de eso, debería de seguirse de un
examen completo para elucidar la etiología de este trastorno grave".