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NUEVA YORK (Reuters Health) - Una nueva investigación indicó que la oficina y
el dormitorio pueden ofrecer claves sobre la personalidad de un individuo.
Una oficina limpia y organizada, por ejemplo, puede sugerir que el ocupante
es una persona concienzuda, mientras que la originalidad del espacio y la
presencia de una variedad de libros y revistas pueden indicar que se trata de
una personalidad franca, indicó el informe.
"Las personas dejan trazos de sus personalidades en los espacios en los
que habitan. Los observadores hacen inferencias, muchas de las cuales son
válidas, basados en estos espacios", dijo a Reuters
Health el autor principal del estudio Sam Gosling.
"Así, de la misma manera que el FBI podría inspeccionar la vivienda de
un individuo para hallar pistas de conducta criminal, el espacio también
podría usarse para encontrar claves de conducta cotidiana", añadió Gosling, psicólogo de la Universidad de Texas, en Austin.
Para investigar esto, Gosling y sus colegas
realizaron dos evaluaciones de personalidad, una en un centro laboral y la
otra en dormitorios.
Ocho investigadores realizaron el primer estudio con 94 oficinas y sus
ocupantes. En el segundo estudio participaron siete observadores que
analizaron 83 dormitorios y a sus ocupantes.
Ambos grupos de investigadores estuvieron de acuerdo sobre las personalidades
de los ocupantes de las oficinas y de los dormitorios. Los resultados se
derivaron de la observación de los espacios, escribieron Gosling
y sus colegas en la edición de marzo del Journal of Personality and Social Psychology.
Además, las percepciones de los observadores fueron significativamente
precisas, según consideraciones de los ocupantes y sus amigos. Esto fue
especialmente válido para los observadores de los dormitorios, indicó el
informe.
Los observadores fueron más precisos en sus percepciones sobre el grado de
franqueza de las personas, seguida por la extraversión, la rectitud y la
estabilidad emocional en la oficina, y después por la rectitud y estabilidad
emocional en los dormitorios.
Los participantes en el estudio se valieron de varios indicios para
determinar la personalidad de los individuos, indicaron los autores.
Para juzgar el grado de rectitud, por ejemplo, los observadores examinaron
factores como la limpieza y la organización. Para juzgar el grado de
franqueza, analizaron detalles que reflejaban curiosidad, imaginación y una
amplia variedad de intereses, como la originalidad en la decoración del
espacio o la habitación, la cantidad o variedad de libros y discos compactos.
Estas señales tendieron a ser válidas, ya que las personas concienzudas
tenían habitaciones bien organizadas y arregladas y la gente muy franca
poseía oficinas originales y poco convencionales, reportó el equipo de Gosling.
"Nuestros hallazgos sugieren que un observador que ha examinado
brevemente un espacio de vivienda o de trabajo de una persona, se formará una
impresión sorprendentemente consecuente con las impresiones de otros
observadores", escribieron Gosling y su
equipo. "Más aún, estas impresiones son con frecuencia acertadas",
añadieron los autores.
"Los seres humanos desean aprender sobre otros, saber quién es un
enemigo potencial, en quién se puede confiar, quién puede convertirse en
pareja, y obtienen esta información de cualquier forma posible", dijo Gosling. "Cabe decir que nuestros espacios dicen
mucho sobre nosotros".
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